Dragon Ball Super 80: El regreso de Son Gohan

Cuando Dragon Ball Z estaba en auge (qué recuerdos), había momentos en los que el hijo de Goku llegaba a brillar más que el susodicho. Por supuesto, estamos hablando de la saga de Cell. Pero no solo ahí: ya con el desenlace de la batalla contra Raditz se dejaba entrever que Son Gohan prometía. Con un diseño muy similar al de Goku (pero sin ser un calco directo, como Goten), Gohan se iba haciendo un hueco entre el fandom por su personalidad algo distinta a la de los saiyans típicos: era pacífico, bien educado y tímido, y en realidad no le gustaba luchar. Sin embargo, cuando se veía obligado por las circunstancias y se cabreaba, sacaba un potencial de su interior que superaba a esos saiyans de toda la vida, siendo ahí donde Gohan tomaba las riendas de la situación y de la serie (volvemos a la saga de Cell…). A medida que iba creciendo, daba la sensación de que no se sabía muy bien qué hacer con el primogénito de Goku. Bueno, en realidad Akira Toriyama sí lo sabia, pues terminó la serie admitiendo que Gohan (con su transformación mística) era el personaje sin fusionar más poderoso más poderoso. Esto nos lleva a pensar que es Toei, más que Toriyama y sus circunstancias, la que no sabe qué hacer con este personaje. Ya en Dragon Ball GT lo convirtió en mero decorado de fondo, bajo la excusa de que se había vuelto el empollón que siempre había aspirado a ser. ¿Amenazas como Baby? Daban igual, pues Gohan se había dedicado a hacer el doctorado. Muy lejos, en realidad, de esa contraparte del futuro apocalíptico (y, por supuesto, de su versión infantil). Con Dragon Ball Super la cosa fue a peor: Gohan es igualmente un empollón y, como no entrena, se ha vuelto un debilucho, perdiendo su estado místico y todo. Como aquí ha pasado menos lapso de tiempo que con el ejemplo de GT, la situación es aún más sangrante. Y muchos fans (me incluyo) empezamos a poner el grito en el cielo. Parece que Toei nos empieza a hacer caso y, poco a poco, con débiles muestras, va sacando a relucir algo más al hijo de Goku, ese que un día, supuestamente, iba a recoger su legado.

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¿De qué trata el capítulo 80 de Dragon Ball Super (SPOILERS para quienes no lo hayan visto)? Como ya adelantaba el anterior episodio, Gohan había sido elegido para enfrentarse al guerrero del Universo 9, Lavenda. Este lobo antropomorfo de pelaje rubio y cara de faltarle un hervor parece que es especialista en lanzar ataques venenosos. Gohan al principio se muestra inseguro por la no presencia de ki por parte del enemigo, pero Goku lo anima diciéndole que vaya con todas sus fuerzas, que él es muy fuerte. Así lo hace el hijo, que al principio toma clara ventaja. Es entonces cuando Lavenda lanza uno de sus letales ataques sobre la vista de Gogan, dejándolo ciego. Además, el veneno irá propagándose por todo el cuerpo hasta matarlo. Kaioshin le ofrece una habichuela mágica, pero Gohan la rechaza diciendo que quiere ganar valiéndose solo de su poder.

Es entonces cuando, concentrándose, el hijo de Goku puede anticipar los ataques de su oponente, ya que oye a la perfección todos sus movimientos. Transformándose en super saiyan, parece que la batalla la tiene ganada. Sin embargo, el veneno efectivamente empieza a cubrir su cuerpo, debilitándolo. El primogénito de Goku concentra entonces toda su fuerza en un último ataque, enganchando a Lavenda y lanzándose junto a él contra el suelo. Ambos quedan tendidos y semi conscientes, por lo que el combate es decidido que termine en empate.

Ambos Zeno se muestran satisfechos, sin embargo tienen un anunciamiento guardado bajo la manga, que termina exponiendo el Gran Sacerdote: efectivamente, ambos se encuentran encantados de que los dos universos con menor rango combativo estén dando tan buenas peleas. Para esta ocasión, al tratarse de un previo, no pasará nada, pero para el Gran Torneo la idea que tienen los dioses supremos es eliminar a todos aquellos universos con escaso poder combativo (o que pierdan). Los universos 1, 12, 5 y 8 están exentos de participar en el torneo, pues todos ellos tienen un nivel por encima de 7. Mientras Kaioshin y Bills se culpan mutuamente tras escuchar la noticia, el Gran Sacerdote concluye: solo los ángeles (como Whis y Vados) de cada universo se librarán de la desaparición. Finalmente, se reestablece el ring y Goku sale a combatir contra Bergamo, el licántropo gris.

Como ya adelantábamos en nuestro primer párrafo, este es el episodio de Gohan. No hay más. Tras 80 capítulos de ninguneos y humillaciones, ya era hora de que el hijo de Goku peleara, o algo así. Es cierto, si nos ponemos quisquillosos, que un empate sabe a poco (¿y dónde carajo se ha ido el estado místico? sigo sin explicármelo). El capítulo, también es verdad, carece de momentos emotivos o épicos (volvemos a la saga de Cell, pero también servirían aquí Raditz, Vegeta e incluso Freezer o Boo) y la batalla se hace demasiado corta (dura aún menos que la de Boo). Pero a la postre casi todo se olvida porque Son Gohan vuelve a dar guerra. Además, lo hace con una buena caracterización, demostrando que sigue perviviendo en él algo (poco) de su espíritu de guerrero orgulloso (cuando rechaza la habichuela mágica o ayudas externas) y, cómo no, siendo un buen estratega (desde luego, usa más la cabeza que Boo; aunque eso es fácil). Por último, se agradece que sigan mostrando algo de su interacción con Goku, pues últimamente parecía que este personaje se había olvidado de que tenía un hijo mayor.

En cuanto al apartado técnico, cumple sin más. La animación no es horrorosa ni mucho menos, pero me gustaría saber por qué hay veces que Gohan parece que tiene problemas de anorexia, y en otras ocasiones se muestra como un campeón de gimnasio. Esa incongruencia con las proporciones sucede en ocasiones con casi todos los personajes, pero en el hijo de Goku es donde se perciben más (con diferencia). El diseño de Lavenda ha resultado bastante acertado (aunque me gustaba más el de Basil), lástima que su aparente locura no haya dado más juego. La música vuelve a acompañar bien a la acción, en ese aspecto no hay objeciones.

Mañana tendremos nuevo episodio, esta vez con el esperado combate entre Goku y Bergamo, el último de este previo al Gran Torneo de Poder. Esperamos que haya acción de la buena. Nos vemos muy próximamente.

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Dragon Ball Super 79: Boo vuelve a la acción (sí, esta vez sí)

Como comentábamos en la reseña del episodio anterior, Dragon Ball Super vuelve a adentrarse en la acción con su nueva saga, que al menos por ahora parece querer darnos lo que promete (no como el fiasco de la saga del Torneo del Universo 6). He aquí la primera diferencia entre ambas: aquí Boo SÍ lucha. Lo hace durante un solo capítulo, que es este 79 que nos ocupa, pero algo es algo.

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¿De qué trata el capítulo 79 de Dragon Ball Super (SPOILERS para quienes no lo hayan visto)? En el preámbulo al gran Torneo de Poder que han organizados los dos Zeno, que enfrenta a los mejores luchadores del Universo 9 con los del Universo 7 (el de Goku y cía.), Boo ha sido el elegido para enfrentarse a Basil, un luchador con forma de licántropo y pelaje rojizo que parece ser especialmente rápido con sus piernas/patas.

En realidad, este episodio, al encontrarse bastante cargado de acción, puede resumirse muy fácilmente: Boo al principio no se toma en serio la batalla, lo que provoca que Basil tome ventaja… hasta que Satán resulta herido de rebote en uno de los ataques de Basil. Ante esto Boo se cabrea y, ahora sí, confronta seriamente a su oponente, provocando que retroceda. El kaio del Universo 9 (Rou) le entrega una misteriosa semilla a su luchador, lo que causa que éste se vuelva hipermusculado y se vuelva más fuerte… pero no lo suficiente para Boo. Al final, Basil es derrotado, los Zeno se muestran encantados con la batalla y Boo corre contento a contarle a Satán que ha ganado. Ahora, el próximo combate enfrentará a Lavenda (el licántropo rubio y cara de faltarle algún tornillo) con.. ¡Son Gohan!

El episodio, si bien ha estado cargado de acción, ha carecido en parte de esa epicidad tan propia de las batallas de Dragon Ball Z. Pero no hace falta ponerse nostálgicos. Y, además, este ha sido un combate propio de un torneo de artes marciales (que siempre han sido los más edulcorados, salvo excepciones como Piccolo Jr. contra Goku). Como decíamos, lo realmente más llamativo ha sido el regreso a la acción de Boo, y su especial vínculo con Mr. Satán. El monstruo rosa muestra aquí su característica doble cara: por un lado, con la mentalidad de un niño pequeño, solo pensando en jugar y divertirse; por el otro, como letal contrincante que puede llegar a poner las cosas muy difíciles (e incluso matarte). Basil también ha resultado ser un primer adversario a la altura, con técnicas que recordaban (y mucho) a Sanji de One Piece.

Otros aspectos interesantes de este capítulo 79 ha sido el comentario de Goku sobre no poder percibir el ki de los licántropos (seguro que esto dará más juego en un futuro próximo), la mala leche que parece gastarse Rou (frente a la aparente apatía de Sidra) y… el personaje Toppo. Durante un momento, nos lo han enfocado para mostrarnos cómo se ha molestado con uno de los ataques de Boo (y además aparece encapuchado, para más inri). Apostaría mis canes a que este futuro luchador les va a poner las cosas complicadas a los Guerreros Z.

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En cuanto al apartado técnico, la animación ha estado bastante correcta. La batalla ha sido fluida (cuando se han dedicado a combatir y no a hablar los espectadores) y Boo ha mostrado algunas expresiones de furia muy bien logradas (que nos recordaban al mejor Boo de Dragon Ball Z). La banda sonora también ha acompañado bien. Lo peor ha sido, quizás, que hemos percibido algunas irregularidades en la animación hacia el final del capítulo (donde claramente empeora). Pero bueno, las irregularidades de Dragon Ball Super.

Finalizado el primer combate, lo que más interesa ahora mismo es el nuevo enfrentamiento entre el primogénito de Goku y ese licántropo que parece tener una especie de conjuntivitis. ¿Será este el ansiado regreso de Gohan? Por lo poco que se puede apreciar en el adelanto, Lavenda no se lo pondrá fácil, puesto que al parecer lo dejará ciego (o similar). Veremos dentro de unas horas, esperamos impacientes el retorno de Son Gohan.

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