Arte JRPG

Kuja (FFIX) y Terra (FFVI), la ship definitiva que no sabíamos que necesitábamos (en Dissidia NT)
Cloud y Aeris (más chocobo) en Trace of Two Pasts
Tifa y Red XIII en Trace of Two Pasts
Yuffie y Sonon (o no…) en Final Fantasy VII Remake Intergrade
Vincent Valentine Turco (Final Fantasy VII)
Vincent Valentine (Final Fantasy VII), A Bittersweet Life style
Lucrecia y Vincent bailan en Dirge of Cerberus: Lost Episode (Compilacion de Final Fantasy VII)
Dohalim y Kisara (Tales of Arise)
Descanso al final del camino (Shionne y Alphen, Tales of Arise)

La herencia de Final Fantasy VI en Final Fantasy IX

Final Fantasy VI fue lanzado al mercado en 1994 en Japón durante los últimos coletazos de la SNES; mientras que Final Fantasy IX hizo lo propio en 2000 en las (casi) postrimerías de la PSOne. Las similitudes no terminan aquí, pues en el desarrollo de los dos títulos participaron muy activamente varios pesos pesados de la Squaresoft de aquel entonces: Hironobu Sakaguchi fue productor y guionista en ambos; mientras que Hiroyuki Itô dirigió (en el caso de la sexta entrega junto a Yoshinori Kitase); Yoshitaka Amano diseñaba los personajes y Nobuo Uematsu compuso las bandas sonoras; entre otros.

Así, obtenemos dos videojuegos que son dos obras maestras, pero en el que claramente se perciben las influencias de una en la otra. Final Fantasy IX no existiría sin Final Fantasy VI (advertimos de que habrá SPOILERS de ambos).

Las tramas política y mágica

En realidad, que el argumento se divida en dos principales subtramas: una más enfocada al plano político y el otro en el puramente fantástico o mágico es muy propio de las películas de Star Wars y no son los únicos Final Fantasy que lo hacen (Final Fantasy VII en este aspecto también le debe mucho a la sexta entrega).

El caso de Final Fantasy IX lo acerca al VI debido a que todo parte de una muchacha, Terra y Garnet respectivamente, que son «ayudadas» por un joven, Locke y Yitán, a huir de un maligno imperio/reino para buscar ayuda. Terra y Garnet son ambas las últimas descendientes de una especie estrechamente vinculada con la magia o con seres mágicos (esper y eidolon); mientras que Locke y Yitán son dos ladrones/cazadores de tesoros que viajan por el mundo.

Mientras que la protagonista de Final Fantasy VI estaba retenida contra su voluntad, la del IX es pariente cercana de la actual monarca. Ambas tienen así un vínculo estrecho con la potencia opresora, pero de naturaleza muy distinta. Eso sí, las dos fueron adoptadas siendo niñas pequeñas y por lo tanto apenas recuerdan nada de su vida anterior (algo muy conveniente para el avance de la narrativa y el efecto sorpresa).

A media que el argumento avanza, la subtrama política se va diluyendo y queda opacada por la fantástica/mágica (tanto el emperador Gestahlt como la reina Brahne desaparecen hacia la mitad de la historia). En el caso de Final Fantasy VI son los espers, las estatuas y Kefka y su transformación en dios los que quedan como principal motor narrativo; mientras que en el IX son los eidolons/invocadores, los magos negros, los genómidos y, finalmente, otro dios (mucho más repentino que Kefka). Los jefes finales son siempre divinidades.

El sistema de batalla y los trabajos/habilidades

El otro gran aspecto a destacar de cualquier JRPG que se precie, aparte de la historia, es la jugabilidad. En aquel entonces todavía imperaba el sistema por turnos, algo que comparten Final Fantasy VI y IX; pero las semejanzas van más allá: la sexta entrega tiene un mecanismo basado en habilidades según sea el rol del personaje (monje, ladrón, caballero, mago, etc.); mientras que la novena se basa en los trabajos de cada personaje (monje, ladrón, caballero, mago negro o blanco, etc.). Como vemos, salvo la diferencia entre magos negros y blancos (y otros tipos de magia), resulta todo muy parecido.

Evidentemente, el paso de los años se percibe y el menú de Final Fantasy IX es bastante más variado y completo que el del VI, pero la influencia es incuestionable. Así, tenemos que hay personajes por rol y habilidad prácticamente iguales en ambas entregas: Cyan y Steiner (caballeros), de nuevo Locke y Yitán (ladrones), Relm y Eiko (ambas magas, pero aquí además se suma la cuestión de la edad, pues ambas son las benjaminas del grupo), Gau y Quina (ambos absorben habilidades del enemigo, si bien Gau siendo un niño extraño y huérfano lo acercaría más narrativamente a Vivi), etc. Además de homenajes por parte de personajes más secundarios (en el IX), como Beatrix a Celes (la guerrera que sirve al reino/imperio y que termina arrepintiéndose de sus actos y vinculándose románticamente a otro personaje principal).

Celes y Beatrix haciendo equipo en el crossover Dissidia Final Fantasy Opera Omnia. Square Enix

La importancia tanto a nivel argumental como en el combate de las invocaciones, espers y eidolons, ya fue tratada en otra entrada. Aunque en la novena entrega los eidolon te ayudan en la batalla de forma bastante más limitada que en la sexta.

La cuestión existencial

Terra es uno de los personajes más recordados y queridos de Final Fantasy VI; quizás por eso es la que más aparece en spin off posteriores y en merchandising de Squaresoft/Square Enix, teniendo en cuenta que la sexta entrega es una obra coral donde no hay un protagonista definitivo.

A su popularidad contribuyen su diseño, sus poderes como medio esper y sobre todo su historia: criada y manipulada por el imperio como arma de combate, escapa sin recuerdos y recién recuperada su voluntad. A partir de entonces, y teniendo en cuenta que todas las secciones políticas desean hacerse con su poder, debe aprender a vivir como un ser humano «normal», sea lo que sea eso. En la segunda mitad del juego, con el Mundo en Ruinas, Terra se dedica a cuidar de unos niños huérfanos y aquí descubre lo que es la humanidad y el amor, en una escena que, si bien ha podido quedar algo anticuada, no deja de resultar emotiva.

En Final Fantasy IX la cuestión existencial es troncal en la trama: la encontramos en Vivi, en Yitán y en Kuja. Más allá de las citadas similitudes entre Terra y Garnet como últimas de su mágica especie y su vinculación con el imperio/reino; a nivel narrativo Terra es mucho más cercana a estos otros tres personajes.

En el caso de Vivi, al igual que Terra, fue criado por otro ser ajeno a su especie (los magos negros) y por ello creció con desconocimiento de su verdadera naturaleza. A medida que avanzamos, el jugador descubre junto a Vivi qué son los magos negros y qué significa que te hayan creado con un fin determinado (ser arma de guerra) y si tienes la capacidad de libre albedrío y cómo usarla.

Vivi en Final Fantasy IX. Square Enix.

Posteriormente a Vivi, Yitán (protagonista) y Kuja (villano, que a su vez toma prestadas algunos rasgos de Kefka, como un aspecto llamativo y una personalidad narcisista y melodramática) pasan por el mismo arco argumental con conclusiones opuestas: mientras que al héroe lo ayudan a salir del pozo sus amigos, Kuja entra en crisis existencial total y opta por destruirlo todo (para al final arrepentirse y salvar al equipo).

Es curioso el caso de Kuja si lo miramos con perspectiva a Final Fantasy VI. Como decíamos, de punto de partida parece mucho más cercano a Kefka, pero a medida que su arco narrativo avanza se va acercando más y más a Terra: creado como arma de guerra y utilizado para tal fin por Garland, una vez adquiere voluntad e identidad propias se rebela contra su creador. Al descubrir que su único fin es la muerte (la de los demás y la propia), Kuja se rebela mediante el caos y la destrucción (en este punto, nos viene a la mente el momento en el que Terra descubre que es un esper y, sin poder controlar su poder, se transforma y sobrevuela desbocada medio planeta). Finalmente, el antagonista descubre lo que es la humanidad mediante la ayuda a los demás. Al igual que Terra (y esto los distancia de Yitán), no lo hacen a través «del poder de la amistad» (si bien a Terra le ayuda, claro), sino por sí mismos, con la capacidad de poder salvar al prójimo.

A la semejanza narrativa se suma la mucho más evidente de los diseños, pues los trances de Yitán y Kuja son prácticamente iguales a la forma esper de Terra. Al parecer, los equipos tras el desarrollo de Dissidia 012 Final Fantasy y Dissidia: Final Fantasy también se dieron cuenta de estos paralelismos.

En cuanto a Kefka, queda como un villano mucho más al uso, con un pasado desdibujado (solo se conocen datos si hablas de forma opcional con un personaje no controlable en Vector) según el cual habría enloquecido como producto de la experimentación con la magia de los espers, con la finalidad por parte del imperio de convertirlo en el «guerrero definitivo». En este aspecto, el antagonista que más bebe del VI es claramente Sefirot (Final Fantasy VII). Es verdad que hacia el final Kefka desarrolla una visión completamente nihilista y destructiva, similar a la que tiene Kuja cuando entra en crisis, de la que sin embargo nunca se recupera (ni creemos que le interese hacerlo).

Es indudable la influencia que ha ejercido Final Fantasy VI en juegos posteriores, especialmente dentro de la franquicia; pero el caso de Final Fantasy IX es especial, probablemente debido a que las mentes pensantes detrás eran básicamente las mismas. A nivel artístico, las posibilidades de la PSOne nos dejaron un precioso juego en la novena entrega, algo que lamentablemente no podemos decir igual de la sexta (mucho más limitado tecnológicamente). Por ello, sería de agradecer un remake a estas alturas. Sería el mejor homenaje posible a uno de los Final Fantasy que más le debemos.

Kefka por Yoshitaka Amano. Square Enix

Las invocaciones en Final Fantasy

Las invocaciones son uno de los factores que han ido marcando cada entrega de la franquicia Final Fantasy, tanto en sus juegos numerados principales como en spin off. Pero no siempre han tenido la misma importancia ni han desarrollado el mismo papel, yendo ocasionalmente desde personajes fundamentales para entender la narrativa hasta meros instrumentos para el combate (o a veces ni eso). Hagamos un recorrido por los Final Fantasy que han puesto más el foco sobre sus invocaciones y el porqué. Avisamos de que habrá SPOILERS de Final Fantasy IX y XV.

Previamente… hablemos un poco de mitología(s)

Las invocaciones en Final Fantasy guardan ciertos rasgos comunes en todas las entregas: suelen asistirnos en la batalla, están asociados a un elemento concreto (Ifrit siempre será la invocación de fuego y Shiva la de hielo, por ejemplo; pero también los hay que causan estados alterados o que sanan al equipo) y los hay que son recurrentes y ya extremadamente populares entre los seguidores de la saga (aparte de los citados, Bahamut es un imprescindible).

Sin embargo, ¿cuántos de los aquí presentes saben que Odín o Fenrir provienen de la mitología nórdica, pero no que Ifrit o Bahamut son de la musulmana? En las invocaciones hallamos todo un sincretismo folclórico de diversas culturas, probablemente con la intención de otorgarle un carácter exótico y hasta cierto punto ajeno (son seres que trascienden la humanidad). Así, tenemos que Leviatán proviene del hebrero, Fénix o Alejandro del griego, Shiva del hinduismo o los citados Bahamut e Ifrit de las culturas preislámicas.

Todos ellos tienen en común que son seres sobrenaturales (si bien los yinn árabes suelen vincularse más a los humanos) y ajenos al folclore japonés (salvo excepciones como Yojimbo en Final Fantasy X). Lo que sí está más relacionado con Japón es la vinculación con los elementos (taoísmo) o la percepción ocasional (sintoísta) de estos seres como especie de divinidad que influyen en el mundo natural que nos rodea, pero que no son necesariamente buenas ni malas ni tampoco exactamente dioses (véase el caso de Final Fantasy XV, que abordaremos).

Un ifrit seduciendo a una joven en una pintura de 1648

Otro elemento común a las invocaciones en casi todas las entregas son sus diseños: Shiva suele ser una mujer con piel azulada (de hielo), Ifrit una bestia leonada (curiosamente, la versión como bello joven de Final Fantasy XV es la más cercana a la del folclore árabe), Bahamut un dragón (aunque en su origen preislámico es más bien un gran pez, como Leviatán), etc. De vez en cuando surgen casos curiosos como Final Fantasy XII, donde las más conocidas son naves (usándose nombres y diseños nuevos para los esper); o los “mechas” de Final Fantasy XIII.

Final Fantasy VI y los espers

La sexta entrega tiene una gran presencia de las invocaciones, denominadas para la ocasión esper. Son las típicas de todas las entregas (Ifrit, Shiva o Bahamut no pueden faltar); pero aquí aumentaron tanto en cantidad (aparece hasta una ballena llamada Bismark, en lugar de la más conocida Leviatán) como en impacto.

Para empezar, la protagonista del juego (bueno, o uno de sus personajes principales, pues en Final Fantasy VI no hay UN protagonista definido completamente), Terra, es mitad esper, por lo que ya se intuye la relevancia que van a tener. Los espers aquí son seres que convivían antaño con los humanos, pero debido a la ambición de poder desmesurada de éstos, acabaron por autoexiliarse y refugiarse en una isla tras un muro mágico. Pasaron los años y esta barrera es franqueada por el imperio, quienes atrapan a varios de estos seres para extraer y consumir su alto poder mágico.

Terra en su transformación esper por Yoshitaka Amano. Squaresoft.

Hay hasta una escena de flashback dedicada al esper que es padre de Terra, Maduin, y cómo conoció a su madre humana. Mientras controlamos (por un breve período de tiempo) a éste, podemos recorrer el mundo esper y conversar con el resto de invocaciones que allí habitan como Ramuh (otro de los clásicos). Tras esto, la historia se centra en buena parte en una incipiente confrontación entre el imperio y los espers.

La importancia de estos seres no queda relegada al argumento en esta sexta entrega, pues gracias a los espers nuestros personajes (ya sean buenos en magia o no) pueden aprender hechizos de todo tipo, además de contar con la típica asistencia en el combate.

Final Fantasy VI fue la primera entrega numerada que destacó la importancia de las invocaciones no solo en su sistema de batalla, sino además a nivel metanarrativo. Dejaron de ser simples fuerzas adicionales en el combate, con ataques inspirados en los elementos, para saber aprovecharlos dramáticamente y para construir un lore, algo que ha influido sobre otros juegos posteriores, que procedemos a comentar.

Final Fantasy IX y los eidolons

Final Fantasy IX es una de las entregas que más bebe de Final Fantasy VI (Hironobu Sakaguchi y Hiroyuki Itô participaron bastante activamente en la realización de ambas), por lo que se inspira en varios de sus rasgos. Uno de ellos es la relevancia de las invocaciones a nivel argumental, siendo conocidas en este caso como eidolon. Aparecen de hecho muchas de las mismas, desde nuevamente los típicos Shiva, Ifrit, Ramuh o Bahamut hasta otras menos frecuentes como Fenrir o Madeen (en posible referencia a Maduin, si bien cambia de género y el nombre no es exactamente el mismo).

Nuevamente nos encontramos con que la protagonista, Garnet, es descendiente de una raza (prácticamente extinta) muy vinculada a estos seres (en esta ocasión, son los únicos que pueden invocarlos de forma consentida y armoniosa), los invocadores. De este modo, el juego nos ofrece varias e impactantes escenas que son fundamentales en el avance de la historia: la destrucción de Cleyra por parte de Odín, Bahamut asesinando a la reina Brahne o el enfrentamiento entre éste y Alejandro. Las invocaciones no estaban solo de paso y para ser cool, sino que tienen una impronta marcada. De hecho, a pesar de que los villanos (Kuja, Garland y en menor medida Brahne) no sean invocadores, están asimismo bastante vinculados con estas criaturas, de forma muy similar a como lo estaban el emperador Gestahlt y Kefka en Final Fantasy VI.

A nivel de combate, aquí los eidolons sí que no son tan prominentes como en la sexta, octava o décima entrega, pero no pueden faltar a la hora de ayudarnos, siempre que tengamos a Garnet o a Eiko en nuestro equipo.

Final Fantasy XV y los sidéreos

El director de Final Fantasy XV, Hajime Tabata, también declaró su amor por los Final Fantasy clásicos y por la sexta entrega, por lo que no es extraño que, nuevamente, las invocaciones hagan aquí acto de presencia con una gran impronta argumental. De hecho, el lore de esta quinceava parte no se entiende sin la intervención de los sidéreos (como son aquí nombrados); si bien lamentablemente una parte de este universo se halla en material añadido posteriormente (de forma gratuita) a la salida del juego (aunque algunas traducciones como la alemana se ve que se percataron, de alguna manera, de algunos de estos datos desde el principio).

Así, aquí tenemos a los sidéreos como una especie de divinidades y lo más parecido a creadores del mundo (Ifrit, por ejemplo, es quien cede el fuego a la humanidad, dándole un papel activo en semejante descubrimiento). Son ellos también quienes deciden quién debe ser el Entronado (rey de reyes, que en la historia actual vendría a ser Noctis) y para ello cuentan con un linaje de oráculos, vínculo comunicativo entre estos seres, el Entronado y los humanos. Efectivamente, lo que viene a ser un dios de toda la vida, con sus sacerdotes y todo.

Para legitimar su posición e incrementar su poder, el protagonista Noctis (previa ayuda de Luna) debe ir contactando y haciéndose con estos sidéreos; pero el imperio se le adelanta y los corrompe (nuevamente, el emperador Gestahlt y Kefka de Final Fantasy VI nos vienen a la mente). Si hay algo que Final Fantasy XV expande, eso sí, son los vínculos, filias y fobias que tienen las propias invocaciones, algo en lo que nos ilumina el libro (dentro del juego) Cosmogonía y los relatos de Gentiana. Por ejemplo, tenemos que Ifrit y Shiva eran amantes, que Bahamut al parecer es una especie de cabroncete que manipula a todos, o que Leviatán no quiere saber nada de los humanos (y que Ifrit llegó a detestarlos hasta tal punto de querer acabar con ellos).

Ifrit y Shiva en Final Fantasy XV. Square Enix.

Como curiosidad, sin saber si hay verdadera intencionalidad en esto, lo cierto es que este Ifrit parecería el más cercano al del folclore árabe: siendo de los yinn que más detestan a los humanos, los ifrit son controlados únicamente por el hijo del rey Daud, Sulaymán (nuestro Salomón), mediante poderes mágicos. Aún así, no dejan de ser díscolos y guardan cierta malicia. Lo que nos suena mucho a Ardyn y este Ifrit.

De forma similar a Final Fantasy VIII o Final Fantasy X, aquí tendremos que enfrentar a varios de estos sidéreos para que se nos unan y luego puedan asistirnos (aleatoriamente) en combate; hasta el punto de que Ifrit (corrompido por Ardyn) es uno de los principales enemigos finales. Las dimensiones que llegan a adquirir aquí las invocaciones, a nivel de poder y de tamaño, así como argumental, son aquí impresionantes.

¿Y Final Fantasy XVI?

Todavía sabemos poco de la que será próxima entrega principal de la franquicia, pero una cosa ya ha quedado clara solo con ver el primer tráiler: las invocaciones serán narrativamente esenciales. En esta ocasión se las conoce como eikon, que serán controladas por un humano denominado Dominante (al parecer, dicho humano podrá transformarse en la invocación); y cada reino o dominio tiene el suyo. De momento ya se han dejado ver Shiva, Ifrit, Titán o Fénix (de hecho, Fénix e Ifrit son los que ocupan esta vez el logo).

Al igual que en las entregas anteriormente mencionadas, Final Fantasy XVI tendrá escenas gráficamente impresionantes que marcarán el avance argumental del juego con los eikon como protagonistas (ya se ve en el tráiler la confrontación entre Ifrit y Fénix o el intento de derrotar a Shiva). Y esto es solo el inicio de todo lo que está por llegar.

Las «ship wars» en Kingdom Hearts

Kingdom Hearts es uno de esos títulos, como Harry Potter, Naruto o Boku no Hero Academia, en el que sus seguidores parecen emparejar a todos sus personajes de alguna forma. A eso mismo hace referencia el término «shippear» (del inglés «ship», que como verbo es enviar y como sustantivo barco), que es básicamente emparejar a un personaje con otro.

Probablemente sea porque casi todos sus protagonistas son adolescentes (edad hormonal donde las haya), o porque precisamente el romance no es algo central en la trama y por ello todos los potenciales enlaces amorosos se mantienen ambiguos, el caso es que, como decíamos, el «shippeo» en Kingdom Hearts es fuerte y causa, cómo no, de eternos debates en foros y redes sociales. Más de un lazo se ha roto por estas «guerras».

Por ello, vamos a hacer un listado de las parejas con más seguidores dentro de la saga y de dónde vienen. Esto no significa que no haya otra multitud de parejas «menores» (en serio, hay fans de prácticamente TODO), pero si metemos todas las posibilidades en el saco sale antes Kingdom Hearts 3 a que nosotros hayamos terminado este artículo.

Del trío de las Islas Destino

Evidentemente, empezamos por el trío principal, Sora, Riku y Kairi, el cual por cierto ya apuntaba a un cierto triángulo en el primer Kingdom Hearts que luego quedó en nada (el creador de la saga, Tetsuya Nomura, ya ha admitido varias veces que no es bueno escribiendo romances).

De entre estos tres, la pareja más obvia y oficial hasta la fecha es el SoraxKairi (Sokai), ya que ambos han dado muestras de interés romántico el uno por el otro en varias entregas (y la propia realización del juego apunta hacia ellos). Aún así, quien esté esperando el romance del siglo, se puede ir olvidando, al menos hasta la fecha. Se sabe que se gustan por guiños y demás, pero poco más, y la verdad es que ambos pasan poco tiempo juntos desde el primer Kingdom Hearts.

Quizás por ello, el SoraxRiku (Soriku) parece ganar en popularidad, o al menos suele servir como otro peso de la balanza. Estos dos sí pasan bastante más tiempo juntos y la narrativa del juego hace parecer que sus destinos estén más entrelazados. Sinceramente, todo tiene que ver con que dicha narrativa no suele tratar muy bien a los personajes femeninos, así para empezar (y terminar).

Sora, Riku y Kairi también son emparejados con otros personajes fuera de las Islas Destino (casi cualquier combinación que se os ocurra), siendo probablemente los más populres (sin orden aparente) el SoraxRoxas, RikuxRoxas, RikuxNamine, SoraxNamine, RikuxAqua y KairixAxel/Lea

Del trío de la torre

Con Kingdom Hearts 358/2 Days llegó el popularmente conocido como «trío de la torre»: Roxas, Axel y Xion. El juego versaba básicamente sobre la evolución de la relación entre éstos y su consecuente descubrimiento de las emociones, por lo que es lógico pensar que el shippeo aquí es intenso.

Por un lado tenemos el que parece más obvio (dentro de este trío), el RoxasxXion o Rokushi, ya que la construcción de la narrativa de este juego, especialmente su conclusión, parece enfocarlo hacia un lado semi-romántico. Sin embargo, las naturalezas de Roxas y sobre todo Xion y su devastador final tornan complicada la resolución de esta pareja. No obstante, ciertas escenas de Kingdom Hearts Dream Drop Distance parecen haber dado esperanzas a sus numerosos fans de cara a la tercera entrega (donde recuperar a Roxas será uno de los temas principales, en palabras de Nomura).

De forma similar a lo que sucede con Sora, Kairi y Riku, en el otro lado de la balanza tenemos aquí el AxelxRoxas (Akuroku), ya que ambos pasan el inicio del juego a solas y son parte del enfoque de Kingdom Hearts 2. En contra les juega la evidente diferencia de edad (Axel es un adulto y Roxas no) y que el primero ha manipulado en cierta forma al segundo (aunque eso en Kingdom Hearts es el pan nuestro de cada día).

Tanto el Rokushi como el Akuroku tienen enorme popularidad, pero aún así también se suele emparejar a estos personajes (y guardan bastantes seguidores) con Namine (especialmente Roxas, Rokunami), los citados Sora y Riku y, en el caso de Axel, también con Kairi. Ah, y se pueden ver de vez en cuando obras de fans que arrejuntan a Riku y Xion.

Del trío original

Nos queda el trío con el que empezó todo (cronológicamente hablando), los protagonistas de la precuela Birth by Sleep: Terra, Aqua y Ventus. Debido a que estos tres han aparecido básicamente en este título y poco más (se los espera para Kingdom Hearts 3), el shippeo suele darse entre ellos, y como Ventus es de apariencia bastante más infantil que los otros dos, pues la cosa se simplifica bastante hacia el TerraxAqua (Terraqua).

Aún así, hay bastantes seguidores del TerraxVentus y AquaxVentus, pero en comparación con los otros tríos, aquí se suele ver con más claridad (teniendo especialmente en cuenta que los tres son oficialmente amigos y nada más, de hecho son los que menos muestras de romance han tenido de entre todos).

Fuera de Birth by Sleep, se los suele emparejar (salvando diferencias de edad y cronológicas) a Aqua con Sora, Riku o Vanitas, a Terra con Riku o a Ventus con Sora (lo de Ventus y Roxas sería narcisismo puro).

En definitiva, como decíamos, el romance no es uno de los puntos fuertes ni centrales en Kingdom Hearts, así como su trato hasta la fecha de los personajes femeninos. Sin embargo, el shippeo sí es fuerte entre sus seguidores, seguramente debido a una combinación entre la ambigüedad de la naturaleza de las relaciones, el atractivo diseño de los personajes y que casi todos ellos sean adolescentes. Esto conlleva que se formen varios y encendidos debates por la red, aunque nada esté confirmado. ¿Quizás en Kingdom Hearts 3?

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Kingdom Hearts: Birth by Sleep cumplió el pasado 9 de enero ocho años y da la casualidad de que nosotros estamos volviendo a jugarlo en su versión remasterizada para Play Station 4. Siendo una precuela de la historia principal, el juego sienta interesantes bases que muy seguramente serán exploradas en el esperado Kingdom Hearts 3.

Una de ellas será probablemente la que consideramos una de las principales virtudes de este juego: el paradero y vínculo de sus tres protagonistas, Terra, Ventus y Aqua. Hablaremos un poco de ellos. Avisamos que habrá SPOILERS de Kingdom Hearts: Birth by Sleep y de 0.2: A Fragmentary Passage.

Si hay algo que atrajo los halagos del público general y seguidores de este videojuego fueron sus tres protagonistas, los cuales siguen ocupando puestos altos en las listas de preferencias (especialmente Aqua si nos referimos a personajes femeninos de la saga). Consideramos que no es para menos, pues Tetsuya Nomura (creador y director de la franquicia) hiló la historia de tal forma que todos tuvieron ocasión para brillar e interactuar de forma atrayente.

Empezando por sus nombres, todos de muy obvio significado y que además nos recuerdan al trío protagonista original: Terra, es decir, tierra (mismo significado que Riku); Aqua que claro está es agua (como Kairi, que significa océano); y Ventus, viento (en referencia a Sora, cielo). Los tres toman así rasgos y características de sus contrapartes, pero no siempre es así, mezclándose en realidad.

De este modo, Terra tiene en similitud con Riku su papel de «rebelde» del grupo, en el sentido de que ambos tienden a ir más de por libre y juguetean con la oscuridad. Sin embargo, Terra lo hace de forma mucho más reticente que Riku en el primer juego, mostrando a su vez algo de la inocencia y nobleza de Sora. Para Aqua, Riku tiene además la misma franqueza que su compañero, y cierto es que son los más introvertidos (e inseguros).

Por otro lado, Aqua es, de los tres, la que más se asemeja al de cabellera plateada en su pragmatismo, mientras que el personaje en sí parece ocupar más el rol de Kairi, aunque sea simplemente porque ambas son la única chica del grupo. Sin embargo, Aqua se ha mostrado hasta la fecha mucho más activa que la pelirroja, y su implicación en la narrativa nos la acerca más a Sora, ya que es la única de los tres que sigue estando «en activo».

Ventus por su parte es el más parecido al castaño por su personalidad alegre e ingenuidad (aunque sea solo por ser el menor), también por suponerse el vínculo del trío, ya que, cuando Ventus cae o desaparece, también lo hacen en cierta forma los demás, o se queda todo con un cierto deje de tristeza. No obstante, el rubio se acerca más a Kairi en su papel de recipiente puro de luz, que además proviene de fuera (Terra y Aqua se conocían de antes) y cuyo pasado es hasta cierto punto un misterio.

Los nombres de los tres también juegan con estas dinámicas. Así, Terra es la tierra, que puede llegar a ser árida y estéril si no la riega el agua (Aqua), a su vez ambos movidos por el viento (Ventus). Terra no es en sí un personaje maligno ni destructor (como lo sería el fuego), pero la ausencia de una influencia claramente positiva (como lo es Aqua) lo convierte en uno. Ambos se ven completamente aislados el uno del otro (como se encuentran ahora mismo) si no los mueve el viento (el sueño en el que se ve sumido Ventus, dejándolo en un estado catatónico).

¿Aqua, Terra y Ventus en Kingdom Hearts 3?

¿Qué puede suceder a partir de este punto? Está claro que algún tipo de reencuentro tendrá que suceder en Kingdom Hearts 3, especialmente si se toma este título como una conclusión a todas las tramas que hay ahora mismo abiertas. Ya lo hubo en cierto modo en 0.2: A Fragmentary Passage, con Terra llegando a interactuar con Aqua en el Reino de la Oscuridad.

De este modo, es probable que Terra siga manteniendo a raya a Xehanort (¿hasta qué punto? También está su versión joven por ahí pululando), y Aqua, una vez liberada de la oscuridad, seguramente gracias a Sora, llegue hasta él de alguna manera. En el momento en que esto ocurra (y damos por hecho que Ventus también habrá despertado), los tres volverán a ser sus mejores versiones.

Por eso mismo nos gusta tanto Aqua (ojo, que Terra y Ventus también), porque, aunque Ventus sea el que mueve más el argumento a nivel macro, ella lo hace en ciertos puntos que son MUY claves, como lo es el estado de Terra (que, en definitiva, es de quien depende la situación del principal villano de la saga, al menos hasta ahora). Aqua es un personaje femenino activo e independiente, que aún así muestra emociones (adora realmente a Ventus y a Terra) y que no carece de imperfecciones, como lo es el inicialmente seguir las órdenes a rajatabla y sin cuestionamiento, cosa que en algún momento le reprochan sus amigos. Sin Aqua, Terra (y Ven, pero la situación de éste último depende asimismo de otros factores) hubiese estado perdido desde hace mucho tiempo.

Una relación a tres desde el afecto y el respeto

Otro rasgo positivo de la relación entre estos tres es que, a pesar de todo, cada uno se deja y respeta el espacio del otro. Puede que Terra se cabree con Aqua y ésta quede tocada, pero ella no sale inmediatamente después detrás de él. O, si lo hace, es de forma distante, de tal modo que no interfiera en las propias decisiones de Terra.

Con Ventus, tanto Terra como Aqua son más sobreprotectores, en buena parte debido a la edad (el rubio es claramente menor), pero también por la llegada tan extraña del muchacho y su posterior crisis. Hay más de un momento en la historia en que se juguetea con los roles de Ventus como hijo o hermano menor y Aqua y Terra como padres o hermanos mayores, algo que ya hemos visto parece tantear Nomura en Advent Children con Cloud, Tifa y Denzel/Marlene.

Sin embargo, y a pesar de que creemos que Aqua en ocasiones roza peligrosamente el rol de «madre de todos» que a veces gusta utilizar a los japoneses en varios animes (volvemos a Nomura y su Advent Children con Aeris o Tifa como «mamás»), ésta sigue respetando la individualidad de sus amigos sin dejar de creer firmemente en ellos y sus posibilidades. Terra y Ventus en ese sentido llevan más un «colegueo entre hermanos» que a veces los sitúa más de igual a igual que Aqua, quien llega a comentar en el mundo de Nunca Jamás que casi hasta está celosa de dicho tipo de vínculo.

No obstante, Aqua y Terra son iguales en cercanía de edad, experiencia y en «madurez», con la citada sobreprotección hacia Ventus. La trama entre estos dos los conecta en este sentido de forma más íntima con la manida dualidad entre luz (Aqua) y oscuridad (Terra, a veces). Por algo Aqua se pregunta en Islas del Destino qué será de ella y de su compañero castaño, dejando en esta ocasión a Ventus fuera de sus inquietudes.

Con este juego de dinámicas se percibe que Nomura ya está más experimentado en Birth by Sleep, y es que aquí vuelve a mezclar varios conceptos que ya se encontraban en los vínculos del trío original, pero quizás no tan explorados. Así, por ejemplo, hay menor diferencia de edad (o es menos perceptible) entre Riku, Kairi y Sora (surgiendo una especie de triángulo amoroso inicialmente que parece que luego no llega a ningún lado), y la relación «colegueo entre hermanos» es mucho más clara entre Riku y Sora que de cualquiera de los muchachos con Kairi, quien sin duda y hasta la fecha se ha mantenido más ajena a todo. Pero, como decíamos, todo esto puede ser perfectamente modificado en la tercera entrega numerada de la saga.

Qué esperamos ver en Kingdom Hearts III

Hace solo unos días que salió a la venta Kingdom Hearts 2.8 (del cual estamos preparando reseña), dentro del cual se haya el episodio Birth by Sleep 0.2 – A Fragmentary Passage –, protagonizado por Aqua (una de las protagonistas del Birth by Sleep original) y que sirve a su vez de prólogo para el esperadísimo Kingdom Hearts III (avisamos ya de paso que habrá SPOILERS para quien no se lo haya pasado). El final de esta nueva introducción nos sitúa al principio de la tercera entrega numerada de la franquicia, en palabras de su director (Tetsuya Nomura), la cual, por cierto, aún parece que tardará un poco en salir. Con esta breve premisa y con las espectativas por las nubes, ¿qué podemos esperar encontrarnos en Kingdom Hearts III?

Mayor crecimiento del trío protagonista

No nos referimos al mero aspecto físico, que también (Sora le llega a la cintura a los adultos que vemos por Dream Drop Distance), sino al personal. Los tres, Sora, Riku y Kairi, necesitan urgentemente crecer como personajes, pero ya. Vale, ya sabemos que Sora es todo dulzura e inocencia; y que Riku vive atormentado por la oscuridad, pero va siendo hora de ver otros matices. Un Riku algo más asentado, relacionándose más con otros personajes principales que no sean Sora o Mickey (es especialmente sangrante el caso de Kairi, si apenas parecen amigos de no ser por un par de escenas en todo lo que llevamos de saga). Que hablando de la muchacha, Kairi. La que se nos presentó como heroína desde Kingdom Hearts I, como princesa de la luz… y que apenas ha hecho nada hasta ahora. Sí, sé lo que van a decir sus defensores, que Kairi sí ha llevado a cabo más actos de los que parece, pero en cualquier caso hacen falta más. Que sea algo más activa, para empezar.

sora riku kairi

El hecho de que el trío parezca empezar cada uno por su cuenta (y en buenos términos, a diferencia del final de la primera entrega) en Kingdom Hearts III no hace más que elevar nuestras esperanzas. ¿Por fin veremos algo más de ellos? ¿Significará eso que en algún momento se entrecruzarán varias historias y que podremos controlar a alguien más aparte de Sora?

Más Kairi y Lea/Axel

Hablando de Kairi, ha quedado claro en el final de Birth by Sleep 0.2 que se irá a entrenar junto a Lea (antes más conocido por su incorpóreo, Axel) bajo las enseñanzas de Merlín. Esto resulta prometedor por varios motivos. Primero y fundamental, Kairi podría pasar a tener ese papel activo que comentábamos, siendo otra portadora de la llave espada y sin necesitar más que Sora la rescate. Por otro lado, y ya que mencionamos su relación con el protagonista, vendrá bien verla interactuar más con alguien que no sea Sora o que no esté estrechamente vinculado con éste. Ya es revelador que no aparezca junto a él al final del Birth by Sleep 0.2, sino con Riku (aunque pronto serán separados). Y, como decíamos, ahora pasará más tiempo con Lea.

axel kairi2

Si recordamos (Kairi lo recuerda muy bien), Axel fue quien la secuestró en Kingdom Hearts II, algo que evidentemente no le sentó nada bien a la pelirroja. En el manga de Kingdom Hearts el vínculo entre ellos fue algo más desarrollado, no así en el videojuego en el que está basado. ¿Se ampliará algo más esta relación y perdonará (también en el videojuego) Kairi a Lea por lo que hizo? Hablando de Lea, por supuesto la mayor parte de nosotros esperamos que haya un reencuentro entre él y Roxas y/o Isa/Saix.

Final definitivo de Xehanort

Xehanort es como Sora, pero en villano: hay tantas versiones de él que ya parece una muñeca Matrioska. Por no hablar de que siempre, SIEMPRE, todo villano de cada una de las entregas acaba estando relacionado con Xehanort. O siendo Xehanort. La verdad es que este esquema ya está resultando repetitivo, a la par que caricaturesco, por lo que sería de agradecer el irle poniendo punto final e ir pasando a otra cosa.

Por cierto, nada de Xehanort «ve el lado luminoso blablabla». Nada de eso. Queremos al menos una muerte que se sienta definitiva en Kingdom Hearts, y qué mejor que la de él. Y ya de paso, que se indague un poco en su pasado con Eraqus, algo con lo que ya se jugueteó en uno de los primeros téaser de Kingdom Hearts III.

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Resolución de tríos

No, no hablamos de nada sexual (ay, pillines). Como sabemos, Kingdom Hearts y sus spin off siempre (o casi siempre) se compone de varios tríos protagonistas: los ya citados Riku, Kairi y Sora; Axel, Xion y Roxas; Terra, Aqua y Ventus. Salvo el primero, los otros dos tienen a cada uno de sus componentes como el rosario de la aurora, o perdidos, o poseídos, o «muertos», olvidados o lo que sea. No hay paz para ellos. Sin embargo, es hora de que la tercera entrega numerada ponga punto final a este encadenado de desgracias. Que haya reencuentros, sonrisas y lágrimas. Más que nada para que no nos veamos esperando otros tantos años para poder saber cuándo demonios se librará Terra de Xehanort, o si Xion ha desaparecido definitivamente(que ya sabemos que no, pero falta ver el cómo). En lo personal, me gustaría que ocurriera alguna muerte en el bando de los buenos, pero no lo veo probable en Kingdom Hearts.

Mundos nuevos

Esto se da por hecho, ya que es marca característica de la casa, pero siempre es divertido hacer apuestas sobre cuáles podrían ser (nosotros ya hablamos de ello). Personalmente, apostaría mi vajilla de porcelana sueca por que saldrán sí o sí Frozen (su éxito en taquillas de todo el mundo, pero especialmente en Japón, es revelador) y El libro de la selva (tendrá que haber un sustituto de El rey león y el remake de las aventuras de Mowgli cosechó a su vez un éxito considerable). De hecho, ya se hizo algo del mundo de éste último para el Birth by Sleep, pero por algún motivo fue eliminado del producto final. Y vosotros, ¿qué opináis?

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Las shipping wars en Final Fantasy: Parte I

Ah, las shipping wars. Todo aquel que se considere miembro de algún fandom en el mundo sabrá a qué nos estamos refiriendo: las guerras de parejas, es decir, por qué prefieres que Pepito se empareje con Josefa, y no con Claudia. Hay shipping wars de todo tipo y condición, unos más cerca de lo oficial que otros. Algunos se toman a sí mismos muy en serio (DEMASIADO), mientras que otros (quizás conocedores de que su pareja favorita nunca va a ser oficializada) se lo toman más como puro divertimento a través de fan arts, fan fiction y mundos alternativos creados por la imaginación.

Final Fantasy está repleta de shipping wars, algunas de ellas ya consideradas míticas (¿eres Cloti? ¿o quizás te va más el Clerith?), y probablemente casi cada entrega tiene su guerra entre fandoms propia (los primeros Final Fantasy numéricos no cuentan porque los personajes por no tener casi no tenían ni género). ¿Por qué se da esto? Bueno, parte de la culpa la tiene la famosa ambigüedad que los japoneses suelen mostrar con lo relacionado en el amor (y no, los Final Fantasy no son shôjo) y las relaciones de pareja, al menos en el mundo de la ficción. ¿Que acaso nosotros consideraríamos el gesto de Cloud tendiéndole la mano a Aerith como romántico? Pues no te creas, que quizás en algunas partes del fandom japonés eso quizás sea lo más romántico que haya hecho el rubio por la vendedora de flores.

Para ir calentando motores, vamos a ir haciendo un repaso a las shipping wars existentes en los distintos universos de Final Fantasy (como hemos dicho, algunos son tomados más en serio que otros). Por cierto, las ilustraciones no son nuestras (más quisiéramos); de algunas hemos podido encontrar al o la autor/a, pero de otras no, lamentablemente:

  • Final Fantasy IV: Vale, está claro, Cecil y Rosa son la pareja oficial (si hasta tienen un hijo en la secuela). Pero aún así hay quienes prefieren a la muchacha con Kain, quien a su vez mostraba ciertos intereses por ella (formándose así, al menos durante buena parte del juego, un triángulo amoroso). Es en parte comprensible: Cecil es siempre el bueno, el protagonista, «el rey Arturo» de la película; mientras que Kain es más el antihéroe, el que se vuelve del bando contrario (a ratos), pero que no deja atrás sus sentimientos (ocultos) por Rosa. Y todos sabemos lo que a la gente le gusta un buen antihéroe marcado por la tragedia y prisionero de sus propias emociones, frente al protagonista boy-scout

  • Final Fantasy VI: Lo cierto es que Final Fantasy VI no tiene mucho lugar para el amor. Sin embargo, sí hay una pareja (aparentemente) oficial durante el juego, que es la de Locke y Celes. Pero no queda ahí la cosa: Locke se pasa buena parte de la historia buscando un método para poder traer de vuelta a la vida a Rachel, su novia fallecida en un accidente (del que él se considera culpable). Aquí ya surge uno de los triángulos, entre Locke, Celes y Rachel. Por suerte, la cosa no llega a los niveles de Cloud, Tifa y Aerith (que veremos a continuación) y en el mismo juego se nos muestra a Locke despidiéndose «para siempre» de Rachel, dejándola ir junto a sus demonios. Sin embargo, no es la única «shipping war» existente en torno a esta maravilla de Squaresoft: hay fans varios que prefieren ver más al muchacho con Terra, o a la peliverde con Edgar. Es lo que tiene que el casting de personajes sea tan variado y carismático, que en realidad ofrece infinitas posibilidades y, vaya, prácticamente todas quedan bien.

  • Final Fantasy VII: Hemos llegado. El cúlmen de las shipping wars dentro de los Final Fantasy. El que ha provocado que hayamos decidido dividir esta temática en varias partes. Buena parte de culpa la tiene el famoso sistema de citas, según el cual podíamos acabar teniendo una cita con uno de estos personajes: Aerith, Tifa, Barret o Yuffie, a partir de lo «afectuosos» que hubiéramos sido con unos o con otros. Porque sí, hasta Jesse (y Don Corneo, si seguimos los pasos adecuados) siente atracción por Cloud en el mundo de Final Fantasy VII, él es así de motherfucker. ¿Y él? Pues se deja querer. Se han escrito manifiestos de páginas y páginas sobre por qué Cloud quería más a Aerith, o los motivos de por qué debería quedarse con Tifa. Square Enix parece haberse percatado de esta situación y ha seguido explotándola durante toda la Compilation, complicándola aún más (si cabe) introduciendo (es un decir, el personaje ya estaba presente en diez minutos opcionales del juego original) a Zack y su noviazgo escolar (o así parece) con Aerith en Crisis Core, la precuela de Final Fantasy VII. Mientras puedan seguir sacando dinero a partir de la ambigüedad, está claro que Square no va a mostrar nada definitivo (quizás el remake nos sorprenda en este sentido).

  • Final Fantasy VIII: Está claro que una historia de amor como la del Final Fantasy VIII iba a tener sus shipping wars y preferencias varias entre los fans, por mucho que Squall y Rinoa acaben juntos y besándose bajo la luna. Es el caso de Rinoa y Seifer, por ejemplo (ya que aparentemente ambos tuvieron una especia de aventurilla de verano antes de que la morena conociera a Squall, así en plena reminiscencia de Zack y Aerith). O el de Quistis y Squall, ya que la rubia parecía tener especial interés en su alumno hasta que «redescubriera» sus instintos maternales (o algo así). Como todos son jóvenes y guapos en la octava entrega de la saga, lo cierto es que cualquiera queda estéticamente bien con… cualquiera.

  • Final Fantasy IX: Al contrario de lo que sucediera con la entrega anterior, en el caso que nos ocupa el casting resulta de lo más variopinto. Añadámosle que Yitán (Zidane en el original) y Garnet son una de las parejas oficiales más adorables de los Final Fantasy. Por lo que no hay tantas shipping wars (a no ser que haya preferencias por Eiko o Quina… pero son cosas en las que preferimos no indagar). Como curiosidad, pueden encontrarse algunos fan arts y fan fics de Garnet y Kuja por la red.

  • Final Fantasy X: Es un caso curioso el de este Final Fantasy: pareciera que querían intentar un sistema de citas similar al de la séptima entrega, pero se quedó a medias. Más que nada porque con Tidus nos daban opción de piropear a cualquiera de las tres mujeres del grupo: Yuna (la oficial), Lulu o Rikku. Aunque Tidus y Yuna ganan sobre el resto, esto ha provocado que hayan surgido fans de parejas varias con el jugador de blitzball. Y no podemos dejar pasar a aquellos que les hubiese gustado que el Seymour x Yuna hubiese llegado más lejos (especialmente tras la Ultimania que confirmaba una especie de sentimientos complejos por parte del guado hacia la invocadora).

  • Final Fantasy XII: En esta entrega todo es tan ambiguo en cuanto a la historia que todos pueden ser emparejados con todos (y en Japón hay bastante fan de Larsa y Penelo, como curiosidad). Fin (o no…).

  • Final Fantasy XIII: La treceava entrega de la serie parece dividir a los fans tanto a nivel general como en los pequeños detalles, siendo uno de ellos las shipping wars. Porque, nos guste o no el Final Fantasy XIII y sus personajes, no podemos ignorar el hecho de que LightningxHope tienen un fandom bastante representativo, especialmente en Japón (donde hasta tienen un nombre, al más puro estilo Cloti, Clerith o Squinoa: Hopurai). Y no solo ellos: FangxVanille, SerahxSnow, SnowxLightning, SerahxNoel, NoelxYeul, YeulxCaesar… y así hasta el infinito y más allá.

  • Final Fantasy XV: Todavía no ha salido, pero vamos a hacer un ejercicio de intento adivinatorio (hasta dan ganas de realizar una porra): lo más probable es que en este juego/universo abunden los fans del yaoi (de hecho, parece que ya lo están haciendo, dominando el NoctisxPrompto sobre el resto), pero si nos ceñimos a las posibilidades (siendo realistas), lo más probable es que acabe habiendo algún tipo de rollito entre Noctis y Luna. Por lo que si queremos rizar más el rizo se podrá ir emparejando alternativamente a la oráculo con Nyx, que parecen compartir mucho metraje en Kingsglaive (y el rollo guardaespaldas y «conversaciones bajo fuegos artificiales» parece gustar mucho a Square Enix y seguidores). O a Noctis con Iris, con quien parece haber crecido más cercanamente (al menos en el plano físico) que con Luna. En fin, todo se irá viendo a partir del 30 de septiembre.

Mención especial merece en esta Primera Parte de las shipping wars de los Final Fantasy el yaoi. No ya por el Final Fantasy XV que mencionábamos, sino por la cantidad de fans habidos y por haber de relaciones como las de Cecil y Kain, Cloud y Sephiroth, Cloud y Zack, Seifer y Squall, Seifer y Zell, Yitán y Kuja (sí, sí…), Tidus y Auron, Auron y Jecht, Hope y Snow. Y un largo etcétera.