La segunda temporada de Stranger Things vuelve por la puerta grande

La segunda temporada de Stranger Things se estrenó ayer, 27 de octubre, en Netflix por todo el mundo. Éramos muchos los que esperábamos su regreso y seguíamos de cerca las novedades que se iban disparando sobre esta serie, tal como se puede apreciar (por ejemplo) en la entrada que publicamos hace un par de días.

Vistos los nuevos episodios al completo, ¿cumple Stranger Things 2 con las expectativas? Por mi parte solo puedo responder con un SÍ rotundo, aunque con sus luces y sombras, al igual que su predecesora.

Nos situamos en Hawkins, Indiana, en 1984, un año después de los acontecimientos de la primera parte. Mike (Finn Wolfhard), Dustin (Gaten Matarazzo), Lucas (Caleb McLaughlin) y Will (Noah Schnapp) siguen con sus vidas lo mejor que pueden, a pesar del estrés postraumático de Will y Mike (por la desaparición de Once/Eleven (Millie Bobby Brown), fundamentalmente) y de la llegada al pueblo de dos nuevos integrantes: Billy (Dacre Montgomery) y Max (Sadie Sink). Pronto surgirán nuevos hechos misteriosos, como una plaga «salida de la nada» que va matando todos los campos de calabazas (la historia esta vez arranca en Halloween).

La historia a nivel general se amplía y diversifica esta vez mucho más en comparación con la primera temporada, lo cual se agradece a la hora de tomar retos, pero sufre por otro lado a la hora de centrarse en algunos personajes, que se quedan estancados e incluso alguno que otro parece que esté de mero decorado durante algunos capítulos.

Los componentes principales de Stranger Things siguen ahí, como los homenajes al cine y literatura de los años 80 y 90, una ambientación que irradia nostalgia (los coches, Reagan, algunas expresiones como «tubular», esa PEDAZO banda sonora…), el grado «in crescendo» de misterio y tensión o la muy buena dinámica entre unos personajes que, a pesar de todo, se tornan adorables.

Hablando de éstos últimos, los actores siguen bordándolo, sobre todo ese elenco de niños que desbordan naturalidad y encanto, incluida Max, la cual, no obstante, no termina luciéndose mucho a nivel individual por esa dispersión en el guión de la que hablábamos. Los adultos no se quedan atrás y el jefe de policía Jim Hopper (David Harbour) nos vuelve a regalar momentos de lo más emotivos dentro de su habitual rudeza, además de consolidar su química con Joyce (Winona Ryder), dejando patente las excelentes decisiones del equipo de casting de esta serie (todas las nuevas incorporaciones, incluyendo la de Bob (Sean Astin) y el doctor Doctor Owens (Paul Reiser), son excelentes). Pero si hemos de destacar la labor de alguien (aunque todos lo hagan de maravilla) es la de Steve (Joe Keery) y Dustin, probablemente el mejor dúo «fraternal» desde Sherlock y Watson. La evolución del primero de estos personajes, que ya se vislumbraba al final de la primera parte, continúa aquí siendo espléndida.

No todo es color de rosa en Hawkins (a partir de aquí, SPOILERS)

Sin embargo, esta segunda temporada dista de ser perfecta, al igual que su predecesora, aunque sea un entretenimiento realmente fantástico y muy bien realizado. Los problemas que mencionábamos con el guión, sobre todo en la segunda parte (el ya famoso en algunos foros capítulo 7…) es el principal lastre.

Parece ser que los hermanos Duffer han querido abarcar más que en la primera temporada, lo cual, como decíamos a nivel riesgos es interesante, pero a la postre se quedan un poco a medio gas. Por ejemplo, ¿cuál es la finalidad de introducir a Max y Billy si la primera va a servir casi exclusivamente de interés amoroso de Lucas y Dustin o el segundo de rival de Steve? Sí, es cierto que ambos actores lo resuelven todo de manera muy acertada e incluso nos regalan momentos desternillantes (Billy y la madre de Mike), pero a nivel individual todavía nos pueden brindar mucho más (además, ¿por qué todo el mundo, salvo Lucas, trata TAN MAL a Max?).

Hay personajes que sufren más esta dispersión y ambición que otros, destacando en nuestra opinión por el lado negativo Jonathan (Charlie Heaton), los ya citados Max y Billy, Lucas y, lamentablemente, Mike e incluso Once en algún que otro momento.

Somos conscientes también de que algunas de las decisiones narrativas se han hecho de cara a futuras temporadas (la introducción de 008 o la del propio Billy), pero eso no quita para que esta segunda parte en su conjunto sufra un poco por ellas.

Resumiendo entonces los puntos positivos y negativos de esta temporada serían:

Pros:

  • La química y la relación surgida entre Hopper y Once, que aunque previsible (muy conveniente que él haya perdido una hija y ella haya tenido la peor figura paterna posible) sigue siendo de lo más adorable y cándido en todo lo que llevamos de Stranger Things y que nos regala momentos de lucidez por parte de Bobby Brown y Harbour.
  • La dinámica entre Dustin y Steve es el otro gran punto álgido de esta temporada, destacando asimismo la evolución que sigue el personaje de Steve.
  • El grado de compañerismo que demuestran prácticamente todos los personajes te deja con sonrisa boba y que den aún más ganas de vivir en Hawkins en los 80.
  • La ambientación, que sigue estando logradísima, con montones de guiños y homenajes a esta década que muchos recordamos con nostalgia. La banda sonora sigue siendo fundamental en este aspecto.
  • Aunque no se luzcan mucho al final, la introducción de Max y Billy es acertada porque ambos personajes prometen de cara a futuras temporadas.
  • Se le suman las nuevas incorporaciones de Bob y el doctor Owens, dando éste último una sorpresa final al alejarse del recuerdo que nos había dejado Brenner (Matthew Modine, el cual parece que no se va a retirar tan fácilmente).
  • La hermana de Lucas. Queremos una serie para esa niña.
  • El reencuentro de Mike y Once. EL REENCUENTRO DE MIKE Y ONCE.
  • Will sí tiene al final ese aumento de protagonismo que todos preveíamos y esperábamos (momentos de lucidez de Noah Schnapp), aunque…

Contras:

  • Will sigue siendo una figura más pasiva que activa, y eso de que continúe siendo «el niño víctima» empieza a cansar. Esperamos realmente que tome más las riendas en un futuro.
  • La creciente ambición de los Duffer desemboca en un guión cuya segunda parte adolece de algunos momentos de dispersión que, al menos por ahora, parecen innecesarios.
  • El último punto arrastra que algunos personajes que son importantes se queden en el banquillo durante episodios, ejemplo Mike.
  • El romance  entre Jonathan y Nancy (Natalia Dyer), aunque previsible y esperado, al final resulta en un conjunto de enormes clichés (la figura del nuevo detective no puede estar en este sentido más forzada) que nos dejan con una sensación agridulce. Y Byers parece que está mucho más mohíno y desganado en esta temporada, justo frente a un Steve cada vez más enorme.
  • El otro lado y la «araña gigante» al final quedan un poco en tierra de nadie. Mucho bombo y platillo para el resultado final.
  • El capítulo 7, si bien sirve como desarrollo para el personaje de Once e introducción de temas de cara a las próximas temporadas, desvía de la acción principal y en algunos puntos parece pertenecer a otra serie.

En definitiva, estamos ante un muy buen conjunto de episodios, que continúa casi perfectamente a los que ya habíamos visto, pero que no por ello deja de tener sus altibajos, aunque por suerte son muchos más los aspectos positivos que negativos. Por cierto, y esto es casi lo principal, los nueve capítulos se pasan volando y te dejan SIEMPRE con ganas de más, en este entretenimiento de lujo creado por los hermanos Duffer. Esperamos que siga así.

Stranger Things: Qué le pedimos a la segunda temporada

La segunda temporada de Stranger Things está a puntito de caramelo, ya que se estrena mañana (27 de octubre) por la mañana en Netflix. Tras los buenos resultados en crítica y público de su primera etapa, ¿qué podemos esperar de esta segunda parte?

Nuevos personajes y un villano » a lo Stephen King»

Ha pasado un año desde los eventos de la primera parte y al inicio de este nuevo curso llegan a Hawkins dos nuevos personajes que, parece, darán que hablar: Max (Sadie Sink) y su hermano mayor Billy (Dacre Montgomery).

La muchacha irá a la misma clase que Will, Mike (Finn Wolfhard), Dustin (Gaten Matarazzo) y Lucas (Caleb McLaughlin), por lo que parece que surgirá una especie de triángulo amoroso entre éstos dos últimos y ella. Por lo demás, sabemos que Billy será un antagonista al estilo de los villanos humanos que escribe Stephen King, vamos, un auténtico capullo (si It, que está reciente en nuestras mentes, puede servir de ejemplo…), también siguiendo la estela de los clásicos rivales adolescentes y abusones que pululaban por las películas de los ochenta y noventa (volvemos a mirar hacia Cuenta Conmigo, 1986).

Por ahora, hemos podido ver a Billy brevemente en algunos tráilers, en uno de ellos enfrentándose a Steve (Joe Keery), de quien por cierto hablaremos más adelante.

También surgirá un nuevo personaje protagonizado por Sean Astin (para quienes todavía no lo sepan, el protagonistas de Los Goonies y Sam en El señor de los anillos), quien servirá de nuevo compañero sentimental de Joyce (Winona Ryder) y ¿posible figura paterna de Will (Noah Schnapp) y Jonathan (Charlie Heaton)?

Mayor presencia de Will

Si algo estaba claro nada más anunciarse que Stranger Things iba a tener más temporadas era que Will TENÍA que aparecer más, ya que al tratarse del niño desaparecido en la primera temporada dejaba poco lugar para que se luciera. Sin embargo, Will siempre ha sido esa figura omnipresente, el que mueve la trama aunque no esté, y en esta segunda parte puede ser finalmente las dos cosas: el motor narrativo y además contar con minutos y minutos de metraje.

Los tráilers y carteles también están dejando claro que Will claramente será esta vez protagonista también de forma física, pero queda por saber el cómo y cuándo. ¿Cuál es su conexión con el otro lado? ¿Por qué ese aura de «niño especial» que solo tenía hasta ahora Once/Eleven (Millie Bobby Brown)? Por cierto, también va siendo hora de un primer encuentro entre estos dos, ya que en los primeros episodios nunca vimos cómo se cruzaban sus caminos (aunque Once dijo conocerlo al haberlo visto en el otro lado).

Por ahora, se sabe seguro que Will estará bastante ocupado al principio lidiando con su estrés postraumático.

Triángulo amoroso adolescente y ¿venganza para Barb?

Ya se percibía bastante tensión entre Steve, Jonathan y Nacy (Natalia Dyer) en la primera temporada, aunque los tres quedaron en términos más o menos amistosos y Steve se había «redimido» al final de la misma.

Es lógico pensar que van a seguir explotando esta trama en esta segunda parte, sobre todo porque no fueron pocos los espectadores que se quedaron con ganas de que Jonathan se quedase con la chica, a pesar de la evolución del personaje de Steve.

Los avances han mostrado que efectivamente Jonathan y Nancy van a volver a trabajar juntos y que ésta y Steve parecen discutir al menos en alguna ocasión, por lo que habrá lugar para que la cosa evolucione, como está previsto.

Eso sí, Steve va a tener que seguir con su desarrollo como personaje y por lo tanto lo hemos visto más junto a Dustin y los chicos esta vez, haciendo quizás el papel de «hermano mayor del lado luminoso» frente a las capulladas de Billy (el «hermano malo» de Max), lo que no quita (ESPERO) para que Jonathan hago lo propio con Will, con el que además parecía tener una positiva relación fraternal en la primera temporada.

Por último dentro de este apartado, pero no por ello menos importante, ¿habrá finalmente justicia para Barb? Los hermanos Duffer han asegurado en alguna entrevista que sí, pero a un año de su desaparición, no sabemos muy bien cómo.

Más del otro lado

El «Upside Down» en la versión original, del cual apenas pudimos percibir algo en la primera temporada y que parece que, al igual que Will, tendrá mayor presencia en esta ocasión. ¿Qué es exactamente el otro lado? ¿Qué habita allí? Con anterioridad hemos visto al Demogorgon, pero parece que no está solo y ahora se puede vislumbrar una ¿araña gigante?

Los hermanos Duffer han comentado también que esta temporada estará más inspirada en la literatura de H.P. Lovecraft (aunque Stephen King sigue ahí), por lo que podemos esperar un mundo claramente tétrico (ya lo era) y con varios seres desconocidos. ¿Qué esperan conseguir en Hawkins y, sobre todo, por qué dicha localidad?

Hopper y el gobierno

Jim Hopper (David Harbour) quedó al final de la primera temporada como una especie de rehén del gobierno, ya que era uno de los pocos habitantes de Hawkins (y del planeta) que había descubierto la verdad, tanto del otro lado como en lo referente con Once y los terribles experimentos del gobierno con la gente (madre de la susodicha incluida). Por lo tanto, es el principal punto de conexión con este organismo que, como hemos visto, seguirá vigilando de cerca a los habitantes de Hawkins.

Está claro que en algún momento Hopper se revelará (nuevamente) contra esta autoridad, probablemente para proteger a la gente del pueblo del que es jefe de policía, y de hecho hemos visto alguna escena donde parece que lo estén torturando.

Hopper es también el único que parecía mantener alguna conexión con Once al final de la primera temporada, con la escena donde le dejaba un paquete de gofres (que en uno de los tráilers se la ve a ella recogiendo), por lo que es probable que sepa que está viva e incluso su paradero, lo que nos lleva al siguiente punto.

Once conocerá su pasado (y reencuentro con Mike)

Ya todos suponíamos que Once sobreviviría al enfrentamiento con el Demogorgon, por lo que era cuestión de tiempo su reaparición. Teniendo en cuenta que todo el mundo la da por muerta (salvo quizás Hopper), es lógico pensar que la muchacha aprovechará para moverse (dentro de lo que cabe) a su antojo… e ir a descubrir su pasado.

En el último tráiler ya hemos visto que Once llega de algún modo a la casa de su verdadera madre, Terry Ives (Aimee Mullins), quien se encuentra en un estado prácticamente vegetativo debido a los experimentos que hizo sobre ella el gobierno. Por lo tanto, la tragedia está asegurada.

En cualquier caso, son todavía muchos lo interrogantes sobre el pasado de Once, por lo que es probable que se revelen más cosas sobre ellas e incluso se genere algún misterio más, tal como asegura Millie Bobby Brown.

Otro de los momentos más esperados por la actriz (y por los espectadores) es el reencuentro de Once con Mike, quien, como todo el mundo, la da (aparentemente) por muerta. Éste último se ha mostrado bastante tristón en los tráilers, y teniendo en cuenta que es algo así como el líder del grupo, el regreso de la chica se torna también aquí necesario.

Mucha, mucha nostalgia

Si hay algo que caracteriza a Stranger Things es la nostalgia, desde el momento en que aparece la primera letra del título hasta los créditos finales. La forma en que está rodada, los tópicos que abundan en los personajes (el jefe de policía venido a menos, el grupo de niños inseparable, los adolescentes maliciosos que sirven de antagonistas a los anteriores) y situaciones comunes (el pueblo tranquilo que se torna misterioso, la figura de un gobierno más bien torpe) no hacen más que trasladar al espectador a «aquella época que fue mejor».

Está claro que los creadores de la serie van a seguir apostando por este tipo de temática y seguiremos añorando los 80s y 90s. Ver a los chavales disfrazados de los cazafantasmas en Halloween o escuchar «Thriller» de Michael Jackson de fondo ya lo consigue.

https://www.youtube.com/watch?v=IqY18njBfiE

El pueblo, esa figura

Nos vamos a poner un poco vacacionales esta vez. La ocasión lo amerita (por este lado del charco estamos en pleno verano, aunque me consta que de la otra parte también están las «vacaciones de invierno»). No son pocos los que, llegado estas fechas, escapan del mundanal ruido y estrés de la urbe para refugiarse en «sus» pueblos, lugares donde sus antepasados (o incluso ellos mismos) nacieron y/o se criaron, por lo que normalmente hay casa asegurada.

En varias obras de fantasía y ciencia ficción el pueblo es también una figura importante, puede que incluso un personaje más de la trama. Se me vienen a la cabeza, en estos momentos, la esperadísima Stranger Things (o su segunda temporada, más bien) y productos MUY disfrutables como Gravity Falls. También Stephen King (a la que Stranger Things debe más de un homenaje) bebe mucho del entorno pueblerino en gran parte de su bibliografía, destacando en este aspecto It (cuya nueva versión cinematográfica está al caer).

¿Por qué es tan importante el pueblo?

Desde un punto de vista narrativo, es comprensible su uso en ocasiones que les viene como anillo al dedo. Primero, el pueblo (o localidad pequeña con número de habitantes ciertamente reducido, en caso de que alguno prefiera referirse a ellos como «ciudades pequeñas») es ese sitio donde normalmente no pasa nada. Pero nada, NADA. Ya lo dice el sheriff Hopper, de Hawkins, lugar en el que habita y en donde ocurren los extraños sucesos de la serie de Netflix: allí lo más grave que ha ocurrido en los más de cuatro años que lleva en su puesto es que un búho atacó a una señora porque creyó que el moño de su cabeza era su nido. Pero ocurre aquí que en los sitios donde normalmente no sucede nada de pronto irrumpe algo inesperado, algo tan increíble que ni tan siquiera en las grandes ciudades podría darse.

La pandilla de «los perdedores» de Derry

Primer punto, pueblo muy tranquilo y seguro, de pronto no lo es tanto. El contraste es mayor y, así, les cuesta más tiempo de reacción a sus habitantes. Que un niño desaparezca en una gran urbe es, lamentablemente, pan nuestro de cada día, no así en Hawkins o en Derry, ubicación donde se emplazan los acontecimientos de It.

Segundo punto, relacionado con el anterior: los pueblos son sitios tan seguros y tan tranquilos que es habitual hallar en ellos a niños jugando en la calle prácticamente a todas horas (comidas aparte). Aunque lamentablemente sea cada vez algo menos frecuente, quién no ha experimentado el llegar a su pueblo y echarse a la calle a jugar con su pandilla de amigos/primos/loquesea hasta que su madre o abuela lo llamaba para comer. Desde un punto de vista narrativo, tenemos aquí la situación creada perfecta para que se dé el desenlace con total naturalidad: un niño desaparece o se pierde, o bien la pandilla de chavales descubre algo inesperado (en la mayor parte de casos termina siendo sobrenatural), o bien ocurren ambas cosas.

En Gravity Falls tenemos a los hermanos Dipper y Mabel, que se van a veranear a la casa de su tío abuelo Stan, en el pueblo de mismo nombre. Allí esperan aburrirse como ostras (son niños urbanitas), hasta que empiezan a percatarse de que están sucediendo cosas extrañas. Nunca les había sucedido en el lugar de donde proceden, pero sí en Gravity Falls, donde hay lugar para lo inimaginable (o no, si hablamos de la imaginación propia de un niño).

Dipper y Mabel llegan a la casa de su tío abuelo Stan en Gravity Falls

En Stranger Things y en It los niños no se encuentran de veraneo, sino que han nacido y viven en Hawkins y Derry, respectivamente. Localidades como mencionábamos muy apacibles hasta que empiezan a desaparecer niños. A la postre, el significado tras estas desapariciones pertenece al mundo sobrenatural. Algo que solo tendría cabida en pueblos tranquilos y seguros como Hawkins o Derry.

El tercer punto, no por ello menos importante, se remonta directamente al dicho «pueblo chico, infierno grande». En estas «ciudades pequeñas» resulta que todo el mundo se conoce. Saben quién es el jefe de la policía, el alcalde, el profesor de matemáticas del instituto y todos los vecinos. Por eso, cuando llega alguien o «algo» nuevo a este tipo de emplazamientos, el revuelo que se causa es mucho mayor. ¿Quién se da cuenta en una ciudad como Madrid qué familia ha llegado nueva o se ha marchado? ¿Quién se entera incluso (en caso de no estar atento a las noticias) de los acontecimientos más graves que ocurren? En el pueblo no hace falta estar enchufado a la tele ni suscrito al periódico, te vas a enterar sí o sí. Esto a su vez conlleva que las redes de solidaridad entre estos grupos suelan estar más arraigadas, pero también el nivel de «hijaputez» con el prójimo que no es de tu agrado. Y es que existen crímenes a lo largo de la historia que se han dado porque la familia Pérez y el clan Sánchez del pueblo X no se soportaban.

Narrativamente, es mucho más sencillo ubicar a todos los personajes, sus lazos e historias en un enclave como el pueblo, donde, como decíamos, todo el mundo se conoce. En Stranger Things, por ejemplo, Jonathan ya era «el rarito solitario/borde» entre los adolescentes del instituto (porque solo hay uno en todo Hawkins, claro) y todo el mundo sabe que Joyce se divorció de Lonnie y que éste se fue a vivir a la ciudad. En Gravity Falls (y aquí vienen SPOILERS de la serie), Stanley se termina haciendo pasar por Stanford (su hermano gemelo, residente en dicha localidad) para que los habitantes de allí no se percaten de su (misteriosa) desaparición.

El pueblo y la infancia

Por último, a modo de conclusión, el pueblo es ese sitio imbuido de nostalgia. Es el lugar donde muchos hemos crecido, sino en periodos estivales, sí durante años enteros y, en definitiva, el rincón que guarda muchas de nuestras emociones y recuerdos de infancia y adolescencia. Probablemente, en el pueblo hubo un amor de verano, tuvimos amigos con los que jugábamos a echarnos carreras en bici, explorábamos en cuanto oscurecía esperando encontrar nuestro propio demogorgon local, y es el sitio en donde más nos relacionábamos con nuestros mayores, ya sean esos abuelos abnegados en cuidarnos o un tío abuelo Stan. Por eso, series como Stranger Things o Gravity Falls resultan tan nostálgicas para la gran parte del público (ambientación en años 80 aparte): nos vemos reflejados en ellas, vemos allí a «nuestro» pueblo y ese pedacito de infancia/adolescencia que, solo en ocasiones, se resiste a dejarnos.

Espectaculares tráilers durante la Super Bowl 2017

Anoche fue el acontecimiento de fútbol americano más importante del año: la Super Bowl en Estados Unidos. Muchas productoras aprovechan el espacio publicitario durante este evento para lanzar los tráilers de sus próximas superproducciones, incluyendo (en el mejor de los casos) fechas de lanzamiento.

Es lo que ha sucedido con la segunda temporada de Stranger Things. La serie más nostálgica de Netflix regresará el 31 de octubre (Halloween) y ya tenemos las primeras imágenes:

Cada vez falta menos para el remake en imagen real del mítico anime Ghost in the Shell (Mamoru Oshii), con Scarlett Johansson a la cabeza. Su llegada a los cines será el 29 de marzo y han aprovechado la Super Bowl para lanzar un breve anuncio con nuevas imágenes. Parece que intentan mantenerse fieles a la película de 1995:

Aún menos queda para el estreno en carteleras de Logan, la que podría ser última interpretación de Hugh Jackman como Lobezno/Wolverine. Los anteriores tráilers son prácticamente insuperables, pero el breve avance de la Super Bowl no se queda atrás:

Aunque hace un par de días que lleva circulando por la red, los fans de Transformers se habrán emocionado igualmente al ver el nuevo avance para la Super Bowl de Transformers: The Last Knight. Michael Bay asegura que será su última participación como director dentro de la franquicia y su estreno está previsto para junio:

https://www.youtube.com/watch?v=mJ9z96oZi8s

La primera entrega de este peculiar grupo galáctico cosechó buenas cifras y críticas. Por lo tanto, no es de extrañar que su secuela sea una de las películas más esperadas de este año. Repite el mismo reparto y Guardinaes de la Galaxia vol. 2 se espera en cines de más de medio mundo a partir del 25 de abril:

Se ve que el poner música de Johnny Cash a los tráilers salió tan bien con Logan que los de Piratas del Caribe 5 han querido repetir la jugada. Así lo muestra el nuevo avance lanzado durante la Super Bowl. Su estreno se espera para el 26 de mayo y, aparte de los ya conocidos en la franquicia, se suman Javier Bardem y el esperado regreso de Orlando Bloom:

https://www.youtube.com/watch?v=zhn5t6kr__o

Los mejores blockbuster de este 2016

Se acaba el año (fatídico y a la vez emocionante 2016) y, cómo no, es tiempo de listas: lo mejor, lo peor, los más guapos, las más sexys… Nosotros no podíamos quedarnos atrás y hemos realizado nuestro propio ránking de qué ha sido (de nuevo, para nosotros), dentro del mundo del entretenimiento (cine, series, videojuegos…), lo más emocionante de este 2016. Allá vamos:

5- Animales fantásticos y dónde encontrarlos

Lo cierto es que más de la mitad de los buenos blockbuster de este año han venido en el último trimestre (tras varios desastres y decepciones durante la primera mitad de año…). Animales fantásticos y dónde encontrarlos, precuela y spin-off de Harry Potter y primera entrega de una pentalogía, cumple con creces para los fans del universo creado por J.K. Rowling (quien aquí regresa como guionista). Nos presenta a un nuevo protagonista (aunque su nombre ya aparecía en las entregas del joven mago): Newt Scamander, y su periplo por el Nueva York de 1926 para ir recuperando a varias bestias mágicas que se han escapado de su maletín. Claro que, al estilo Rowling, esto no es más que un pretexto para que vayamos descubriendo poco a poco un cuadro y una problemática mucho más grandes. Magia a raudales, personajes entrañables y carismáticos (ojo que los que en esta parecen secundarios ya se dice que tendrán mayor protagonismo en las secuelas) y misterios por resolver hacen el resto. Sin duda, Animales fantásticos y dónde encontrarlos es un inicio prometedor.

Nuestra crítica sin spoilers de Animales fantásticos y dónde encontrarlos aquí.

4- Stranger Things

Serie estrenada en Netflix durante el verano (en esta parte del mundo) y que, en los ocho episodios que la componen, apenas hacían presagiar en lo que acabaría convirtiéndose: uno de los grandes booms de la temporada, con montones de seguidores a lo largo y ancho del planeta, críticas muy positivas y renovación para más temporadas. Este homenaje a las películas de la Amblin Entertainment (y en general a cualquier cinta protagonizada por niños de los años 80 y 90) derrocha nostalgia y, lo que es más complicado, personalidad. Gran culpa de ello la tienen sus protagonistas infantiles, llenos de encanto y carisma. Sí, es cierto que al final la cosa deriva un poco en una cinta de horror-misterio y que Winona Ryder está un poco sobreactuada, ¿pero qué importa? Los ocho episodios pasan volando y queremos MÁS. Por cierto, tampoco puede faltar el personal del Gobierno algo maligno y oscuro, pero a la postre algo torpe e incluso idiota. También suma al encanto.

Nuestra crítica de Stranger Things aquí.

3- Cine de animación (Kimi no na wa, Zootrópolis, Kubo y las dos cuerdas mágicas)

Si bien este no ha sido un año excelente en cuanto a grandes producciones de carne y hueso se refiere, sí que lo ha sido en cambio para el cine de animación. En febrero nos llegó Zootrópolis (o Zootopia), la que continua siendo para mí una de las mejores películas de Disney. Posteriormente, a lo largo del verano, se estrenó Kubo y las dos cuerdas mágicas, la última maravilla en stop-motion del Estudio Laika, fascinante e increíblemente influenciada por la cultura japonesa. Hablando del país nipón, desde allí también nos ha llegado una espectacular cinta de animación este año: Kimi no na wa (Your Name), lo último de Makoto Shinkai que ha batido récords propios del Estudio Ghibli.

Cada una de estas películas merecería su propio apartado aquí, pero como lo acapararían todo, al final hemos optado por englobarlas dentro del «cine animado del 2016». Si hasta Square Enix ha sacado una película más que digna (a la tercera fue la vencida).

Nuestro análisis de Zootrópolis por aquí.

Nuestro Japoneando Anime de Kimi no na wa aquí.

https://www.youtube.com/watch?v=hRfHcp2GjVI

2- Rogue One: Una historia de Star Wars

Para aquellos que salieron decepcionados con El despertar de la Fuerza, esperando que al final no sea más que una mera introducción repleta de «Mary Sues» y «villanos emo», probablemente se hayan visto reconfortados este año con Rogue One: Una historia de Star Wars. E incluso si te gustó el Episodio VII, seguramente también hayas disfrutado de esta nueva entrega, primer spin-off de la franquicia. La historia sobre el escuadrón que robó los planos de la Estrella de la Muerte no parecía tan intensa como termina siendo en el producto final (especialmente en el tercer acto). Personajes entrañables, regreso de míticos villanos, nuevos planetas y la mejor batalla espacial de la historia de la franquicia hacen el resto.

Nuestra crítica sin spoilers de Rogue One por aquí.

1- Final Fantasy XV

Somos fans de Final Fantasy desde el año 2000, lo que no quita para que la saga nos haya dado algún que otro disgusto. No es el caso del Final Fantasy XV, que nos ha hecho volver a disfrutar de esta franquicia como no nos pasaba desde Final Fantasy IX (admito que al menos a mí la décima entrega no me apasiona, qué le vamos a hacer). Un juego que ha estado «diez años en el horno» (aunque sabemos que en realidad no han sido tales, pero sí la espera) y que, a pesar de todos sus fallos y lo complicado de su desarrollo, nos sigue encandilando como desde el primer día (hace poco más de un mes). Ya hemos finalizado la historia principal, que nos ha emocionado en más de una ocasión. Y ahora continuamos con todas las misiones secundarias y secretos varios, lo que nos está llevando montones de divertidas horas. El dinámico sistema de batalla y el amplio mundo de Eos hacen el resto. Solo nos queda rezarle a Square Enix para que nos llegue a explicar, algún día, algún que otro hueco en la historia que queda un poco en el aire. Pero, en definitiva, Final Fantasy para nosotros ha vuelto, y lo ha hecho a lo grande.

Nuestra crítica y análisis de Final Fantasy XV aquí.

Mención de honor: Gravity Falls (2012-2016)

Mención de honor porque recientemente y a lo largo de este año es cuando hemos descubierto esta joya, que en realidad lleva circulando desde el año 2012 por Disney XD. La creación de Alex Hirsch sobre dos hermanos mellizos que pasan un verano en la «cabaña de los misterios» de su tío abuelo en una pequeña localidad de Oregón llamada «Gravity Falls» (de ahí el título) nos ha causado emociones, todas ellas positivas. Desde la nostalgia de los veranos perdidos durante nuestra niñez hasta los múltiples guiños al cine de ciencia ficción, fantasía y terror. Una serie de animación que gusta tanto a niños como adultos y que, desde este lado, no podemos parar de recomendar.

Stranger Things: Aquellos maravillosos años 80

Stranger Things se ha convertido, probablemente, en la serie revelación del verano (temporada donde escasean este tipo de productos, todo sea dicho). La producción de Netflix tiene muchos méritos para ello.

La serie consta solo de 8 episodios, de unos 50 minutos cada uno, por lo que se ve (MUY) fácilmente de una tirada. Tras ella se encuentra la dirección de los hermanos Duffer, quienes a su vez están llevando a cabo el nuevo remake de It (Eso, adaptación de la novela homónima de Stephen King). Entre el reparto, destacan especialmente los nombres de Winona Ryder (un símbolo de las décadas de 1980 y 1990 que luego se vino a menos), junto a Matthew Modine (La chaqueta metálica) y David Harbour (James Bond: Quantum of Solace, The Equalizer, un papel secundario en la reciente Escuadrón Suicida). Entre los menos conocidos, merecen especial mención TODOS (sin excepción) los niños: Finn Wolfhard (que repite con los hermanos Duffer en It), Milly Bobbie Brown, Gaten Matarazzo, Caleb McLaughlin y Noah Schnapp. La química habida entre todos ellos y las interpretaciones que llevan a cabo (más aún teniendo en cuenta la edad) son definitivamente lo mejor de Stranger Things. También destacar el trabajos de los actores que dan vida al grupo de adolescentes: Natalia Dyer, Charlie Heaton y Joe Keery.

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La premisa de Stranger Things es sencilla: Mike, Lucas, Dustin y Will son un grupo de amigos que se pasan las tardes encerrados en el sótano jugando al rol en el tranquilo pueblo de Hawkins (Indiana). Corre el año 1983. Una de estas tardes, ya de noche, mientras Will vuelve a casa, algo lo asalta, provocando que el niño desaparezca. A partir de aquí, la madre y hermano de Will, junto con el sheriff del pueblo, todo el grupo de amigos y una misteriosa niña que aparece algo desorientada, se dedicarán a la búsqueda del desvanecido.

Al grano: uno de los mayores logros de Stranger Things es toda su evocación a la década de 1980 (e incluso a la posterior, prolongación directa de los 80s, la de 1990), con una lograda ambientación y detallistas homenajes al cine y la música de la época. Por lo que es probable que disfrutes aún más la serie si eres uno de los afortunados que ha vivido dichos años (como servidores, al menos una parte de ellos). El poder emocional de la nostalgia es fuerte y Stranger Things sabe explotarlo a la perfección. Hasta tal punto que algunos han querido ver en ello su punto más negativo, cambiando la palabra «homenaje» por «plagio».

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En realidad, en la serie se reúnen toda una amalgama de referencias: desde al cine de Spielberg, de Amblin Entertainment (algo que ya realizó, con menos éxito, Super 8), Los Goonies, Cuenta conmigo, Tiburón y, por supuesto, toda la literatura del mejor Stephen King (sí, el de It, El Resplandor, Cementerio de animales, La niebla, etc.). Los elementos están ahí: un tranquilo pero asfixiante pueblo norteamericano, el grupo de niños que todavía creen en el valor de la amistad por encima de todo, los seres misteriosos, los adolescentes que se pegan y se enrollan entre ellos, el sheriff perdedor que esconde un traumático pasado, entre otros. No por nada, el reparto de niños fue elegido mientras representaban escenas de la película Cuenta conmigo, el sheriff va vestido casi igual al mítico Martin Brody (en sus horas de trabajo), hay conspiraciones del gobierno de trasfondo, y, si nos ponemos quisquillosos, hasta el actor Charlie Heaton (Jonathan Byers) parece un clon del malogrado River Phoenix.

Pero no solo del homenaje a los 80 y de la cuidada escenografía vive Stranger Things. Como adelantábamos, el buen hacer de (casi) todo su reparto hace que nos involucremos mucho más en la historia: queremos que los niños estén bien, que Eleven se salve y pueda seguir comiendo gofres, que Jonathan se quede con la chica, que el sheriff pueda recuperarse un poco de su pasado. Y todo ello es gracias a los actores y a la química habida entre ellos, desde el grupo de niños hasta los adolescentes, pasando por Ryder y Harbour. Lamentablemente, tal como nos tenían acostumbrados la mayoría de las historias de los 80 y 90, el final es agridulce (y no queremos adelantar nada más).

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El otro gran punto fuerte de la serie es lo fluido de su narrativa. Cada capítulo cuenta montones de cosas, dejando apenas un respiro. Sin embargo, también hay momentos para las reflexiones, los enfados y reconciliaciones, para que los personajes vayan desarrollando cambiantes y creíbles relaciones. Quitando que, quizás, el último capítulo va DEMASIADO deprisa, es prácticamente imposible que Stranger Things aburra o abrume. Las dosis adecuadas de misterio, terror y ficción detectivesca hacen el resto.

Y no podemos dejar de lado la música. La banda sonora, con temas como Africa (Toto), Should I Stay Or Should I Go (The Clash), Heroes (versionada por Peter Gabriel), entre otros, provoca aún más que rememoremos otros años donde los temas se podían escuchar mediante cintas de cassette y, con suerte, los pillábamos por la radio (y los grabábamos incompletos). Asimismo, cada canción se encuentra tan bien posicionada en determinados momentos, que solo hace que las emociones se eleven más si cabe.

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En definitiva, Stranger Things es una serie altamente recomendable, que con sus 8 capítulos y en estos días de verano se deja ver de una tirada y (casi) sin pausas. No solo para los que crecimos en las décadas de 1980 y 1990, sino para todo aquel que quiera disfrutar de entretenimiento de calidad. Por suerte, para los que nos quedamos con ganas de más, los hermanos Duffer han anunciado que se estaría hablando de una segunda temporada, situada un año después de los eventos de la primera. Aunque todavía falta la confirmación por parte de Netflix, el éxito de crítica y público que está teniendo la serie, a menos de un mes desde su estreno, solo puede hacernos esperar buenos augurios.

Poco más que decir: por aquellas tardes en las que salíamos del colegio y en seguida agarrábamos ilusionados nuestras bicis, para dirigirnos con ellas hacia la búsqueda de grandes tesoros, resolución de misterios imposibles, o hasta la mismísima luna.