Bubble (2022), Ponyo ha madurado (y luce espectacular)

Hoy se ha estrenado en Netflix a nivel mundial la última película de anime de Wit Studio, cargada de nombres pesados de la industria como el guionista Gen Urobuchi, el director Tetsurô Araki o el dibujante y diseñador Takeshi Obata; Bubble (バブル) es una reinvención de La Sirenita (la de Hans Christian Andersen, no la versión de la adolescente atolondrada de Disney), una Ponyo ya madura, que luce más espectacular que nunca.

La historia nos sitúa en un Tokio distópico, sobre el que ha caído una misteriosa explosión de burbujas que lo ha dejado aislado del mundo exterior y abandonado. Allí han quedado una serie de grupos de jóvenes marginales que sobreviven mediante torneos de parkour, en los que apuestan víveres y artículos de primera necesidad. Uno de ellos, Hibiki (voz en japonés de Jun Shison) cae un día en el centro de la explosión de burbujas y, a punto de morir, es rescatado por una muchacha con aspecto casi de sirena, a la que bautizará como Uta (Riria).

No pretendemos contar más para evitar spoilers, pero a partir de aquí lo que va sucediendo es básicamente eso: una reinvención de La Sirenita con parkour. No hay mucha intriga ni sorpresas, pero tampoco es que hagan falta. Que es como si uno se frustrara solo porque la base de Kimi no Na wa fuese la misma que la de La casa del lago. Que todo está inventado, vaya. Dejaos llevar.

Bubble. WIT Studio y Netflix.

Y así es como más se puede disfrutar Bubble, un constante orgasmo visual y auditivo (la banda sonora es de Hiroyuki Sawano y cuenta con temas de Eve y Riria, ni más ni menos) que te deja al final hecho un manojo de emociones. Para mí, no hace falta pedir más.

Eso sí, quizás se eche en falta algo más de profundidad del universo que refleja Bubble. De dónde salen esas burbujas, que parecen mezcla de la mala de La Sirenita con las hermanas de Ponyo y cierto concepto de espiral sacado de Tengen Toppa Gurren-Lagann. También por qué en alguno de los grupos de parkour parecen androides y a dónde fue ese amago de crítica a la obsesión por la exposición constante en las redes sociales.

Más allá de esto, este largometraje de Wit, donde saca a relucir todo su armamento tras los éxitos que ya fueron los anime de Attack On Titan u Ôsama Ranking, es francamente disfrutable. Algo más de dos horas que pasan rápido y que llevan sobre sus espaldas los dos protagonistas del romance casi en su totalidad. Por suerte, la química entre ellos también es buena (no así la de la ¿tutora? del grupo de parkour, que parece pecar de cierta pedofilia tirándole ocasionalmente los trastos al adolescente Hibiki…).

Bubble. WIT Studio y Netflix.

Respecto al desarrollo de estos dos personajes (los únicos realmente notorios en la cinta), fluyen bastante bien, lo suficiente como para poder sufrir al final con ellos. Especial mención a la base neurodivergente que le dan en esta ocasión al protagonista, saliéndose así un poco del explotadísimo tropo del joven huraño y asocial.

Las escenas de acción son, claro está, las que lucen mayor espectacularidad, mezclando in crescendo una animación a medio camino entre 2D y 3D con los temas de Sawano. Pero los momentos más pausados tampoco se quedan muy atrás, como es el caso de Hibiki y Uta relajándose y conociéndose en el oculto tejado de un edificio en ruinas.

Si hubiese que ponerle un «pero» a la portentosa animación sería, por decir algo, que en unas pocas ocasiones se nota cierto uso de CGI, especialmente en algún objeto o escenario. Por lo demás, es todo lo fluida que podría ser en unos torneos de parkour.

En definitiva, Bubble no inventa nada; es más, recae en ciertas tendencias que parecen estar últimamente de moda en el cine anime: Tokio distópico, desastres ambientales, romance adolescente que genera congoja. Pero tampoco son aspectos que hubiese creado Makoto Shinkai. Lo mejor que hace el largometraje de Wit Studio es que todo esto lo hace de forma más que correcta y, sobre todo, especialmente entretenida y bonita (hay primeros planos que son para enmarcar). Es para verla, aunque solo sea para que ojos (y oídos) lo agradezcan.

Pero está muerto, ¿no? El «final Taxi Driver»

Los finales ambiguos son como las tortillas de patata con cebolla: los amas o los odias; pero el caso es aún más extremo si lo que está en juego es la muerte del protagonista (incluso de todos los protagonistas en algún caso que veremos). Clímax que han traído numerosos debates de tapeos y por las redes a lo largo de los años y que, en ocasiones, no tienen solución. Como la vida misma.

Avisamos de que habrá SPOILERS de todos los títulos que trataremos.

Taxi Driver, el «origen»

En realidad, Taxi Driver no es el origen de nada, pues por muy innovadora que resultase la película de Martin Scorsese, para cuando se estrenó en 1976 «ya estaba todo inventado».

La historia se centra en Travis Bickle (inconmensurable Robert De Niro), un taxista de Nueva York que vive casi en la marginalidad tras su paso por la guerra de Vietnam. Harto de la corrompida sociedad y tras conocer a una prostituta de 13 años que responde al nombre de Iris (Jodie Foster), un día se harta de todo, se hace el peinado a lo mohicano y planea un tiroteo en el Senado; pero éste se frustra y corre entonces a liberar a la muchacha, enfrentándose con proxenetas y similar chusma.

Al final, tras un sangriento tiroteo, Travis aparece herido de bala en un sofá, mira a cámara y se dispara imaginariamente con el dedo apuntando a la cabeza y al susurro de «bang». Tras eso, la cámara en plano picado sobrevuela la habitación y comienza una especie de epílogo donde se muestra a Travis siendo una especie de héroe social por haber liberado a Iris, a la par que retoma (y vuelve a dejar, pero esta vez por iniciativa suya) la maltrecha relación que había establecido previamente con Betsy (Cybill Shepherd).

Todo muy idílico, especialmente para un personaje tan antiheroico y una historia tan «sucia» como estos. Por ello, mucha gente sigue creyendo que en realidad Travis muere por sus heridas, la cámara en picado y girando es su alma ascendiendo y el epílogo sería su ensoñación, parte de los delirios que él mismo había estado mostrando a lo largo de la cinta.

Lo «malo» con esta línea de pensamiento es que tanto Scorsese como Paul Schrader (el guionista de Taxi Driver y quien volverá a aparecer en esta entrada) han aclarado que, al menos para ellos, Travis sobrevive y el final es una crítica a la glorificación que hace la sociedad estadounidense de tipos que, más que héroes, son personas con enfermedades mentales (clínicamente desatendidas, claro… que no por nada va Joker años más tarde y copia el argumento base).

1976, New York, New York, USA — Overhead view of the bloody aftermath of Travis Bickle’s killing spree from Martin Scorsese’s . — Image by © Steve Schapiro/Corbis

Cowboy Bebop, el anime que hace guiño a Taxi Driver

Años más tarde, en 1998, Shinichiro Watanabe estrenaba Cowboy Bebop, anime de 26 episodios que narraba las desventuras de la tripulación de una nave espacial pilotada por cazarrecompensas. Hemos hablado anteriormente de forma extensa de esta serie y de su final, por lo que no nos explayaremos mucho más.

Cowboy Bebop homenajea a varios títulos de la cultura pop occidental, siendo Taxi Driver uno de ellos. Esto es especialmente apreciable en su conclusión, tanto en las escenas de acción del protagonista, Spike Spiegel, adentrándose a tiros en la sede del Dragón Rojo; como en sus últimos momentos, mirando a cámara y apuntando con el dedo, disparando imaginariamente al susurro de «bang».

Tras esto, al igual que en Taxi Driver, Spike cae inconsciente al suelo y la cámara se eleva al cielo y el espacio, mientras vemos los créditos. No hay epílogo, solo una estrella que desaparece y las palabras finales, mientras se enfoca el rostro muerto/dormido de Spike, «cargarás con ese peso».

Como ya dedicamos una entrada entera a las interpretaciones del final de Cowboy Bebop, solo recordaremos que, a pesar del debate generalizado todos estos años después (teniendo en cuenta que la creencia mayoritaria es que fallece), el mismo autor, Watanabe, ha aclarado que no sabe si vive o muere y que lo deja a decisión del espectador.

Final Fantasy VII y el relato de la extinción por el bien del planeta

Un año antes de Cowboy Bebop, en 1997, salía al mercado un JRPG que cambiaría el género para siempre en Occidente. Final Fantasy VII llegaba para quedarse en el imaginario colectivo de los jugadores durante décadas.

La historia es bien sabida por todos, partiendo del recorrido que hacen Cloud Strife y la banda eco-terrorista Avalancha para salvar al planeta de los abusos de la multinacional energética y militar Shinra. En el camino, una de las protagonistas, Aeris, fallece a manos del villano Sefirot… lo que, sin embargo, supone finalmente la salvación del planeta de Meteorito. ¿O no es así? Un epílogo situado 500 años más tarde nos mostraba a uno de los personajes controlables, Red XIII, corriendo junto a sus crías por las afueras de una Midgar en ruinas y sin vestigios de humanidad. Luego, fundido a negro y solo se escuchan las risas de unos niños.

Con la salida en 2005 de la secuela Advent Children sí quedaba claro que la humanidad sobrevivía a los efectos de Meteorito y Sagrado; pero claramente mermada y enferma. Hasta el lanzamiento de esta película, era fácil pensar que el ser humano se había extinguido en este universo y que, por ello, el planeta sanaba. Solo quedaba Red XIII como único miembro del equipo que no era humano (y que podía sobrevivir durante más de 500 años, claro).

Los creadores de Final Fantasy VII revelaron que llegaron a pensar incluso en la posibilidad de matar a todo el elenco, salvo a los tres personajes que el jugador eligiera. Por suerte para muchos, la idea no salió adelante.

First Reformed, cerrando el círculo

Quien fuera guionista de Taxi Driver, Paul Schrader, escribió asimismo en 2017 el guion y dirigió la película de First Reformed (titulada El reverendo por aquí). Mucho más pausada y espiritual que su ópera prima, en esta ocasión hallamos al reverendo Ernst Toller (también inconmensurable Ethan Hawke), en plena crisis de fe tras la pérdida de su hijo en la guerra de Irak y el divorcio con su mujer. Un día le solicita ayuda la feligresa Mary (Amanda Seyfried), preocupada por su marido, para que pueda intentar sacarlo de su nihilismo existencial en base a ideas eco-terroristas.

Al final, tras sufrir una acentuación en su crisis de fe y en su depresión, tras enamorarse de Mary, Toller opta por vestirse él mismo con el chaleco suicida que tenía en su posesión el marido de la susodicha y hacerlo explotar en la iglesia, en plena celebración del aniversario. Tras divisar a Mary entre el público, desiste de su idea y opta por flagelarse con un alambre de espinos y suicidarse bebiendo desatascador de tuberías (la película es durilla). Entonces aparece Mary, Toller deja caer el vaso con el veneno, ambos se abrazan y se besan apasionadamente mientras la cámara gira (en una cinta donde ésta había permanecido inmóvil salvo en otras dos escenas con Seyfried) y fundido a negro con créditos finales.

El propio Schrader ha aclarado que él mismo no sabe cuál es el final y que éste tiene dos posibles interpretaciones: Toller vive, es efectivamente «salvado» al ver milagrosamente a Mary y, tal como él mismo le dijo al marido de la muchacha al inicio de la película, aprende a vivir a medio camino entre la esperanza y la desesperación. En el otro, Toller muere tras consumir el veneno y lo último que ve es a él y a Mary besándose, como una concesión de Dios (hasta ahora silencioso) de lo que sería el Paraíso.

First Reformed. Paul Schrader

Conclusiones

Hay numerosos ejemplos de este tipo de finales abiertos, en los que no queda del todo claro si el protagonista (o los protagonistas) vive o muere. Otros ejemplos populares son Code Geass (queda bastante claro, hasta la llegada de la película Fukkatsu no Lelouch, que el personaje principal muere, y así lo aclararon sus autores; pero aún así había gente debatiendo la posibilidad de su supervivencia); o NieR Automata hasta el final E (e incluso después de éste, el director Yoko Taro se atrevió a trollear con un doble guion para una serie de conciertos donde jugueteaba con la posibilidad de 9S muriendo y 2B deprimida).

El autor considera la posibilidad de la supervivencia o muerte de su creación, jugando a ser Dios. Los mensajes pueden llegar a ser totalmente distintos en el caso de que el protagonista sobreviva o muera: Cowboy Bebop, con Spike cargando con el hastío de vivir en este caso, o siendo liberado de su sueño en el de morir; Final Fantasy VII como triunfo de la naturaleza sobre la humanidad en el caso de su extinción, o con una mera derrota del mal (no sin pérdidas en el camino) si sobrevive; First Reformed, con un aprendizaje de equilibrio entre la esperanza y la desesperación si Toller vive, o completo nihilismo y que no hay salvación posible (ni para él ni para la humanidad) en el caso de su muerte.

Todos ellos tienen varios elementos en común, y es un cambio brusco en la técnica narrativa con respecto a cómo se iba contando hasta ese momento: la cámara en picado y moviéndose lentamente en Taxi Driver, la abundancia de tonos pastel en Cowboy Bebop, el fundido a negro y las risas de niños en Final Fantasy VII (juego totalmente exento de voces), el giro de cámara y brusco fundido a negro en First Reformed. Y, además, la introducción de un mensaje subliminal de corte espiritual: ¿La fuga del alma de Travis Bickle? ¿El ascenso de la misma de Spike Spiegel y la desaparición de su estrella o la formación de un sueño onírico? ¿Las risas de los niños en medio de la nada como metáfora de la Tierra Prometida? ¿Un milagro o la visión del Paraíso para Ernst Toller?

Final Fantasy VII empieza y termina (salvo epílogo) significativamente con este mismo plano. Squaresoft.

Debido a estos cambios bruscos, tanto en el contenido como en la forma, el espectador tiende a pensar, al menos en un primer momento, que lo que ve no puede ser real. Ergo, o es un sueño o es la muerte (o ambas). Y por eso nuestro pensamiento lógico nos lleva, en la mayoría de los casos, a creer que los personajes se están muriendo o han muerto; incluso cuando no es así (en todos los ejemplos expuestos el personaje o sobrevive –Taxi Driver, Final Fantasy VII– o existe la posibilidad de que lo haga –Cowboy Bebop, First Reformed-). Sin embargo, y salvo en el caso del videojuego de Squaresoft (posiblemente porque es el único que tiene una secuela oficial donde aparecen los personajes vivitos y coleando), en el resto de casos la opinión generalizada es que mueren.

En un ejercicio de disonancia cognitiva similar al que expone First Reformed con lo de la esperanza y la desesperación, el cerebro del espectador tiene que elaborar de forma algo más detenida cómo es posible la supervivencia del personaje en medio de un escenario que, narrativa y técnicamente, se aleja de lo que se había expuesto hasta el momento.

Puede que al final solo prevalezca y se de prioridad a la opinión que se forme el espectador en base a su estado anímico o incluso a su línea generalizada de creencias. Hay gente que directamente no soporta este tipo de finales por la frustración que puede llegar a generar su ambigüedad.

Lo «malo» en este caso, para los trabajos que suele tocar este blog, es que los japoneses adoran la ambigüedad (y es una de las bases del budismo zen, además de evitar así la ruptura de la armonía social). Sí, en esta entrada tocamos dos títulos occidentales, pero ambos son sacados de la mente de Schrader, un señor nada ajeno a lo nipón: suyo es el guion de Mishima, una vida en cuatro actos, además de ser un admirador del cine de Yashuhiro Ozu y de hacer guiños constantes a la cultura oriental, como Toller comiendo sushi y miso mientras se pregunta cómo el ser humano se priva tanto de placeres tan simples. Para muestra, lo proclives que son los JRPGs (género inherentemente japonés) a mostrar varios finales distintos.

El mono no aware, ese concepto estilístico también tan nipón, es muy propio de estas obras, donde se pone el foco en la impermanencia de las cosas y en la destrucción (muchas veces auto infligida). Es por ello que al final, tras su visionado, solo nos quede esa vaga sensación de melancolía, mientras se va formando en nuestro interior la extraña idea de que, para bien o para mal, esa conclusión va a rondar durante un tiempo (sino es siempre) en nuestra cabeza.

Tres esperanzas (y preocupaciones) que nos brinda la última demo de Stranger of Paradise: Final Fantasy Origin

Stranger of Paradise: Final Fantasy Origin saldrá a la venta el próximo día 18 para PlayStation 4 y 5, X-box One y X/S y PC, por lo que Square Enix está calentando motores para, tras un primer tráiler de lo más rocambolesco, poder atraer al mayor número de jugadores, seguidores de franquicias como las de Final Fantasy o Nioh.

En realidad, nosotros también éramos de lo más escépticos, pero lo digo en pasado porque con esta última demo lo hemos pasado pipa y hay ganas de más. ¿Es perfecta? No, lejos de eso. Stranger of Paradise: Final Fantasy Origin sigue siendo un producto extraño y un cajón de sastre, pero analicemos por qué podría terminar convirtiéndose en un videojuego, cuanto menos, la mar de divertido.

Esperanza: el sistema de batalla

Detrás de esta especie de remake/precuela del primer Final Fantasy no solo hallamos a Square Enix, sino a Team Ninja, responsables de sagas como la de Nioh, una especie de Soulsborne sin ser taaaan difícil (o esa es la creencia generalizada, no queremos iniciar aquí ningún eterno debate).

Por lo tanto, y en base a lo experimentado en esta última demo (que nos ha llevado casi seis horas en total), la influencia de Nioh es muy notoria. Diríamos que bastante más que la de Final Fantasy, si bien detrás de Stranger of Paradise se encuentran nombres reconocidos de Square Enix como Tetsuya Nomura, Roberto Ferrari o Kazushige Nojima.

El diseño de la princesa Sara está realizado en esta ocasión por Roberto Ferrari. Stranger of Paradise: Final Fantasy Origin. Square Enix y Team Ninja.

Una vez vencido el estupor inicial (repetimos, la jugabilidad se aleja bastante de un Final Fantasy, especialmente de la de los clásicos), la verdad es que nos hemos divertido de lo lindo. Los combates pueden llegar a ser complejos (todavía no hemos probado el modo Caos/Difícil) y no es un simple machacabotón. Esquivar y bloquear son importantes y puedes ir configurando combos de lo más variopintos. Hay además infinidad de trabajos tanto para el protagonista, Jack, como para sus acompañantes. Es fácil pasarte bastante tiempo customizando a cada personaje; aunque sea solo por mero entretenimiento más que por ser clases realmente efectivas (caso de la ronin).

Preocupación: El texturizado es HORRIBLE en algunas partes

¿Te quejabas de que en Final Fantasy VII: Remake las puertas tenían dientes de sierra? ¿Que Midgar de fondo parecía una masa uniforme? ¿Que Squall era EFECTIVAMENTE el chico más guapo de la sala? Pues no has visto nada… La última demo de Stranger of Paradise: Final Fantasy Origin se ve de forma bastante fea en algunos tramos, especialmente en las versiones de PlayStation.

Es básicamente un problema de texturas y renderizados: cabellos que brillan como si fueran plástico, rayos de luz pixelados, brazos que se mueven y cuyas mangas atraviesan capas… Desconocemos si es un problema puntual de las demos de PlayStation (y sí, hemos elegido jugar priorizando el rendimiento por encima de los FPS) o si el juego realmente estará así (algo que no parece por los avances…). Nada que, en cualquier caso, no pueda solucionarse con un parche. ESPERAMOS.

Stranger of Paradise: Final Fantasy Origin. Square Enix y Team Ninja.

Esperanza: Garland y sangre

Nada más empezar, la demo (que abarca las primeras misiones del juego) ya muestra una cara conocida para los seguidores de Final Fantasy, el villano Garland, cargando con el cuerpo de la princesa Sara, machacando a todo aquel que ose intentar pararle los pies. La escena es bastante brutal y hay sangre e incluso alguna amputación, por lo que ya se hace uno la idea de que este Final Fantasy será (al menos en este aspecto) más maduro que los demás.

No solo en la sangre, sino en la edad de los protagonistas. Al menos en base al diseño, es fácil deducir que Jack y los demás rondan la treintena. Pero además, se menciona ya dos veces en la demo que los guerreros de la luz llevan ya en ese mundo (supuestamente) diez años… Por lo que, a no ser que haya algún giro de guion que desconocemos (recordamos que los viajes en el tiempo son aquí importantes), todos ellos debieron empezar siendo jovencitos; pero ya no lo son tanto (sí, incluyendo a personajes femeninos como Sara o Neón, que tienen pinta de churumbelas).

Dicho esto, hablemos de Jack. Jack Garland (no es un spoiler, Square Enix te lo revela ya en el segundo tráiler). El tipo transmitió una impresión en el primer avance que rozaba lo grotesco: ¿Qué hace un hombre de mediana edad vestido con chándal de Primark obsesionado con Caos en un mundo de fantasía? Por eso los protagonistas adolescentes son más creíbles…

Bueno, en la demo final Jack mejora considerablemente. Sí, sigue siendo un señor vestido (inicialmente) con ropa hortera y mundana que repite en varias ocasiones que solo quiere cargarse a Caos, sea lo que sea, y lo demás le da igual. Pero hay un par de factores que matizan esto: no se especifica que Jack venga de nuestro mundo (bueno, sigue escuchando temas de Frank Sinatra o Limp Bizkit con su móvil -¿cómo mantiene la batería?-) y, de hecho, el coproductor Jin Fujiwara ya habría confirmado que proviene de Lufenia. Y que observamos que el tipo es algo más complejo (tampoco mucho, pero algo) que lo que pudiera parecer.

Jack Garland en Stranger of Paradise: Final Fantasy Origin. Square Enix y Team Ninja.

Pensemos en Cloud Strife al inicio de Final Fantasy VII o en el Remake, o incluso en Squall en Final Fantasy VIII (ambos son personajes creados por Nomura en guiones de Nojima). Cloud es un tipo inicialmente borde y seco, que solo se preocupa por terminar la misión para así llevarse el dinero y lo demás le da igual. Hay gesticulaciones de Cloud en el Remake (como cuando pasa de los sermones de Barret o en su primer encuentro con Aeris) que nos han venido a la mente mientras veíamos a Jack interactuar con los demás en la demo.

Sin embargo, Cloud tiene más adentro de lo que parecía inicialmente, crisis de identidad incluida; y parece que Jack puede ir por los mismos derroteros con lo de los viajes en el tiempo y la amnesia. Viendo solo algunas de sus interacciones con Ash, Jed, Sara o el rey de los elfos oscuros ya se puede percibir algo raro o forzado. Por supuesto, de algún modo tiene que acabar siendo Garland, un tipo que, como ya podemos observar en el inicio del juego, es brutal y se lleva a la princesa (¿Por qué? ¿Pretende en realidad salvarla de algo o impedir algún acontecimiento desastroso o, como en el original, solo por ambición -cosa que aquí dudamos-?).

Es así probable que esa actitud sea un mecanismo de defensa del protagonista, quien ansía llegar hasta Caos para evitar algo, o para romper de una vez con un bucle en el que se ven atrapados tanto él como sus seres queridos (en la demo y último tráiler ya se da a entender que hay rollito entre Garland y Sara). De todos modos, imposible saberlo con certeza hasta la salida del juego.

Garland y Sara en Stranger of Paradise: Final Fantasy Origin. Square Enix y Team Ninja.

Preocupación: La dirección artística

No nos engañemos, Stranger of Paradise: Final Fantasy Origin es feo… Vamos, se ve bastante feo. Desde los diseños de los personajes hasta la iluminación, pasando por las citadas texturas. Dista de ser la belleza visual que son, por ejemplo, Final Fantasy IX o X (aunque los diseños de personajes sean en algunos casos bastante horteras…).

Vale, sí, Jack y la princesa Sara son guapetones. Pero sus vestuarios son feos (al menos el de por defecto de él). Y no hablemos de Ash o Jed. Ni tan siquiera Neón y Sofía (aunque ellas tiene más pase) se salvan. Y los escenarios, que rememoran a aquéllos de los Final Fantasy numerados, no suelen mejorar mucho, salvo excepciones y probablemente gracias a la música que versiona a Nobuo Uematsu de fondo.

Conviene ir asimilando, pues, que Stranger of Paradise: Final Fantasy Origin no va a ser un juego que entre por los ojos. Incluso es posible que estos sangren en algún punto. Pero bueno, tampoco son visualmente hermosos los primeros Final Fantasy (justamente), ni juegos hoy considerados de culto como el primer NieR (previa remasterización) o los Drakengard. Porque para eso compensan otros apartados como la historia…

Stranger of Paradise: Final Fantasy Origin. Square Enix y Team Ninja.

Esperanza: Nomura y Nojima

Y aquí viene la madre del cordero en este tipo de videojuegos. ¿Pinta bien la historia de Stranger of Paradise: Final Fantasy Origin? Pues más bien… no. O al menos, lo mostrado en algunos tráilers y escenas genera bastante rechazo o estupefacción en el mejor de los casos.

Sin embargo. es posible que el feo envoltorio esconda algún caramelito. Detrás del guion de este trabajo se encuentran nombres como los citados Kazushige Nojima, Tetsuya Nomura o la escritora de Kingdom Hearts Tomoko Kanemaki.

Nomura y Nojima son dos viejos conocidos para los fans de los videojuegos de rol japoneses. Son los responsables de la creación de personajes como Cloud, Aeris, Tifa, Sefirot, Squall, Rinoa o Yuna, y Nojima ha sido además el autor principal de entregas tan míticas como la séptima, octava y décima de Final Fantasy. Lamentablemente, ambos han estado detrás asimismo de desastres como la novela de Final Fantasy X-3 (caso de Nojima) o algunas partes de Kingdom Hearts (Nomura y Nojima, ambos). Se puede observar además en los últimos años cierta fijación por crear personajes «realistas» (con vestiduras más propias de grupos urbanos japoneses) en mundos de fantasía por parte de Nomura, lo que a veces desemboca en horterada.

Y en la demo final ya se nota algo de ese toque Kingdom Hearts, con Neón y el rey de Cornelia hablando de Caos siendo un símbolo de la oscuridad de los corazones… Por lo que esperamos que no acabe convirtiéndose en otra lucha contra un sincorazón gigante que manipula el destino en las sombras (y van…).

Stranger of Paradise: Final Fantasy Origin. Square Enix y Team Ninja.

Dicho esto, ponemos esto en esperanza porque, independientemente de lo desastroso de algunas de sus narrativas e ideas, Nomura y Nojima nos divierten. Esto es así, al menos pasas un rato la mar de entretenido, preguntándote hasta dónde serán capaces de llegar. Unas veces son brillantes… y otras no tanto; pero las risas y momentos en el camino no te los quita nadie.

Preocupación: ¿Es un Final Fantasy?

La idea probablemente fue la de realizar un videojuego al estilo Soulsborne o Nioh, pero dentro de Final Fantasy… Lo malo, es que al final de Final Fantasy puede que le queden solo el nombre y algo de la esencia argumental de la primera entrega. Por lo experimentado en la demo, Stranger of Paradise: Final Fantasy Origin tiene bastante más de Nioh que de cualquier otra cosa.

No solo en su divertido y dinámico sistema de combate, sino también en otros aspectos muchos menos atractivos como la ausencia de exploración y de ciudades: simplemente, de una mazmorra saltamos a una cinemática y de ahí a otra mazmorra. Que bueno, al menos éstas se encuentran inspiradas en escenarios míticos de los Final Fantasy numerados, pero están «vacíos» de la vida que sí suele estar en las ciudades.

En definitiva, Stranger of Paradise: Final Fantasy Origin nos tiene más intrigados que en un principio, donde nos generó mayoritariamente rechazo. No es un juego que entre por los ojos, pero su historia puede tener algo más de sustancia que la que aparenta inicialmente, especialmente su personaje principal Jack/Garland y el ver cómo se va todo al carajo.

P.D.: Haced el favor de jugarlo con voces en japonés, que mejoran (sobre todo la de Jack, que es la del gran Kenjiro Tsuda) muchísimo la experiencia.

Voice of Cards: The Forsaken Maiden, esencia Yoko Taro en un JRPG clásico

Voice of Cards: The Isle Dragon Roars había salido tan solo hace unos meses cuando se anunció que un segundo título de la franquicia haría lo propio este mes de febrero, bajo el nombre Voice of Cards: The Forsaken Maiden. De nuevo, Square Enix y Yoko Taro acompañaban a la estrategia publicitaria como principales reclamos para la comunidad gamer.

Admito que me gustó el primer Voice of Cards, pero para quien esto suscribe el juego dejaba una vaga sensación de «estar incompleto», como si le faltase un algo, un pelín de alma. Cuando has llorado mares con otros trabajos de Yoko Taro como los dos NieR, este juego basado en las partidas de rol clásicas, con tablero, cartas y dados, quedaba a medio cocer. Quizás la historia, salvo algún giro gordo hacia el final, resultaba demasiado tranquila y sin grandes ambiciones.

The Forsaken Maiden, no obstante, ha logrado vencer este aspecto. Es pura esencia Yoko Taro desde su primer (desgarrador) capítulo, y de ahí ya no para. Si bien su argumento base nos recuerda bastante al de Drakengard 3, teniendo en esta ocasión a sacerdotisas, acompañadas por unos sirvientes, que deben sacrificarse por la supervivencia de unas islas, el estilo de JRPG clásico le da un nuevo enfoque, que le va como anillo al dedo a la melancolía intrínseca a este tipo de narrativa.

Para la ocasión volvemos a tener a un protagonista que sería nuestro alter ego, pero con algo de personalidad y decisiones predefinidas. Sin embargo, y esto es quizás uno de los pocos rasgos que observo eran mejores en The Isle Dragon Roars, el personaje principal esta vez carece realmente de pasado y contexto propios. Con el de la primera entrega (llamado Ash por defecto), había un pasado que era crucial en el desarrollo de los acontecimientos, y además el muchacho era bastante cafre como punto de partida; mientras que aquí (nombre por defecto Berber o Barren en inglés) resulta más plano, vacío y, por qué no decirlo, aburrido.

Voice of Cards: The Forsaken Maiden. Square Enix.

No obstante, esto deja de importar cuando comienzas a encontrarte con toda la plantilla de personajes «secundarios» (que en realidad protagonizan cada uno su propio capítulo), verdadero alma de la obra. Las sacerdotisas y sus acompañantes son tan dispares en diseños como en personalidades y dinámicas y resulta realmente emocionante ir desentrañándolas junto a sus secretos. Recordando la firma de Yoko Taro, se masca la tragedia.

La sacerdotisa que acompaña al protagonista recibe el nombre de Latys y, si bien se mantiene asimismo muda, es por suerte bastante más encantadora que Berber. En cualquier caso, no llegan al nivel de carisma de las otras sacerdotisas y sirvientes.

Éstos se dividen en otras cuatro islas, cada una por un punto cardinal, y representan a un elemento que es asimismo la base de su estilo de batalla: en el sur, por ejemplo, tenemos a la sacerdotisa azul, cuyo elemento de combate es el agua; mientras que en el oeste hallamos el elemento fuego y una tierra desértica poblada por curtidos guerreros. Como decíamos, cada historia contiene distintas dinámicas sacerdotisa-sirviente, formas políticas y conclusiones, por lo que el juego no se hace repetitivo en lo argumental en absoluto. Y además, se enriquece y amplía el lore de Voice of Cards una barbaridad.

Este lore une a ambas entregas de Voice of Cards (que claramente tienen puntos de conexión, y no diremos más); pero se puede jugar a cada título de forma individual sin necesidad de haberlo hecho previamente al otro (y el orden, al menos por ahora, tampoco es importante).

Voice of Cards: The Forsaken Maiden. Square Enix.

Otra cuestión son los combates, que admitimos sí pueden llegar a hacerse repetitivos tanto en la anterior entrega como en esta. Si bien la dificultad en esta ocasión ha subido un pelín (tampoco para volverse locos ni muchos menos), el hecho de que haya una alta frecuencia de encuentros aleatorios que no varían mucho entre sí en algunas zonas (el mundo del alma, por favor…), puede llegar a exasperar un poco. Por suerte, eso sí, para esta ocasión han aumentado el número de luchadores a cuatro y se pueden hacer combos entre sacerdotisa y sirviente. De todos modos, la repetición tampoco es algo que resulte extraño en un juego de Yoko Taro.

Ya sea por este último factor o no, la duración del juego también se ha visto ampliada (al menos en nuestro caso) respecto al primero en unas cinco horas, lo cual justifica algo más los 30 euros que cuesta de salida (solo en formato digital).

Conviene tener en cuenta, no obstante, que a pesar de lo mucho que se repite el nombre del realizador nipón, para la ocasión figura «únicamente» como director creativo, el director es Maasa Mimura y el guionista, Yuki Wada. Eso sí, repiten nuevamente otros pesos pesados como Keiichi Okabe en la banda sonora y Kimihiko Fujisaka en el precioso diseño de personajes.

Quisiéramos remarcar, dentro de la versión traducida al castellano (que siempre es de agradecer), que en esta ocasión hemos encontrado más errores, como falta de coherencia entre géneros u oraciones repetidas. Mención aparte merecen los nombres de los personajes, cuya traducción nos ha dejado ocasionalmente perplejos. Son los casos de Hyd (ハイド en japonés… en referencia clara además a Dr. Jekyll y Mr. Hyde) y Blight (ブライト, «buraito»), que han pasado a ser Hortensa y Escabios, respectivamente, por algún motivo que se nos escapa.

En definitiva, Voice of Cards: The Forsaken Maiden es, a grades rasgos, más de lo mismo que el título anterior, pero con una historia algo más compleja (Yoko Taro retratando como nadie el mundo de la depresión), oscura y con un sistema de batalla un pelín mejorado, que hará las delicias de aquellos nostálgicos de los JRPG clásicos o de las partidas de rol que ocupaban tardes (y noches) enteras con tus colegas.

Japoneando Anime: Kimetsu no Yaiba (Segunda Temporada)

La adaptación a anime de Kimetsu no Yaiba (鬼滅の刃, conocida también como Demon Slayer o Guardianes de la noche, manga original de Koyoharu Gôtoge) está causando sensación allá por donde pasa por una impresionante animación del estudio Ufotable y por un ritmo vibrante que entretiene hasta a aquéllos no muy aficionados a la animación japonesa.

La segunda temporada, que ha finalizado recientemente, solo ha subido el listón dejado por la anterior y por la película El tren infinito, narrando el arco del Distrito rojo y contando con la introducción de nuevos personajes como Tengen Uzui (seiyuu Katsuyuki Konishi), Gyutaro (Ryôta Ôsaka) o Daki (Miyuki Sawashiro).

Tengen Uzui y sus tres esposas

Es un chiste recurrente a lo largo de la segunda temporada de Kimetsu no Yaiba que el nuevo pilar o hashira (柱), Tengen Uzui, tiene tres esposas que lo acompañan en sus misiones, a cada cual más bella y devota… Lo que puede resultar un tema espinoso se salva (más o menos) con una actitud totalmente respetuosa y equitativa por parte de Tengen hacia ellas (que tampoco parecen rivales, sino en armonía la mayor parte del tiempo).

Lamentablemente, no todas brillan en el anime por igual, y mientras que las más similares a Inosuke y Zenitsu (Makio y Suma, respectivamente) quedan relegadas a un tercer plano con componente meramente humorístico (sobre todo Suma); la más parecida a Tanjirô, Hinatsuru, hasta se presta a intervenir en la batalla final y todo (no por nada es la paralela al protagonista de la historia).

Tengen Uzui y sus tres esposas. Kimetsu no Yaiba (Ufotable).

El caso es que, componente humorístico o no, la poligamia se practicaba en Japón antaño (sistema que provenía de la China imperial, por cierto, y que también existía en Corea). No era una poligamia como podemos imaginar en base al modelo eurocentrista imperante en Occidente, pues el matrimonio en sí era una institución bastante distinta en el Japón feudal.

Para empezar, no había necesariamente una ceremonia oficial, como lo son las bodas. Tal como ocurre, por ejemplo, en el Genji Monogatari (escrito en el siglo X), el varón podían darse por casado con la mujer tras tres visitas al lecho, entregándose posteriormente unos pastelitos y haciendo banquete o san san kudo (三三九度). Tras esta «oficialización», los esposos ya podían verse a la luz del día y vivir juntos.

Un varón de clase alta podía llegar a tener hasta cuatro o cinco esposas y uno de clase baja hasta dos o tres, por lo que no resultaba una práctica extraña. En la época del Genji Monogatari, el mantener relaciones con una persona casada (fuera del sexo que fuera) no estaba mal visto y, si el marido dejaba de visitar a la mujer, se daba a entender que quería separarse y entonces ella podría casarse con otro.

También en esa misma época en Japón, la mujer poseía ciertos poderes y privilegios. Podían tener propiedades, por ejemplo, y no era extraño que el marido fuese a vivir a la casa de la primera esposa y no al revés. Este matrimonio con la mujer principal, por cierto, solía darse por motivos meramente económicos, como el que la familia quisiera subir de estatus o aumentar el patrimonio. Los matrimonios secundarios, en cambio, se solían dar más por puro placer del hombre. Además de éstos, seguían teniendo amantes (con las que no «oficializaban» ningún tipo de relación).

Uno de los episodios del Genji Monogatari cuenta cómo la mujer de Yûgiri, Kumoi no Kari, se encela al descubrir que su esposo está manteniendo relaciones con otra y se marcha con los hijos a la casa de su padre

A medida que avanzaba el tiempo en Japón se fueron suprimiendo las libertades que tenían las mujeres, y desde 1192 las mujeres pasaron a ser consideradas propiedad de las familias de los maridos, sirviéndoles para darles hijos y mantener algunos cuidados del ie de él. En 1232 se prohibieron las relaciones con mujeres casadas y en 1847, a punto de entrar en la era Meiji (1868-1912), se abolió el Código Civil anterior (que daba a entender eso, que las esposas solo estaban para parir vástagos y poco más).

Kimetsu no Yaiba se sitúa justo en Meiji, recién entrado el siglo XX, por lo que la poligamia ya no es tan habitual en Japón, y por ello se sorprenden Tanjirô o Zenitsu, que son jóvenes de la nueva época, ya muy influenciada por valores occidentales.

Yoshiwara, barrio del placer

El distrito rojo es el que da nombre a este arco del anime (y manga) de Kimetsu no Yaiba, siendo su representación por parte de Ufotable realmente esplendorosa (a la par que decadente). Este barrio de placer en Edo (antiguo nombre de Tokio) era conocido como Yoshiwara (吉原) y estaba localizado al norte de Asakusa.

A finales del siglo XVI e inicios del XVII, con la unificación de Japón y la llegada de una era de paz (tras largos períodos de guerras), fueron aumentando los castillo-fortaleza que favorecían (desde Oda Nobunaga) el libre comercio y, por lo tanto, la reunión de mercaderes en sus alrededores. Se fueron conformando así los núcleos urbanos, que a lo largo del período Edo (1603-1868) no dejaron de crecer.

Este crecimiento de comerciantes o clase chônin (町人), nuevos burgueses, fue así considerable y permanente a lo largo de toda la era. Si bien un chônin podía llegar a poseer bastante más riqueza que un samurái, la rígida pirámide social japonesa no admitía mucha movilidad (y por lo tanto el mercader o artesano siempre estaría por debajo del samurái).

Evidentemente, fuera de esta pirámide se encontraban las prostitutas, que podían proceder de todas las clases sociales. Mujeres endeudadas y/o vendidas por sus maridos, hasta que no pudiesen acumular lo perdido no podían salir de la prostitución.

Las prostitutas de alto rango, conocidas como oiran (花魁), tenían a su vez otra jerarquía, siendo las yûjo (遊女), con excepción de las hashi (prostitutas expulsadas), las del más inferior; y las tayû (太夫) las del más superior. Las oiran (como lo es Daki al inicio de la temporada) no se posicionaban en base al estatus social de la familia, sino según su belleza física y sus habilidades con las artes como la caligrafía o tocar el shamisen (a lo que aspira el pobre de Zenitsu para ascender…).

Se daba así toda una paradoja, pues si bien las prostitutas se encontraban fuera de la pirámide social y, por lo tanto, de los barrios céntricos de las ciudades; su poder e influencia fueron en aumento gracias al imparable ascenso de la burguesía urbana. Como se consideraba que el espacio de diversión del hombre pertenecía al terreno de lo público (y el de la mujer al de lo privado), que los comerciantes y artesanos visitasen el distrito rojo era algo legal y considerado hasta normal. Se creó así el llamando mundo flotante (浮世), el creciente ocio que tanto se ha visto retratado en el teatro kabuki y en los grabados.

Había otra realidad, mucho menos glamourosa, vinculada a este mundo de placer, y es el nacimiento de hijos bastardos de las relaciones con las prostitutas (las cuales, por cierto, no se dedicaban únicamente al placer sexual), los cuales llegaban al mundo ya condenados a una vida miserable y apartados, como sus madres, de la pirámide social. Como es el caso de Gyutaro y Ume.

Kimetsu no Yaiba. Ufotable.

Hasta aquí hemos llegado con esta nueva entrada de Japoneando Anime, la segunda dedicada a Kimetsu no Yaiba. No hemos abordado el mundo de los ninja o shinobi (clan al que pertenece Tengen) debido a que ya lo hicimos en su momento con el episodio de Yuffie de Final Fantasy VII: Remake. Por lo demás, qué mejor que seguir disfrutando de este entretenidísimo (y audiovisualmente hermoso) anime.

Para saber más…

GONZÁLEZ LAZO, Ana Valeria, «Tradiciones matrimoniales en Japón», en Creación y producción en diseño y comunicación, Año VII, Vol. 36, Marzo 2011, Buenos Aires, Argentina | 100 páginas.

MORRIS, Ivan, El mundo del príncipe resplandeciente, Girona, Ediciones Atalanta, 2007.

PÉREZ RIOBÓ, Andrés y SAN EMETERIO CABAÑES, Gonzalo, Japón en su historia. De los primeros pobladores a la era Reiwa, Gijón, Satori Ediciones, 2020.

Los triángulos amorosos en el manga, anime y JRPG

Los triángulos amorosos, ese recurso narrativo tan socorrido a la hora de prolongar (varias veces, de forma innecesaria y agotadora) la trama, añadiendo esa clásica intriga «¿con quién se quedará? ¿A quién elegirá?». Un elemento tan superficial y baladí ha logrado, no obstante, que surjan hordas de fanáticos (denominados coloquialmente shippers) que pelean arduamente en las redes por ver quién lleva la razón, quién saldrá vencedor. Por San Valentín repasaremos algunos de los más sonados.

Final Fantasy VII: Una pareja para Cloud

Para cuando Final Fantasy VII salió al mercado, allá por 1997, los videojuegos con dinámicas de citas no eran ninguna novedad; no obstante, la séptima entrega de la franquicia de Squaresoft fue quizás el que lo popularizó, al menos, dentro del género JRPG. Tanto es así que otros Final Fantasy posteriores, como el VIII o el X, han jugado muy superficialmente con esta dinámica. 

En Final Fantasy VII, el jugador puede ir eligiendo por quién siente mayor simpatía el protagonista, Cloud, de entre cuatro candidatos, de mayor a menor probabilidad (según puntos de partida): Aeris, Tifa, Yuffie y Barret, hasta llegar a momentos clave de la narrativa como una cita en el parque de atracciones Gold Saucer o el final del segundo CD. El fallecimiento de una de las candidatas complica bastante la cuestión y ha generado numerosos debates dentro del fandom, algunas veces opacando (lamentablemente) otros aspectos igual o más relevantes del juego.

Final Fantasy VII: Remake (que además añadió la opción de Jessie en lugar de la de Yuffie). Square Enix

A día de hoy, se sigue debatiendo escarnecidamente en redes y foros sobre quién es la verdadera enamorada de Cloud… algo que se complicó aún más con la llegada de Crisis Core y la entrada en escena de Zack como primer novio de Aeris. El remake, por ahora, parece seguir la misma línea creada hasta ahora, con posibilidad de elegir mediante determinadas acciones quién es la favorita del jugador/Cloud. 

Si bien Final Fantasy VII supo aunar bastante bien la magna narrativa de su argumento con este mecanismo, su ambigüedad y la enorme popularidad de sus personajes ha causado, como decíamos, que a veces la cuestión de la vida romántica del protagonista haya opacado injustamente otros apartados del título y, de paso, amargado la experiencia de una parte de los seguidores. Y eso que no tiene un argumento en el que prevalezca el romance (como sí ocurre, por ejemplo, en la octava entrega).

Los resultados de la encuesta muestran cómo, a día de hoy, las preferencias por dos de las féminas siguen estando MUY igualadas

Fire Emblen y la libre (múltiple) elección

Como señalábamos, Final Fantasy VII no es que inventó la dinámica de citas en los videojuegos; de hecho, los japoneses son muy propensos a este tipo de historias. Ahí tenemos sagas también populares como Fire Emblem o Persona donde el sistema de citas con una gran parte del elenco es una de las señas de identificación.

Debido a la popularidad que ha obtenido en Occidente y por ser el más reciente, nos centraremos para el caso en Fire Emblem: Three Houses, donde el jugador encarnará al héroe mudo (a diferencia de Cloud, quien tenía una personalidad y diálogos muy definidos) Byleth, ya sea en forma masculina o femenina. Mediante Byleth podremos ir eligiendo con quién querremos tener un romance dentro de todo el amplio casting de personajes (y sí, es posible terminar teniendo rollete con más de la mitad de ellos) o, por si pareciera poco, también ir formando parejas entre el resto.

Para mantener un mínimo de coherencia narrativa, no es posible formar cualquier pareja que se te ocurra (no es posible entre los distintos líderes de las casas o entre éstos y los criados del otro/a); pero casi… Y, la verdad, es muy divertido ver a veces los resultados (o no… de hecho alguno puede llegar a llevarse un susto); al igual que ir intentando generar afinidades mediante eventos como las comidas, actividades extraescolares o tomar el té.

El aspecto genial de Fire Emblem, al contrario de lo que suele ocurrir con el fandom de Final Fantasy VII, es que prácticamente todas las (posibles) parejas pueden tener «su final feliz», su rinconcito dentro del canon; por lo que no es necesario amargarse con quién ama más a quién o con quién va a terminar Fulanito. Simplemente divertirse y disfrutar dentro de tus preferencias.

Hay una marcada preferencia por Dimitri y Edelgard dentro de los líderes de las casas

Code Geass, Evangelion y los casos de harem

El anime y manga también han dado lugar a numerosísimos casos de triángulos románticos, incluso pentágonos… Pero hay un tropo (no sabríamos si calificarlo de género) dentro de estos que es el harem (ハーレムもの), que suele estar vinculado de hecho a los ya tratados videojuegos de citas y que suele aparecer en los géneros shônen y seinen (manga y anime dirigido principalmente a hombres adolescentes y adultos, respectivamente). 

Como adelantábamos, los japoneses son bastante dados a este tipo de historias, ya incluso desde el surgimiento de ese clásico literario de finales del siglo X que es el Genji Monogatari (donde, básicamente, el protagonista se dedica a conquistar damas). Al igual que Genji, los personajes principales del harem suelen ser hombres rodeados de mujeres que están, de uno u otro modo, románticamente interesadas en ellos.

Lelouch suele ser shippeado con C.C. y Suzaku (tanto en el material oficial como en el fandom). Code Geass. Sunrise.

Hay títulos con harem dentro del manga y el anime sobradamente conocidos, como Golden Boy, Love Hina o Stein´s Gate (éste último en realidad es originalmente un videojuego de esos de dinámica de citas); pero es curioso cómo éste suele darse, con bastante frecuencia, dentro del género mecha (メカ), porque entre pilotaje de un enorme robot y otro también hay lugar para las relaciones románticas tormentosas.

Casos muy populares son los de Evangelion y Code Geass. En ambas, los protagonistas masculinos (Shinji y Lelouch, respectivamente) tienen más de un posible interés romántico, que suele ser representado por personajes femeninos diversos entre sí: las explosivas Asuka y Kallen, las mucho más retraídas Rei o C.C. (aunque ésta última tiene cosas también de Kaworu) o la gentil Shirley.

Todas ellas comparten momentos más o menos románticos (o subidos de tono) con el protagonista masculino… pero  al final siempre suele acabar con una (y, para desgracia de los fanáticos, no es siempre la más favorecida por el público).

En Code Geass la preferencia está clara (y va acorde al canon). Todo lo contrario a Evangelion (que ni está tan clara ni va acorde al canon)

Fruits Basket: el shôjo y los otome

Si en el shônen encontramos ocasionalmente el harem, en el shôjo (ya se sabe, manga y anime dirigido principalmente a mujeres adolescentes) tiene su contraparte en el otome (乙女), siendo este término en realidad un género de videojuego en donde las jugadoras pueden elegir dentro de un jugoso elenco masculino con quién quedarse.

Así, como si fuese la otra cara de la misma moneda del harem, en muchos shôjo hallamos a la protagonista femenina rodeada de un plantel de maromos, a cada cuál más guapetón, que muestran diversos grados de interés por ella. Los hay también muy conocidos, como Fushigi Yûgi o Akatsuki no Yona; pero vamos a centrarnos aquí en Fruits Basket, ya que a pesar de no ser nuevo, su reciente remake en anime lo ha vuelto a sacar a la palestra.

Aquí, al igual que en el resto de shôjo con otome, la protagonista, Tohru, es una sufrida muchacha que inesperadamente se ve rodeada por un sinfín de hombres de diversa edad (pero todos ellos atractivos y jóvenes) que, al igual que en el harem, se diferencian lo suficiente entre ellos: el agresivo (pero cariñoso en el fondo, como buen tsundere) Kyô, el amable y distante Yuki, el cínico Shigure, el sereno Hatori, el alocado Ayame, el gentil Momiji, etc.

Al igual que en los shônen y seinen con harem, en los shôjo con otome, tras varias idas y venidas, la protagonista siempre suele acabar con alguno de estos pretendientes de forma muy definida y cerrada (vamos, que hay boda, hijos, nietos, perros, casa… de todo). Mucho más centrado en el apartado romántico que aquéllos, eso sí.

En las series como Fruits Basket la verdad es que la cosa está meridianamente clara casi desde el principio…

Hablemos del final de Belle (2021)

Belle (Ryū to sobakasu no hime, 竜とそばかすの姫) se estrenó el pasado verano en Japón y, tras un recorrido por festivales, finalmente ha llegado este fin de semana a América Latina (a cines de España lo hará el 18 de marzo). La última película de Mamoru Hosoda, de impecable belleza auditiva y visual, ha cosechado críticas mayormente positivas; sin embargo, por pecar de ambición temática (en prácticamente dos horas), su conclusión puede resultar confusa para algunos.

A partir de aquí, advertimos de que habrá SPOILERS de Belle.

¿Qué pasa con Kei y Tomo?

Empezamos por la cuestión que probablemente asomará en la cabeza nada más terminar la película: ¿Qué ocurre con los niños que estaban siendo abusados por su padre (siendo uno de ellos además la verdadera identidad de la Bestia)?

La respuesta corta es: no lo sabemos. La película se centra en Suzu/Belle (también llamada Bell) y en cómo ésta logra salir de la depresión y seguir adelante con su vida tras haber conocido a la Bestia/Kei en el mundo virtual de U. Una vez descubre la verdadera identidad de éste y que su padre es violento con él y con su hermano menor (quien por cierto parece tener algún tipo de neurodivergencia), acude en su ayuda sin pensárselo.

El problema viene cuando Suzu, de 17 años (quien además va sola a Tokio a enfrentarse a un extraño que es adulto y violento), tras hacer frente al agresor, inspira a Kei a enfrontar la situación y… regresa a su pueblo en Kochi.

Belle. Studio Chizu

Es posible que Kei y Tomo hayan acudido junto a ella a las autoridades (Suzu llega de vuelta a Kochi cuando el día ya está cerca del atardecer y está visiblemente curada de la herida en el rostro que le había hecho el progenitor de Kei). Pero también lo es que hayan regresado a la casa paterna (escribiremos más sobre la situación del abuso a menores en Japón más adelante).

El quiz de la cuestión es que el argumento central de la película no va de eso. No aborda (desde luego no en profundidad) la vida de Bestia/Kei, sino la de Suzu/Belle, y este círculo se cierra completamente. Gracias a lo cual, puede relacionarse satisfactoriamente con su padre y amigos como Shinobu.

Suzu se encontraba en una profunda depresión y con signos de evidente ansiedad cuando da inicio la película, debido a que cuando era pequeña su madre falleció al salvar a una niña desconocida. Sintiéndose desplazada y abandonada, al conocer a Kei y su sufrimiento, comprendiendo que la Bestia es en realidad un adolescente a quien no conoce DE VERDAD y que siente la imperiosa necesidad de ayudarlo, puede entender a su progenitora y pasar página.

En cuanto a Kei, dudamos muchísimo que Hosoda pretendiera frivolizar con él la cuestión del abuso infantil. Más bien, en este caso, Kei decide afrontar su (lamentable y desgraciada) situación gracias a que, contrario a lo que creía hasta ese momento, hay gente en el mundo que genuinamente se preocupa por él. Porque aparentar simplemente que se es fuerte y estoico mientras se aguantan los golpes en la espalda (literal y metafóricamente) no es el camino.

Curiosamente, en la novela en japonés que narra la película (escrita asimismo por Hosoda), Bestia/Kei siempre se refiere a sí mismo como ore (pronombre de yo en japonés referido normalmente a hombres adultos y de forma más ruda). Sin embargo, al final, tras conocer en persona a Suzu y decidir afrontar la situación, se refiere a sí mismo con el más infantil boku. Como recordando que no es más que un adolescente y que no debe cargar con el mundo y con el de su hermano menor a sus espaldas.

¿Hay romance en Belle?

Belle se inspira (de forma bastante evidente) en La bella y la bestia. Más concretamente, en la adaptación animada de Disney. Entonces, será una historia romántica… ¿no?

Pues lo cierto es que no. O no es un romance al uso, al menos. Belle de Hosoda se centra sobre todo en el amor, fuera de toda egolatría, que debemos sentir por nosotros mismos y por el prójimo. Suzu/Belle y Kei/Bestia se conocen y finalmente se inspiran el uno al otro para salir de su aislamiento autoimpuesto y seguir adelante.

No obstante, sí hay algo de romance en la película (pero recalcamos, lejos de ser el tema central). Los guiños a La bella y la bestia de Disney no son mero capricho audiovisual y siguen, muy a grandes rasgos, el mismo recorrido argumental:

  • Chica joven y algo incomprendida que vive con su padre acude a un misterioso castillo habitado por una bestia, sus rosas y sirvientes mágicos (que aquí también los hay).
  • La huraña bestia rechaza inicialmente la compañía de ella, pero poco a poco va aceptándola.
  • Hay una huida de ella (que es visualmente casi idéntica, sobre todo cuando discuten), donde es atacada y posteriormente rescatada por la bestia.
  • Luego un baile entre ambos donde florecen los sentimientos y que acaba tristemente.
  • Aparente desaparición de Belle/Bella del mundo y más tarde un pseudo secuestro de ella por parte de Justin y los suyos tras confrontarles sobre la bestia.
  • Un asalto al castillo por parte del enemigo de la bestia Justin (en referencia clara a Gaston) con incendio incluido.
  • Finalmente una resolución bajo la lluvia con verdadera identidad y confesión.

Belle. Studio Chizu

Lo que hace inteligentemente Hosoda es darle la vuelta a esta historia tradicional de La bella y la bestia y la torna en una cuestión mejor adaptada a la actualidad. No solo porque el papel de la protagonista ya no se limite a ser el interés romántico del mucho más complejo personaje masculino y que ésta por lo tanto lo «arregle».

La cuestión ya no es que el amor romántico soluciona por arte de magia cualquier cosa, incluso el despotismo de un hermoso señor feudal; sino que, como se diría en Klaus, «un gesto de amabilidad genera otro». Romántico o no.

Es verdad, no obstante, que hay un evidente vínculo entre Suzu/Belle y Kei/Bestia, pero éste se basa más en una identificación mutua (Kei también perdió a su madre y está deprimido), al menos en el punto de partida. Hay momentos claramente románticos como el baile y la confesión del final (y en la novela son descritos como koibito doushi (恋人同士) o pareja de novios); pero que la relación sea o no romántica queda abierto (y es totalmente secundario).

Máxime si tenemos en cuenta que Kei tiene todavía 14 años y Suzu 17 (que tampoco es para tirarse tanto de los pelos, que los protagonistas de Your Name tienen la misma diferencia de edad y a todos les encanta esa película). Y, sobre todo, que ambos han pasado por mucho y la recuperación es lenta (y, como se ha visto, va antes que el amor romántico y no a la inversa). Lo que pase en un futuro ya queda a la imaginación.

Belle. Studio Chizu

Por otro lado, tenemos a Shinobu, quien es el aparente interés romántico de Suzu en la vida real. Lo cierto es que en lo personal la mayoría de escenas de instituto me parecía que no añadían prácticamente nada a una película que versa sobre todo del papel de las redes sociales en la búsqueda de identidad adolescente; pero no dejan de ser encantadoras.

El interés de Suzu hacia Shinobu se hace evidente por los sonrojos de ella ante él y porque compañeras como Ruka asumen el susodicho (y no es desmentido por la interesada). No obstante, hay un par de cuestiones importantes sobre esto que refleja la película.

Una es lo mucho que influye sobre la construcción identitaria del adolescente (sobre todo en ellas) cuestiones como la popularidad: la clásica historia de la chica guapa con el chico guapo. Salta a la vista que Suzu siente envidia de la compañera popular (Ruka) y, de hecho, el diseño de Belle está inspirado en ella. Forma parte de esa falta de autoaceptación.

Como se muestra en tantos animes de instituto, los estudiantes se emocionan cuando la chica popular se junta con el muchacho ídem, siguiendo el ideal de Hollywood. Se nos vienen a la mente, por ejemplo, Fruits Basket o Code Geass, pero hay muchos. En Fruits Basket, Yuki no se supone que deba hacerle caso a Tohru, que es una mundana adolescente (y quien, al igual que Suzu, se sonroja ante las atenciones del muchacho). Pero lo hace y eso genera rencores y envidias en el resto de alumnas (como cierto momento en Belle).

Suzu situada claramente por detrás de Ruka. Belle. Studio Chizu

Hosoda aquí da otra vuelta de tuerca interesante: ni Ruka está interesada en Shinobu ni es rencorosa, más bien al contrario. Suzu y ella tienen una sana relación de cooperación. Por lo que se rompe con otro tropo tradicionalmente sexista.

El otro punto importante de la relación entre Shinobu y Suzu es que parte de la desigualdad. Él (compañero de primaria de ella) se encontraba presente cuando murió la madre de Suzu y, debido a su amable naturaleza, se siente responsable de su bienestar emocional y casi hasta del físico. Shinobu se convierte, de algún modo, en la «madre» de ella. Y ella se limita a sonrojarse avergonzada, soñando infantilmente con que aquello era una propuesta de matrimonio. Es la Suzu atascada en ESE momento traumático.

Es revelador que, una vez Ruka ha confesado que no le interesa Shinobu (Suzu ya no siente más la presión autoimpuesta de ser como ella) y que Shinobu le revela a la protagonista que sabe que es Belle; ella ya casi no se sonroja más ante él (incluso lo abraza espontáneamente tras terminar de cantar «A Million Miles Away»).

Para cuando terminan película y novela, Shinobu dice sentirse liberado de la responsabilidad de «vigilarla» y que se siente a gusto con su nuevo estatus de amigo. En la versión escrita, Suzu piensa que algún día quiere agradecérselo genuinamente. En este caso la posibilidad de que termine ocurriendo una relación romántica también queda abierta y es, en cualquier caso, secundaria.

Belle. Studio Chizu

Oz, U y el metaverso

Hosoda, quien ya ha dirigido películas que versan sobre la red como Digimon o Summer Wars, ha revelado en más de una ocasión que con Belle pretendía mostrar un mensaje positivo de las redes sociales, pues dice no entender cómo algo TAN introducido ya en nuestras vidas (especialmente en las de los jóvenes) no para de generar mensajes negativos y sobre lo dañino que puede resultar.

En Belle, la mega red social U (que ya vislumbraba, al igual que Oz, esa especie de metaverso que viene anunciando Mark Zuckerberg) sirve al final para salvar las vidas de dos adolescentes. Y para que la gente que se encuentra físicamente a kilómetros de distancia se conozca y pueda seguir relacionándose.

A pesar de que las escenas de instituto me parecieran algo innecesarias, lo cierto es que no lo son a la hora de mostrar cómo este mundo virtual, que ha venido para quedarse (y ampliarse) en nuestras vidas, lo contrasta y a la vez complementa.

Cuando pensamos justamente en esa especie de triángulo que se forma entre Suzu, Shinobu y Kei/Bestia, lo cierto es que estamos hablando de la vida de una adolescente que ya no se relaciona únicamente con el círculo cerrado de su instituto y barrio. Es la chica que le pone ojitos a su compañero de clase popular y que además conoce a alguien «especial» en la red, situación con la que seguramente muchos jóvenes se sientan identificados.

Por eso, Shinobu se mantiene toda la película llamando a Suzu por dicho nombre, mientras que para Kei siempre es Belle, incluso cuando ya la ha conocido en persona. Pensemos en esos amigos que hacemos por Twitter o similar bajo un nombre de usuario y que ya se quedan con él (al menos durante un tiempo).

La película hace reflejo además de cómo con las redes sociales lo que parece un mero hobby o un talento oculto ahora tiene mucha mayor llegada, incluso la posibilidad de reconocimiento mundial. Suzu es una simple muchacha que vive en un entorno rural, pero que canta como los ángeles (si su carrera en un futuro próximo sigue por ahí, acabará viviendo como una diva en Tokio). El mundo virtual ya no conoce barreras y lo amplía a límites insospechados.

Eso no significa que esté libre de peligros, claro. Ahí están Justin y su equipo de autodenominados justicieros, que a todas luces parecen personas adultas que abusan de autoridad sobre un grupo de críos (apoyados además por numerosos patrocinadores en nombre de marcas y corporaciones).

También se muestra de forma clara y sin contemplaciones lo brutales que pueden resultar las opiniones de los demás y linchamientos públicos en las redes, en esa especie de cazas de brujas que se forman; como cuando la gente opina tras la muerte de la madre de Suzu o el caso de Kei/Bestia. Pero a la postre, puede llegar a resultar en algo útil y saludable para quienes lo frecuentan.

Menores de edad y abuso en Japón

La revelación de la verdadera identidad de la Bestia, que ya hemos comentado, trae consigo el espinoso asunto del abuso a menores. En este caso, como hemos tratado, Kei y su hermano menor Tomo son maltratados por su padre viudo.

Hay una escena en Belle donde se muestra a Kei, tras haber sido maltratado por su progenitor, espetando a la pantalla que nadie los ayuda, a pesar de que digan lo contrario. Más adelante, una de las señoras del coro y amiga de la madre de Suzu llama a los servicios sociales para denunciar la situación y le responden que deben esperar 48 horas.

¿Es realmente tan terrible? Desgraciadamente, parece que sí. Según ha publicado el medio Nippon:

«El número de casos de maltrato infantil detectados en todo el país en 2020 aumentó un 8,2 %, hasta los 2.133 casos, y el número de niños afectados por el maltrato infantil aumentó un 9,1 %, hasta los 2.172, ambos máximos históricos».

Además, un panel de la ONU en 2019 expresaba su preocupación por «el alto nivel de violencia, explotación y abusos sexuales contra los niños en Japón». De entre ellos, la mayor parte procedían del hogar familiar y de la figura paterna o pareja de la madre en los casos de maltrato físico y de la propia progenitora en los psicológicos.

Ante esto, se ha solicitado al gobierno nipón que endurezca sus medidas contra los casos de maltrato infantil, pero hasta la fecha todo intento parece que ha caído en saco roto. Un lamentable asunto que evidentemente no puede abordarse en profundidad en solo un cuarto de hora de película (para eso recomendamos la espléndida -y dura- Nadie sabe (誰も知らない) de Hirokazu Koreeda).

Eso sí, Belle termina con una nota claramente positiva, por lo que Kei y Tomo estarán bien. Además, Bestia y Belle obviamente seguirán relacionándose en U, por lo que sería fácil percibir nuevamente que algo malo ocurre (máxime siendo Kei más abierto y comunicativo).

Belle. Studio Chizu

Hablemos de Reiner Braun (Shingeki no Kyojin, Ataque a los titanes)

La última temporada de Ataque a los titanes (conocida también por su título japonés, Shingeki no Kyojin o en inglés Attack On Titan) se ha estrenado hace poco más de una semana en Crunchyroll, por lo que oficialmente ha dado comienzo la sesión de encarnecidos debates y comentarios sobre Eren bueno/Eren malo, aves, obra maestra/final nefasto, Mikasa mejor/peor personaje, etc.

Pero he decidido ponerme a escribir sobre Reiner Braun (que tampoco es ninguna novedad, hay tropecientos mil análisis de Reiner), básicamente porque es uno de los factores por los que, para mí, la obra de Hajime Isayama ha ido de menos a más. Avisamos de que habrá SPOILERS de Shingeki no Kyojin (tanto del manga como del anime).

Reiner es precisamente ese personaje que va in crescendo (luego podremos debatir sobre si su final le hace o no justicia): del clásico senpai con aspecto guaperas y fuerte que parece sensato y que torna de figura de hermano mayor del protagonista (Eren) a traidor (siempre lo fue) acomplejado con trastornos mentales que básicamente espera su muerte (todo esto casi que también estuvo ahí desde el principio).

Para introducir brevemente al personaje, Reiner es un natural de Marley, nación que históricamente ha intentado someter a la isla de Paradis (de donde son Eren, Mikasa y los demás). Convertido en titán acorazado tras ser entrenado en el ejército, Reiner es enviado con 12 años y junto a sus compañeros a una misión secreta para recuperar al titán fundador, que se halla en Paradis. Para ello, acabarán infiltrándose entre sus habitantes, pasando así los años, creciendo y luchando junto a ellos…

Reiner Braun haciéndose el cool (Shingeki no Kyojin, MAPPA)

Reiner y la misión del héroe

A medida que va avanzando la trama de Shingeki no Kyojin, percibimos que algo no cuadra con Reiner; por momentos parece que está perdiendo la cabeza. Algo normal, claro, si tenemos en cuenta que es básicamente un niño-soldado que se encuentra constantemente en situaciones de vida o muerte (y que ha visto a montones de compañeros siendo tragados por titanes monstruosos). Hasta ahí todo bien.

Luego llega el momento de la revelación, cuando el propio Reiner, sin venir a cuento y con voz aparentemente sosegada (pero quien claramente se encuentra en medio de una crisis nerviosa) le confiesa a Eren que él, Bertholdt y Annie son los titanes acorazado, colosal y hembra, respectivamente.

Claro, se desata una hecatombe ahí con una serie de peleas e intentos de secuestro de Eren, Ymir e Historia (aunque ésta última, más que secuestro, es de despedida por parte de Ymir) que ya no paran hasta bien adentrada la tercera temporada (la revelación de Reiner ocurre hacia la mitad de la segunda). Muerte de Bertholdt (mejor amigo de la infancia de Reiner) de por medio.

Es decir, Reiner no llega al que descubrimos (como espectadores) que es su hogar hasta ya iniciada la cuarta (y última) temporada, tras haber estado desde los 12 años en una isla desconocida, aislada y a cuyos habitantes han sido adoctrinados para odiar. Es prácticamente imposible no quebrarse psicológicamente de alguna manera ante un panorama así (tengamos en cuenta que los otros dos compañeros de Reiner que han pasado por algo similar -Bertholdt y Annie- han sido asesinado y secuestrada/autoinducida en coma, respectivamente, para entonces).

Shingeki no Kyojin, WIT Studio

Pero es que además, contrario a cómo se nos lo presenta, Reiner está lejos de ser la figura heroica. Él mismo se percibe así (o aspira a serlo) como una forma de autodefensa, pues como se nos demuestra más adelante, en realidad era básicamente un paria entre los suyos.

Para los familiarizados con Final Fantasy VII, el arco de Reiner se asemeja a grandes rasgos al de Cloud Strife: ambos nacen en una familia compuesta por él y su madre; son algo así como los parias del pueblo; al llegar a la adolescencia, con tal de ganarse el respeto y admiración de los suyos, se meten al equivalente del ejército (donde, adivina… también son unos parias); ascienden a la clase superior de guerreros movidos por un engaño que parte de un compañero/amigo (Zack/Marcel), el cual luego se sacrifica para salvarles la vida (algo que termina por quebrar su ya frágil estado mental y que da inicio a una cierta crisis de identidad). Reiner, como Cloud, solo aspira a ser reconocido por los suyos, aunque para ello tengan que cumplir la tradicional misión del héroe (y morir en el intento).

Reiner con 12 años (Shingeki no Kyojin, MAPPA)

Tanto Cloud como Reiner luchan en cierto momento en el bando del opresor, movidos por esta aspiración y por cierta admiración hacia figuras superiores (en el caso de Cloud, esta es más concretamente Sefirot). Ambos tardan en percibir lo dañino de sus causas; pero mientras Cloud se posiciona directamente junto al bando que lucha por la liberación (Avalancha); Reiner se ve arrastrado, por presión social (y porque sabe que con el poder del acorazado tarde o temprano morirá) a continuar entre las filas de Marley.

Prosigue así el autoengaño, pero de forma cada vez más frágil. Al regresar a su país natal (con otro fracaso sumado a sus espaldas), tras lo vivido en Paradis, Reiner se mueve ya básicamente para proteger a sus seres queridos (y sabe que la visceralidad de Gabi no está bien, pero es su pariente y, además, uno de los pocos seres vivos que genuinamente lo admiran). Su psique en cualquier caso sigue tan dañada (estrés postraumático, culpabilidad y esas cosas) que intenta suicidarse en varias ocasiones.

La figura del antagonista fracasado

Reiner se yergue, desde los inicios de Shingeki no Kyojin (cuando era el misterioso titán acorazado), como una figura antagónica (más visceralmente antagónica) de Eren, protagonista de la serie.

El contraste entre ambos es notorio, ya partiendo de sus diseños: Reiner es alto y fornido, rubio (pelo corto), con rasgos más típicamente duros de típico hombre atractivo caucásico (entre las influencias de Isayama para su creación estuvo David Beckham); mientras que Eren es más delgado y de estatura media, moreno, pelo más largo (especialmente al final) y, si bien es claramente también caucásico, entra más en el arquetipo de bishônen asiático.

Eren y Reiner se enfrentan varias veces a lo largo de la trama, tanto física como psicológicamente. El primero, si bien es impulsivo e irascible, es claramente más cool que el segundo (curiosamente, al inicio de la obra se presenta de forma opuesta), quien acaba transmitiendo sensaciones más cercanas a la lástima y al patetismo.

Incluso en el apartado romántico (si bien Shingeki no Kyojin aborda el romance muy de pasada y no siempre con éxito) acaban siendo opuestos: Eren siempre tendrá el amor incondicional de Mikasa; mientras que Historia probablemente viva ignorante a los sentimientos de Reiner.

El final de Reiner, su última escena, es precisamente muy representativa de su personaje y de este último aspecto: oliendo la letra de Historia (casada con un señor cuya identidad desconocemos) en una carta. Escena que da repelús donde las haya, uno se cuestiona si Reiner no se merecía algo mejor (aunque sea muerto, como Eren).

Francamente, creo que, muy a su pesar, Reiner nunca fue hecho para ser el héroe… pero ni falta que le hace. Una vez acepte su verdadero ser, ese que admira Gabi, quizás pueda llegar a ser algo feliz y realmente cool (el aspecto lo tiene). Pero esa no es la historia de Shingeki no Kyojin.

Y esta es la última vez que vemos a Reiner Braun (Shingeki no Kyojin, Hajime Isayama)

Japoneando Anime: Quién es quién en Heike Monogatari (2021)

Heike Monogatari (平家物語) fue uno de los anime de la anterior temporada y, de hecho, uno de los mejores títulos de todo 2021; no obstante, puede resultar complicado de ver y seguir para quienes desconozcan sobre este tramo de la historia japonesa, relatada de forma épica en el libro de mismo título. Por ello, vamos a repasar quiénes son los personajes principales en esta obra dirigida por Naoko Yamada (Koe no Katachi).

Avisamos que inevitablemente habrá spoilers (pues estamos hablando de acontecimientos históricos) y que no incluiremos a Biwa, al tratarse del único personaje que no existió en realidad y servir de representación de los biwa hoshi (琵琶法師), monjes ciegos que cantaban estos hechos.

Taira no Kiyomori (平 清盛, 1118-1181)

Empecemos por el patriarca de los Taira (también llamados Heike), Kiyomori, quien aparece con edad avanzada en el anime y, por lo tanto, con la cabeza rasurada al haber hecho tonsura (meterse a monje budista).

Hijo de un linaje de guerreros, Kiyomori fue el Taira que empezó a meterse a fondo en el mundo de la política, acumulando títulos para él y su prole e imitando el sistema que familias como los Fujiwara llevaban siglos haciendo: casar a las hijas con emperadores y con figuras relevantes para así hacerse con un mayor control sobre el heredero.

Por ello, el ambicioso y beligerante Kiyomori aparece retratado en el Heike de una forma bastante negativa, como ejemplo de que la avaricia acaba por consumirte y que los descendientes terminan recogiendo la siembra de un hombre que miró demasiado alto (tengamos en cuenta que el contexto en el que se narra esta obra es en el de un exacerbado budismo).

Como curiosidad, el Heike Monogatari contiene un capítulo entero dedicado a narrar el rumor de que Kiyomori podría ser en realidad un hijo ilegítimo del emperador Shirakawa, lo que le daría un toque aún más telenovelesco (e irónico) al asunto (pero que parece improbable por la cronología).

Momentos a destacar dentro del anime y que aparecían en el libro: la confrontación entre Kiyomori y su primogénito Shigemori, su reacción ante la muerte de éste último, su propio fallecimiento castigado por los dioses y ardiendo en el infierno del Avici (pero no por ello dejando de desear que le traigan la cabeza de Yoritomo).

Taira no Kiyomori. Heike Monogatari (2021), Science Saru.

Taira no Shigemori (平重盛, 1138-1179)

El héroe principal de libro y anime… al menos al principio, ya que se muere antes de llegar a la mitad. El «Ned Stark» (estaría mejor dicho a la inversa) de la obra, es el padre de familia bueno, honrado, justo y virtuoso que no puede impedir que las cosas se tuerzan.

Probablemente el Heike destacó y exageró sus virtudes con la intención de enfrentarlo temáticamente a su padre Kiyomori y como muestra mayor de que nada permanece en este mundo (la transitoriedad propia del budismo), ni tan siquiera lo más merecedor de ello. La pérdida de Shigemori supone el inicio de la caída en desgracia de los Taira.

En realidad, parece (y es probable) que Shigemori no era tan bondadoso, si bien son varias las fuentes que lo pintan con simpatía. El complicado lugar que le tocó ocupar, como primogénito de Kiyomori, pero con una familia materna de menor calado que la de sus hermanos menores (en el Japón -y Asia- antiguo la poligamia era válida); y casado a su vez con una hermana de Narichika (noble que intenta traicionar a los Taira y es exiliado -y asesinado-), lo hicieron volverse templado y salomónico.

Momentos a destacar dentro del anime: cuando conoce a Biwa, cuando hace frente a su padre con tal de defender al emperador, su inesperado (pero deseado por él) fallecimiento.

Taira no Shigemori. Heike Monogatari (2021), Science Saru.

Taira no Koremori (平 維盛, 1158-1184)

Primogénito de Shigemori y por lo tanto nieto de Kiyomori. Era reconocido por su belleza, comparada con la del príncipe Genji, y por su elegancia. Sin embargo, al parecer no fue tan ducho en el arte de la guerra.

Koremori es, para mí, uno de los personajes más interesantes de toda la obra (anime y literaria), pues es la representación del joven sensible (que es tachado de cobarde), demasiado apegado a este mundo (ni tan siquiera es capaz de convertirse en monje budista «del todo», pues siempre anhela volver a ver a su mujer e hijos).

Es el epítome de la tragedia por cargar con problemas mentales como la ansiedad, el estrés postraumático y la depresión, entre otros. Su final es desgarrador.

Como curiosidad, historiográficamente se ha puesto en duda que Koremori en realidad se convirtiera en monje y se suicidase; algunos creen que incluso huyó a otra provincia y cambió de nombre. En el anime hacen un par de guiños a estas hipótesis, cuando Munemori se cuestiona si su sobrino se ha ocultado para salvarse él solo; y cuando Biwa le sugiere que abandone la idea de matarse y empiece de nuevo con otro nombre otra vida.

Koremori tuvo dos hijos, siendo el varón conocido como Rokudai (平六代), quien logró sobrevivir a los Taira… por un tiempo, siendo ejecutado ya de adulto, una vez fallecido Yoritomo.

Momentos a destacar dentro del anime: ¿todos? Su primera batalla seria, cruzando el río junto a su tío Shigehira, la devastadora derrota frente a Yoshinaka, la despedida de sus hijos (más prolongada y triste en el libro), su suicidio.

Taira no Koremori. Heike Monogatari (2021), Science Saru.

Taira no Sukemori (平 資盛)

Hijo de Shigemori y hermano menor de Koremori, en el anime es retratado como el amigo más cercano de Biwa. Es presentado en la obra siendo un niño, quien con la intención de impresionar a su abuelo Kiyomori en una entusiasta sesión de caza le falta al respeto al gobernador Motofusa, por lo que es seriamente reprendido por su padre. A medida que avanza la trama crece junto a sus hermanos y se convierte en un joven aguerrido.

Fallece, al igual que casi todo su clan, tras la derrota en la batalla de Dan-no-Ura.

Shigemori tuvo en realidad más hijos, pero en el anime solo son mostrados realmente Sukemori, el ya mencionado Koremori y en menor medida Kiyotsune, el tercero de sus vástagos junto a Fujiwara no Keishi y cuya muerte inspiró una obra de Zeami para el teatro nô.

Como guiño, en la serie lo muestran teniendo un affaire con una de las damas de Tokuko llamada Iko, quienes podrían haber sido los padres de Chikazane, el último Taira y antepasado de Oda Nobunaga (según éste último).

Momentos a destacar dentro del anime: sus escenas con Biwa son de tono más ligero y humorístico, dando un respiro entre tanta intriga y tanto drama.

Taira no Kiyotsune, Biwa y Sukemori. Heike Monogatari (2021), Science Saru.

Taira no Munemori (平 宗盛, 1147-1185)

El segundo hijo de Kiyomori y hermano menor de Shigemori, con quien mantiene cierta rivalidad por ver quién liderará el clan una vez fallezca el patriarca (pues Munemori es hijo de la esposa principal, Tokiko). Munemori sirve para retratar la decadencia de los Taira, lo que queda tras la desdichada desaparición del dechado de virtudes que fue Shigemori.

Aún así, el anime lo caricaturiza bastante, siendo el personaje que más sufre en esta adaptación (aparte de los Minamoto, que veremos a continuación). El libro del Heike Monogatari al menos describe a Munemori como algo atractivo y se le da cierta importancia a su prole, que aquí ni aparece.

Taira no Munemori. Heike Monogatari (2021), Science Saru.

Taira no Tomomori (平 知盛, 1152-1185)

El hermano menor de Shigemori y Munemori, quien cobra especial protagonismo al liderar la batalla de Dan-no-Ura (anteriormente, ya había salido victorioso en alguna otra confrontación marítima contra los Minamoto).

En el anime, si bien no aparece mucho, hace de personaje cachas y con cierto carisma por su simpleza y buen humor.

Momentos a destacar dentro del anime: su final, cuando se lanza heroicamente al mar atado a un ancla.

Taira no Tomomori y Antoku. Heike Monogatari (2021), Science Saru.

Taira no Tokuko (平 徳子, 1155-1214)

El personaje femenino más importante de la adaptación a anime es la hija de Kiyomori y hermana de Shigemori. Es el epítome del sufrimiento y el martirio en vida, que en la adaptación moderna se ve acentuado por su condición de mujer.

Casada a los 16 años con el emperador Takakura, por motivos puramente políticos (el clan Taira se acerca así aún más a la Corte); termina enamorándose (en el anime) del marido, si bien no siempre es correspondida. Después de dar a luz al futuro emperador, Antoku, jura protegerlo (y no le sale bien). Tras huir de aquí para allá junto a su familia, intenta suicidarse tirándose al mar tras perder en Dan-no-Ura, pero la salvan agarrándola de su larga cabellera. Finalmente, se mete a monja y pasa su vida (porque encima muere de anciana) rezando por la salvación de su familia.

Tokuko es así el personaje por el que más se sufre, pues, tras conocer brevemente lo que son la opulencia y la dicha, le ocurren todo tipo de desgracias (y ella misma lo dice). Al menos Koremori logra suicidarse, pero ella ni eso. Además, la retratan como alguien inteligente y justa, por lo que probablemente, una vez fallecido Shigemori, hubiese sido una mejor líder del clan que sus hermanos (varones) mayores.

Momentos a destacar dentro del anime: cuando conversa con Biwa sobre su situación y la de su hermana menor (casada a los 9 años y viuda a los 11) por ser mujeres, cuando se opone a los deseos de Kiyomori, tras fallecer Takakura, cuando se exilian bajo la lluvia, el final.

Taira no Tokuko. Heike Monogatari (2021), Science Saru.

Emperador Antoku (安徳天皇, 1178-1185)

Hijo de Taira no Tokuko y del emperador Takakura, nieto por lo tanto de Kiyomori y de Go-Shirakawa. Por presiones de su abuelo materno ascendió al trono con solo dos años, por lo que la familia de la madre era la encargada de gobernar realmente (lo que ahondó en el enfrentamiento con Go-Shirakawa).

Evidentemente, al morir con solo 6años de edad, la serie solo lo retrata como un niño pequeño, interesado más en jugar que en otras cosas. Por el mismo motivo, su muerte, arrojándose al mar junto a su abuela materna para impedir que el bando enemigo los haga prisioneros y se queden con los Tres Tesoros imperiales, resulta de lo más estremecedora.

https://www.youtube.com/watch?v=b39Dqvp9NMU

Taira no Shigehira (平 重衡, 1158-1185)

Mi Taira favorito es el menor de los hijos de Kiyomori y, por lo tanto, el que parece que pasa más de puntillas… y, sin embargo, es retratado como el que sería más similar a Shigemori (de hecho, los diseños de ambos en el anime son prácticamente iguales). Curiosamente, no hace acto de presencia hasta que no desaparece el susodicho.

Al ser el menor, por no tener aparentemente responsabilidades sobre el clan tan grandes como sus hermanos, Shigehira es retratado tanto en el libro como en la serie como alguien más despreocupado (en principio…), quien gusta de gastar bromas y pegar sustos a su mujer y de tocar la flauta.

Su estreno en el campo de batalla resulta además victorioso, pero, al igual que ocurriera con Shigemori, sus tropas se descontrolan y acaban dañando los templos (hasta el punto de arrasar con Nara); algo que las divinidades y monjes no están dispuestos a perdonar… Por ello, Shigehira quedará atormentado y sentirá culpabilidad por estos hechos.

Lamentablemente, el anime no muestra qué ocurre con Shigehira tras ser hecho prisionero por las tropas de Yoritomo en el campo de batalla. El Minamoto queda bastante prendado de la lucidez y buen juicio del Taira, pero finalmente se convence de que debe entregarlo a los monjes, que piden su ejecución. La despedida entre Shigehira y su mujer, Sukeko (ama a su vez de Antoku, ya fallecido), es de los capítulos más conmovedores del Heike y narrado también por el monje Jien en el Gukanshô (愚管抄).

Taira no Shigehira. Heike Monogatari (2021), Science Saru.

Taira no Atsumori (平 敦盛, 1169-1184)

Atsumori es uno de esos claros ejemplos en la historia (de tantos que hay) de personaje que se da a conocer por su forma de morir más que por cómo vivió.

Primo de Shigemori y de sus hijos, ducho con la flauta y ansioso por batallar contra los Minamoto, un joven Atsumori se lanza al combate contra las tropas de Yoshitsune. Obligados los Taira a huir debido al atrevimiento del joven Minamoto (quien se lanza al ataque sorpresa a caballo por el acantilado de Icho-no-Tani), Atsumori es detectado en la orilla por un samurái rival de nombre Kumagai no Jirô Naozane, quien lo reta a un duelo.

Ambos combaten y Naozane, más experimentado y fuerte, lo derrumba, descubriendo el rostro de un adolescente y hermoso Atsumori. Conmovido por la juventud de su oponente, Naozane duda si ejecutarlo; pero el Taira le insta a terminar el combate y a no dejarlo con la deshonra.

Esta historia del combate entre Naozane y Atsumori ha sido inmortalizada por obras de teatro nô, bunraku y kabuki, por lo que evidentemente aparece bellamente representada en el anime.

Minamoto no Yoritomo (源 頼朝, 1147-1199)

Llegamos al clan de los Minamoto o Genji, otra familia de guerreros y principales rivales de los Taira, hasta el punto de que el padre de Yoritomo, Yoshitomo, fue ejecutado por levantarse contra estos, mientras que su hijo fue exiliado. Fue Kiyomori quien indultó a Yoritomo, lo que le traería no pocas desgracias.

El que se erguiría como líder de los Minamoto encontró un gran apoyo en su esposa, Hojô Masako (quien aparece como verdadera líder en las sombras en el anime y en multitud de obras posteriores) y en la familia de ésta, con quienes inició otro levantamiento contra los Taira, que esta vez culminó en éxito. Yoritomo fue así el iniciador del liderazgo militar o bakufu y shogunato Kamakura. 

En el anime, lamentablemente no es que aparezca mucho y, cuando lo hace, es claramente caricaturesco, como un hombre pusilánime e indeciso quien en realidad es dominado por su esposa. Quizás se deba a lo interesante que resulta la figura de Masako, quien hiciese asimismo de regente tras fallecer su marido y sucederle su hijo Yoriie.

Minamoto no Yoritomo. Heike Monogatari (2021), Science Saru

Minamoto no Yoshinaka (源義仲, 1154-1184)

Primo de Yoritomo y Yoshitsune, cuyo padre Yoshikata fue asesinado por Minaoto no Yoshihira. Huyó a la provincia de Shinano siendo un niño pequeño y se crio allí, entre las montañas de Kiso (de donde luego sacaría su otro nombre). Por esto, en el anime aparece retratado como un hombre bruto y de maneras burdas, que trepa árboles como un mono y que se asemeja más a un bandolero que a otra cosa.

En realidad, el verdadera Yoshinaka, si bien es tachado de cafre en el Heike (todo lo que se alejara de la elegante capital Heian/Kioto era considerado burdo), distaría bastante de ser una especie de Son Goku, pues no obstante fue educado entre altas familias de samuráis.

Al crecer, Yoshinaka se unió al clan principal Minamoto y obtuvo sonoras victorias frente a Taira no Koremori, logrando tomar la capital y expulsar de ella a los Taira. Su meteórica carrera se estrella al ejercer abuso de poder en Kioto e intentar secuestrar al emperador Go-Shirakawa. Al final, sus primos Yoritomo y Yoshitsune optaron por deshacerse de él, logrando su asesinato en la batalla de Awazu.

A su lado en el anime podemos ver (como cameos) a su fiel acompañante Imai Kanehira (también diseñado como si fuese un bandolero matón) y a la mujer guerrera Tomoe Gozen.

Minamoto no Yoshinaka. Heike Monogatari (2021), Science Saru

Minamoto no Yoshitsune (源 義経, 1159-1189)

Llegamos a la gran figura del héroe japonés, su Cid Campeador (pero a lo bestia) patrio. Ríos de tinta se han escrito sobre este personaje, quien además ha protagonizado obras de teatro, películas, videojuegos, etc. Se ha llegado a decir (sin fundamento, claro) que Yoshitsune era Gengis Kan.

Hermano menor de Yoritomo, al igual que éste fue exiliado cuando era un bebé al monte Kurama. Se sabe realmente poco de sus años de infancia y adolescencia, pero siendo muy joven se unió al levantamiento contra los Taira y pronto destacó por sus habilidades en combate, llegando a ser general.

Yoshitsune (y con él los Minamoto) derrotaron así a los Taira en varias batallas, pero especialmente en la de Dan-no-Ura, en la que fallecieron casi todos los miembros del clan y que puso fin a las guerras Genpei.

Yoshitsune es el único Minamoto que aparece retratado con algo de gracia en el anime, siguiendo la versión (posterior, del siglo XV aprox.) de que se trataba de un muchacho apuesto (en verdad, las descripciones de la época hablan más bien de alguien bajito y con los dientes para fuera). Incluso le dedican un guiño a su historia de amor con la shirabyôshi (bailarina cortesana que vestía con ropas masculinas) Shizuka Gozen.

El anime ya no lo cuenta, pero Yoshitsune nunca llegó a ser aceptado e incluido totalmente por Yoritomo en el núcleo familiar, temiendo su imparables carrera y popularidad. Finalmente, se vio obligado a huir después de que su hermano mayor pidiese su cabeza. Tras un tiempo exiliado, al ver que no le quedaba escapatoria, Yoshitsune optó por suicidarse junto a su mujer e hija.

Minamoto no Yoshitsune. Heike Monogatari (2021), Science Saru

Emperador Go-Shirakawa (後白河天皇, 1127-1192)

Según los preceptos confucianos, al emperador se le debe devoción y lealtad casi absolutas, algo que expone el Heike Monogatari de forma bastante clara, pues aunque sea el propio Go-Shirakawa quien iniciase un levantamiento contra los Taira, éstos no deben alzarse contra él. El ejemplo perfecto lo encontramos en el momento en el que Shigemori se enfrenta a su padre por intentar éste último arrestar a Go-Shirakawa (quien a todas luces había incitado una rebelión).

No es la única vez que Go-Shirakawa confronta a los Taira, pues es asimismo quien da potestad a los Minamoto para tumbar a este clan y quien nombra un emperador alternativo a Antoku en otro nieto. Y, sin embargo, Tokoku no parece guardarle rencor al final de la serie, en otra muestra máxima de piedad y devoción.

Go-Shirakawa fue en verdad emperador entre los años 1155 y 1158, cuando juró votos budistas y se convirtió en el emperador enclaustrado (que no deja totalmente el poder, sino que actúa como una forma de regente). Lo fueron sucediendo hasta cinco emperadores distintos (que fallecieron antes que él), hasta llegar a su nieto Go-Toba.

Tal como se muestra en el anime, Go-Shirakawa fue una figura que gobernaba en las sombras, que cambiaba de alianzas y que inicialmente apoyó a Kiyomori (de hecho, una de sus esposas y madre de Takakura fue Taira no Shigeko)… hasta que éste comenzó a acumular demasiado poder. Era además un apasionado de la poesía imayo.

Emperador enclaustrado Go-Shirakawa. Heike Monogatari (2021), Science Saru

Emperador Takakura (高倉天皇, 1161-1181)

Hijo y sucesor de Go-Shirakawa; marido de Taira no Tokoku, con quien se casó al cumplir 10 años (ella tenía 16); y padre de Antoku. Takakura en realidad gobernó más bien poco, pues al poco de nacer su hijo el clan Taira lo presionó para que abdicase a su favor, pasando a ser conocido como el emperador retirado.

Según los relatos del Heike, Takakura era un dechado de virtudes; pero la serie se aproxima a él de una forma más bien tibia (si bien resalta su amabilidad -hacen guiño al episodio de los criados quemando las hojas de arce, su árbol favorito, para calentar el sake- y sensibilidad), con la intención de hacer aún más sufrida a Tokoku.

Takakura tuvo otras esposas, como era costumbre en la época, de una de las cuales, Shokushi, nació el otro emperador Go-Toba. El libro dedica además capítulos a otras amantes, como la criada Aoi (que ni aparece) o Kogô (esta sí hace un cameo).

Emperador Takakura. Heike Monogatari (2021), Science Saru

Heike Monogatari (2021), espectacular y breve anime sobre la mayor epopeya japonesa

Dos días es lo que hemos tardado en vernos los once capítulos que componen el reciente anime sobre el Heike Monogatari (平家物語), epopeya medieval japonesa del siglo XIII que narra el ascenso y caída del clan Taira y su enfrentamiento con los Minamoto.

Una obra de tal magnitud (la que tenemos en español gracias a Satori ocupa más de 700 páginas) no es de fácil adaptación, mucho menos en solo once episodios. Y, sin embargo, el estudio Science Saru y la directora Naoko Yamada (habitual de Kyoto Animation) se las han apañado de algún modo parar ofrecernos un título que narra, muy resumidamente (evidentemente), los episodios más importantes del Heike Monogatari.

El clan Taira (también conocidos como Heike) son un grupo de guerreros cuyo actual patriarca, Kiyomori, los va adentrando cada vez más en la política y en el mundo de la Corte; aunque para ello tenga que ir utilizando a su prole como peones. Cada vez más poderosos y con mayor número de enemigos (empezando por el propio anterior emperador, Go-Shirakawa); una vez entran en conflicto con el clan Minamoto (o Genji), se van viendo más acorralados.

A pesar de la cantidad de personajes que pululan por el Heike (algunos de ellos aparecen como meros cameos, con suerte), les llegas a coger aprecio a algunos de ellos, sobre todo si (sabiendo algo de historia y cultura niponas), prevés lo que está por venir. Es el caso, por ejemplo, del emperador-niño Antoku o el bello y joven Atsumori, protagonista de obras de teatro venideras.

Heike Monogatari (2021). Science Saru.

Una gran epopeya histórica

Como es habitual con la historia japonesa, de larga tradición oral, ésta confluye con el mito en no pocas ocasiones. Es el caso también del Heike Monogatari, narrada por bonzos (similar a los trovadores) ciegos que cantaban estos acontecimientos junto a la biwa.

Biwa es precisamente el nombre del personaje principal de esta adaptación a anime, el único no histórico en los once capítulos. Si bien es comprensible su inclusión como forma de añadir una mirada externa a los acontecimientos, sumado a la hermosura de las escenas es las que narra/canta, nos preguntamos si su omisión no hubiese favorecido la acelerada narrativa (en especial para aprovechar un mayor lucimiento de personajes que pasan de puntillas).

Al fin y al cabo, Biwa no es que afecte realmente a ninguno de los sucesos (no puede, pues estamos hablando de un anime histórico); y para una vez que lo hace nos cuestionamos si era realmente necesario.

El caso de un posible mayor lucimiento aparece con mayor fuerza con los miembros del clan Minamoto, que son meras caricaturas (cuando no cameos) aquí. El líder, Yoritomo, es simplemente un indeciso dominado por su mujer (Hôjô Masako, otro personaje de lo más interesante en la historia nipona, por cierto); mientras que a Yoshinaka lo muestran como un paleto que ronda los bosques cual bandolero.

Heike Monogatari (2021). Science Saru.

Si bien muy a grandes rasgos estos retratos son certeros, estamos hablando de personajes de la magnitud de Yoshinaka y (sobre todo) Yoritomo, quien sirviera como modelo a shogunes posteriores. Merecían algo más que ser  Son Goku y Juan Cuesta (Aquí no hay quien viva), respectivamente.

Yoshitsune, el gran triunfador de las guerras Genpei, sale algo mejor parado; pero su historia posterior con su hermano Yoritomo es asimismo digna de ser contada, no dando tiempo a ello (además se entiende que los protagonistas aquí son los Taira).

No obstante, el breve arco en el que Biwa se aleja de los Heike y conoce a unas shirabyôshi, entre las que se encuentra la que será amante favorita de Yoshitsune, Shizuka Gozen, es aquí desaprovechado.

Los Taira salen mucho mejor parados, pero de forma desigual. Brillan especialmente Kiyomori, Tokuko, Shigemori y Atsumori, seguidos a cierta distancia por Shigehira y Koremori. El resto en verdad pasan más de puntillas y alguno como Munemori queda estereotipado casi al nivel de los Minamoto.

Heike Monogatari (2021). Science Saru.

Las campanas del templo de Buda llevan el mensaje

Quienes hayan leído hasta aquí se habrán dado cuenta de que conviene dominar un poco de la historia japonesa (al menos la de este período) para no perderse totalmente en esta adaptación. Algo lógico, teniendo en cuenta que se tratan solo de once capítulos repletos de datos importantes.

Hay que apreciar especialmente el trabajo que se han tomado reflejando en la animación, con bastante realismo, cómo se vivía en el siglo XII en Japón. Para ello han contado con asesores históricos como Yoshihiko Sata, gracias a quienes podemos apreciar vestimentas, peinados, formas de transporte, de entretenimiento, de combates y del hogar; al menos entre la nobleza.

Resulta así interesante ver  pulular entre ellos a otros personajes propios de la época como las mencionadas shirabyôshi, cortesanas especializadas en la danza y el canto que dieron lugar a más de un amorío con grandes figuras; frente a la austeridad y vida tranquila (alejadas de los hombres) de las monjas budistas.

Otro gran acierto es el retrato poético y hasta cierto punto lírico de la frugalidad y transitoriedad de las cosas y de la vida, conceptos todos ellos muy vinculados al budismo imperante de la época. El mismo Heike Monogatari está impregnado de este sentimiento e iba dirigido principalmente a una clase samurái dominante demasiado consciente de la fina línea entre la vida y la muerte, el éxito y el fracaso.

Heike Monogatari (2021). Science Saru.

Pues el Cantar de Heike es básicamente la historia del meteóricos ascenso y caída de un clan, al más puro estilo El Padrino de Mario Puzo en siglos posteriores. De ellos solo queda el recuerdo en forma de heroicas epopeyas.

Por cierto, que las canciones narradas con la biwa de fondo resultan aquí de lo más hermosas, gracias a la labor del compositor Kensuke Ushio y del supervisor de temas con biwa Yukihiro Gotô.

No podemos terminar esta reseña sin mencionar los bellísimos dibujo y animación de toda esta serie. Los escenarios son ilustraciones y los personajes se mueven todos ellos de forma fluida, siguiendo diseños similares a los que aparecen en pinturas históricas (no hay aquí colores estridentes ni figuras imposibles propias de otros anime).

En definitiva, la adaptación a anime de Heike Monogatari es un esfuerzo mastodóntico para resumir, con cierto éxito, cientos de páginas de narraciones orales en once capítulos de algo menos de media hora cada uno. Si amas la historia o cultura japonesas, es un imperdible (aunque si no sabes nada previamente es probable que te pierdas un poco en el camino). Y además es hermosísima.