Dragon Ball Super: Broly, una auténtica gozada para los seguidores de la franquicia

Dragon Ball Super se estrenó hace ya más de tres años con muchas expectativas sobre sus espaldas, pues no hemos sido pocos los que hemos crecido viendo la serie ideada por Akira Toriyama, la mayoría de nosotros ya bien maduritos. Como suele pasar con todo lo que es excesivamente esperado, esta nueva entrega dejó con varias quejas y decepciones (algunas bien infundadas) y al fandom dividido. Pero lo cierto es que Toei ha sabido (por norma general) hacerse eco de estos reclamos y, con el paso de los episodios, ha ido mejorando sustancialmente algunos de estos aspectos, sobre todo en lo concerniente al apartado técnico y la animación.

Llega 2019 y con él la última entrega de la franquicia, Dragon BallSuper: Broly, a cines españoles (ya ha pasado por los americanos). Este supone el culmen de esta nueva etapa que aparentemente (todos sabíamos que sería temporal) había finalizado en marzo de 2018.

Especialmente en lo que a animación se refiere. Dargon Ball Super: Broly tiene altibajos en este apartado durante sus casi dos horas de duración, pero ésta nunca deja de ser buena (salvo cierta escena, en la que se nota bastante más el bajón). Hay combinaciones de estilos distintos, unos relucen más (esa batalla entre Broly y Vegeta) y otros menos (la citada escena, ciertos momentos CGI durante los combates Goku-Broly y el final). Pero lo que no se puede negar es que te llega a dejar boquiabierto. Hay coreografías, dinamismos y movimientos en algunos de los enfrentamientos que nunca antes habíamos visto de igual manera en toda la serie. El director de animación, Naohiro Shintani, ha conseguido en definitiva un muy buen trabajo. Lejos quedan los episodios bochornosos y con animación estática de los inicios de Dragon Ball Super.

Quiero citar asimismo el nivel de detallismo al que se llega con la animación en muchas de las escenas, especialmente en los elementos secundarios. Es decir, no solamente vemos en perfecto movimiento al personaje que se enfoca, sino también a un fondo vivo. Por ejemplo el movimiento de la cola de Freezer (que me tenía hipnotizada) o el detalle de Goku lanzándole juguetonamente nieve a Bulma al bajar de la nave (cuando el enfoque está en que los hombres de Freezer han detectado la presencia de saiyans).

En lo referente al sonido y banda sonora, compuesta por Norihito Sumitomo (con el tema principal, «Blizzard», cantado por Daichi Miura), si bien se extrañan los característicos elementos sonoros que desprendían ciertos ataques y golpes en la serie original, no hay tampoco nada que objetar, ya que en ningún momento distraen de la acción. Algunos de los temas más electrónicos puede que lleguen a chirriar en algunos oídos más acostumbrados a los temas instrumentales más propios de Dragon Ball, mientras que otros, como «Broly´s Rage and Sorrow», sí nos recuerdan esa esencia.

A nivel narrativo, pues esto es Dragon Ball. Que no vamos a pedir que se marque un Shinichiro Watanabe, vaya. Sin embargo, teniendo en cuenta que es la cinta más duradera de la franquicia y que el ritmo apenas cae en todo su recorrido, nos encontramos ante un logro. El guión lo ha escrito el propio Akira Toriyama, quien comentó que originalmente duraba más de tres horas, algo que sí se nota especialmente en el tramo inicial, el cual contiene saltos más abruptos y escenas que se intuyen han sido recortadas (¿quizás de cara a una versión extendida?).

Resumidamente (nada que no se haya visto en los tráilers), la historia comienza hace 41 años en el Planeta Vegeta, narrando la llegada al poder de Freezer, la expulsión de Broly del planeta por parte del rey Vegeta, cómo los padres de Kakarotto lo salvan enviándolo de incógnito a la Tierra y la posterior destrucción de su hogar. Mientras tanto, el padre de Broly, Paragus, sale detrás de su hijo, quedando ambos atrapados en un inhóspito planeta, jurando venganza contra los causantes de sus desdichas. De ahí saltamos al presente, que se sitúa después de lo acontecido en Dragon Ball Super. Bulma es avisada de que unos soldados de las tropas de Freezer se han llevado las bolas de dragón que estaba reuniendo, lo que les pone a ella, Goku y Vegeta en alerta y se disponen a ir a recuperarlas.

Este es el punto de partida de una historia que, sin ser en absoluto compleja, contiene los giros suficientes como para mantenernos atentos en nuestras butacas durante las mencionadas casi dos horas. No obstante, el gran logro de todo este tinglado lo hallamos en el propio Broly. Mis sospechas se confirman y Toriyama nos brinda una nueva versión (esta vez oficial) del personaje con el que simpatizamos, empatizamos y sufrimos. Deseamos que al final sobreviva y le vaya todo bien, lo que lo aleja sustancialmente de su otro-yo original (del cual yo admito no haber sido especialmente fan tampoco).

Asimismo, esta cinta nos ofrece otros hitos significativos dentro de la cosmografía de Dragon Ball, a saber: la introducción oficial más duradera de Bardock (recordamos que Toriyama solo había hecho canónica su existencia a través de una única viñeta en su manga) y de la madre de Goku, Gine, en versión anime. Hasta ahora, solo los habíamos tenido así a ambos en el capítulo especial (también hecho por Toriyama) Dragon Ball Minus, por lo que la primera parte de la película puede confirmarse como una adaptación prolongada de éste. También se confirman la existencia oficial del hermano de Vegeta, Table; y nos deja en el aire la posibilidad de supervivencia de otros saiyan (sin revelar nada más al respecto).

Otro de los puntos fuertes dentro de este apartado es el nivel de detallismo que se logra a la hora de intentar atar bien los puntos con lo establecido en el manga, como Raditz asegurando que su madre le ha contado que su hermano ha sido enviado a la Tierra (lo cual le preocupa más bien poco). Teniendo en cuenta que Toriyama ha admitido en varias ocasiones su mente despistada y olvidadiza, es algo a tener en consideración.

Mención especial al equipo de doblaje (al menos al español, que es la versión que hemos visto) dirigido por Mercedes Hoyos, con José Meco (Broly, quien se ha dejado el alma y la garganta en el personaje), Pablo Domínguez (Goku), Paco Prieto (Vegeta) y Ángel Corpa (Freezer) a la cabeza. Además, ¡han recuperado a Antonio Villar (Bardock) para volver a darle voz al personaje!

En definitiva, nos hallamos ante una película de Dragon Ball que hará las delicias de los seguidores de la franquicia y que probablemente al menos entretendrá a los que no son tan fanáticos por su buen ritmo, personajes bien llevados (las nuevas incorporaciones, Lemo y Cheelai, son fresquísimas), escenas dramáticas y ciertos momentos de humor bien intercalados. Si es la mejor o no de la serie nos parece algo tan subjetivo (¡máxime teniendo en cuenta que el resto de casi todas las cintas las vimos desde la óptica de la niñez!) que no seremos nosotros quienes lo afirmemos (o neguemos). Eso sí, merece la pena absolutamente ir a verla en pantalla grande. La animación brutal durante las batallas y algunos hitos dentro de la historia lo confirman.

Los mejores finales de la historia

Y del mundo. Según nuestra opinión, claro. Después de haber hecho lo propio con los peores finales, ahora les toca el turno a los mejores (que no hay que mirarlo todo con negatividad). ¿Cuáles son esos finales que han hecho que nos emocionemos, que lloremos o que nos alegráramos con los personajes? ¿Qué final te ha provocado un vacío existencial al comprender que tu obra favorita llegaba a su cierre? Veamos (atención, habrá SPOILERS de las series/mangas/videojuegos/pelíclas que comentemos).

Final Fantasy IX (2000)

Para muchos, de las mejores entregas de la saga de Square Enix (por aquel entonces Squaresoft) fue la última en salir para la PSOne. El videojuego, dirigido por Hiroyuki Ito y producido por Hironobu Sakaguchi (todavía se encontraba en la compañía) es, para éste último, todo lo que debe contener un auténtico Final Fantasy. Para nosotros, si bien es cierto que es uno de los mejores, destacará especialmente su final: emotivo, brillante y agridulce a partes iguales. Desde la redención de Kuja (uno de los mejores villanos) hasta la reaparición de Yitán, pasando por el destino de Vivi. No pudieron hallar mejor forma de ponerle punto final a la era de la PSOne.

 

Big Fish (2004)

Probablemente se trate de una de las películas de Tim Burton más pasadas por alto, pero lo cierto es que esta cinta protagonizada por Ewan McGregor, que mezcla tan bien la realidad con la ficción (realismo mágico), es toda una pequeña joya.

Will Bloom ha escuchado las historias que le contaba su padre, Edward, durante toda su vida. Pero al crecer, casarse y desarrollar su propia vida, empieza a cansarse de las mismas, pensando que se tratan de pura invención de un hombre cada vez más mayor y aburrido. Todo ello provoca que la relación entre ambos se enfríe y se vayan distanciando… cuando llegamos al final. Uno de los mejores que hemos visto. Imposible no llorar.

 

Cowboy Bebop (1998) / Zankyou No Terror (2014)

Hemos tenido que incluir los finales de ambas series, puesto que ambos son PERFECTOS (los animes también, pero eso ya lo dejamos claro aquí y aquí). También se podría resumir en que Shinichiro Watanabe (director de las dos) sabe cómo concluir sus obras; aunque sus finales suelen ser bastante desgarradores. Pero van acordes con el tono general y, sobre todo, con la psique de sus personajes, el punto más fuerte de Watanabe.

 

Toy Story 3 (2010)

Para aquellos que hemos crecido con la trilogía protagonizada por estos carismáticos juguetes (con Woody y Buzz a la cabeza), casi yendo a la par que Andy, el final nos ha impactado de forma bastante fuerte. Es una despedida de estos personajes de Pixar (aunque no tanto, que luego han seguido realizando más cortometrajes… y sí, hasta una futura Toy Story 4 que no tendría ni por qué existir), una última partida con los juguetes que nos han acompañado durante nuestra niñez, en definitiva, una despedida de la infancia. «So long, partner«.

 

(Casi) Cualquier película de Billy Wilder

Nos desviamos aquí un poco del mundillo de la animación, los videojuegos y las historias fantásticas y nos metemos de lleno en el CINE, así con mayúsculas. Porque si algo demostró Billy Wilder (1906-2002) es que sabía manejar el séptimo arte como nadie. No es solo ya el emblemático final de Con faldas y a lo loco (Some Like It Hot, 1959), sino también aquél de otra grandísima cinta que es El Apartamento (The Apartment, 1960), donde Jack Lemmon interpreta a un anodino ejecutivo enamorado de una brillante Shirley MacLaine, la ascensorista de su empresa. Ambos personajes son, en definitiva, unos fracasados de la vida, unos buenos tipos de los cuales se aprovechan otros que no lo son tanto, unos personajes que, a su vez, se dejan arrastrar por las circunstancias. Hasta que ambos se dan cuenta y se revelan. Y se encuentran en ese final de esta tragicomedia que tiene mucho más de tragedia.

 

Dragon Ball (1984-1995, mención de honor)

Al final de la obra magna de Akira Toryama le pasa un poco como al de Toy Story 3… que es una conclusión, pero no del todo. Numerosas secuelas (oficiales o no) en forma de OVAs, películas, cómics, videojuegos y hasta una nueva serie (la ya famosa Dragon Ball Super) se han encargado de dejar un poco atrás ese final de Goku y Oob (reencarnación humana de Boo, el último gran villano al que tuvieron que hacer frente los Guerreros Z) sobrevolando la tierra y gritándole al mundo. El final, si bien emotivo (la banda sonora de Dragon Ball Z sigue dejando los vellos de punta), lo es aún más si seguías la serie cuando eras niño y madrugabas todas las mañanas para no perderte un nuevo capítulo de Dragon Ball. Prometo que me acuerdo perfectamente del cuasi vacío existencial que sentí cuando vi estas escenas por primera vez en el televisor, preguntándome qué sentido tendría mi despertar matinal después de aquello.

https://www.youtube.com/watch?v=fWjjfsDH81A

Japoneando Anime: Bleach

En realidad, la decisión de dedicar esta entrega de Japoneando Anime a Bleach vino a última hora, debido a la finalización de dicho manga (y deberíamos puntualizar que esta entrada sería más bien un «Japoneando Manga«, ya que el anime de Bleach se canceló hace años). Pero comencemos…

Bleach es la obra de Tite Kubo, quien ha estado hasta quince años dedicándole su tiempo y esfuerzo (concretamente, desde el 2001 al 2016), llevando en total más de 66 volúmenes (tankôbon 単行本) recopilados. La adaptación al anime fue llevada a cabo por el estudio Pierrot desde el año 2004 al 2012 y consta de un total de 366 episodios.

¿De qué trata Bleach? Ichigo Kurosaki es un estudiante adolescente que reside en Tokio junto a su familia y que lleva una vida aparentemente normal. Sin embargo, Ichigo posee una extraña capacidad: puede ver las almas de los muertos. Un día se encuentra con un extraño monstruo y una chica vestida con un kimono negro: es una shinigami (死神), un dios de la muerte. Debido a los incidentes causados por el bicho (que después conoceremos que se trata de un hollow), la mujer shinigami se ve obligada a traspasarle sus poderes a Ichigo. Y así comienzan un sinfín de aventuras y batallas que juntan la vida terrenal con el más allá, y en donde habrá cabida para un sinfín de personajes de todo tipo y condición (desde los amigos de Ichigo hasta el resto de shinigamis o Sociedad de Almas, pasando por los arrancar, quincies y demás).

bleach 4

En su punto álgido, el éxito de Bleach llegó a ser tal que se la solía comparar con las otras dos grandes top en ventas de la Shônen Jump (revista donde se publicaba): Naruto y One Piece. En el 2009, por ejemplo, fue la tercera serie más vendida en Japón, justo por detrás de las dos susodichas. Sin embargo, Bleach no supo o no pudo aguantar el ritmo, y poco a poco fue decayendo hasta pasar por la cancelación del anime (en el 2012) y del propio manga (hace un par de semanas). ¿Por qué ha podido ser esto?

Relación entre mangakas y editores: entre el amor y el odio

Es bien sabido por los que llevamos años siguiendo este mundillo que la vida del mangaka (漫画家 dibujante de manga) de éxito no es fácil. Firman contratos realmente estrictos con las editoriales, donde se pueden llegar a incluir cláusulas que van desde lo más habitual (número de páginas, fechas de entrega, etc.) hasta lo más controlador (el mangaka de éxito no puede ser pillado viendo escaparates de dudosa moralidad, por poner un ejemplo). Las fechas de entrega, sobre todo, suelen ser bastante cortas (para todo lo que hay que realizar), ya que las tiradas de más éxito suelen ser publicadas en la Shônen Jump, cuya periodicidad es semanal. Por ello, gran parte de mangakas cuentan con la ayuda de uno o varios asistentes, que pueden llegar a desarrollar tareas de todo tipo (desde planificación de la obra y trato con el editor hasta dibujar solo determinado tipo de cosas, como maquinaria o vegetación). Aclamados mangakas de la actualidad, como Eichiro Oda (One Piece) o Nobuhiro Watsuki (Rurouni Kenshin) iniciaron sus andaduras siendo asistentes de otros mangakas veteranos.

tite kubo

Tite Kubo y sus obras

En el caso de Tite Kubo, su carrera al parecer no comenzó como asistente, sino con una pequeña obra de título Zombie Powder. Debido a que no tuvo el éxito necesario y a que la consideraron demasiado violenta, terminó siendo cancelada. Entonces comenzó Bleach. Con el caso de esta serie, tenemos algo curioso: tiene un ritmo MUY distinto en las diferentes sagas que la componen. Por ejemplo, la saga de la Sociedad de Almas (para la mayoría, la mejor de todas) posee un ritmo dinámico, donde descubrimos nuevos lugares y conocemos a los personajes, que van creciendo ante nosotros. También tiene grandes dosis de acción, pero sin llegar a saturar. Es, en definitiva, una narrativa (al más puro estilo shônen, claro) equilibrada. Llegamos al arco argumental de Hueco Mundo, y las batallas van alargándose más, pero no por ello los personajes quedan perdidos en un fondo del que nunca volveremos a saber (hay excepciones, claro, como Grimmjow o Szayel, personajes que serán retomados años más tarde). Y, amigo, llega la saga de los quincy. Para entonces, Bleach ya había ido perdiendo progresivamente interés, pero con este arco argumental directamente todo se va al carajo: batallas eternas una detrás de la otra y casi cero interacción entre los personajes. Hay escasos momentos como lo de Nemu y Mayuri en los que parece que Bleach retoma su esencia, pero duran poco (y, además, Mayuri nunca fue uno de los personajes principales). El desdibujamiento de prácticamente todos los personajes, en favor de mostrar nuevas técnicas (sin mucho sentido) y transformaciones, llega hasta tal punto que Rukia e Ichigo (los dos protagonistas) pueden pasarse capítulos y capítulos sin dirigirse la palabra. Imaginaros en ese sentido a Dragon Ball y a Vegeta y a Goku, que llevan años sin cruzarse. Es más, Vegeta lleva tres años sin aparecer más que en dos viñetas. Impensable, ¿verdad? Pues a ese punto había llegado Belach.

Pero, siendo justos, Bleach nos ha regalado grandes momentos en el pasado: la revelación de Aizen, el juicio de Rukia, sus recuerdos de Kaien, el final de Ulquiorra… En definitiva, grandes momentos protagonizados por personajes bien desarrollados, que quedarán siempre en el recuerdo de los lectores. ¿Qué había pasado entonces con ESE Tite Kubo?

Muchos creen haber hallado la respuesta en la editorial (en este caso, Shûeisha). Todo mangaka tiene a un editor que sirve de vínculo entre su trabajo y la editorial. El editor puede llegara involucrarse más o menos en los resultados de la obra, hasta el punto de llegara cambiarlo todo. Algunos editores llegan a ser verdaderos colaboradores de los mangakas, y otros en cambio pueden convertirse en su peor pesadilla. El ejemplo más famoso es el de Akira Toriyama (autor de Dragon Ball). Toriyama, acostumbrado a realizar historias cortas, quiso poner punto final a su serie en varias ocasiones, pero la editorial, debido al enorme éxito alcanzado, lo presionaba para seguir. El mayor cambio llegó con Dragon Ball Z (titulada así en el anime, no en el manga), cuando llegó otro editor (de Torishima Kazuhiko pasó a Yû Kondô) y éste ideó que, para que la serie alcanzase todavía más popularidad, la historia se orientase más hacia la acción y adquiriera tonos más dramáticos. El culmen llegó con la saga de Cell, donde Toriyama se vio obligado a cambiar los diseños de los androides hasta tres veces (C19 y C20 eran «un gordo y un viejo», C17 y C18 «unos críos», y Cell pasó de «tener aspecto de bicho deforme» a «cara de idiota»), llegando a improvisar semana tras semana. El hartazgo de Toriyama llegó hasta tal punto que, una vez pudo finalizar Dragon Ball con la saga de Boo, no quiso volver a hacerse cargo nunca más (Dragon Ball GT es un producto exclusivo de Toei y en las sagas y películas posteriores su papel se ha visto limitado a supervisar diseños y ayudar en la elaboración de los guiones, pero poco más).

En el caso de Tite Kubo, parece bastante obvio suponer que el editor ha debido de tener algo que ver en los cambios de ritmo y hasta de narrativa. También cabe la posibilidad de que Kubo se hubiera hartado de su obra, al más puro estilo Toriyama, y ya no supiera qué hacer. Pero al menos Toriyama supo darle un «final» (que no es tal) más que digno a Dragon Ball. En cualquier caso, la relación entre editores y mangakas no siempre es fácil (por no hablar de las veces en que el mangaka, probablemente superado por la presión, «desaparece» o se «enferma» cada determinado tiempo). Un manga y anime (bastante recomendable, por cierto) que trata muy bien las vicisitudes de este mundillo es Bakuman (Tsugumi Ôba y Takeshi Obata).

En definitiva, que como lectora que he sido de Bleach desde hace años (concretamente, desde la primera aparición de Ulquiorra y Yammy), el giro que tomó Bleach tras la saga de Hueco Mundo me entristeció bastante. También me decepcionó, por qué no decirlo. Pero hay que procurar quedarse con lo bueno: con los inicios de la relación entre Ichigo y Rukia, con toda (TODA) la saga de la Sociedad de Almas, con personajes realmente carismáticos y cuidados diseños (Gin… Gin y su final es otro de esos MOMENTAZOS). En cuanto al anime, nos hubiera gustado comentar más sobre la simbología y mitología habida tras la figura de los shinigamis en Japón, también con su concepto del «más allá», pero bueno, probablemente para otra ocasión. Y su banda sonora… cómo no recordar su banda sonora. Hasta siempre, Bleach, te recordaremos por lo que pudiste llegar a ser.

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Desglosando a: Trunks del futuro (Dragon Ball Z)

Hay varias historias y leyendas que circulan sobre el desarrollo de Dragon Ball (manga). Es bien sabido por los fans de esta mítica serie que en realidad Akira Toriyama (su autor) pretendía haberla terminado tras la primera transformación de Goku en ozaru. El editor de aquel entonces lo animó a que continuara enfocándolo más en las artes marciales, por lo que de ahí surgieron los famosos torneos. Entonces Dragon Ball subió varios puestos en ventas: ahora no se podía dar por finalizada. Y Toriyama se vio (casi) obligado a continuar hasta Dragon Ball Z (que en el manga siguió siendo Dragon Ball a secas), con cambio de editor, mayor enfoque en las batallas y la introducción de nuevos personajes en forma de «hijos de…» y alienígenas provenientes de planetas lejanos. El tono de Dragon Ball a Dragon Ball Z se tornó mucho más serio y dramático, aunque nunca abandonó del todo sus dosis de humor.

Trunks-Artwork

El culmen del dramatismo llegó con la saga de los androides/Cell. El tono general se volvió mucho más oscuro y se empezó a hablar de futuros alternativos apocalípticos. Curiosamente, esta es la saga que Toriyama recuerda como más caótica para él, admitiendo que no sabía ni lo que estaba escribiendo, improvisando semana a semana. Por suerte, el propio Toriyama se sorprende de haber sido capaz de haber hilado tan fino, teniendo en cuenta los niveles de improvisación.El punto de partida, dijo, fue la llegada de Trunks (el del futuro, también conocido como Mirai Trunks).

No se sabe a ciencia cierta, pero parece una obviedad que la figura de Trunks, desde su primera aparición, parece sacada de una fusión entre John Connor y Kyle, ambos personajes importantes del universo de Terminator. Toriyama siempre se ha declarado fan del cine de Hollywood, y las referencias en su obra se multiplican. Con el caso de Trunks, se nos junta además la coincidencia de los años (Terminator II se estrenó en 1992, la saga de Cell dio inicio en 1993). Si a eso le sumamos que el diseño del personaje que nos ocupa se parece sorprendentemente a la apariencia del actor Edward Furlong en la susodicha cinta de James Cameron, pues lo tenemos blanco y en botella.

dragon ball terminator

El papel que viene a cumplir Trunks es el de mensajero, el punto de partida tras el que vendrán multitud de acontecimientos: es él el que avisa a Goku de su inminente muerte y de la llegada de los androides, y también tiene que ver con él la aparición de Cell. En ese sentido, es más similar al personaje de Kyle en la primera película de Terminator. Lamentablemente, Trunks es el punto de partida de todo el arco argumental, pero va quedando desdibujado a medida que avanza la trama, en favor de Goku y, finalmente, Gohan. Es uno de los elementos que caracteriza a los shônen: el protagonista (o su hijo, en este caso) SIEMPRE acabará dando el ataque definitivo.

Sin embargo, el personaje de Trunks sí causó un efecto a medio y largo plazo sorprendente: su enorme popularidad entre el fandom de la serie llega hasta nuestros días, lo que ha provocado que en Dragon Ball Super hasta le dediquen un arco argumental con su nombre (y, ya de paso, cierren su historia completamente). Especialmente entre las féminas que seguían (seguimos) la saga, ya que además Trunks se convirtió en «el guaperas» oficial de la serie. No podía ser menos del hijo de Bulma y Vegeta.

trunks droide

Ese fue otro de los puntos más impactantes con la llegada de Trunks: Bulma y Vegeta tendrían un hijo. ¡Bulma y Vegeta! Sí, esos personajes que apenas se habían cruzado unas palabras (añandiéndole que él en su primera aparición había sido uno de los causantes indirectos de la muerte del novio de ella por aquel entonces, Yamcha). Si nos fijamos, Dragon Ball siempre ha parecido seleccionar sus parejas de forma totalmente aleatoria (Toriyama ha admitido no ser bueno para narrar romances): Goku se casó con Chichi por error al pensarse que el matrimonio era un plato de comida, Bulma y Vegeta tuvieron a Trunks por accidente (éste último se lo cuenta así a Goku cuando llega por primera vez, advirtiéndole de que no diga nada debido a que peligraría su existencia), Krilín y A18 se enamoraron no sabemos muy bien cómo, y el propio Trunks del futuro está ahora arrejuntado con una Mai (sí, la misma villana que va con Pilaf desde los inicios de Dragon Ball) rejuvenecida por accidente. La única pareja que parece haber tenido algo de desarrollo ha sido la de Videl y Gohan, quién sabe si porque Toriyama ya estaba cansado del tono oscuro y quiso volver a los tiempos más desenfadados de Dragon Ball, enredándose con líos de instituto y todo. Sin embargo, todas estas parejas han tenido una gran aceptación y popularidad entre el fandom, siendo probablemente la de Vegeta y Bulma la que se lleve el primer puesto. Uno de los enormes encantos de esta serie.

Volviendo al Trunks del futuro, su creciente popularidad se vio favorecida por su imagen. Trunks fue diseñado para ser lo más cool posible. Pero es que, además, el personaje es REALMENTE cool. No solo porque llevara una chaqueta de lo más molona, o una espada medieval, sino también por su propia actitud, a medio camino entre la chulería de su padre (Vegeta) y la timidez y educación de su mentor (Son Gohan). Nada puede salir mal de una fusión entre Vegeta y Gohan con la apariencia de una Bulma versión masculina y con espada. Es probablemente este el principal motivo por el que el Trunks del futuro supera en popularidad a su versión niño/presente: éste último es más una copia de Vegeta (ya que en la línea temporal actual no ha sido asesinado por los androides) en tamaño mini. Y Vegeta solo hay uno.

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Otro de los puntos fuertes del Trunks del futuro, y que provoca su mayor popularidad (de nuevo, también en comparación con su versión del presente) es la historia que lleva detrás, mucho más dramática. Este Trunks viene de un mundo desolado y distópico, con unos androides muy poderosos y sádicos, que al haber matado a todos los Guerreros Z (incluyendo Piccolo) ya no encuentran rival. La única esperanza que queda en este universo es Trunks (lo que provoca que el personaje además tenga un componente mesiánico), que ha sabido esconderse de los androides gracias en buena parte a su madre, Bulma (también con vida), y a su mentor, Gohan (asesinado al final por los androides, protagonizando uno de los momentos más dramáticos de la serie). Volviendo a las referencias con Terminator, al público le gustan los mundos distópicos, probablemente por las posibilidades que ofrecen, casi todas ellas cargadas de angustia y dramatismo. Es una forma imaginaria y ociosa de ver hasta qué punto puede aguantar el ser humano, como sociedad y como individuo. Ya lo demuestran Terminator, Mad Max, Blade Runner, Interstellar, Los juegos del hambre, y un largo etcétera. En ese sentido, Trunks del futuro ha demostrado ser el personaje con mayor resiliencia de todo Dragon Ball: ha sobrevivido desde bebé, y sin conocer a su padre ni a ninguno de sus camaradas, en medio de caos y destrucción, plantándoles cara aún a los androides (y al final saliendo victorioso). Y todavía tiene tiempo de ser educado y agradecido como Gohan.

Por eso, muchos son los fans que sienten la frustración de que este Trunks no se merezca todas las desgracias que están volviéndole a pasar ahora en Dragon Ball Super (suerte que se confirmó que Mai sigue con vida, al menos). No solo el futuro ha vuelto a ser un mundo distópico con Black Goku, sino que encima hasta Bulma (en el futuro) ha terminado siendo asesinada. Por lo tanto, tenemos en estos momentos ante nosotros a un Trunks con un síndrome post traumático de caballo y que todavía no ha mostrado todo su potencial (por suerte, de momento Super está sabiendo llevar mejor al personaje que Z, esperemos que no termine diluyéndose en un tercer plano también en esta ocasión). Son muchos los fans que pedían el regreso de Trunks del futuro, para ver cómo iba su vida, hasta qué transformación había podido llegar. Ahora, es la oportunidad de darle un punto final ideal, donde Trunks pueda volver a su línea temporal y ser definitivamente feliz, aún más poderoso, y hasta con la posibilidad de poder formar él mismo una familia.

P.D.: Nuestros amigos de Hobby Consolas han dedicado también un reportaje a este maravilloso personaje, donde podréis ver todas las apariciones que ha hecho (oficiales o no) en el amplio universo de Dragon Ball.

El fan art no es nuestro, más quisiéramos

El fan art no es nuestro, más quisiéramos

Desglosando a: Vegeta (Dragon Ball Z)

Antes de empezar con este artículo, he de aclarar algo: no va a ser imparcial. Y por un sencillo motivo, y es que Vegeta ha sido durante varios años de mi existencia (que se dice pronto), en concreto aquellos que recorren la infancia (5-12 años), mi personaje ficticio ABSOLUTAMENTE favorito por encima del resto. Sí, a veces intentaba centrarme más en Goku (especialmente en su etapa de niño), o surgían algunos personajes que también llamaban poderosamente mi atención, como Wolverine/Lobezno (X-Men) o Lupin (Lupin III), pero ninguno iguala mi preferencia por el príncipe de los saiyans. Dicho esto, comencemos.

Para muchos, Vegeta es el personaje más complejo de todo el universo Dragon Ball. No es para menos: comienza siendo un genocida planetario, calculador y sádico, un villano más… para terminar como el mejor aliado de Goku, un padre de familia responsable (al menos más que el protagonista de la serie) y uno de los protectores de la paz en la Tierra. Para algunos, un cambio quizás DEMASIADO drástico.

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Hay unas pocas palabras que definen a un personaje como Vegeta: orgulloso es una de ellas, y esta cualidad lo acompaña durante toda la serie, independientemente del bando en el que se encuentre posicionado, hasta el punto de hacerle tomar decisiones de dudosa moralidad, aún en la saga de Boo (sí, hablamos de Majin Vegeta). Por eso, cuando llega el momento de dejar de lado este aspecto de su personalidad, de superarlo y anteponer otras cosas, en Vegeta se percibe mucho más notablemente el esfuerzo que en cualquier otro. Es el caso de lo que sucede nuevamente en la saga de Boo, cuando llega la hora de sacrificarse por los demás (y aún en su estado de «majin«). De fondo, las palabras de Piccolo: «por primera vez va a hacer algo por los demás en lugar de por sí mismo».

Sin embargo, si echamos un vistazo al recorrido de este personaje, se nos torna comprensible su forma de ser. Se nos viene aquí a la mente una frase del mismísimo Akira Toriyama, donde expresa su sorpresa por haber sido capaz de hilar tan fino durante la realización de su obra, cuando en la mayor parte de las veces se dedicaba a improvisar sobre la marcha (recordemos que Dragon Ball inicialmente iba a durar hasta después de la transformación en ozaru de Goku por primera vez). Vegeta es el perfecto ejemplo de este caso. Ni tan siquiera su seiyuu (doblador japonés), Ryô Horikawa, imaginaba que Vegeta sobreviviría a su primera batalla contra Goku. Y aquí estamos: uno de los personajes más populares de toda la franquicia y, como decíamos, la mano izquierda de Kakarotto.

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Vegeta nace en el año 732 como príncipe del planeta de dicho nombre. Una media década más tarde, Freezer (o Frieza) destruye dicho planeta mientras Vegeta se encontraba fuera conquistando otros astros (algo típico de los saiyans, la raza a la que pertenece). Desde entonces, se convierte en uno de los sirvientes del tirano intergaláctico. Años más tarde, escucha a través del scouter (ese famoso aparato que llevan colgando de la oreja y que les permite medir la fuerza de combate) y por palabras de Raditz (hermano de Kakarotto/Goku y otro de los pocos saiyans supervivientes) sobre la existencia de unas bolas mágicas, que reunidas invocan a un dragón sagrado que te concederá cualquier deseo. En ese caso Vegeta, muy generoso él, piensa en viajar hasta la Tierra para conseguir las citadas bolas de dragón y solicitar la inmortalidad. Y así es como llega a la confrontación con Goku, al cual derrota, pero no a los demás en conjunto (acaba siendo, debido a un mal traspiés, aplastado por el enorme trasero de Son Gohan transformado en ozaru). Esto hiere terriblemente el orgullo del príncipe de los saiyans, hasta el punto de jurar que algún día derrotará de una vez por todas a Kakarotto. Todo ello da inicio a una rivalidad que en la actualidad todavía persiste. Sin embargo, el odio y desprecio absoluto que Vegeta sentía hacia Goku ahora se ha transformado en una relación de cordialidad (podría decirse que hasta de amistad) y respeto mutuos.

Porque Vegeta, con todo su orgullo y toda su sangre real, es en verdad un personaje bastante elitista. Príncipe sin trono (de hecho, se debate por qué no se autoproclama rey, ya que su padre fue asesinado por Freezer antes de destruir el planeta), nunca llega a comprender cómo un guerrero de clase baja como Kakarotto ha podido llegar a plantarle cara (¡y hasta superarle!). Por eso, cuando Vegeta se ve obligado a transformarse en ozaru para aplastar (literalmente) de una vez por todas a ese insecto de Goku, lo hace con bastante desdén y hasta desgana. Él, príncipe de los saiyans, no tendría que llegar a esos límites para hacerse cargo de un simple ser de baja clase.

vegeta niño

En realidad, se conoce poco más sobre el pasado de Vegeta y los motivos que lo llevaron a ser así. ¿Fue su educación? ¿Fue acaso una especie de «niño mimado»? ¿O quizás el verse rodeado por Freezer y los suyos, todos guerreros despiadados capaces de acabar contigo de un plumazo a la mínima de cambio, endureció su carácter? Probablemente fuera un poco de todo. El que se desconozca gran parte del pasado del príncipe de los saiyans no hace más que aumentar su atractivo sobre la audiencia. Pensemos en otros personajes como el Joker, Logan/Lobezno/Wolverine (al menos hasta hace unos años) o Deadpool: buena parte de su carisma proviene de un pasado desconocido o incluso incoherente (el Joker y Deadpool tienen varias versiones del mismo y se cree que todas son producto de su imaginación… vamos, que no recuerdan en realidad absolutamente nada). Al contrario que Goku, a quien como protagonista hemos seguido de cerca desde que tuviera 12 años, de Vegeta no sabemos prácticamente nada.

No es la única característica que lo coloca en contraposición a nuestro héroe: Vegeta fue diseñado con la idea de que fuera todo lo contrario a Son Goku. Éste último es más alto, con el pelo dividido en dos, en su traje domina el rojo, su forma de expresarse es directa e informal, y sus técnicas de batalla provienen todas del japonés (la más emblemática: kame-hame-ha); mientras que Vegeta es bajo, con el pelo en un única maraña en punta, en él domina el azul, se expresa formalmente y con palabras más enrevesadas, y sus técnicas provienen todas del inglés (la que usó contra Goku en su primera batalla: Cañón Garlick). Sus personalidades también son diametralmente opuestas: Goku es extrovertido, simpático, generoso (o, al menos, altruista), no se preocupa prácticamente por nada más que no sea lo que le gusta (que es comer y pelear, básicamente); mientras que Vegeta es introvertido (no saca nada al exterior, lo que sabemos de lo que piensa se lo debemos agradecer a la voz en off), borde, al principio al menos egoísta (solo piensa en obtener la inmortalidad) y, como decíamos, orgulloso. Por eso el cambio de 360º que pega hacia el final, cuando opta por sacrificarse por los demás, es tan importante y significativo. Él solo había llegado pensando en su inmortalidad…

vegeta goku

Los pasados de ambos personajes también van enfrentados (aparte de lo que mencionábamos sobre el desconocimiento de uno y todos los detalles del otro). Goku nació como guerrero de clase baja y, sin que apostaran mucho por él los miembros de su propia raza, lo mandaron a la Tierra. Allí lo encontró el anciano Son Gohan, quien lo acogió y crió como si fuera su propio nieto. Hasta que un día Goku se transformó sin querer en ozaru y mató accidentalmente a Son Gohan. Desde entonces ha permanecido solo en la montaña hasta que tropezara con Bulma (como decíamos, ya con 12 años). Si nos fijamos, va a contracorriente de Vegeta: Kakarotto nace solo, luego pasa parte de sus años formativos con un ser amable y positivo en valores, vuelve a estar solo, se encuentra con Bulma y rápidamente se hacen amigos, de ahí solo va conociendo más y más gente con la que establece grandes e irrompibles lazos de camaradería. Vegeta, por el contrario, nace en la abundancia y con todas las miras puestas en él (es el príncipe, al fin y al cabo), para luego quedarse solo y a la merced de Freezer, el destructor de su raza y tirano espacial. No establece ningún tipo de relación positiva con nadie, a pesar de poderse percibir cierta fijación de Freezer en el anime y algún OVA, y de que Nappa es una especie de mayordomo que lo sigue a todas partes. El hecho de que Freezer sea un alienígena psicópata y de que el propio Vegeta acabe asesinando a Nappa dice mucho sobre la profundidad y lo positivo de ambas relaciones.

vegeta bulma trunks

Por eso, en el fondo, no ha de sorprendernos el cambio radical de Vegeta frente a su familia, por ejemplo. Él mismo se sorprende de ello, sí, y hasta ocasionalmente le asquea (todo era más fácil cuando no sentía nada e iba por ahí pavoneándose y destruyendo). Pero, si nos fijamos, nunca ha establecido ninguna relación positiva hasta entonces. Y, claro, a nadie le hace mal un dulce de vez en cuando. Y más si ese dulce tiene la forma de Bulma.

No podemos dar por finalizado el artículo sin mencionar varias posibles inspiraciones para la creación del príncipe de los saiyans, desde el General Zod en Superman hasta Feyd Rautha en la adaptación cinematográfica de Dune (interpretado por un joven Sting). Y, si queréis profundizar más en el personaje de Vegeta (y en el universo de Dragon Ball en general), no podéis dejar pasar la obra «It´s Over 9000!» Cosmovisiones en colisión, de Derek Padula.

Dragon Ball Super 50: Goku contra ¿Goku?

Nueva semana, lo que significa nuevo capítulo de Dragon Ball Super, concretamente el número 50. Recordemos que el 49 se había quedado con la llegada de Black al presente, siguiendo el camino de Trunks del futuro (o Mirai Trunks), confrontando así a Son Goku y demás Guerreros Z.

Pues bien, en este episodio tenemos lo que nos promete el título: acción, pero (por sorpresa al menos para mí) también con nuevos elementos que suman a la historia y a los misterios que ya tenemos por delante. Entonces, ¿de qué trata el capítulo 50 de Dragon Ball Super? A partir de ahora, habrá SPOILERS.

db super 50 7

Con la llegada de Black, quien por cierto reconoce a Vegeta y a Bills, Trunks intenta plantarle cara, pero su padre lo frena diciéndole (con razón) que en estos momentos no es rival para él. Se le adelanta así Son Goku, que emocionado comienza un combate contra el nuevo archienemigo. Para medir su fuerza (y porque Goku es un vacilón, para qué negarlo) lo hace en forma de super saiyan nivel 2 (esta vez sí, con el pelo bien dibujado). Black a su vez va aprendiendo la forma de luchar de Goku, mientras que su ki va elevándose a medida que avanza la pelea. Hasta que llega a un punto en que es absorvido por el mismo agujero de tiempo en el que vino, llevándolo (a la fuerza) de regreso al futuro. Allí, Black se aprieta el pecho mientras se alegra de haber podido conocer la forma de luchar de Goku. Además, como tuvo tiempo de destruir la máquina del tiempo en la que viajó Trunks, cree que éste no podrá volver nunca más a la línea temporal, convirtiéndolo a él en el ser más poderoso.

Mientras tanto, en el presente, Mirai Trunks lamenta la pérdida de la única vía que tenía para volver a casa y poder salvar su mundo. Bulma entonces tiene una idea y sale corriendo. Vegeta anima a su hijo y todos hablan sobre el misterioso anillo que llevaba Black y de los viajes en el tiempo (o su prohibición). Finalmente, Bulma reaparece con una cápsula, en la cual se halla… ¡la máquina del tiempo en la que llegó Cell! Pero no acaba ahí la cosa: de vuelta al futuro, se nos muestra el cuerpo yacente de Mai… ¡que está viva!

Tenemos aquí, por lo tanto, un buen capítulo que equilibra acción y dramatismo, con algunas dosis de historia y sorpresas finales incluidas. Sí, también hay un breve instante de comedia, pero la verdad nos parece que en esta ocasión sobraba (rompe totalmente con el aura de tristeza e impotencia que se forma en torno a ambos Trunks), y casi hasta agradeceríamos que la banda de Pilaf se largase a otra parte. Los diálogos están bien hilados por lo general (aunque ese Trunks mencionando la existencia de la máquina del tiempo a escasos metros de Black no demuestra mucha inteligencia por su parte). Y se agradece que Bills y Whis interfieran lo menos posible, pero sí que estén ahí para explicar algunas cosas (como el anillo que permite realizar viajes en el tiempo, pero siempre obligando a regresar a la línea temporal que se pertenece).

Por otro lado, si bien resulta algo molesto esa «manía» (que bien menciona Vegeta) de Goku de no ir a por todas contra los villanos (eliminando así posibles futuras amenazas mayores), es este un elemento que siempre ha estado en el protagonista de Dragon Ball. Lo mencionamos porque han surgido voces en contra de esto, como si resultase algo nuevo. No, muchachos y muchachas, Goku siempre ha sido así de irresponsable: lo fue cuando le pidió a Krilin que dejase vivir a Vegeta (después de que éste se hubiera cargado a la mitad de sus amigos y dejado paralítico al mismo Goku), lo fue cuando pidió a Bulma que por favor no destruyesen la base secreta donde se encontrarían los androides antes de despertarse, lo fue cuando evitó transformarse en super saiyan 3 en su enfrentamiento contra Majin Vegeta, y un largo etcétera. El mismo Toriyama ha llegado a mencionar que para él Goku no es tan heroico como le gusta mostrarlo a la Toei.

En cuanto al apartado técnico, la animación en este episodio da un salto de gigante y se posiciona mucho más alto que la del capítulo 49. No solo porque a Goku le hayan dibujado bien el pelo en super saiyan 2, sino por lo fluido de la batalla contra Black y el buen acabado de algunos rostros. Sin embargo, hay una notoria bajada de calidad en la segunda mitad del episodio, cuando Black ya ha desaparecido. Pero sigue siendo mejor que la del 49. De la banda sonora qué más decir, Sumitomo se sigue superando, parece que está inspiradísimo con este arco argumental. Para muestra, una escena, que nos parece además la mejor de todo el capítulo (y que demuestra a la perfección el crecimiento que ha tenido Vegeta):

Y en el apartado «hablemos de Black» de esta semana, poco a poco van descubriéndose algunos (pequeños) datos del personaje. Para empezar, parece que va alejándose la posibilidad de que sea un Son Goku maligno alternativo, o Son Goten en otra época. La misma forma que tiene Black de hablar sobre «este cuerpo» y de referirse a Son Goku como si nunca lo hubiera visto en persona (ni conocer su forma de combatir) así lo reafirman. Los propios Whis y Bills, junto con Piccolo, detectan un ki extraño en el nuevo enemigo, que no se asemeja al de Son Goku. Descartan (al menos por ahora) que pueda tratarse de un kaio shin, ya que no existe ninguno con la apariencia de Goku. Sin embargo, el anillo que porta Black sí es propio de estos dioses. Por otro lado, la forma que tiene Black de llevarse la mano al pecho con muecas de dolor parece indicarnos que podría estar sufriendo del corazón… ¿quizás la enfermedad que mató al Son Goku del futuro? ¿Acaso estará Black usando el cuerpo de este Goku de otra línea temporal? Si así fuera… ¿cómo podría haberlo obtenido, teniendo en cuenta que dicho cuerpo ya llevaría unos 30 años descomponiéndose? Como vemos, más datos, pero también más misterios.

Para finalizar, es de agradecer que se hayan acordado de la máquina del tiempo que usó Cell para llegar al presente (y que se encuentra bastante destrozada). Suponemos que Bulma, con ayuda del cuaderno dejado por su yo del futuro, podrá arreglarla y conseguir así que Mirai Trunks regrese a su línea temporal junto con Vegeta y Goku. Y el final con Mai viva en el futuro nos deja con numerosas cuestiones, siendo la principal de ellas: ¿cómo leches va a hacer para sobrevivir a la bestia parda que es Black? Parece que en el capítulo 51 (titulado «Sentimientos a través del tiempo: Mai y Trunks«) volverá a aparecer, aunque nos falta por descubrir si será en forma de flashbacks o es que Mirai Trunks ya ha podido regresar a su época. ¡Que pase rápido la semana!

black corazon

Super sorteo de Dragon Ball

¡SUPER SORTEO DE DRAGON BALL! Desde Programaelsotano, Dragon Ball Dream y Fantasy Cloud lanzamos este pedazo de sorteo para todo aquel y aquella que se considere fan de la mítica serie de Akira Toriyama. Para ganar TODO lo que hay en la foto (camiseta exclusiva de Dragon Ball Z con diseño de Marco Ansón (Paleomarco), figura oficial de Shenron y Son Goku niño y bandolera de Dragon Ball), solo tienes que:

– Dar «ME GUSTA» a Programaelsotano, Dragon Ball Dream y Fantasy Cloud en Facebook. O SEGUIR a @programasotano, @DragonBallDream y @FantasyCloudnet en Twitter.
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– Con el hashtag ‪#‎NostalgiaDragonBall‬,poner una foto, dibujo o imagen que simbolice lo que significaba Dragon Ball para ti cuando eras niño (o adolescente, o joven). No tiene que ser una foto original ni nada especialmente trabajado, lo importante es el mensaje, no la forma. Por ejemplo: una foto (puede ser de google) del muñeco de Son Goku con el que solía jugar. No olvidéis el #NostalgiaDragonBall

No olvidéis ponerlo todo como «Público», ya que sino no podremos verlo.

¡El ganador o ganadora se anunciará el día 9 DE JULIO! Se elegirá de entre todos los participantes de las dos redes sociales.
Puede participar todo aquel que quiera (llenemos Facebook y Twitter de fotos de Dragon Ball), pero el ganador solo podrá ser de la Península por cuestiones de envío.
¡Buena suerte!

 

Dragon Ball y Hollywood

Y no, por suerte no vamos a hablar de aquel despropósito que fue Dragon Ball: Evolution. En esta ocasión, vamos a centrarnos en las (¿posibles? ¿seguras?) inspiraciones que Akira Toriyama, autor del manga, haya podido plasmar en el mismo. En este caso, solo las de Hollywood; y no todas, porque verse pueden verse tropecientas, pero sí las que nos parecen más evidentes (las de Star Wars aparte), y que proceden de dos de las obras que más han tenido que decir en la cultura pop, especialmente aquélla de los 80 y 90.

. La saga de los androides y Terminator

Para muchos ya no son ningún secreto la cantidad de elementos de Terminator que pueden observarse en la saga de los androides (más adelante, la de Cell). Para empezar, su propio argumento: Trunks viene de una línea temporal alternativa, del futuro, para avisarle a Goku de que va a morir antes de poder hacer frente a una temible amenaza que acabará arrasando con la mayor parte de vida en el planeta (incluyendo a todos los Guerreros Z salvo Gohan y el propio Trunks): los androides. Para evitar estos trágicos acontecimientos, Trunks le trae una medicina (aún no inventada en la época) a Son Goku y que así éste pueda recuperarse y combatir a los androides. Para añadir más inri al asunto, el propio Trunks aún no ha nacido en la línea temporal del presente, por lo que le pide a Goku que guarde todo lo relacionado con su concepción en secreto.

dragon ball saga de cell 2

Como la mayoría sabrá, en las películas de Terminator se cuenta cómo las máquinas viajan al pasado para intentar acabar con la vida de John Connor, el que será líder de la resistencia contra ellas. La resistencia, a su vez, manda a un soldado humano, Kyle Reese, para proteger a la madre del futuro John Connor y así proteger la existencia de éste último. Como vemos, premisas que no son las mismas, pero que sí poseen claros elementos similares: las máquinas/androides que arrasan con la humanidad, la imagen de un salvador muerto (o que puede morir), un guerrero que viaja al pasado para impedirlo.

No se quedan ahí las similitudes. En Terminator II, donde John Connor ya es un adolescente, podemos observar un evidente parecido entre el muchacho en cuestión y… el Trunks del futuro. Aunque Toriyama nunca ha indicado nada que se dirija en dicha dirección, lo cierto es que resulta fácilmente creíble que haya podido inspirarse en el John Connor interpretado por Edward Furlong para diseñar a Trunks. Además de esto, se descubre que el Trunks del futuro vive solo con su madre, Bulma, ya que el resto de guerreros (incluyendo a su padre, Vegeta) fueron asesinados por los androides. Esta Bulma del futuro alternativo puede recordarnos (aunque sea vagamente) a Sarah Connor.

dragon ball terminator

El propio Terminator de Arnold Schwarzenegger tiene su cabida en el mundo de Dragon Ball. El más evidente y conocido aparece en las primeras etapas de la serie, cuando Goku aún es un niño, justo como uno de los androides de la todavía activa Red Ribbon. Pero, volviendo a la saga de los androides y de Cell, ¿a quién nos recuerda A-16?

No es difícil suponer la influencia que haya podido recibir Toriyama de Terminator. Al fin y al cabo, Terminator II (la que es, para muchos, la mejor de la saga) se estrenó en el año 1991, y la saga de los androides/Cell empezó sus andaduras en 1992. Es probable que Toriyama, siendo un confeso aficionado al cine de Hollywood (especialmente a las «películas de monstruos y de guerra») tuviera aún muy reciente la película de James Cameron y acabó plasmando elementos de la misma en su obra.

Sin embargo, no solo de Terminator vive la saga de Cell. Cuando Gohan, Trunks y Bulma descubren el huevo (vacío) del que será villano principal en otra máquina del tiempo, la escena nos recuerda más a películas de terror «y monstruos» tipo Alien. Que hablando de Alien, es fácil deducir el parecido entre el susodicho y la tercera transformación de Freezer.

freezer alien

. Goku y Superman

De Goku y Superman se han escrito ríos de tinta. Desde hipotéticos enfrentamientos a las dichosas similitudes entre ambos, lo cierto es que a Goku podríamos definirlo resumidamente como un «Superman a la japonesa». No solo los colores de los que ambos hacen gala y que los representa (aunque Toriyama siempre pintó el color del uniforme de Goku naranja, ya que se inspiró en los monjes shaolin), sino la propia historia que llevan detrás.

Son Goku, la mayoría lo sabrá, es en realidad un saiyan del Planeta Vegeta. Antes de que éste fuera destruido por Freezer, fue enviado a la Tierra (según el OVA de Bardock, para conquistarla; según Minus, para protegerlo de la inminente destrucción). Una vez llegado allí, fue encontrado y adoptado por Son Gohan, un afable anciano experto en artes marciales que vivía en el monte. Son Gohan (que fue el que rebautizó a Goku con el susodicho, ya que en su planeta natal había recibido el nombre de Kakarotto) entrenaba a Goku, pero éste se mostraba indomable y de naturaleza salvaje, hasta que un día tuvo un accidente y se golpeó fuertemente la cabeza. Tras eso, el niño pegó un cambio drástico y se volvió bondadoso y amable. Y de ahí surgió el Goku que todos conocemos.

Superman, por su parte, nació como Kal-El en el planeta Krypton. Poco antes de que éste se destruyera, fue enviado por sus padres al planeta Tierra para salvarlo. Allí, el niño Kal-El sería encontrado por una pareja de granjeros, los Kent, quienes lo rebautizarían con el nombre de Clark. En fin, los parecidos son evidentes.

Pero no acaba ahí la cosa. Goku descubre su verdadero origen cuando unos pocos miembros supervivientes de la raza saiyan acuden a la Tierra a buscarlo y reclutarlo para su causa (conquistar planetas). Estos son, claro, Raditz, Nappa y Vegeta. No hace falta indagar mucho para darse cuenta de que Vegeta sería el equivalente del General Zod (villano de Superman II, 1980), que llega a la Tierra acompañado de sus secuaces para encontrar a Kal-El.

saiyans zod

No obstante, Toriyama es un declarado fan de los cómics de Superman, y ya creó una parodia del mismo en la forma de Suppaman. Por lo que no sería extraño pensar en que de ahí sacó la inspiración para narrar los orígenes de Goku. Sin embargo, no debemos olvidarlo, la historia original de Dragon Ball (el punto de partida de todo) es un relato tradicional chino, conocido como Viaje al Oeste, donde uno de los personajes principales es Sun Wu-Kung, el Rey Mono.

Suppaman

Suppaman