La política en Code Geass

Son tiempos de elecciones y tanto el manga como el anime se han adentrado en varias ocasiones en el ámbito de la política, de forma más o menos superficial, más o menos acertada. El caso de Code Geass se engloba en este último grupo y vamos a exponer porqué. Avisamos de que habrá SPOILERS de la serie y de la película que continúa oficialmente la historia Fukkatsu No Lelocuh.

Lelouch Lamperouge es un alumno en una escuela de élite en un Japón distópico ocupado por el Santo Imperio de Britannia. Un día Lelouch se topa accidentalmente con una misteriosa mujer que le otorga el poder de obligar a que alguien cumpla sus órdenes con solo establecer contacto visual, a cambio de llevar una vida solitaria. El nombre de la muchacha es C.C. y este evento sirve para descubrir la verdadera identidad de Lelouch, la del hijo del emperador de Britannia, mientras que su objetivo real es la venganza. En el camino, la liberación de Japón.

Lelouch y Suzaku, la nueva generación se abre paso a la vieja

En el periplo de Lelouch nos encontramos con varias figuras clave, y en Code Geass muchos de estos personajes funcionan tanto a nivel individual como por alteridades con otros. En el caso del protagonista, el caso más llamativo lo encuentra en Suzaku Kururugi.

Suzaku y Euphemia frente a C.C. y Lelouch. Ilustración de CLAMP.

Lelouch es un miembro perteneciente a la clase dirigente de Britannia que acaba luchando por la libertad y derechos de los japoneses (denominados despectivamente «onces» por tratarse de ser esa la asignación de la colonia bajo el Santo Imperio de Britannia, arrebatándoles así su identidad como nación). Suzaku pertenece a la familia de un alto cargo en Japón que termina en el bando britanniano (no británico, ojo, pues estas islas curiosamente no pertenecen al imperio y sí a la E.U., en clara alusión a la Unión Europea). Lelouch posee unas enormes ganas de morir, pero recibe la muerte (al menos hasta Fukkatsu No Lelouch); Suzaku ansía morir, se le recompensa con la vida (en clandestinidad). Lelouch comienza siendo un tipo eminentemente práctico, finaliza siendo un idealista; Suzaku es mayormente altruista en sus inicios, pero mientras progresa la historia se vuelve más pragmático, aunque a la postre la figura de Zero (el inicio del mundo de las ideas, que al final se condensa en el imaginario colectivo del mundo de C) los salva a los dos. Uno es físicamente más que apto; el otro es un intelectual. Ambos se aprecian genuinamente y son (finalmente) hermanos de armas, pero no se soportan a la horade confrontar sus métodos.

Ni Suzaku ni Lelouch lo tienen fácil. Ambos acaban cometiendo parricidio, Suzaku cuando era niño buscando una paz que su padre, primer ministro nipón, se negaba a entregar; Lelouch ansiando un mundo en armonía, el cual jamás podría existir mientras Charles siguiera con vida. Son la nueva generación política, con sus ideales, que se impone a la vieja, corrompida, agonizante y moribunda. Hay algo en todo esto de desencanto, revolución, y distintas vías para conseguir un mismo fin.

El continuismo frente al rupturismo se refleja asimismo en Code Geass. Suzaku inicialmente busca que el sistema no desaparezca, sino que continúe hacia una nueva forma más armoniosa y beneficiosa para todas las partes. Como decíamos, empieza siendo un pacifista, acaba desencantado con el mundo y con (casi) todos. Lelouch, en cambio, quiere que todo arda, que el orden establecido sea destruido y se construya uno nuevo. Curiosamente, al final Lelouch, sabiendo que su objetivo va materializándose, se torna más altruista que su compañero. Entre medias del desarrollo de estos personajes, sus caminos evidentemente se encuentran y se alían.

Lelouch y Suzaku. Code Geass.

Kallen y C.C., agente activo y observador participante

Existe otro personaje con el que tanto Lelouch como especialmente Suzaku guarda afinidades y diferencias políticas y esta es Kallen Kôzuki. Todos ellos guardan en común que son figuras activas y no pasivas, buscan un cambio y se mueven para ello. De hecho, uno de los mayores lamentos de Lelouch y por lo que más agradecido le está a C.C. es por haberlo sacado de su letargo, de su aparente conformidad con un mundo que le desagrada.

No obstante, el principal contraste entre Suzaku y Kallen lo encontramos en una diferencia de clases. Ambos pertenecen a familias bien posicionadas en Japón, pero Suzaku ha preferido obviar los desprecios y Kallen, a través de su madre (recordamos que es mestiza), no. Ella no puede ignorar que, como japoneses, no poseen los mismos derechos que los britannianos, son ciudadanos de segunda e incluso unos paria. No cree que pueda haber una fusión armoniosa entre la sociedad puramente de Britannia y la japonesa, ya que el mismo sistema se encarga de mantenerlos fuera y humillados, no pueden ingresar. Suzaku es un ejemplo viviente de que puede haber una excepción, pero no sin sacrificios ni para las masas. La serie parece darle finalmente la razón a la pelirroja.

No nos olvidamos de C.C. (único personaje junto a V.V. y en cierto modo Zero que no posee nombre propio… o sí, pero solo lo conoce Lelouch y jamás el público). Si existe una figura anárquica en Code Geass, esa es ella. No pertenece a nadie ni se adhiere a ningún bando ni lugar. Viajera del tiempo y del espacio (básicamente por su inmortalidad), a estas alturas de la vida ya se encuentra curada de espanto por todo lo vivido. Ha visto construirse y derribarse imperios, guerras y treguas, formación de nuevos Estados que funden a otros. Cuando algo no le gusta, véase el caso de Charles, V.V. y Marianne, simplemente desaparece. Es observadora participante durante casi toda la serie y eso la contrasta con Lelouch, Kallen y Suzaku.

C.C., Kallen y Nunnally. Code Geass.

El protagonista es una de esas figuras que solo se encuentran una vez cada cientos de años y ella empieza a contagiarse de sus ganas de intervención, de cambiar los hechos, de pasar del estatismo a la acción. Es cierto que C.C. se mantiene casi siempre como esa figura de «duendecillo en las sombras», el Ariel de Próspero o el Genio de Aladdín; pero sin su accionar simplemente Code Geass y el resurgir de Lelouch vi Britannia no habrían tenido lugar. El despertar de este personaje es, para mí, uno de los más emotivos y simbólicos de toda la serie. Finalmente, se invierten los papeles y es ella quien literalmente despierta a Lelouch en la última película.

Zero, la suma de los ideales

Lelouch inventa hacia el principio de la serie a la figura de Zero, que le sirve inicialmente de álter ego para llevar a cabo sus planes entre las sombras. Al poco de darse a conocer, esta figura enmascarada que no posee una identidad individual (como su propia denominación indica) va aunando los ideales de todo un grupo social, finalmente de una nación, incluso de la humanidad. Similar a V en V de Vendetta, Zero es más que Lelouch, es el depósito de los sueños y esperanzas de una sociedad que acaba con un viejo sistema para empezar uno nuevo. Mientras tanto, Lelouch cae como Zero y se alza Suzaku, al igual que en la obra de Alan Moore caía V y se erguía Evey, siempre bajo el símbolo de una máscara.

Cuando todavía se mantiene el viejo sistema del Imperio de Britannia, existe otra figura que puede resultar a simple vista similar a Zero, la princesa Euphemia. A diferencia de éste, la identidad de la muchacha es sobradamente conocida, siempre va a ser primero y ante todo un miembro de la realeza a ojos de los demás. Sin embargo, «Euphie» se mueve bajo un altruismo difícil de hallar. Lamentablemente, estos sueños chocan con la cruda realidad en un mundo que todavía no está preparado para semejantes cambios.

Se puede hablar largo y tendido de las facetas políticas que contiene Code Geass, de su fascismo, de las guerrillas y usos terroristas, de la aplicación de armamento nuclear, del poder y la manipulación de los medios, los achaques de la globalización, su mesianismo en varias figuras incluyendo al propio Lelouch, el racismo, profundizar mucho más en la guerra de clases y lo cíclico de la historia, pero lamentablemente nos quedaremos en lo superficial por las características que guarda una entrada de blog. Al parecer Fukkatsu No Lelouch toca asimismo el tema de los refugiados. Es cierto que muchas veces estos mensajes se diluyen en un «fan service» demasiado elevado para nuestro gusto (que es eliminado casi en su totalidad en las películas recopilatorias), pero lo cierto es que sigue siendo, aún a pesar del pasar de los años (se estrenó en 2006) una obra considerada de culto por muchos seguidores de anime.

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