Siete reflexiones sobre la humanidad y la sociedad a través de los animales

La adaptación a anime de Beastars se ha estrenado hace apenas un mes y lo cierto es que está resultando en una experiencia muy disfrutable, si bien no llega a los niveles de (casi) excelencia del manga creado por Paru Itagaki. No es la única obra que ha experimentado con la idea de adentrarse en fenómenos culturales o sociales, e incluso en el existencialismo humano, a partir de alegorías con animales (en este caso, antropomorfizados), empezando por la conocida Rebelión en la granja de George Orwell. Vamos a enumerar nuestras siete preferidas.

Zootrópolis (Rich Moore y Byron Howard, 2016)

Una de las últimas grandes cintas de animación proveniente de la Casa del Ratón, que parece más de Pixar que de Disney, es esta Zootrópolis (más conocida como Zootopia en otros lares) que narra las peripecias de una coneja, Judy Hopps, para lograr entrar al cuerpo de policía en la enorme y dinámica ciudad que da nombre a la película, donde conviven todo tipo de animales. Accidentalmente conocerá al zorro Nick Wilde, quien se verá obligado a ayudarla en un caso donde los carnívoros van perdiendo el control.

La división profunda entre carnívoros y herbívoros y si éstos pueden superar su naturaleza y llegar a la convivencia pacífica es el mismo tema del que partirá Beastars (de la que escribiremos más detalladamente), pero aquí, mensaje claro y comprensible en una cinta que no llega a las dos horas de metraje y que puede ser disfrutada igualmente por niños y adultos, se dirige hacia alegorías contra la xenofobia.

No es la primera película con animales antropomorfos realizada por Disney (cómo olvidar su versión de Robin Hood), pero sí nuestra favorita hasta la fecha.

Rebelión en la granja (George Orwell, 1945)

Orwell es un autor sobradamente reconocido, y no es para menos, pues suya es también 1984 (de rabiosa actualidad). Rebelión en la granja narra cómo los animales de un rancho se levantan contra el granjero y lo expulsan, haciéndose los cerdos (más concretamente, dos de ellos) con el control, basándose en una inteligencia superior. Éstos establecen una serie de normas contrarias a los humanos, las cuales se irán manipulando a medida que ocurren ciertos acontecimientos y los porcinos van adaptándose (demasiado bien) al poder, hasta transformarlas o hacerlas desaparecer casi del todo a su conveniencia.

Orwell escribió esta novela con la clara intención de satirizar el régimen soviético de Stalin y cómo éste fue acabando con el ideal socialista. Puede leerse también como una crítica contra los regímenes totalitarios de la primera mitad del siglo XX. Un título atemporal.

Kimba, el león blanco (Osamu Tezuka, 1950-1953)

El «dios del manga» Osamu Tezuka nunca ocultó que parte de su inspiración a la hora de dibujar partía de Disney, si bien las malas lenguas cuentas que las tornas se intercambiaron con el paso de los años al estrenar en cines a finales del siglo pasado una de las cintas más populares de la Casa del Ratón… Sea como fuere, Kimba, el león blanco siempre contó con bastante fama en Japón. Lo que llevó a una adaptación de anime, entre otros.

Kimba cuenta la historia de un león albino que logra huir de los humanos cuando es una cría, volviendo a la sabana africana. Allí intenta establecer los ideales de su difunto padre y de los aspectos positivos de la civilización humana en sus dominios, no sin dificultades.

La dualidad naturaleza contra cultura (o civilización) es otro de los aspectos más comunes en este tipo de obras, si bien Tezuka lo lleva a un terreno mayormente positivo. Kimba es además un león vegetariano, lo que nos sitúa de nuevo en el caso de carnívoros que buscan el respeto y la convivencia con los herbívoros.

Wes Anderson: Fantástico Sr. Fox e Isla de perros (2010 y 2018, respectivamente)

No podíamos decidirnos por uno de los títulos dirigidos por este peculiar (y genial) director, así que incluimos a los dos.

Fantástico Sr. Fox (Fantastic Mr. Fox en el original), basada en una novela de Roald Dahl, cuenta la historia de cómo el Sr. Fox lleva una idílica vida junto a su mujer y su hijo Ash. En realidad el ahora padre de familia era antaño un ladrón de gallinas, pero al enterarse de que su pareja estaba embarazada ambos deciden asentarse y llevar una vida «fantástica». Con el paso de los años, Fox va dejando aflorar más sus instintos y la necesidad de volver a su antigua vida, lo que lo pone en un compromiso con la sociedad animal y con un grupo de crueles granjeros.

Isla de perros por su parte narra las pericias de un grupo de cánidos que se ven obligados a sobrevivir abandonados a su suerte en una isla inhóspita, ya que el gobierno japonés ha decretado una ley que expulsa a todos estos animales. Un día aparece accidentalmente un niño nipón en busca de su perro, a quien el grupo de canes decide unirse para ayudarlo.

Mientras Fantástico Sr. Zorro utiliza el recurso de animales antropomorfos (por decisión explícita del propio Anderson), Isla de perros mezcla más activamente a los animales (tal como los conocemos, al menos físicamente) con los humanos. La primera es una sátira del ideal de vida (americano) y la búsqueda de la autorrealización; mientras que la segunda homenajea a las cintas de vaqueros y forajidos, e incluso a Los siete samuráis de Akira Kurosawa, a través de su maravilloso grupo de perros protagonista.

El jefe es una onee (Nagabe, 2013-2015)

Aquí nos ocurría algo similar que con Wes Anderson, ya que Nagabe suele dibujar a animales o seres antropomorfos en todas sus historias ( y somos especialmente fanáticos de La pequeña forastera), pero probablemente la que más se adapta hasta la fecha (de lo que hemos leído) al mensaje cultural o social basándose en alegorías con animales es esta El jefe es una onee.

El manga nos cuenta cómo el reptil Vincent Falnail es un ejecutivo, jefe de un departamento en una multinacional, de día, y travesti de noche («onee» en japonés, sin los sufijos «san», «chan» o similar significa gay, travesti, cisgénero o alguien con características que no se adaptan al papel masculino en la sociedad heteropatriarcal). Similar a lo que ocurriera con Fantástico Sr. Fox (pero evidentemente con una historia y estilo totalmente distintos), El jefe es una onee confronta el ideal de la sociedad contra el que uno mismo busca como individuo. Además, en este caso se abordan temáticas LGBTI con suficiente sensibilidad (lástima que solo ocupe un volumen).

Beastars (Paru Itagaki, 2016-)

Finalmente llegamos al anime de la temporada, si bien vamos a centrarnos más en el manga (ya que lleva 151 capítulos publicados en Japón frente a los 4 emitidos del anime).

Legoshi es un lobo gris que, a pesar de su feroz e imponente apariencia, resulta bastante tímido y torpe socialmente hablando. Un día en la academia a la que acude, Cherryton, una alpaca macho es asesinada devorada por uno de los alumnos carnívoros. La tensión creciente entre carnívoros y herbívoros se mezcla con el incipiente romance entre nuestro protagonista y una coneja, Haru (o Hal según algunas versiones), preguntándose si ambos podrán convivir y sacar adelante su relación.

Este es el punto de partida de un mundo mucho más rico creado por Itagaki y del que cada vez vamos descubriendo más matices que lo van acercando más al nuestro. Ahí están el ciervo Louis, la loba Juno, el caballo Yafya, el híbrido Melon, y así una multitud. Si bien se van abordando varias temáticas, la principal se basa en la posibilidad de relaciones románticas (y sexuales) entre carnívoros y herbívoros, ya que aparte de su propia naturaleza la sociedad y el sistema mismo no las favorecen. Entre medias, alegorías al feminismo, la masculinidad tóxica (partiendo de Legoshi y Louis) y los roles de género en una sociedad heteropatriarcal.

Los mejores blockbuster de este 2016

Se acaba el año (fatídico y a la vez emocionante 2016) y, cómo no, es tiempo de listas: lo mejor, lo peor, los más guapos, las más sexys… Nosotros no podíamos quedarnos atrás y hemos realizado nuestro propio ránking de qué ha sido (de nuevo, para nosotros), dentro del mundo del entretenimiento (cine, series, videojuegos…), lo más emocionante de este 2016. Allá vamos:

5- Animales fantásticos y dónde encontrarlos

Lo cierto es que más de la mitad de los buenos blockbuster de este año han venido en el último trimestre (tras varios desastres y decepciones durante la primera mitad de año…). Animales fantásticos y dónde encontrarlos, precuela y spin-off de Harry Potter y primera entrega de una pentalogía, cumple con creces para los fans del universo creado por J.K. Rowling (quien aquí regresa como guionista). Nos presenta a un nuevo protagonista (aunque su nombre ya aparecía en las entregas del joven mago): Newt Scamander, y su periplo por el Nueva York de 1926 para ir recuperando a varias bestias mágicas que se han escapado de su maletín. Claro que, al estilo Rowling, esto no es más que un pretexto para que vayamos descubriendo poco a poco un cuadro y una problemática mucho más grandes. Magia a raudales, personajes entrañables y carismáticos (ojo que los que en esta parecen secundarios ya se dice que tendrán mayor protagonismo en las secuelas) y misterios por resolver hacen el resto. Sin duda, Animales fantásticos y dónde encontrarlos es un inicio prometedor.

Nuestra crítica sin spoilers de Animales fantásticos y dónde encontrarlos aquí.

4- Stranger Things

Serie estrenada en Netflix durante el verano (en esta parte del mundo) y que, en los ocho episodios que la componen, apenas hacían presagiar en lo que acabaría convirtiéndose: uno de los grandes booms de la temporada, con montones de seguidores a lo largo y ancho del planeta, críticas muy positivas y renovación para más temporadas. Este homenaje a las películas de la Amblin Entertainment (y en general a cualquier cinta protagonizada por niños de los años 80 y 90) derrocha nostalgia y, lo que es más complicado, personalidad. Gran culpa de ello la tienen sus protagonistas infantiles, llenos de encanto y carisma. Sí, es cierto que al final la cosa deriva un poco en una cinta de horror-misterio y que Winona Ryder está un poco sobreactuada, ¿pero qué importa? Los ocho episodios pasan volando y queremos MÁS. Por cierto, tampoco puede faltar el personal del Gobierno algo maligno y oscuro, pero a la postre algo torpe e incluso idiota. También suma al encanto.

Nuestra crítica de Stranger Things aquí.

3- Cine de animación (Kimi no na wa, Zootrópolis, Kubo y las dos cuerdas mágicas)

Si bien este no ha sido un año excelente en cuanto a grandes producciones de carne y hueso se refiere, sí que lo ha sido en cambio para el cine de animación. En febrero nos llegó Zootrópolis (o Zootopia), la que continua siendo para mí una de las mejores películas de Disney. Posteriormente, a lo largo del verano, se estrenó Kubo y las dos cuerdas mágicas, la última maravilla en stop-motion del Estudio Laika, fascinante e increíblemente influenciada por la cultura japonesa. Hablando del país nipón, desde allí también nos ha llegado una espectacular cinta de animación este año: Kimi no na wa (Your Name), lo último de Makoto Shinkai que ha batido récords propios del Estudio Ghibli.

Cada una de estas películas merecería su propio apartado aquí, pero como lo acapararían todo, al final hemos optado por englobarlas dentro del «cine animado del 2016». Si hasta Square Enix ha sacado una película más que digna (a la tercera fue la vencida).

Nuestro análisis de Zootrópolis por aquí.

Nuestro Japoneando Anime de Kimi no na wa aquí.

https://www.youtube.com/watch?v=hRfHcp2GjVI

2- Rogue One: Una historia de Star Wars

Para aquellos que salieron decepcionados con El despertar de la Fuerza, esperando que al final no sea más que una mera introducción repleta de «Mary Sues» y «villanos emo», probablemente se hayan visto reconfortados este año con Rogue One: Una historia de Star Wars. E incluso si te gustó el Episodio VII, seguramente también hayas disfrutado de esta nueva entrega, primer spin-off de la franquicia. La historia sobre el escuadrón que robó los planos de la Estrella de la Muerte no parecía tan intensa como termina siendo en el producto final (especialmente en el tercer acto). Personajes entrañables, regreso de míticos villanos, nuevos planetas y la mejor batalla espacial de la historia de la franquicia hacen el resto.

Nuestra crítica sin spoilers de Rogue One por aquí.

1- Final Fantasy XV

Somos fans de Final Fantasy desde el año 2000, lo que no quita para que la saga nos haya dado algún que otro disgusto. No es el caso del Final Fantasy XV, que nos ha hecho volver a disfrutar de esta franquicia como no nos pasaba desde Final Fantasy IX (admito que al menos a mí la décima entrega no me apasiona, qué le vamos a hacer). Un juego que ha estado «diez años en el horno» (aunque sabemos que en realidad no han sido tales, pero sí la espera) y que, a pesar de todos sus fallos y lo complicado de su desarrollo, nos sigue encandilando como desde el primer día (hace poco más de un mes). Ya hemos finalizado la historia principal, que nos ha emocionado en más de una ocasión. Y ahora continuamos con todas las misiones secundarias y secretos varios, lo que nos está llevando montones de divertidas horas. El dinámico sistema de batalla y el amplio mundo de Eos hacen el resto. Solo nos queda rezarle a Square Enix para que nos llegue a explicar, algún día, algún que otro hueco en la historia que queda un poco en el aire. Pero, en definitiva, Final Fantasy para nosotros ha vuelto, y lo ha hecho a lo grande.

Nuestra crítica y análisis de Final Fantasy XV aquí.

Mención de honor: Gravity Falls (2012-2016)

Mención de honor porque recientemente y a lo largo de este año es cuando hemos descubierto esta joya, que en realidad lleva circulando desde el año 2012 por Disney XD. La creación de Alex Hirsch sobre dos hermanos mellizos que pasan un verano en la «cabaña de los misterios» de su tío abuelo en una pequeña localidad de Oregón llamada «Gravity Falls» (de ahí el título) nos ha causado emociones, todas ellas positivas. Desde la nostalgia de los veranos perdidos durante nuestra niñez hasta los múltiples guiños al cine de ciencia ficción, fantasía y terror. Una serie de animación que gusta tanto a niños como adultos y que, desde este lado, no podemos parar de recomendar.

Hasta las escenas eliminadas de Zootrópolis son buenas

Ya hace casi un mes de que salieran a la venta los dvd y blu-ray de Zootrópolis (Zootopia para algunas partes del globo), la última gran producción de Disney Pixar (con permiso de Dory, que es de la parte Pixar del dúo). Tras la buena acogida que tuvo tanto en taquilla como en crítica, el público se encontraba ansioso por poner sus pezuñas en las versiones de vídeo doméstico, con todos los extras que éstos suelen incluir (más en el blu-ray que en el dvd, por lo general).

Para quien aún no haya acudido a ver Zootrópolis (¡sacrílego!), avisamos que habrá SPOILERS, ya que hablaremos de las escenas eliminadas que han ido saliendo entre todo este material extra. Acordes con la calidad del producto, por cierto. Por lo que todo fan de Zootrópolis echarles un vistazo.

zootropolis deleted scene 6

 

  • Versión alternativa de la escena del polo

Cuando Judy ve a Nick por primera vez, éste se encuentra en una heladería para grandes herbívoros con Finnick haciéndose pasar por su hijo disfrazado de elefante. En la versión final, ante la negativa del dependiente de venderle algo a Nick (y a su «hijo»), Judy lo amenazaba con avisar a defensa del consumidor (o su equivalente en Zootrópolis) de que en ese lugar servían helados sin ponerse protección en las trompas (algo totalmente antihigiénico), a lo que el vendedor accedía a atender a Nick. En esta versión anterior, es Nick el que se encarga de vender una tierna historia de un padre con su hijo adoptivo que quiere ser (sin mucho éxito) un elefante. Se ahonda más en el supuesto dramatismo y se muestra más las diferencias entre especies dentro de Zootrópolis (el equivalente a la xenofobia). Es el dependiente mismo el que se enternece y decide atender a Nick, por lo que Judy no interviene (totalmente conmovida) hasta más adelante.

 

  • Escena introductoria alternativa

Como sabemos, Zootrópolis comienza con una obra de teatro escolar, en la que Judy hace como que es atacada (y asesinada) por un carnívoro. A continuación, los niños explican que en la actualidad presas y depredadores conviven juntos y en armonía, y cada uno de ellos expresa su deseo de ser algo de mayores (en el caso de Judy, una policía). Pero no siempre fue así. En una versión anterior, la película daba comienzo con la misma obra teatral, pero los niños ya viven en Zootrópolis (en la versión final Judy proviene de Madrigueras) y eran otros los que fingían la caza/asesinato (algo más gore en esta versión). Luego ya entrarían Judy y otros niños en escena. Las principales diferencias (aparte de las ya mencionadas) radican en la aparición de una profesora armadillo y de un policía tigre hacia al final, que felicita a Judy y le dice aquello de «en Zootrópolis puedes ser lo que quieras» (que a su vez y años más tarde ella se lo diría a Finnick).

 

  • El primer (y horrible) día de Judy

Como sabemos, Judy finaliza su primer día como vigilante de parquímetros bastante decepcionada. No sólo porque el departamento de la policía de Zootrçopolis no era lo que esperaba, sino también por la enorme cantidad de prejuicios y hostilidades con los que se topa en la gran ciudad. Cuando llega a su apartamento recibe una llamada de sus padres. En la versión final aparecían solamente éstos, pero anteriormente se pensó en mostrar asimismo a algunos de sus hermanos y hasta a sus abuelos.

https://www.youtube.com/watch?v=ix97G37HQ3g

 

  • Nick y el collar eléctrico (o de domesticación)

En una versión anterior, había una trama añadida que se centraba en la colocación de collares que lanzan descargas eléctricas a los depredadores. Nick, como buen zorro que es, no se libraría de esta «metodología de domesticación», aunque soñara con ello…

 

  • El collar eléctrico y la fiesta

Relacionado con lo anterior, el mencionado collar de descargas eléctricas se regalaría entre los depredadores al alcanzar una edad, como una especie de regalo simbólico por «haberse hecho adultos». Esto es lo que ven Judy y Nick al colarse en una fiesta de cumpleaños de un osezno cuyo padre le regala este collar. Lo que al principio parece un momento feliz y lleno de orgullo se torna bastante dramático cuando el osezno (ya con el collar) percibe que no es tan bueno como inicialmente le parecía. Algo de lo que también se percata Judy, que se voltea a ver que Nick también lleva puesto uno de esos collares. Como es lógico pensar, al final se retiró esta trama de la película por considerarla demasiado «oscura».

 

  • «Wild Times» y su cierre

En otra de las tramas eliminadas de la película hallamos una especie de lugar de ocio y recreación para depredadores que crea y regenta Nick Wilde, llamado «Wild Times» (literalmente, «tiempos salvajes»). Este parque se encuentra relacionado con la escena eliminada (puesta más arriba) donde le quitan momentáneamente el collar eléctrico a Nick. Durante esos breves instante, Nick tiene un sueño/epifanía donde los depredadores corren y se divierten en libertad. De ahí surge «Wild Times«, lugar donde los depredadores podrán caminara sus anchas y divertirse sin tener que llevar el citado collar. Para eludir a las presas y a las autoridades, Nick disfraza el centro como si se tratase de un centro clínico, desde el cual se accedería al verdadero parque de atracciones. Al final, todo se descubre y acaban cerrando el lugar.

 

  • Judy se cuela en el despacho de un elefante

Durante su investigación para averiguar el paradero del señor Nutrianson, Judy se cuela en el despacho de un colega elefante para poder averiguar algunos datos. Más allá de lo curioso y divertido de la escena, lo cierto es que tampoco aporta mucho.

 

  • Judy presenta a Nick a sus padres

Para finalizar, una escena eliminada que hubiera hecho las delicias de los fans del NickxJudy (o el Wildehopps, como se conoce entre parte del fandom) es aquella donde ambos protagonistas llegan al apartamento de la conejita… para encontrarse con una visita sorpresa de los padres de ésta. Evidentemente, éstos se quedan shockeados al ver a Nick, y piensan que podría tratarse del novio de Judy. La coneja defiende a su amigo ante sus padres, diciendo que es un buen tipo y que a quien no le guste estar con él debería marcharse de su cuarto. En ese momento uno de los hermanos de Judy descubre su uniforme de vigilante de parquímetros, ante lo que el padre se enfada y amenaza con llevarse a Judy de regreso a Madrigueras (ya que no le parecía buena idea ni que fuera a Zootrópolis ni que se hiciera policía, algo que sí ha permanecido en la versión final). Entonces Nick sale en defensa de su amiga, diciéndoles a los padres más o menos lo mismo que le cuenta en la película definitiva al jefe Bogo (y, por cierto, le pregunta al padre de Judy si podría llamarlo «papá»). Al final, padres y hermanos se marchan dándole una segunda oportunidad a Judy. El vídeo puede verse por aquí.

 

 

Qué pasa con Disney, o por qué nos gusta tanto Zootrópolis

Muchos son los que piensan (pensamos) que Disney está viviendo una nueva»edad de oro», similar a la que ya pasara, en los 90, con La Sirenita, La Bella y la Bestia o El Rey León. Ahora, veinte años más tarde, Disney (fusionada con Pixar) vuelve a resurgir, no solo en taquilla, también en crítica. Ya apuntaba maneras con Bolt (2008), pero fue Enredados (2010) y, sobre todo, Frozen. El reino de hielo (2013), las que alcanzaron la cúspide y volvieron a situar a la compañía del ratón Mickey en el podio del cine de animación.

Que hayamos mencionado a esas películas no quiere decir que otras, también pertenecientes a esta nueva»edad de oro disneyniana«, no lo merezcan. Rompe-Ralph (2012) y Big Hero 6 (2014) son, en nuestra modesta opinión, de lo mejorcito que ha salido de la casa de las ideas en todo su largo recorrido cinematográfico (especialmente la primera).

Y este año nos ha llegado Zootrópolis (Zootopia, en varios países), dirigida en conjunto por los responsables de varias de las obras citadas en los párrafos anteriores: Byron Howard (Enredados, Bolt) y Rich Moore (Rompe-Ralph), con un guión escrito en conjunto por Howard y Jared Bush (Big Hero 6). Como se puede ver, lo mejor de la casa de los últimos años. Imposible que saliera mal.

Pero no vamos a hacer una mera crítica de Zootrópolis (sería un poco tarde para ello, que en España lleva en cines desde mediados de febrero), sino más bien, un análisis sobre por qué Zootrópolis está gustando tanto a crítica (un 8,4 de media en IMDB, 99% de críticas positivas en rottentomatoes, un 8,8 en metacritic, etc.) y a público (número 1 en taquilla en Estados Unidos por tres semanas consecutivas, que probablemente acabará bajando por el inminente estreno de Batman v Superman). Ha sido, además, el mejor estreno que ha tenido Disney en su historia, superando en cifras (en ese aspecto) a Frozen. ¿Estamos ante un nuevo fenómeno de la compañía? ATENCIÓN, porque de aquí en adelante habrá SPOILERS (a los que no habéis visto la película, ¿a qué esperáis?).

Zootopia

Película para todos los públicos con mensaje adulto

La discriminación ha existido desde que el hombre es hombre. Ya sea por cuestiones de género, raza, religión o incluso físicas, la discriminación existe. Lamentablemente, la discriminación (a nivel social, no tanto particular) se encuentra de rabiosa actualidad con los desgraciados atentados que viene sufriendo Occidente por parte de varios grupos terroristas (y no solo Occidente, pero no queremos adentrarnos demasiado en política). Conscientes de ello, Howard y Moore exponen a lo largo de Zootrópolis que no importa de dónde vengas (grupo social), lo importante es quién eres (individuo) y tus decisiones, superando por lo tanto en el camino infinidad de prejuicios y obstáculos. Esto aparece claramente reflejado durante la segunda mitad de la película, que toma un tono bastante más dramático, y apunta (desde la perspectiva de la sociedad y los medios de comunicación) a los depredadores como potenciales terroristas, independientemente del historial de cada individuo, creándose así un ambiente de división/confrontación y paranoia generalizada. Cualquier parecido con la realidad no ha de ser pura coincidencia.

Personajes, carisma y química

Pero este mensaje no aparece solo en los depredadores. Y aquí viene una de las enormes virtudes que tiene esta película: Judy Hopps (la otra gran virtud tiene forma de zorro y recibe el nombre de Nick Wilde). Judy es una coneja que tiene muy claro a qué quiere dedicarse desde pequeña: ser policía. Problema: no existe ningún conejo policía. Pero ni esto, ni los consejos de sus (preocupados) padres logra amedrentarla y, con esfuerzo y perseverancia, Judy logra promocionarse como la número uno de su promoción en la academia de policía. Independientemente del tamaño menudo de los conejos (y su apariencia poco fiera), el aspecto más llamativo en el hecho de que Judy no deba ser policía (según una parte de la sociedad en Zootrópolis) es que es una mujer. En la película no se expresa directamente (la metáfora ya es bastante clara), pero no por nada, Judy es el único miembro femenino que es mostrado dentro del cuerpo de policía a lo largo de la película. El resto son mamíferos machos, bastante grandotes y brutos «en plan machirolo«, desde el jefe Bogo hasta el rinoceronte con el que Judy choca puños al poco de llegar. El único que parece más delicado y andrógino es un leopardo entrado en carnes que se encuentra tranquilamente posicionado en la recepción. Claro, así el cuerpo de policía no parece un lugar adecuado para las damiselas educadas para que cumplan con su correspondiente rol. Teniendo en cuenta que este mensaje parte de Disney, la casa productora de «bellas y delicadas princesas», esto ya le anota un punto a su favor a Zootrópolis.

Pero no acaba aquí el juego de cambios de rol en cuanto al género se refiere. Que Judy logre convertirse en una (buena) poli no conlleva que sea una marimacho, pero tampoco que se maquille como una puerta (sí, hasta en Frozen aparece bastante claro que Elsa, una vez liberada, ha de aparecer ultra maquillada, con tacones, marcando escote y sensual). Judy, en este caso, se comporta como, imagino, nos comportaríamos cualquiera de nosotras en pleno siglo XXI en un día normal. Sus aspiraciones tienen más que ver con los logros profesionales que con encontrar el amor verdadero, además. Y es ahí donde entra nuestro nuevo zorro favorito (tras Robin Hood, del cual claramente bebe este diseño): Nick Wilde.

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Nick es, en pocas palabras, un canalla. Claro, es un zorro. Y como zorro, se dedica a estafar a los demás, que es lo que mejor se les da hacer a los de su especie. Pero Nick, a nivel individual, quería de niño ser otra cosa, y ser más productivo para la sociedad. Cuando lo intentó, otros niños lo maltrataron y frustraron sus sueños. He aquí otro punto de la película de penosa actualidad: el bullying o acoso escolar.

El carisma de Judy y Nick a nivel individual no hace más que aumentar cuando ambos se conocen y empiezan a trabajar juntos, derrochando una enorme química por todos lados. Sin embargo, la relación no es amorosa (aunque pudiera llegar a serlo), y en Zootrópolis solo nos muestran la construcción de una buena amistad, al más puro estilo películas de polis de los 80 y 90 (Arma Letal, especialmente). Y sucede otro giro en los roles de género: cuando surge la necesidad de crear conflicto entre los dos protagonistas, es Nick (el hombre) el que se ofende y se enfada, abandonando (momentáneamente) a Judy (la mujer), quien finalmente es la que se disculpa ante el zorro. Curioso, ya que creemos recordar que en el 99% de películas de Hollywood (especialmente las que entran dentro del género comedia romántica) es el hombre el que ofende/enoja a la mujer, para luego acudir suplicando su perdón/reconciliación (que, claro, acaba dándose).

Universo animal y noventero

No podemos dejar de hablar de las cosas que nos gustan de Zootrópolis sin hacer especial mención al universo creado. La dedicación y mimo puestos se trasladan al CGI en cada plano de Zootrópolis, la macro ciudad donde todos los animales viven «en paz» (o teóricamente en paz). Dentro de Zootrópolis se muestran varios distritos, organizados por microclimas (quitando «Villa Ratón», que se diferencia del resto porque todo se encuentra a tamaño escala… para los ratones y similares, claro). Así, la ciudad parece inmensa y vibrante. Lamentablemente, sabe a poco, y nos gustaría conocer más de ella (los directores ya han hablado de que estarían encantados de hacer una secuela, así que crucemos los dedos). Se echa en falta ver cómo viven las aves, peces o reptiles (ovíparos en general), por ejemplo.

Otro elemento constante en este universo (y en la película) son los guiños a la cultura pop, especialmente a aquella de las décadas de 1980 y 1990 (aunque hay otros más actuales, como el muy evidente a Breaking Bad). Las ya mencionadas pelis de polis, o buddy movies; o el toque TAN Han Solo de Nick (guiño en el diálogo entre él y Judy «me quieres», «lo sé» al final incluido).

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P.D.: No podemos dejar de mencionar la alegoría burócratas = perezosos. Especialmente aquellos que hemos tenido que sufrir algún episodio burocrático.