Japoneando Anime: Quién es quién en Heike Monogatari (2021)

Heike Monogatari (平家物語) fue uno de los anime de la anterior temporada y, de hecho, uno de los mejores títulos de todo 2021; no obstante, puede resultar complicado de ver y seguir para quienes desconozcan sobre este tramo de la historia japonesa, relatada de forma épica en el libro de mismo título. Por ello, vamos a repasar quiénes son los personajes principales en esta obra dirigida por Naoko Yamada (Koe no Katachi).

Avisamos que inevitablemente habrá spoilers (pues estamos hablando de acontecimientos históricos) y que no incluiremos a Biwa, al tratarse del único personaje que no existió en realidad y servir de representación de los biwa hoshi (琵琶法師), monjes ciegos que cantaban estos hechos.

Taira no Kiyomori (平 清盛, 1118-1181)

Empecemos por el patriarca de los Taira (también llamados Heike), Kiyomori, quien aparece con edad avanzada en el anime y, por lo tanto, con la cabeza rasurada al haber hecho tonsura (meterse a monje budista).

Hijo de un linaje de guerreros, Kiyomori fue el Taira que empezó a meterse a fondo en el mundo de la política, acumulando títulos para él y su prole e imitando el sistema que familias como los Fujiwara llevaban siglos haciendo: casar a las hijas con emperadores y con figuras relevantes para así hacerse con un mayor control sobre el heredero.

Por ello, el ambicioso y beligerante Kiyomori aparece retratado en el Heike de una forma bastante negativa, como ejemplo de que la avaricia acaba por consumirte y que los descendientes terminan recogiendo la siembra de un hombre que miró demasiado alto (tengamos en cuenta que el contexto en el que se narra esta obra es en el de un exacerbado budismo).

Como curiosidad, el Heike Monogatari contiene un capítulo entero dedicado a narrar el rumor de que Kiyomori podría ser en realidad un hijo ilegítimo del emperador Shirakawa, lo que le daría un toque aún más telenovelesco (e irónico) al asunto (pero que parece improbable por la cronología).

Momentos a destacar dentro del anime y que aparecían en el libro: la confrontación entre Kiyomori y su primogénito Shigemori, su reacción ante la muerte de éste último, su propio fallecimiento castigado por los dioses y ardiendo en el infierno del Avici (pero no por ello dejando de desear que le traigan la cabeza de Yoritomo).

Taira no Kiyomori. Heike Monogatari (2021), Science Saru.

Taira no Shigemori (平重盛, 1138-1179)

El héroe principal de libro y anime… al menos al principio, ya que se muere antes de llegar a la mitad. El «Ned Stark» (estaría mejor dicho a la inversa) de la obra, es el padre de familia bueno, honrado, justo y virtuoso que no puede impedir que las cosas se tuerzan.

Probablemente el Heike destacó y exageró sus virtudes con la intención de enfrentarlo temáticamente a su padre Kiyomori y como muestra mayor de que nada permanece en este mundo (la transitoriedad propia del budismo), ni tan siquiera lo más merecedor de ello. La pérdida de Shigemori supone el inicio de la caída en desgracia de los Taira.

En realidad, parece (y es probable) que Shigemori no era tan bondadoso, si bien son varias las fuentes que lo pintan con simpatía. El complicado lugar que le tocó ocupar, como primogénito de Kiyomori, pero con una familia materna de menor calado que la de sus hermanos menores (en el Japón -y Asia- antiguo la poligamia era válida); y casado a su vez con una hermana de Narichika (noble que intenta traicionar a los Taira y es exiliado -y asesinado-), lo hicieron volverse templado y salomónico.

Momentos a destacar dentro del anime: cuando conoce a Biwa, cuando hace frente a su padre con tal de defender al emperador, su inesperado (pero deseado por él) fallecimiento.

Taira no Shigemori. Heike Monogatari (2021), Science Saru.

Taira no Koremori (平 維盛, 1158-1184)

Primogénito de Shigemori y por lo tanto nieto de Kiyomori. Era reconocido por su belleza, comparada con la del príncipe Genji, y por su elegancia. Sin embargo, al parecer no fue tan ducho en el arte de la guerra.

Koremori es, para mí, uno de los personajes más interesantes de toda la obra (anime y literaria), pues es la representación del joven sensible (que es tachado de cobarde), demasiado apegado a este mundo (ni tan siquiera es capaz de convertirse en monje budista «del todo», pues siempre anhela volver a ver a su mujer e hijos).

Es el epítome de la tragedia por cargar con problemas mentales como la ansiedad, el estrés postraumático y la depresión, entre otros. Su final es desgarrador.

Como curiosidad, historiográficamente se ha puesto en duda que Koremori en realidad se convirtiera en monje y se suicidase; algunos creen que incluso huyó a otra provincia y cambió de nombre. En el anime hacen un par de guiños a estas hipótesis, cuando Munemori se cuestiona si su sobrino se ha ocultado para salvarse él solo; y cuando Biwa le sugiere que abandone la idea de matarse y empiece de nuevo con otro nombre otra vida.

Koremori tuvo dos hijos, siendo el varón conocido como Rokudai (平六代), quien logró sobrevivir a los Taira… por un tiempo, siendo ejecutado ya de adulto, una vez fallecido Yoritomo.

Momentos a destacar dentro del anime: ¿todos? Su primera batalla seria, cruzando el río junto a su tío Shigehira, la devastadora derrota frente a Yoshinaka, la despedida de sus hijos (más prolongada y triste en el libro), su suicidio.

Taira no Koremori. Heike Monogatari (2021), Science Saru.

Taira no Sukemori (平 資盛)

Hijo de Shigemori y hermano menor de Koremori, en el anime es retratado como el amigo más cercano de Biwa. Es presentado en la obra siendo un niño, quien con la intención de impresionar a su abuelo Kiyomori en una entusiasta sesión de caza le falta al respeto al gobernador Motofusa, por lo que es seriamente reprendido por su padre. A medida que avanza la trama crece junto a sus hermanos y se convierte en un joven aguerrido.

Fallece, al igual que casi todo su clan, tras la derrota en la batalla de Dan-no-Ura.

Shigemori tuvo en realidad más hijos, pero en el anime solo son mostrados realmente Sukemori, el ya mencionado Koremori y en menor medida Kiyotsune, el tercero de sus vástagos junto a Fujiwara no Keishi y cuya muerte inspiró una obra de Zeami para el teatro nô.

Como guiño, en la serie lo muestran teniendo un affaire con una de las damas de Tokuko llamada Iko, quienes podrían haber sido los padres de Chikazane, el último Taira y antepasado de Oda Nobunaga (según éste último).

Momentos a destacar dentro del anime: sus escenas con Biwa son de tono más ligero y humorístico, dando un respiro entre tanta intriga y tanto drama.

Taira no Kiyotsune, Biwa y Sukemori. Heike Monogatari (2021), Science Saru.

Taira no Munemori (平 宗盛, 1147-1185)

El segundo hijo de Kiyomori y hermano menor de Shigemori, con quien mantiene cierta rivalidad por ver quién liderará el clan una vez fallezca el patriarca (pues Munemori es hijo de la esposa principal, Tokiko). Munemori sirve para retratar la decadencia de los Taira, lo que queda tras la desdichada desaparición del dechado de virtudes que fue Shigemori.

Aún así, el anime lo caricaturiza bastante, siendo el personaje que más sufre en esta adaptación (aparte de los Minamoto, que veremos a continuación). El libro del Heike Monogatari al menos describe a Munemori como algo atractivo y se le da cierta importancia a su prole, que aquí ni aparece.

Taira no Munemori. Heike Monogatari (2021), Science Saru.

Taira no Tomomori (平 知盛, 1152-1185)

El hermano menor de Shigemori y Munemori, quien cobra especial protagonismo al liderar la batalla de Dan-no-Ura (anteriormente, ya había salido victorioso en alguna otra confrontación marítima contra los Minamoto).

En el anime, si bien no aparece mucho, hace de personaje cachas y con cierto carisma por su simpleza y buen humor.

Momentos a destacar dentro del anime: su final, cuando se lanza heroicamente al mar atado a un ancla.

Taira no Tomomori y Antoku. Heike Monogatari (2021), Science Saru.

Taira no Tokuko (平 徳子, 1155-1214)

El personaje femenino más importante de la adaptación a anime es la hija de Kiyomori y hermana de Shigemori. Es el epítome del sufrimiento y el martirio en vida, que en la adaptación moderna se ve acentuado por su condición de mujer.

Casada a los 16 años con el emperador Takakura, por motivos puramente políticos (el clan Taira se acerca así aún más a la Corte); termina enamorándose (en el anime) del marido, si bien no siempre es correspondida. Después de dar a luz al futuro emperador, Antoku, jura protegerlo (y no le sale bien). Tras huir de aquí para allá junto a su familia, intenta suicidarse tirándose al mar tras perder en Dan-no-Ura, pero la salvan agarrándola de su larga cabellera. Finalmente, se mete a monja y pasa su vida (porque encima muere de anciana) rezando por la salvación de su familia.

Tokuko es así el personaje por el que más se sufre, pues, tras conocer brevemente lo que son la opulencia y la dicha, le ocurren todo tipo de desgracias (y ella misma lo dice). Al menos Koremori logra suicidarse, pero ella ni eso. Además, la retratan como alguien inteligente y justa, por lo que probablemente, una vez fallecido Shigemori, hubiese sido una mejor líder del clan que sus hermanos (varones) mayores.

Momentos a destacar dentro del anime: cuando conversa con Biwa sobre su situación y la de su hermana menor (casada a los 9 años y viuda a los 11) por ser mujeres, cuando se opone a los deseos de Kiyomori, tras fallecer Takakura, cuando se exilian bajo la lluvia, el final.

Taira no Tokuko. Heike Monogatari (2021), Science Saru.

Emperador Antoku (安徳天皇, 1178-1185)

Hijo de Taira no Tokuko y del emperador Takakura, nieto por lo tanto de Kiyomori y de Go-Shirakawa. Por presiones de su abuelo materno ascendió al trono con solo dos años, por lo que la familia de la madre era la encargada de gobernar realmente (lo que ahondó en el enfrentamiento con Go-Shirakawa).

Evidentemente, al morir con solo 6años de edad, la serie solo lo retrata como un niño pequeño, interesado más en jugar que en otras cosas. Por el mismo motivo, su muerte, arrojándose al mar junto a su abuela materna para impedir que el bando enemigo los haga prisioneros y se queden con los Tres Tesoros imperiales, resulta de lo más estremecedora.

Taira no Shigehira (平 重衡, 1158-1185)

Mi Taira favorito es el menor de los hijos de Kiyomori y, por lo tanto, el que parece que pasa más de puntillas… y, sin embargo, es retratado como el que sería más similar a Shigemori (de hecho, los diseños de ambos en el anime son prácticamente iguales). Curiosamente, no hace acto de presencia hasta que no desaparece el susodicho.

Al ser el menor, por no tener aparentemente responsabilidades sobre el clan tan grandes como sus hermanos, Shigehira es retratado tanto en el libro como en la serie como alguien más despreocupado (en principio…), quien gusta de gastar bromas y pegar sustos a su mujer y de tocar la flauta.

Su estreno en el campo de batalla resulta además victorioso, pero, al igual que ocurriera con Shigemori, sus tropas se descontrolan y acaban dañando los templos (hasta el punto de arrasar con Nara); algo que las divinidades y monjes no están dispuestos a perdonar… Por ello, Shigehira quedará atormentado y sentirá culpabilidad por estos hechos.

Lamentablemente, el anime no muestra qué ocurre con Shigehira tras ser hecho prisionero por las tropas de Yoritomo en el campo de batalla. El Minamoto queda bastante prendado de la lucidez y buen juicio del Taira, pero finalmente se convence de que debe entregarlo a los monjes, que piden su ejecución. La despedida entre Shigehira y su mujer, Sukeko (ama a su vez de Antoku, ya fallecido), es de los capítulos más conmovedores del Heike y narrado también por el monje Jien en el Gukanshô (愚管抄).

Taira no Shigehira. Heike Monogatari (2021), Science Saru.

Taira no Atsumori (平 敦盛, 1169-1184)

Atsumori es uno de esos claros ejemplos en la historia (de tantos que hay) de personaje que se da a conocer por su forma de morir más que por cómo vivió.

Primo de Shigemori y de sus hijos, ducho con la flauta y ansioso por batallar contra los Minamoto, un joven Atsumori se lanza al combate contra las tropas de Yoshitsune. Obligados los Taira a huir debido al atrevimiento del joven Minamoto (quien se lanza al ataque sorpresa a caballo por el acantilado de Icho-no-Tani), Atsumori es detectado en la orilla por un samurái rival de nombre Kumagai no Jirô Naozane, quien lo reta a un duelo.

Ambos combaten y Naozane, más experimentado y fuerte, lo derrumba, descubriendo el rostro de un adolescente y hermoso Atsumori. Conmovido por la juventud de su oponente, Naozane duda si ejecutarlo; pero el Taira le insta a terminar el combate y a no dejarlo con la deshonra.

Esta historia del combate entre Naozane y Atsumori ha sido inmortalizada por obras de teatro nô, bunraku y kabuki, por lo que evidentemente aparece bellamente representada en el anime.

Minamoto no Yoritomo (源 頼朝, 1147-1199)

Llegamos al clan de los Minamoto o Genji, otra familia de guerreros y principales rivales de los Taira, hasta el punto de que el padre de Yoritomo, Yoshitomo, fue ejecutado por levantarse contra estos, mientras que su hijo fue exiliado. Fue Kiyomori quien indultó a Yoritomo, lo que le traería no pocas desgracias.

El que se erguiría como líder de los Minamoto encontró un gran apoyo en su esposa, Hojô Masako (quien aparece como verdadera líder en las sombras en el anime y en multitud de obras posteriores) y en la familia de ésta, con quienes inició otro levantamiento contra los Taira, que esta vez culminó en éxito. Yoritomo fue así el iniciador del liderazgo militar o bakufu y shogunato Kamakura. 

En el anime, lamentablemente no es que aparezca mucho y, cuando lo hace, es claramente caricaturesco, como un hombre pusilánime e indeciso quien en realidad es dominado por su esposa. Quizás se deba a lo interesante que resulta la figura de Masako, quien hiciese asimismo de regente tras fallecer su marido y sucederle su hijo Yoriie.

Minamoto no Yoritomo. Heike Monogatari (2021), Science Saru

Minamoto no Yoshinaka (源義仲, 1154-1184)

Primo de Yoritomo y Yoshitsune, cuyo padre Yoshikata fue asesinado por Minaoto no Yoshihira. Huyó a la provincia de Shinano siendo un niño pequeño y se crio allí, entre las montañas de Kiso (de donde luego sacaría su otro nombre). Por esto, en el anime aparece retratado como un hombre bruto y de maneras burdas, que trepa árboles como un mono y que se asemeja más a un bandolero que a otra cosa.

En realidad, el verdadera Yoshinaka, si bien es tachado de cafre en el Heike (todo lo que se alejara de la elegante capital Heian/Kioto era considerado burdo), distaría bastante de ser una especie de Son Goku, pues no obstante fue educado entre altas familias de samuráis.

Al crecer, Yoshinaka se unió al clan principal Minamoto y obtuvo sonoras victorias frente a Taira no Koremori, logrando tomar la capital y expulsar de ella a los Taira. Su meteórica carrera se estrella al ejercer abuso de poder en Kioto e intentar secuestrar al emperador Go-Shirakawa. Al final, sus primos Yoritomo y Yoshitsune optaron por deshacerse de él, logrando su asesinato en la batalla de Awazu.

A su lado en el anime podemos ver (como cameos) a su fiel acompañante Imai Kanehira (también diseñado como si fuese un bandolero matón) y a la mujer guerrera Tomoe Gozen.

Minamoto no Yoshinaka. Heike Monogatari (2021), Science Saru

Minamoto no Yoshitsune (源 義経, 1159-1189)

Llegamos a la gran figura del héroe japonés, su Cid Campeador (pero a lo bestia) patrio. Ríos de tinta se han escrito sobre este personaje, quien además ha protagonizado obras de teatro, películas, videojuegos, etc. Se ha llegado a decir (sin fundamento, claro) que Yoshitsune era Gengis Kan.

Hermano menor de Yoritomo, al igual que éste fue exiliado cuando era un bebé al monte Kurama. Se sabe realmente poco de sus años de infancia y adolescencia, pero siendo muy joven se unió al levantamiento contra los Taira y pronto destacó por sus habilidades en combate, llegando a ser general.

Yoshitsune (y con él los Minamoto) derrotaron así a los Taira en varias batallas, pero especialmente en la de Dan-no-Ura, en la que fallecieron casi todos los miembros del clan y que puso fin a las guerras Genpei.

Yoshitsune es el único Minamoto que aparece retratado con algo de gracia en el anime, siguiendo la versión (posterior, del siglo XV aprox.) de que se trataba de un muchacho apuesto (en verdad, las descripciones de la época hablan más bien de alguien bajito y con los dientes para fuera). Incluso le dedican un guiño a su historia de amor con la shirabyôshi (bailarina cortesana que vestía con ropas masculinas) Shizuka Gozen.

El anime ya no lo cuenta, pero Yoshitsune nunca llegó a ser aceptado e incluido totalmente por Yoritomo en el núcleo familiar, temiendo su imparables carrera y popularidad. Finalmente, se vio obligado a huir después de que su hermano mayor pidiese su cabeza. Tras un tiempo exiliado, al ver que no le quedaba escapatoria, Yoshitsune optó por suicidarse junto a su mujer e hija.

Minamoto no Yoshitsune. Heike Monogatari (2021), Science Saru

Emperador Go-Shirakawa (後白河天皇, 1127-1192)

Según los preceptos confucianos, al emperador se le debe devoción y lealtad casi absolutas, algo que expone el Heike Monogatari de forma bastante clara, pues aunque sea el propio Go-Shirakawa quien iniciase un levantamiento contra los Taira, éstos no deben alzarse contra él. El ejemplo perfecto lo encontramos en el momento en el que Shigemori se enfrenta a su padre por intentar éste último arrestar a Go-Shirakawa (quien a todas luces había incitado una rebelión).

No es la única vez que Go-Shirakawa confronta a los Taira, pues es asimismo quien da potestad a los Minamoto para tumbar a este clan y quien nombra un emperador alternativo a Antoku en otro nieto. Y, sin embargo, Tokoku no parece guardarle rencor al final de la serie, en otra muestra máxima de piedad y devoción.

Go-Shirakawa fue en verdad emperador entre los años 1155 y 1158, cuando juró votos budistas y se convirtió en el emperador enclaustrado (que no deja totalmente el poder, sino que actúa como una forma de regente). Lo fueron sucediendo hasta cinco emperadores distintos (que fallecieron antes que él), hasta llegar a su nieto Go-Toba.

Tal como se muestra en el anime, Go-Shirakawa fue una figura que gobernaba en las sombras, que cambiaba de alianzas y que inicialmente apoyó a Kiyomori (de hecho, una de sus esposas y madre de Takakura fue Taira no Shigeko)… hasta que éste comenzó a acumular demasiado poder. Era además un apasionado de la poesía imayo.

Emperador enclaustrado Go-Shirakawa. Heike Monogatari (2021), Science Saru

Emperador Takakura (高倉天皇, 1161-1181)

Hijo y sucesor de Go-Shirakawa; marido de Taira no Tokoku, con quien se casó al cumplir 10 años (ella tenía 16); y padre de Antoku. Takakura en realidad gobernó más bien poco, pues al poco de nacer su hijo el clan Taira lo presionó para que abdicase a su favor, pasando a ser conocido como el emperador retirado.

Según los relatos del Heike, Takakura era un dechado de virtudes; pero la serie se aproxima a él de una forma más bien tibia (si bien resalta su amabilidad -hacen guiño al episodio de los criados quemando las hojas de arce, su árbol favorito, para calentar el sake- y sensibilidad), con la intención de hacer aún más sufrida a Tokoku.

Takakura tuvo otras esposas, como era costumbre en la época, de una de las cuales, Shokushi, nació el otro emperador Go-Toba. El libro dedica además capítulos a otras amantes, como la criada Aoi (que ni aparece) o Kogô (esta sí hace un cameo).

Emperador Takakura. Heike Monogatari (2021), Science Saru

Heike Monogatari (2021), espectacular y breve anime sobre la mayor epopeya japonesa

Dos días es lo que hemos tardado en vernos los once capítulos que componen el reciente anime sobre el Heike Monogatari (平家物語), epopeya medieval japonesa del siglo XIII que narra el ascenso y caída del clan Taira y su enfrentamiento con los Minamoto.

Una obra de tal magnitud (la que tenemos en español gracias a Satori ocupa más de 700 páginas) no es de fácil adaptación, mucho menos en solo once episodios. Y, sin embargo, el estudio Science Saru y la directora Naoko Yamada (habitual de Kyoto Animation) se las han apañado de algún modo parar ofrecernos un título que narra, muy resumidamente (evidentemente), los episodios más importantes del Heike Monogatari.

El clan Taira (también conocidos como Heike) son un grupo de guerreros cuyo actual patriarca, Kiyomori, los va adentrando cada vez más en la política y en el mundo de la Corte; aunque para ello tenga que ir utilizando a su prole como peones. Cada vez más poderosos y con mayor número de enemigos (empezando por el propio anterior emperador, Go-Shirakawa); una vez entran en conflicto con el clan Minamoto (o Genji), se van viendo más acorralados.

A pesar de la cantidad de personajes que pululan por el Heike (algunos de ellos aparecen como meros cameos, con suerte), les llegas a coger aprecio a algunos de ellos, sobre todo si (sabiendo algo de historia y cultura niponas), prevés lo que está por venir. Es el caso, por ejemplo, del emperador-niño Antoku o el bello y joven Atsumori, protagonista de obras de teatro venideras.

Heike Monogatari (2021). Science Saru.

Una gran epopeya histórica

Como es habitual con la historia japonesa, de larga tradición oral, ésta confluye con el mito en no pocas ocasiones. Es el caso también del Heike Monogatari, narrada por bonzos (similar a los trovadores) ciegos que cantaban estos acontecimientos junto a la biwa.

Biwa es precisamente el nombre del personaje principal de esta adaptación a anime, el único no histórico en los once capítulos. Si bien es comprensible su inclusión como forma de añadir una mirada externa a los acontecimientos, sumado a la hermosura de las escenas es las que narra/canta, nos preguntamos si su omisión no hubiese favorecido la acelerada narrativa (en especial para aprovechar un mayor lucimiento de personajes que pasan de puntillas).

Al fin y al cabo, Biwa no es que afecte realmente a ninguno de los sucesos (no puede, pues estamos hablando de un anime histórico); y para una vez que lo hace nos cuestionamos si era realmente necesario.

El caso de un posible mayor lucimiento aparece con mayor fuerza con los miembros del clan Minamoto, que son meras caricaturas (cuando no cameos) aquí. El líder, Yoritomo, es simplemente un indeciso dominado por su mujer (Hôjô Masako, otro personaje de lo más interesante en la historia nipona, por cierto); mientras que a Yoshinaka lo muestran como un paleto que ronda los bosques cual bandolero.

Heike Monogatari (2021). Science Saru.

Si bien muy a grandes rasgos estos retratos son certeros, estamos hablando de personajes de la magnitud de Yoshinaka y (sobre todo) Yoritomo, quien sirviera como modelo a shogunes posteriores. Merecían algo más que ser  Son Goku y Juan Cuesta (Aquí no hay quien viva), respectivamente.

Yoshitsune, el gran triunfador de las guerras Genpei, sale algo mejor parado; pero su historia posterior con su hermano Yoritomo es asimismo digna de ser contada, no dando tiempo a ello (además se entiende que los protagonistas aquí son los Taira).

No obstante, el breve arco en el que Biwa se aleja de los Heike y conoce a unas shirabyôshi, entre las que se encuentra la que será amante favorita de Yoshitsune, Shizuka Gozen, es aquí desaprovechado.

Los Taira salen mucho mejor parados, pero de forma desigual. Brillan especialmente Kiyomori, Tokuko, Shigemori y Atsumori, seguidos a cierta distancia por Shigehira y Koremori. El resto en verdad pasan más de puntillas y alguno como Munemori queda estereotipado casi al nivel de los Minamoto.

Heike Monogatari (2021). Science Saru.

Las campanas del templo de Buda llevan el mensaje

Quienes hayan leído hasta aquí se habrán dado cuenta de que conviene dominar un poco de la historia japonesa (al menos la de este período) para no perderse totalmente en esta adaptación. Algo lógico, teniendo en cuenta que se tratan solo de once capítulos repletos de datos importantes.

Hay que apreciar especialmente el trabajo que se han tomado reflejando en la animación, con bastante realismo, cómo se vivía en el siglo XII en Japón. Para ello han contado con asesores históricos como Yoshihiko Sata, gracias a quienes podemos apreciar vestimentas, peinados, formas de transporte, de entretenimiento, de combates y del hogar; al menos entre la nobleza.

Resulta así interesante ver  pulular entre ellos a otros personajes propios de la época como las mencionadas shirabyôshi, cortesanas especializadas en la danza y el canto que dieron lugar a más de un amorío con grandes figuras; frente a la austeridad y vida tranquila (alejadas de los hombres) de las monjas budistas.

Otro gran acierto es el retrato poético y hasta cierto punto lírico de la frugalidad y transitoriedad de las cosas y de la vida, conceptos todos ellos muy vinculados al budismo imperante de la época. El mismo Heike Monogatari está impregnado de este sentimiento e iba dirigido principalmente a una clase samurái dominante demasiado consciente de la fina línea entre la vida y la muerte, el éxito y el fracaso.

Heike Monogatari (2021). Science Saru.

Pues el Cantar de Heike es básicamente la historia del meteóricos ascenso y caída de un clan, al más puro estilo El Padrino de Mario Puzo en siglos posteriores. De ellos solo queda el recuerdo en forma de heroicas epopeyas.

Por cierto, que las canciones narradas con la biwa de fondo resultan aquí de lo más hermosas, gracias a la labor del compositor Kensuke Ushio y del supervisor de temas con biwa Yukihiro Gotô.

No podemos terminar esta reseña sin mencionar los bellísimos dibujo y animación de toda esta serie. Los escenarios son ilustraciones y los personajes se mueven todos ellos de forma fluida, siguiendo diseños similares a los que aparecen en pinturas históricas (no hay aquí colores estridentes ni figuras imposibles propias de otros anime).

En definitiva, la adaptación a anime de Heike Monogatari es un esfuerzo mastodóntico para resumir, con cierto éxito, cientos de páginas de narraciones orales en once capítulos de algo menos de media hora cada uno. Si amas la historia o cultura japonesas, es un imperdible (aunque si no sabes nada previamente es probable que te pierdas un poco en el camino). Y además es hermosísima.

Drive My Car, sensibilidad medida en el mejor cine de 2021

Haruki Murakami no es un nombre desconocido en el panorama general (mucho menos en el literario) y han sido ya varias las adaptaciones de sus obras que se han llevado al cine, unas con más éxito que otras (destacando anteriormente la surcoreana Burning sobre el resto). La última ha sido un relato corto (de unas 50 páginas) titulado Drive My Car, incluido en su libro Hombres sin mujeres.

En realidad, el director y guionista Ryûsuke Hamaguchi aclaró en una entrevista dada en el Festival de Cine de Mar del Plata que son varios los relatos de Murakami que incluye en la película, aparte del mencionado, como Scherezade; además de Tío Vania de Antón Chéjov, cuyo tema principal del hastío vital resulta el hilo conductor de toda la cinta.

Yusuke Kafuku (Hidetoshi Nishijima) es un actor y director casado con Oto (Reika Kirishima), guionista (anteriormente actriz) que encuentra sus momentos de inspiración tras haber alcanzado el orgasmo. Aparentemente un feliz matrimonio, un día Yusuke encuentra a su esposa fallecida en el hogar, justo cuando ella quería haberle contado algo importante. Dos años más tarde, viaja para trabajar en una nueva adaptación de Tío Vania en Hiroshima, donde la compañía que lo contrata le exige que cuente con un conductor para sus viajes (pues el protagonista tiene una enfermedad degenerativa de la vista). Conoce así a la taciturna Misaki (Toko Miura).

Esto es básicamente el prólogo de Drive My Car… que dura algo más de 40 minutos, en un total de tres horas de película. No obstante, no se hace larga en absoluto, pues un brillante guion (co-escrito con Takamasa Ôe) que ahonda en la psique y desarrollo de los personajes se encarga de hacérnoslo llevadero.

Drive My Car, Ryûsuke Hamaguchi

La expresividad de los silencios

Es además una obra donde se habla bastante, incluso cuando no se pronuncian palabras. Los silencios, las miradas y los gestos son muy significativos y dicen más que los diálogos, entrando en una especie de ruptura de la cuarta pared con la trama de la preparación de Tío Vania. El actor que sabe muy bien cómo comunicarse, el qué y el cuándo.

El culmen de la expresividad silenciosa se alcanza en esa representación del personaje de Sonia por parte de una actriz surcoreana sordomuda (Yoo-rim Park), expresándose completamente en lenguaje de signos. Así, la obra de Tío Vania logra llevarse a cabo (y entenderse de algún modo) mediante interpretaciones a la vez en diversos lenguajes, dando a entender la universalidad de un mensaje que nos afecta a todos.

Los japoneses, que son en general muy controlados ellos, con esos términos antropológicos y sociológicos que forman dicotomías entre el mundo público y el privado (honne/tatemae, uchi/soto), suelen dejarse llevar en sus ficciones por «explosiones sentimentales», como los clásicos llantos desconsolados y gritos desgarradores en tantísimos anime, series y videojuegos. Aquí no, pero eso no exime de emoción y sensibilidad a esta obra. Los personajes son creíbles y las emociones notorias.

Drive My Car, Ryûsuke Hamaguchi

Para ello las interpretaciones deben ser buenas y aquí lo son. Nishijima hace de hombre roto, pero excesivamente dueño de sí mismo, dándose la paradoja de que en realidad no se conoce (y no se acepta). Miura es otra alma perdida que encuentra un respiro y cobijo en ese coche destartalado que quizás pueda acabar haciendo su hogar (el automóvil, metafórica y literalmente, es tan importante como cualquier otro personaje). Mención especial también para Masaki Okada, actor que se deja ver sobre todo en el mundo de la telenovela nipona y que aquí se convierte en algo más que una cara bonita.

La genialidad del guion de Drive My Car es tal que logra así llevarnos por tres tramas principales que se interconectan en perfecta armonía, cada una con su clímax. Una honesta y dura conversación en el coche, una road-trip que culmina en un sentido abrazo con paisaje nevado de fondo, una representación teatral.

La vida es una obra de teatro, cubierta por el hastío que nos narra Tío Vania. Mientras tanto, encuentros y desencuentros nos ayudan a hacerla más llevadera, incluso plena por momentos (y así es el tono en el que finaliza la película).

En definitiva, Drive My Car ha sido para quien esto suscribe la mejor película vista en este 2021 (aunque en fechas recientes estén saliendo títulos como El poder del perro que tampoco quedan muy atrás), por su emotividad y honestidad sentimental, sin caer en ñoñerías ni en situaciones forzadas. Realiza un meticuloso estudio de personajes que cobran vida, gracias sobre todo a un excelente guion y a unas cuidadas interpretaciones. Este año el Globo de Oro (y el Oscar) deberían ir para Japón.

Drive My Car se estrenará en cines de España (y previsiblemente en Filmin) el 4 de febrero.

Actualizado: Coloquio sobre Drive My Car

Para quienes no les importen los spoilers, el especialista en cine japonés Aythami Ramos y una servidora estuvimos hablando sobre Drive My Car durante más de una hora en Instituto Kojachi. A partir del minuto 8:00:30 profundizamos en la narrativa de la película de Hamaguchi y en los relatos de Murakami.

La larga sombra de Tetsuo Shima

Akira es uno de esos títulos que crearon escuela no solo en el mundo de la animación, sino en el cinematográfico en general. Desde hace décadas, Hollywood se ha interesado por intentar llevarla a su terreno, con figuras de la envergadura de Leonardo DiCaprio a la cabeza, sin éxito. Y es que es una obra descomunal.

Nos referimos especialmente al manga, compuesto de un total de seis voluminosos tomos. Su creador, Katsuhiro Otomo, dirigió asimismo la adaptación a anime en formato de película de cerca de dos horas de duración, que evidentemente no lograba condensar toda la trama que aparecía (y aparecería) reflejada en el papel. No obstante, corría el año 1988 y los cines de medio mundo colocaron en su cartelera uno de los primeros grandes ejemplos de animación que no iba dirigida a infantes.

La historia de Akira se sitúa en una distopia donde Tokio ha sido arrasada por una explosión nuclear, dando así lugar a la ciudad Neo-Tokio, urbe corrupta donde prosperan las bandas callejeras y motoristas. A una de ellas pertenecen los jóvenes Kaneda Shôtarô y Tetsuo Shima, huérfanos (aparentemente) y amigos desde la infancia. Un día, Tetsuo choca contra un misterioso niño con cara de anciano, a partir de lo cual es localizado y raptado por el ejército, experimentando con él. Tetsuo comienza a despertar así poderes inimaginables.

Es fácil creer inicialmente que el Akira del título son Kaneda o Tetsuo, pero nada más lejos de la realidad (especialmente en el manga, donde el personaje que da nombre a la obra tiene bastante más presencia). Es cierto, no obstante, que a Tetsuo se lo compara inicialmente con el susodicho, debido a que el despertar de sus poderes recuerda a los que tuviera aquél. La cinta cierra con la famosa frase «yo soy Tetsuo», lo cual es un fuerte indicador.

El nihilismo como bandera

Akira es una obra bastante nihilista, si bien finaliza con un rayo de esperanza (literal y metafóricamente). El personaje que mayormente representa dicho nihilismo, frente al idealismo y heroicidad de Kaneda (hasta cierto punto, pues en una obra tan nihilista hasta el que hace de héroe es algo cafre), es Tetsuo.

Tetsuo destruye, es una fuente de poder prácticamente infinita y descontrolada que solo deshace a su paso, incluso cuando no quiere hacerlo.

En este discurrir de destrucción se nos presenta una sociedad quebrada, harta, con manifestaciones e intentos de revolución de por medio y pretensiones de rupturismo. El manga de Akira comenzó a realizarse en 1982, década en la que Japón todavía nadaba en una abundancia económica que comenzaba a mostrar sus grietas.

Pero no solo en Japón, sino en todo el mundo occidental se respiraba nihilismo en la juventud. Las protestas de 1968 estaban aún recientes en el imaginario colectivo, así como el abuso de drogas y alucinógenos con los que se buscaban nuevas experiencias y manifestaciones artísticas. Unido a un auge del movimiento neoliberal en lo económico y un consumismo cada vez más exacerbado, se iba diluyendo el significado de las cosas. Lo que servía para hoy, o incluso en un instante, quizás no lo haría para mañana.

Akira (1988) de Katsuhiro Otomo

Hay una maraña de gente que sigue fielmente a un desatado Tetsuo; en el manga incluso tiene secuaces. Ni tan siquiera saben realmente lo que quiere (pues solo destruye), ni lo conocen (Tetsuo está lejos de ser un líder carismático a lo Lelouch Lamperouge, ni lo persigue), pero se ven atraídos por ese fin aparente del status quo.

Es por esta cuestión nihilista por lo que Akira como obra y Tetsuo como personaje han envejecido tan bien, pues en pleno 2021 seguimos básicamente en la misma tendencia: juventud nihilista, consumismo aún más exacerbado, vivencias que perduran instantes en nuestra mente.

Tetsuo y Kaneda, Vegeta y Goku, Bakugô y Deku

Es Tetsuo también el protagonista (porque lo es, aparte de Kaneda) cínico y sensible frente al mucho más simple y heroico (dentro de los cánones que presenta Otomo) Kaneda. Cabe decir que Tetsuo es un personaje que expone características mucho más éticamente dudosas, pero que sin embargo posee una gran popularidad.

Esto de presentar a dos protagonistas contrapuestos, con uno de ellos tornándose incluso a la vez en antagonista, es uno de los tropos clásicos que más se han ido repitiendo en el shônen y que de hecho ya aparecía en una conocida obra anterior a Akira, que es el Devilman de Gô Nagai, con Ryô Asuka y Akira Fudô.

Sin embargo, y a pesar de que Ryô ha servido claramente de influencia en personajes posteriores como Griffith de Berserk y probablemente Lelouch de Code Geass; creemos que la influencia de Tetsuo en la cultura pop japonesa posterior ha sido incluso más pronunciada.

El ejemplo más esclarecedor que se nos viene a la mente es Vegeta de Dragon Ball, principalmente por el diseño y apariencia general del personaje (la frente ancha y pelo en punta son rasgos característicos de Tetsuo, especialmente cuando alcanza el cénit de su poder). Además, el color base de Tetsuo, al igual que es de Vegeta, es el azul frente al rojo de Kaneda/Goku (exceptuando la famosa capa que se coloca en su ataque de megalomanía). Y Kaneda lo llama «canijo».

Las personalidades de Tetsuo y Vegeta son también muy similares: complejos de inferioridad (dirigidos especialmente hacia el héroe) disimulados con arrogancia, momentos de cierto patetismo que se ven eclipsados por otros mucho más cool, problemas de contención de la ira.

Es cierto que en la trama argumental inicial de Vegeta se percibe más notoriamente la influencia del general Zod de Superman, y en su diseño pudo tener algo que ver asimismo el Feyd-Rautha Harkonnen interpretado por Sting en la Dune de 1984 (el creador de Dragon Ball, Akira Toriyama, siempre ha sido un declarado fan del cine de Hollywood); pero las similitudes con Tetsuo son innegables.

En el manga de Akira, cuando Tetsuo alcanza más poder su pelo no solo crece y se pone en punta, sino que se vuelve dorado o blanco, lo que pudo haber servido también de influencia a Toriyama para la creación de su super saiyan (sin olvidar que en la leyenda del rey mono este personaje ya tornaba su pelaje en dorado cuando se volvía más fuerte, siendo la base general de Dragon Ball).

El autor que sí ha confirmado la influencia de Tetsuo para la creación de su personaje Katsuki Bakugô ha sido Kôhei Horikoshi (My Hero Academia). Evidentemente, Bakugô es a su vez muy similar a Vegeta y de nuevo repite los patrones de deuteragonista con complejo de inferioridad frente al héroe (en este caso Deku), arrogancia y problemas de contención de la ira. En este caso incluso se muestra un vínculo entre los dos personajes principales que se remite a la infancia (en el caso de Vegeta y Goku en cambio el príncipe saiyan hace acto de presencia cuando el protagonista ya es adulto).

Otro reconocido mangaka que ha comentado cómo le inspiró la obra de Otomo ha sido el creador de Naruto, Masashi Kishimoto, quien dijo quedar prendado en su juventud cuando vio el cartel de Kaneda caminando hacia su moto.

Si bien Sasuke Uchiha se aleja algo más en sus rasgos definitorios de Tetsuo, de nuevo hallamos el color azul de base frente al rojo (en este caso naranja) del héroe Naruto. Y, claro está, aquello del amigo del protagonista que se torna en antagonista.

De más está decir cómo todas estas obras y autores se han inspirado entre ellas, pues Dragon Ball fue asimismo un referente para Naruto, que a su vez lo fue para My Hero Academia. Pero el origen (bueno, el origen más popular, mejor dicho) lo encontramos en Tetsuo Shima.

Nos dejamos para el final de esta entrada otro conocido personaje, muy popular en tiempos recientes, que es Eren Yeager de Attack on Titan. Frente a su idealista y altruista amigo de la infancia Armin, Eren aparece como un joven casi siempre enfadado, acomplejado (especialmente frente a Mikasa), impulsivo y arrogante que acaba obteniendo un enorme poder, clave para el desenlace de la trama. Pues eso, el efecto Tetsuo, con el nihilismo como bandera todavía en plena forma.

Tetsuo y Kaneda (Akira) ilustrados por Masashi Kishimoto

Cómo una colaboración como Terra Wars mejora algunos aspectos de Final Fantasy XV

Final Fantasy XV cumple hoy cinco años desde su lanzamiento, tras haber pasado un largo desarrollo plagado de complicaciones y muchos rumores desde que se anunciase inicialmente como Final Fantasy Versus XIII.

Así, lo que terminó siendo el periplo del príncipe Noctis junto a sus amigos para recuperar el trono ha llegado al lustro pasando por momentos de pena y de gloria. Siendo, como se esperaba, un top en ventas, tras unos pocos años desde su salida se anunció que su director, Hajime Tabata, abandonaba Square Enix y que por lo tanto todos los planes que había en marcha para su expansión, como un contenido descargable sobre Luna, se cancelaban.

Eso sí, antes de dicho punto final se logró lanzar episodios que ampliaban las narrativas de los acompañantes de Noctis, uno de ellos (Ignis) con final alternativo incluido, del villano Ardyn y mejoras como en el famoso capítulo 13 y hasta una colaboración junto al padre de la saga, Hironobu Sakaguchi, con la intención de dar un empujoncito a la que por entonces sería su nueva criatura, Terra Wars (o Terra Battle).

Este episodio colaborativo, de poco más de una hora de duración y gratuito, aparecía así a partir del quinto capítulo de forma optativa. En él, Noctis se veía transportado a otro mundo, donde se encontraba con una misteriosa chica, Sarah (la protagonista de Terra Wars), quien tampoco sabe qué pinta allí. Ambos colaboran entonces para lograr salir de allí a la par que ayudan a unos monísimos seres cabezones, habitantes de dicho lugar y conocidos como hiso.

Final Fantasy XV y Terra Wars. Square Enix y Mistwalker (creemos que la captura le pertenece a Miraculous Maku de Twitter).

La vieja fórmula: chico conoce a chica

Final Fantasy XV fue criticado desde antes de su lanzamiento al anunciarse que no contaría con ningún miembro femenino en su equipo principal, centrándose en el periplo de Noctis y sus tres amigos. Diseños sexualizados como el de Cindy no hicieron más que empeorar la causa.

En realidad, que la narrativa se centre en la historia de cuatro amigos «de los de toda la vida» no es en sí malo y es, de hecho, una de las grandes virtudes de Final Fantasy XV. No obstante, sí se siente ocasionalmente la falta de un acompañante extra; no ya tanto femenino (que también), sino que venga a aportar ese elemento tan característico de las narrativas de fantasía o de las buddy movies, que es «el nuevo».

Ni tan siquiera Iris, presencia puntual en el equipo, suple esto; pues es también una vieja conocida. Otros visitantes ocasionales, como Ardyn o Aranea, hacen además de antagonistas en algún punto de la historia y su presencia no es tan efectiva como para marcar una diferencia en algo dentro del grupo principal.

Además, ninguno de ellos pasa tiempo significativo a solas con el protagonista (obviando a Ardyn, claro; pero porque es el villano), y este es uno de los puntos fuertes de Aranea con Prompto en su DLC correspondiente.

Final Fantasy XV y Terra Wars. Square Enix y Mistwalker.

La idea de que un elemento ajeno a la zona de confort venga, revolucione (positivamente), genere químicas y frustraciones y por lo tanto nos cause intriga siempre es un punto de atracción en el espectador. Es uno de los roles que cumplen, por ejemplo, Terra o Celes (Final Fantasy VI), Aeris (Final Fantasy VII y Remake), Rinoa (Final Fantasy VIII), Tidus (Final Fantasy X), y un largo etcétera. No lo hay, lamentablemente, en Final Fantasy XV (no al menos en su historia de lanzamiento).

Esta es en realidad una premisa narrativa más vieja que el defecar y bastante básica; pero precisamente por su efectividad se continúa repitiendo. Es este elemento el que permite asimismo mostrar una cara del personaje al que el espectador o jugador no está acostumbrado, por lo que permite incluir más información y complejidad.

El primer gran acierto así de la colaboración con Terra Wars es que únicamente Noctis es transportado junto a Sarah, a quien evidentemente no conoce de nada (y viceversa). Así, ambos pasan de un estado de desconfianza total (sobre todo por parte de él) a una genuina camaradería. En poco más de una hora el vínculo que se establece entre ellos es más efectivo que el que genera el grupo de muchachos al completo con, por ejemplo, Aranea. Y no hablemos ya del que mantienen el protagonista y Luna (ya escribiremos de esto…). Incluso deseas que Sarah se una a tu equipo (y no es ni tan siquiera del mismo juego).

Esto se logra fácilmente por lo que hemos citado: un nuevo personaje que llega, altera la zona de confort del protagonista, pasa un tiempo a solas con él (este no tiene por qué ser romántico) y ambos presencian alteraciones en su relación, habiendo un principio, desenlace y final claros.

Lo que pudo haber sido Luna…

Comparar está feo y veníamos muy predispuestos a que nos gustase Luna… Pero la verdad, no la construyen bien en Final Fantasy XV. Bueno, no la construyen a secas. Y no nos referimos a su modelado.

Luna no es un personaje, es una idea o incluso un plot device, es decir, está para hacer avanzar el argumento. Pero no conocemos realmente nada de ella, ni tan siquiera se desarrolla adecuadamente la relación con su hermanos Ravus, que es un personaje aparentemente importante. Y cuando sale hablando con Gentiana, es (evidentemente) sobre Noctis. Así, Luna existe por y para Noctis.

Lo malo de esto, aparte de simplista (por no llamarlo de otra forma) es que es irreal. Nadie es así. Y encima no hay una motivación realista tampoco para que Luna tenga esta fijación, enamoramiento o lo que sea. No ve al susodicho desde que son niños (para más inri, cuando ella tenía 12 años y él 8… lo cual da directamente un pelín de repelús). «Hablan» (mejor dicho, se escriben) mediante un diario porque se lo prometieron cuando eran pequeños, ni tan siquiera se llaman por teléfono (¿?). Un despropósito.

Para colmo, además de plot device Luna pasa a cumplir también el tropo de mujer en el congelador (del inglés women in refrigerators); esto es, el personaje femenino es asesinado simple y llanamente para motivar al protagonista. Porque total, esa es su función (si ni tan siquiera es personaje…).

Final Fantasy XV y Terra Wars. Square Enix y Mistwalker.

A lo largo del desarrollo de Final Fantasy XV, antes Versus XIII, la gente se había hecho ilusiones con la protagonista femenina debido a que Stella (antes de Luna) había sido anunciada justo después de Noctis. Además, peleaba contra él. La imaginación echó sola a volar. Y claro, luego salió el juego final y…

La aparición de Sarah, durante poco más de una hora, nos viene a recordar un poco ese «qué pudo haber sido». Con manierismos que ocasionalmente nos recuerdan a la Stella mostrada en el avance en el que charlaba con Noctis (ya son más líneas de diálogo que las intercambiadas entre él y Luna…), que a su vez nos traía a la mente a esa Rinoa que se presentaba ante Squall en la sala de baile, es solo cuestión de tiempo que el subconsciente encaje las piezas.

No nos referimos necesariamente a un ángulo romántico, sino en general al de la química a secas. Como el que tienen los personajes que protagonizan las buddy movies. Química necesaria para que podamos creernos ese vínculo y que por lo tanto la historia nos cale más hondo.

Y además, Sarah lucha junto al protagonista y no en escenas tras las cámaras.

Más fantasía en el mundo basado en la realidad

Al poco de anunciarse Final Fantasy Versus XIII, el que por entonces era su director, Tetsuya Nomura, comunicó que pretendía contar una historia de fantasía en un mundo basado en la realidad. Esta premisa parece que sí se arrastró a Final Fantasy XV, con ese palacio que parece el Ayuntamiento de Tokio, coches y ropas último modelo y ciudades inspiradas en La Habana o Venecia.

No obstante, a veces sientes que escasea un poco el componente fantástico. Sí, están las magias y los ataques imposibles, los monstruos e invocaciones… Pero ese «algo» que te estremece cuando llegas a Cañón Cosmo, vuelas con el jardín de Balamb o paseas por el bosque de Macalania.

Es curioso porque sí nos llega un poco de esa magia con este episodio colaborativo. No sabemos si por la presencia de esos alienígenas tan kawaii (que vendrían a ser como los moguris en este universo), por el diseño de Sarah tan complementado con el de Noctis o por ese jefe final que parece más bien salido de un NieR.

Quizás sea simplemente la banda sonora, pero es despertar ahí Noctis y ya vas sintiendo algo de esa intriga de saber que estás «en un mundo mágico».

En definitiva, Terra Wars fue un simple episodio colaborativo que nos dejó entrever un poco lo que hubiese podido ser una entrega semejante si hubiese tenido un toque más Sakaguchi. Nos gusta mucho la decimoquinta entrega de la saga, que no obstante no carece de errores, algunos de los cuales hay que agradecer intentaron subsanar en estos cinco años. Por todo ello y mucho más, feliz lustro a Final Fantasy XV.

Final Fantasy XV y Terra Wars. Square Enix y Mistwalker.

Japoneando Anime: sobre Eren, Mikasa, Yoshinaka y Tomoe

Attack on Titan (conocida también como Shingeki no Kyojin, 進撃の巨人, o Ataque a los titanes en español) llegó a su fin hace unos meses en lo respectivo al manga, estando previsto el estreno de la última temporada del anime (a cargo de Mappa) el próximo enero. Como suele ser habitual en títulos tan populares, su conclusión no ha estado exenta de polémica y los seguidores todavía discuten ardientemente sobre ella. A partir de aquí, advertimos de que habrá SPOILERS de Attack on Titan.

Especialmente en lo referido a los protagonistas de la serie, Eren Jaeger y Mikasa Ackerman, cuyo vínculo ha sido esencial a lo largo de la trama; pero no siempre ha sido percibido de forma favorable por los fans. En el penúltimo capítulo, Mikasa decapitaba a Eren, quien al parecer buscaba este destino de forma intencionada, para así influir a la fundadora Ymir, resetear el mundo y dar carpetazo a la existencia de los titanes (al menos temporalmente).

En realidad, no estamos aquí para debatir sobre esto, sino aprovechar la enorme fama de estos personajes y de su historia para traer a colación dos grandes figuras de la historia japonesa: Kiso no Yoshinaka (木曾 義仲, también llamado Minamoto no Yoshinaka, 源義仲) y la mujer samurái u onna bugeisha (女武芸者) Tomoe Gozen (巴 御前).

Yoshinaka y Tomoe, entre la leyenda y la historia

Ocurre a menudo en la historiografía japonesa que leyenda y mito se superponen con acontecimientos que no se sabe hasta qué punto son del todo fácticos. En realidad, nuestra visión occidental, que tiende a dividirlo todo en binomios y alteridades, no conjuga bien con estas perspectivas. Ya lo decía el antropólogo Claude Lévi-Strauss, que muchas veces para alcanzar una visión «completa» de los acontecimientos es necesario complementar historia y mito, en lugar de enfrentarlos.

Sea como fuere, Kiso no Yoshinaka y Tomoe Gozen son figuras que aparecen en el Heike Monogatari (平家物語), serie de epopeyas del siglo XIII que narran las guerras Genpei (源平合戦, 1180-1185), cuando los clanes Taira y Minamoto lucharon por el poder.

Debido a su tradición oral, lo narrado en el Heike Monogatari suele tener un carácter bastante legendario. Así, de Tomoe Gozen se dice que fue una bella y valerosa guerrera (asistente de Yoshinaka, según varias fuente también su amante, concubina o esposa oficial) que valía por mil hombres y que su señor la mandaba orgullosamente al frente de sus tropas.

En 1184 ambos tomaron Kioto tras ganar la batalla de Kurikara. No obstante, durante la batalla de Awazu en el mismo año, las tropas de Yoshinaka se vieron rodeadas y derrotadas por las del rival Minamoto no Yoritomo. Kiso se suicidó así junto a su siervo Imai Kanehira, diciéndole antes a Tomoe que huyese del campo de batalla, pues sería deshonroso que lo encontrasen muerto junto a una mujer.

Tomoe Gozen según lo narrado el Heike Monogatari

Reacia a obedecer inicialmente, en su huida Tomoe quiso dejar un épico recuerdo ante su señor y se enfrentó a uno de los soldados más grandes de las fuerzas rivales, Onda no Hachiro Moroshige, decapitándolo con facilidad y marchándose con su cabeza.

Y esa sería la historia de Tomoe y Yoshinaka según el Heike Monogatari. No obstante, según leyendas (y hay unas cuántas) Tomoe fue capturada por el bando enemigo y obligada a ser concubina de Wada Yoshimori hasta la muerte de éste, tras lo cual se metió a monja y falleció naturalmente a los 91 años.

Otros dicen que fue a buscar la cabeza de Kiso, hallándola y huyendo con ella, para así evitar su deshonra a manos del enemigo. Se habría fundado el templo Gichû-ji (義仲寺) en la ciudad de Ôtsu, prefectura de Shiga, en recuerdo de Yoshinaka, cerca de donde estaba su tumba original (en un montículo bajo un árbol de caqui japonés). Tomoe se habría establecido en un improvisado habitáculo hasta su muerte, erigiendo su sepulcro allí mismo. Ambos permanecen hasta hoy allí.

Los paralelismos entre Yoshinaka y Tomoe, Eren y Mikasa

Tras resumir mucho lo que se narra sobre Yoshinaka y Tomoe, veamos cómo las historias de Eren y Mikasa guardan más de una coincidencia con éstas (por si el lector todavía no hubiese percibido varias).

Eren, Mikasa y Armin (Attack on Titan, Wit Studio) se conocen desde niños, al igual que…

Para empezar, el padre de Kiso, Minamoto no Yoshitaka, fue asesinado por Minamoto no Yoshihira en 1155 (siendo Kiso todavía un bebé o niño pequeño), tras lo cual huyó a la provincia de Shinano. Allí, fue criado por Nakahara Kanetô, quien según la tradición habría sido padre de Tomoe y junto al mencionado Imai Kanehira.

De este modo, Yoshinaka, Tomoe e Imai habrían sido amigos/conocidos de la infancia; similar a Eren, Mikasa y Armin. Invirtiendo los géneros, es el padre de Eren quien adopta y cría a Mikasa tras perder a sus progenitores.

Cuando crecen, los tres son conocidos como valerosos y habilidosos guerreros, especialmente Tomoe, quien, tal como se narra en el Heike Monogatari, «valía por mil hombres». Esta forma de describirla es la misma que se usa para Mikasa en el manga, donde también se dice que «vale por mil soldados».

Yoshinaka se yergue contra los Taira y luego contra su propia familia (no está de acuerdo con Yoritomo proclamándose jefe del clan… ejem, Zeke, ejem) hasta su ya mencionado terrible final.

Aquí es donde se suceden de nuevo los paralelismos, pues Eren fallece decapitado por Mikasa (como él mismo pretende), Yoshinaka se suicida (o al menos lo intenta), y, tal como sostiene la leyenda, Tomoe/Mikasa acaban cargando la cabeza de Kiso/Eren y enterrándola bajo un árbol, tras el cual se erige su recuerdo para siglos posteriores (y con ellas recordando al compañero de batalla/amante muerto hasta el final).

Evidentemente, no es posible asegurar que el creador de Attack on Titan, Hajime Isayama, se haya inspirado directamente en esta historia para crear la suya (o al menos, la de sus dos personajes principales); pero es probable que alguna referencia haya tomado.

Al fin y al cabo, Tomoe Gozen y Kiso no Yoshinaka son figuras muy conocidas y populares en Japón, que han aparecido (y aparecen) en multitud de obras de teatro nô, kabuki y en la cultura pop actual.

Para saber más…

Heike Monogatari, Gijón, Satori Ediciones, 2019

IRIE MULHERN, Chieko, Heroic With Grace: Legendary Women of Japan, Nueva York, Routledge, 2015

TOGO, Ryu, Tomoe Gozen y otros relatos de mujeres samuráis, Madrid, Quaterni, 2019

YOSHIKAWA, Eiji, El cantar de Heike, Gijón, Satori Ediciones, 2014-

BERNARD, Chelsea, Tomoe Gozen: Badass Women in Japanese History, 12 de junio de 2014 (consultada el 24 de octubre de 2021)

Crash Landing on You, ejemplo de emotividad melosa que traspasa fronteras

Las series surcoreanas hace ya varios años que están resultando un producto de lo más popular entre ciertos sectores del público tanto occidentales como asiáticos, siendo Netflix una de las plataformas que más está difundiendo estos títulos. Antes de El juego del calamar, Crash Landing on You (사랑의 불시착) fue una de esas series que cosechó (y sigue cosechando) bastante éxito, si bien su temática apenas guarda algún parecido con la primera.

Yoon Se-ri (Son Ye-jin) es una rica heredera que ha montado su propia y exitosa empresa de moda en Corea del Sur, lo que genera no pocas envidias y recelos, especialmente entre sus hermanos. Un día, haciendo parapente para un reportaje, una imprevista tormenta causa que termine aterrizando (sin saberlo ni quererlo) en Corea del Norte, donde es localizada por un apuesto militar llamado Ri Jeong-hyeok (Hyun Bin).

Este es el punto de partida de una serie que ocupa 16 episodios de más de una hora de duración cada uno, por lo que se van sucediendo acontecimientos de todo tipo en las dos Coreas: espionaje militar, luchas familiares por la herencia, la vida cotidiana en un supuesto pueblo norcoreano, subtramas románticas con ex-parejas despechadas, etc.

En realidad, en base esto no es nada que no se haya visto en múltiples ocasiones, empezando por los propios k-drama y siguiendo por las series turcas (incluso las latinoamericanas); pero Crash Landing You contiene en su receta dos ingredientes que enseguida saben enganchar (a pesar de la excesiva duración de sus capítulos): personajes con química y entrañables (incluyendo los secundarios) y que los surcoreanos saben como nadie mantener la tensión en los momentos necesarios (son expertos en la superposición de planos cortos y rápidos).

Crash Landing on You. Studio Dragon.

Amor entre las dos Coreas

La serie producida por Studio Dragon sabe así aprovechar la coyuntura de una Corea fatal y cruelmente dividida desde 1953 para crear historias de amores imposibles, que se van cociendo a fuego lento y con todas las especias que no pueden faltar en el género.

Que el problema de ambos países sea real genera que el espectador, aunque prevea los resultados amorosos desde el primer episodio, se pregunte cómo realmente podrán ir superando este obstáculo (no baladí) las parejas formadas.

Y escribimos en plural porque no solo el dúo protagonista es víctima de esta circunstancia, sino además la pareja formada por la norcoreana Seo Dan (Seo Ji-hye) y Gu Seung-jun (Kim Jung-hyun), quienes hacen gala a su vez de una gran química; por lo que el espectador no está únicamente pendiente de los protagonistas.

Sin embargo, no todo es drama y romances complicados en Cras Landing on You. La guionista Park Ji-eun, quien es ya una veterana en el tema, ha sabido escribir varios momentos cómicos que aligeran la carga emocional (lo que no exime de cierta melosidad en algunas escenas donde los flashbacks redundantes se repiten al compás de música subida de volumen), especialmente los conducidos por personajes como la madre de Seo Dan, la tropa de Jeong-hyeok o las cuñadas de Se-ri.

Crash Landing on You. Studio Dragon.

Una ventana a Corea del Norte

Otro de los atractivos de Crash Landing on You frente a otros múltiples dramas surcoreanos es que parte de su argumento sucede en Corea del Norte, lo que le aporta ese carácter algo exótico, máxime para un espectador occidental.

Desconocemos realmente hasta qué punto se ajusta a la realidad lo mostrado en la serie, que sí ha recurrido a la supervisión de fugitivos del país vecino, pero la reconstrucción del pueblo donde habitan Jeong-hyeok y su tropa o lo que se percibe de Pionyang parece a simple vista bastante logrado, dadas las circunstancias (evidentemente, no es posible rodar en Corea del Norte); especialmente en lo referido a peinados y vestuarios. Tristemente no conocemos el idioma, pero por lo que comentan en la propia obra los dialectos también se han cuidado.

Eso sí, lamentablemente algunos de los personajes norcoreanos caen ocasionalmente en tropos algo incómodos, como si algunos fuesen prácticamente paletos o el compañero militar (jovencito) que es fanático de las series surcoreanas. Los escenarios de interior parecen asimismo sacados de otra época, lo cual suma a la sensación de exotismo (no ponemos en duda que puedan ser así realmente).

Crash Landing on You. Studio Dragon.

Pero en donde más se resiente la trama norcoreana es en el villano, que es malísimo (de vil) y que se salta en su beneficio las normas cada dos por tres, lo que cuesta creer que pueda ocurrir en un país tan vigilado (como muestran en la serie cada vez que es de interés dramático).

Las escenas de acción resultan asimismo algo increíbles, cayendo en un intento de cine hollywoodiense que no acaba de encajar bien en una serie de este tipo. Por suerte lo compensa con las muchas más numerosas de drama, romance y comedia.

En definitiva, Crash Landing on You es una serie surcoreana de fácil visionado, a pesar de la larga duración de sus capítulos, que sabe manejar excelentemente las químicas de las parejas protagonistas y ese juego fronterizo. Deja además un regustillo agradable, perfecto para iniciar la semana con fuerzas. Tanto si eres fan como si no de las series surcoreanas, pero siempre estás abierto a buenas dosis de drama, romance y comedia, deberías verla.

Crash Landing on You. Studio Dragon.

Belle, apabullante espectáculo audiovisual sobre la búsqueda de identidad

Mamoru Hosoda no es un director desconocido dentro del mundo de la animación japonesa, pues suyos son trabajos ya reconocidos como Wolf Children, la nominada a los Oscar Mirai no Mirai o Summer Wars. A ésta última (y a La chica que saltaba a través del tiempo) le debe bastante su última obra, Belle (竜とそばかすの姫).

Belle cuenta la historia de Suzu, una adolescente que vive en el ámbito rural (prefectura de Kôchi) en Japón y que perdió a su madre en un accidente a temprana edad. Deprimida y sin poder establecer vínculos significativos con los demás (salvo con su amiga Hiro), se introduce en U, una masificada red social hiperrealista, como la hermosa y talentosa cantante Bell. Pronto, Suzu/Bell (que ambas significan campana en sus respectivos idiomas) aumenta sus seguidores a una velocidad vertiginosa en U, cuando una misteriosa figura conocida como Dragón (que al español al menos ha sido traducido como Bestia) irrumpe en uno de sus conciertos, huyendo de los denominados justicieros de la red…

Belle parte así de una premisa que vendría a mezclar La bella y la bestia (especialmente la de Disney, de la cual adapta incluso algunas escenas como la llegada al castillo, la rosa, el baile o confesiones bajo la lluvia) con conceptos como los mostrados en Ready Player One o Sword Art Online e incluso algo de thriller muy ligero.

Sin embargo, la trama sabe separarse lo suficiente hasta convertirse en un título propio, pero no siempre con éxito. La narrativa se diversifica así demasiado en cuestiones que redundan y que realmente no aportan nada a la trama principal (y ni tan siquiera a las secundarias).

Belle. Mamoru Hosoda, Studio Chizu

Entiendo que a los nipones les encantan las historias de instituto y que Belle nos brinda algunos momentos encantadores a través de sus personajes en Kôchi, pero distraen de la cuestión sobre la influencia de las redes sociales en la construcción identitaria de los adolescentes (que a su vez han crecido viendo películas como las de Disney) y tampoco es que lleven a algún sitio.

Por ejemplo, ¿qué aportan a la postre personajes como el de Shinobu, más allá del fan service del chico guapo (porque el tropo de estudiante popular que en realidad se siente atraído por la protagonista mundana ha sido realizado hasta la extenuación en el shôjo)? Quizás la idea fuese ofrecernos un vistazo al paralelismo que desarrollamos en nuestras vidas reales con las virtuales, pero Belle no lo termina de dejar claro.

Así, Belle se pierde en su propia búsqueda identitaria, que acaba más liada que la similar Summer Wars (donde confluían asimismo los mundos de la tecnología y de la cotidianidad familiar). ¿Trata sobre la influencia de las redes y de la cultura pop en los adolescentes o de la vida estudiantil rural? ¿De ambas? ¿Es un título inspirado en cuentos al estilo Disney o sirve como denuncia social? ¿Quizás las dos?

Probablemente por esta ambiciosa deriva narrativa que no termina de encajar completamente en ningún sitio Belle hubiese funcionado mejor como serie. O simplemente reduciendo dicha ambición y yendo al desarrollo del meollo como película.

Belle. Mamoru Hosoda, Studio Chizu

Belle y la impecable animación

Dejemos atrás lo que menos nos ha gustado de la película (que aún así llega a emocionar como pocas) y centrémonos en lo que mejor funciona. La animación es sencillamente brutal.

Aquí el Studio Chizu ha trabajado en conjunto con otras empresas de animación como la irlandesa Cartoon Saloon o incluso con Jin Kim, diseñador de Disney y quien ha creado a Belle para la ocasión, lo cual se percibe en fragmentos como la búsqueda del castillo por parte de Suzu.

Lo más espectacular, al menos para quien esto suscribe, es cómo han sabido mezclar todas estas técnicas y estilos sin que desentonen (salvo alguna excepción) en el producto final. El mundo de U aparece en animación 3D y el real en 2D y es la mejor integración en este aspecto que hemos podido visualizar hasta la fecha.

La otra enorme virtud de Belle la hallamos en su apartado sonoro, gracias sobre todo a la partitura de Taisei Iwasaki y a las canciones de Kaho Nakamura, quien se ha ganado nuevos seguidores. Los temas emocionan, comunican y se acoplan al desarrollo de la protagonista, lo cual resulta fundamental en esta obra.

En definitiva, Belle será probablemente el mejor trabajo de Hosoda para algunos, aunque sea simplemente por su apabullante espectacularidad y emotividad; seguro está al menos en su podio. No obstante, no está exenta de fallos, especialmente en lo narrativo (el director ha escrito asimismo el guion), abarcando una ambición que no siempre llega a solventar adecuadamente. Imperdible en el cine.

Japoneando Anime y viceversa: Fena, Pirate Princess

Fena, Pirate Princess (Kizoku Oujo, 海賊王女) es la última gran apuesta de Crunchyroll junto al estudio Production I.G. (lo cual ya suele ser sinónimo de calidad). Si bien todavía no ha finalizado su emisión (en Japón ni tan siquiera ha llegado a estrenarse), nos gustaría aprovechar que aborda temas interesantes para inaugurar un pequeño apartado dentro de Japoneando Anime, donde nos centraremos en aquellas series que tratan sobre cuestiones históricas y culturales más propias de Occidente y cómo las presenta el prisma nipón.

En el caso de Fena, Pirate Princess, el argumento transcurre mayoritariamente (al menos hasta ahora) en varios puntos de Occidente, al parecer en tiempos del imperio británico (se habla de las colonias inglesas). A juzgar por las vestimentas de algunos personajes, podría tratarse del siglo XVIII o XIX a lo sumo. Aquí, una hermosa joven que sobrevivió a un asalto al barco donde viajaban su padre y la tripulación se dedica a buscar, junto a un grupo de guerreros japoneses, la procedencia de un objeto realizado con un misterioso material.

Al más puro estilo de las novelas de aventuras clásicas, como las de Alejandro Dumas o Robert Louis Stevenson, Fena, Pirate Princess nos lleva de viaje por numerosos y exóticos lugares, habitados por piratas, furcias, soldados o príncipes. Pero no es el único guante que este anime, dirigido por un veterano de la industria como Kazuto Nakazawa, lanza a Occidente. Avisamos de que habrá SPOILERS de Fena, Pirate Princess.

La Pucelle y Jeanne des Armoises

Hace pocos episodios se revelaba que la protagonista, Fena, guardaba algún tipo de vínculo con Juana de Arco, detallándose más adelante que su madre se llamaba, de hecho, Helena des Armoises.

No creo que haga falta presentar a la figura de la Doncella de Orleans (1412-1431), la heroína francesa de la guerra de los Cien Años que murió quemada en la hoguera, pero quizás sí a Jeanne des Armoises (también conocida como Claude des Armoises), una aventurera procedente de Francia en el siglo XV y quien dijo ser Juana de Arco (cuando se suponía que ya había sido ejecutada). Esto hubiese sido fácilmente desmontado, de no ser porque los mismos hermanos de la fallecida apoyaron la moción. La farsa duró hasta 1440, cuando la propia Claude admitió la mentira e hizo pública enmienda ante el Parlamento de París para evitar el castigo real. Desde entonces, Claude des Armoises se retiró a las posesiones de su marido y sus descendientes han llegado hasta nuestros días.

Fena y los demás descubren en Holanda su vínculo con Juana de Arco. Fena, Pirate Princess (Crunchyroll y Production I.G.)

Fena, Pirate Princess juega con este concepto de Juana de Arco sobreviviendo a la hoguera o, al menos, teniendo descendientes, pues la madre de Fena se llama, como hemos adelantado, Helena des Armoises.

No es la única referencia a la Pucelle (que es como nombran a la protagonista en varios momentos del anime), pues el enamorado/amante de Helena y actual villano, Abel, se apellida Bluefield. Esto en sí no significaría nada, pero resulta que uno de los más populares acompañantes (soldados) de Juana de Arco, Gilles de Rais (1405-1440), fue supuesta influencia para la creación del personaje ficticio Barba Azul (Bluebeard), al parecer por su espeso vello facial.

Según la leyenda (más que la historia), Gilles se habría enamorado de Juana y habría intentado salvarla de perecer en la hoguera, sin éxito. Tras fallecer la Doncella de Orleans, el aristócrata francés enloquecería hasta el punto de volverse un asesino en serie de niños y jóvenes a los que secuestraba, torturaba, violaba y asesinaba (no necesariamente en ese orden). Afortunadamente, lo terminaron atrapando y fue ajusticiado y destinado a la horca tras confesar sus atroces crímenes. Como curiosidad, Gilles habría creído también que Claude des Armoises era Juana y le habría dejado una parte de sus hombres.

Abel por suerte no ha llegado a estos extremos (aunque sí va acompañado de un misterioso niño llamado Cody…), pero claramente la muerte de Helena (en la hoguera) lo ha dejado tocado y su papel antagónico es remarcado.

Tanto Gilles de Rais como Juana de Arco han aparecido en varios anime, manga y videojuegos procedentes de Japón, por lo que se ve que sus historias resultan interesantes no solo en estos lares. Son los casos de Fate/Zero y Grand Order, Inazuma Eleven, el JRPG Jeanne d´Arc, Drifters, Makai Ôji o Kamikaze Kaitô Jeanne.

Abel está pelín obsesionado con Helena, de forma similar a como los anime/manga retratan a Gilles con Juana. Fena, Pirate Princess (Crunchyroll y Production I.G.)

Se encuentran asimismo presentes algunos elementos religiosos del cristianismo, pero al menos por ahora bastante de pasada y de aquella manera (que tampoco es que a los japoneses les suelan interesar especialmente estas cuestiones, que en su país hay solo cerca de un 2% de cristianos). Como por ejemplo la búsqueda de un lugar, aparentemente espiritual o metafórico, denominado Edén (cuya significación bíblica es obvia).

Helena de Troya

El nombre de la madre de Fena no tiene desperdicio, y si el apellido des Armoises ya nos daba más pistas de su conexión con Juana, Helena lo hace con referencia a su papel en la narrativa.

Helena de Troya es uno de los personajes de la Ilíada (ya se sabe, la epopeya escrita/más bien narrada por Homero) cuyas acciones desencadenan todo el argumento posterior, o lo que vendría a ser el conflicto entre griegos y troyanos.

Helena, cuya belleza era legendaria, estaba casada con Menelao de Esparta cuando llegó Paris de Troya y, aparentemente, la sedujo. Ambos se fugaron, causando el escándalo y la ira de su engañado esposo y, por ende, de los griegos (pues Menelao no era un cualquiera).

En realidad, Helena poco importa en lo que viene a ser el resto del conflicto y parece ser otro caso del clásico «todo por culpa de una mujer» (la misoginia y esas cosas); en cualquier caso la Ilíada no deja de ser un auténtico clásico de la literatura occidental.

Abel conoce (y se enamora de…) a Helena. Fena, Pirate Princess (Crunchyroll y Production I.G.)

Tal como se revela en el último episodio emitido, la madre de Fena, cuya belleza es notoria, huye con su mayordomo, Franz (quien averiguamos sería el padre putativo de la protagonista), generando una serie de frustraciones y malentendidos en la Corte que residía. Al parecer (todavía no tengo del todo claro que esto vaya a quedar así en el argumento), Helena des Armoises estaría embarazada del rey (en lo que hubiese sido una relación no consentida) cuando se fugó. Lo malo es que Abel, hijo a su vez del monarca, solo conoció esta versión, quedando con un enorme vacío y sensación de pérdida (no exentos de cierto grado de egocentrismo) tras la partida de su enamorada.

Japón y el japonismo

Todos los guerreros que acompañan a Fena son claramente japoneses y así lo demuestran sus nombres y diseños, en contraste con el casi albino de ella. Además, portan armas muy propias de Japón, como la katana (evidentemente), la naginata (薙刀) o el arco japonés yumi (弓).

Lo que resulta curioso es que, en la época en la que se ambienta Fena, Pirate Princess, Japón debía encontrarse todavía aislado del mundo (sakoku, 鎖国) por orden del sogún Tokugawa. Por ello, no debe extrañarnos la sorpresa de Otto y Salman cuando llegan a esa misteriosa y exótica isla.

Es el surgimiento de las primeras oleadas del japonismo, esto es, la visión (que  veces torna en idealización o en la entrada repetida de tópicos) de Japón por parte de los occidentales. Esta corriente, que tuvo (tiene) sobre todo expresiones culturales y artísticas, tuvo su mayor auge cuando Japón abrió sus fronteras en la segunda mitad del siglo XIX. A partir de entonces, fotografías en blanco y negro de supuestas geishas, actores de kabuki y samuráis empezaron a circular por los rincones de Europa y América y pintores como Gauguin o Van Gogh vieron influenciado su arte por las estampas ukiyo-e (浮世絵).

Fena y los Samurai Seven. Fena, Pirate Princess (Crunchyroll y Production I.G.)

Inicialmente, sin embargo, las relaciones con Japón fueron de extrema desconfianza en el ámbito político por parte de ambos bandos, que a veces se veía entremezclada con la admiración propia de quien contempla lo desconocido por primera vez. Tenemos ejemplos de las dos miradas, por ejemplo, en Madama Butterfly de Giacomo Puccini y  La bailarina de Ogai Mori.

De forma similar, los guerreros que acompañan a Fena no son siempre vistos con buenos ojos por parte de los europeos con quienes van cruzándose, y los rodea un cierto aura de leyenda negra. Curiosamente, los denominan goblins (como la isla Goblin a Japón, lo que puede ser una referencia a la forma en la que China se dirigía originalmente a ellos como enanos o wa 倭) o Samurai Seven (como la conocida película de Akira Kurosawa, quien situó el cine nipón en el centro del panorama internacional).

En realidad, sí estaba permitida la entrada de algunos extranjeros durante el período de aislamiento de Japón, siempre con fines comerciales y bajo control del gobierno. Era el caso de los mercaderes holandeses y chinos. Curiosamente, el supuesto padre de Fena, Franz, es de origen holandés, por lo que su vínculo con estos guerreros japoneses estaría aquí más justificado.

En definitiva, Fena, Pirate Princess es una excelente ocasión para abrir esta ventana a cómo nos retrata Japón (y, de paso, reflejar la forma en que nosotros les vemos, en un juego de varias direcciones), aunque sea mediante una ficción de anime. Y eso que nos dejamos cosas como la figura de la pirata Grace O´Malley (1530-1603), quien aparece aquí adaptada de forma muuuy libre; la referencia a la mítica ciudad El Dorado; o la citada Guerra Española (que estamos todavía preguntándonos cuál de todas será).

Grace O´Malley y su banda pirata. Fena, Pirate Princess (Crunchyroll y Production I.G.)

Cinco aspectos de Vincent Valentine que Final Fantasy VII: Remake debería tocar

Vincent Valentine es uno de esos personajes que se han ganado una enorme popularidad a pesar de que, inicialmente, no eran más que secundarios. Tan secundarios, incluso, que en el Final Fantasy VII original era hasta optativo, por lo que podías pasarte el juego sin tan siquiera encontrarlo. Final Fantasy VII: Remake ya ha dejado claro con Yuffie (el otro personaje que era opcional) que esto no va a seguir así, por lo que hay varios aspectos de Vincent que tendrán que revisar (y en los que profundizar). Avisamos de que habrá SPOILERS de Final Fantasy VII.

La relación entre Vincent y Hojo

En Final Fantasy VII, Vincent se une a tu equipo (al principio está bastante reacio a hacerlo) bajo el pretexto de poder encontrarse con Hojo. Como es más bien misterioso y poco hablador, no te queda del todo claro cómo es que conoce al científico más loco que haya contratado Shinra (bueno, sí cuenta lo de que él estaba enamorado de la madre de Sefirot, Lucrecia, y Hojo sería el padre de la criatura). Si al final del tercer disco llevas a Vincent en el equipo que enfrenta a Hojo, éste le dedicará unas pocas palabras con la intención de vengarse. Y ya está.

En realidad, bastante poco, si tenemos en cuenta el peso argumental que tienen tanto Hojo como Sefirot en la historia de Final Fantasy VII. Vincent era la oportunidad de brindarnos más información sobre sus respectivos pasados, algo que recibes (en pequeñas dosis) si visitas la cueva en la que se encuentra en realidad encerrada Lucrecia, haciendo penitencia.

Square Enix (entonces Squaresoft) se dio cuenta del filón, debido además a la enorme popularidad adquirida por Vincent como personajes (es además el favorito del director y productor Yoshinori Kitase) y le dedicaron años más tarde un videojuego bajo el título de Dirge of Cerberus. Lamentablemente, éste no alcanzó los niveles de calidad de los Final Fantasy, pero sí nos mostraba más del pasado de Vincent, Hojo y Lucrecia (y por ende, de Sefirot). Se dejaba más claro que Lucrecia había estado realmente enamorada de Vincent y que Hojo siempre había sido un cabroncete, pero seguía errando en nuestro siguiente punto.

Vincent y Hojo en la intro de Dirge of Cerberus (Square Enix).

El personaje de Lucrecia

Lucrecia es, como hemos dicho, la madre de Sefirot, el mayor antagonista del videojuego (y uno de los más queridos de toda la franquicia). Por lo tanto, estamos, aunque sea de forma indirecta, ante un personaje clave.

El principal problema con Lucrecia es que Square no ha sido del todo consistente en la manera de retratarla. ¿Era una científica ambiciosa (y algo chalada) como Hojo? Si no estaba perturbada de algún modo, ¿cómo podría haberse ido con Hojo (¡rechazando a Vincent!) y haber participado en los horribles experimentos que llevaron al nacimiento (y posterior enloquecimiento) de Sefirot? Vale, en Dirge of Cerberis resulta que sí estaba colada por Vincent, pero que la culpa por no haber podido impedir la muerte de su padre (un personaje inexistente hasta entonces) la llevó a alejarse de él y juntarse a Hojo. Pero la parte de su participación en los experimentos no queda del todo clara y el personaje sufre por ello…

Porque si Lucrecia era aparentemente una buena persona (Dirge of Cerberus desde luego no la muestra ni medianamente similar -ni tan siquiera cercana- a Hojo, y el hecho de que sufriera tanta culpabilidad en el original nos da una idea de que meramente psicópata tampoco era), ¿por qué accedió a participar en el Proyecto Jenova? Se puede entender que estuvieran movidos por la curiosidad científica (el padre de Aeris, Gast, también se encontraba al mando del susodicho y tampoco parecía ser un mal tipo) y que las cosas se torcieran. También que llevaban todos una premisa errónea (que Jenova era un Cetra) como punto de partida.

Pero el personaje de Lucrecia en sí sigue sin quedar del todo bien definido, así como su relación con Vincent. Tiene claros tintes románticos en Dirge of Cerberus y en Lost Episode (escenas de picnic y baile, que no pueden faltar en los romances de pro), pero no queda claro hasta qué punto llegaron. Lo cual, si tenemos en cuenta que Vincent acaba asimismo siendo otra de las víctimas del Proyecto Jenova (lo cual suma bastante peso a la ya maltrecha conciencia de Lucrecia), la deja, nuevamente, en un terreno fangoso.

Tanto Vincent como Lucrecia son personajes fuertemente influenciados por la literatura gótica, especialmente la romántica, por lo que sus personajes han de estar atormentados y ser oscuros, así como emocionales. El caso es que con Vincent esto se refleja de forma más o menos comprensible, pero con Lucrecia faltan algunos cabos por atar. El caso más sangrante es el mencionado de sus respectivas posturas ante el Proyecto Jenova y la involucración (se entiende que voluntaria) de una Lucrecia embarazada. Final Fantasy VII: Remake sería la oportunidad perfecta para ahondar más y mejor en estos personajes y sus psiques (la de ella parecía tender a la depresión ya incluso antes de conocer a Vincent).

La relación entre Vincent y Sefirot

Este punto va unido a los dos anteriores. Es curioso que siendo Sefirot el hijo de la mujer que ama (esto no lo digo yo, lo dice Vincent), nuestro apreciado Valentine no intente cruzar palabra con él. Es cierto que Sefirot está ya bastante ido (en todos los sentidos) y que, probablemente, conversar con él (si es que acaso es posible) sea inútil, ¿pero ni tan siquiera mostrar el intento o la idea?

Porque Sefirot cae en la locura partiendo de otro planteamiento erróneo, que Jenova (recordemos, la que los científicos creían Cetra, pero que no lo es) es su madre. Evidentemente, esto se lo contó así Hojo y, como la verdadera progenitora de Sefirot no se encuentra viva (que se sepa), éste cae en un bucle mental de ser una especie de profeta divino, el último de su especie. Porque, siendo vástago de Jenova, LA Cetra, no podría ser de otro modo.

Ahora, Vincent es conocedor de la verdad, ¿y no intenta ni tan siquiera decírselo? ¿Hablarle de Lucrecia y de cómo se siente realmente? Que en fin, dudamos que a Sefirot siquiera le importe a estas alturas, pero no deja de ser un vacío en el guion algo llamativo.

Esto ya nada más encontrarte con Vincent… Final Fantasy VII (Squaresoft)

Otro aspecto a abordar aquí es la posibilidad (que no deja de ser una teoría bastante extendida entre los seguidores de Final Fantasy VII y su universo) de que Vincent sea el padre biológico de Sefirot. El canon es que Hojo es el progenitor del villano, ¿pero hasta qué punto esto podría ser un juego de dobles verdades y significados ocultos? Porque no olvidemos que el mismo Hojo también mintió (deliberadamente) sobre la maternidad de Jenova con Sefirot. Quizás para el científico, el hecho de haber liderado (pues Gast está muerto, de hecho asesinado por el mismo Hojo) el proyecto ya lo convierte de facto en el padre (mínimo creador) del resultado, que sería Sefirot.

Como ya hemos comentado, el hecho es que Vincent y Lucrecia parece que tuvieron algo en el pasado, antes de que ésta lo dejase, sobrepasada por el remordimiento. Y Sefirot guarda en apariencia mucho más parecido con Vincent que con Hojo, al igual que en personalidad. De hecho, en lo que a ésta última se refiere, el Sefirot todavía en estado psicológico estable se asemeja más a Vincent que a cualquier otro de los candidatos.

Hojo y Sefirot tampoco se cruzan de hecho ninguna palabra en todo el universo de Final Fantasy VII. Si acaso, el antagonista se refiere al científico con cierto desdén y aparente resentimiento. Teniendo en cuenta que fue criado como experimento en laboratorios, tampoco es de extrañar. Cuando enfrentas a Hojo al final del tercer CD, éste está intentando ayudar (al menos aparentemente) a Sefirot, pero no sabemos hasta qué punto lo hace por él o por Jenova (o porque simplemente es Hojo y quiere ver el mundo arder).

En definitiva, Vincent debería al menos intentar intercambiar algún tipo de información, o simplemente palabras, tanto con Hojo como con Sefirot. Con el científico porque es el principal culpable de su estado, del de Lucrecia y del de Sefirot. Con Sefirot, aunque sea para intentar frenar sus acciones, basadas en conocimientos erróneos. Tanto si es como si no su padre biológico.

Venga, Final Fantasy VII: Remake, responde a LA pregunta…

Los vínculos con el resto del grupo

Al tratarse de un personaje optativo, Vincent siempre se queda algo descolgado en lo que respecta al equipo principal de Final Fantasy VII. Incluso más que Yuffie, ya que la misión secundaria de ésta en Wutai es bastante más larga que la de Vincent (que sería simplemente la visita a Lucrecia en la cueva). Además, en la de Yuffie aparecen los Turcos y… Vincent nunca interactúa siquiera con éstos (¡y él mismo era un Turco!).

Hasta Cloud se queda sorprendido de que Vincent vuelva para la batalla final (si tenemos en cuenta su vínculo con Sefirot, no debería estarlo). Como él mismo dice, siempre es tan callado y se muestra tan alejado que no lo imaginaba junto a ellos en un momento tan crucial.

En realidad, Vincent apenas tiene interacciones con el resto del equipo, Cloud incluido. Si acaso (y esto ha llevado a que se generen algunos fan arts y creaciones curiosas dentro del fandom, especialmente en Japón) con Cid en algún comentario pasado muy de largo. Y apenas eso.

Vamos, que Vincent está bastante desperdiciado en el original, teniendo en cuenta tanto sus implicaciones con el principal antagonista individual como con los villanos secundarios. Ni tan siquiera dice apenas nada sobre Shinra (en donde habrían estado sus antiguos jefes y compañeros).

Vincent interactúa más con el grupo en Advent Children que en todo el Final Fantasy VII original. Square Enix.

¿Dirge of Cerberus?

Dirge of Cerberus era la última entrada, cronológicamente hablando, en la Compilación de Final Fantasy VII… hasta la llegada del Remake. El hecho de que villanos de este título, como los tsviets, Weiss y Nero, hayan hecho acto de presencia en Intergrade, nos lleva a pensar que el videojuego protagonizado por Vincent va a tener más peso argumental que el que parecía inicialmente.

Dirge of Cerberus concluía además con puntos argumentales que no se han vuelto a tocar, como el aparente regreso de Génesis (quien se mostraría como antagonista principal en Crisis Core, precuela de Final Fantasy VII) y el hecho de que se llevase a Weiss. No somos precisamente fanáticos del personaje interpretado por Gackt, pero su vuelta es una sombra que no deja de acechar. Y tampoco queda del todo claro si Lucrecia se va a quedar para siempre en estado de hibernación o qué.

Por lo que Vincent DEBERÁ tener a su vez un importante peso argumental. Desde luego más que en Final Fantasy VII. Perdido ya su estatus (Yuffie sirve de precedente) de opcional, teniendo en cuenta que con el Remake están profundizando en aspectos que el original no tocaba, Vincent es uno de ellos. Uno claramente necesario. A mayor desarrollo de su personaje, mayor también (o así debería ser) el de Sefirot, Hojo y Lucrecia.

Vincent y Lucrecia en Dirge of Cerberus (Square Enix)