La espada del inmortal (2019), cuando adaptar una obra maestra en 24 episodios es imposible

La espada del inmortal (無限の住人, Mugen no Juunin: Immortal) es considerada la obra magna de Hiroaki Samura, publicada entre 1993 y 2012 y recopilada en 30 hermosos (en serio, su arte es espectacular) tomos, que actualmente está relanzando Planeta en una bonita edición que los recopila en 15. Debido a que la obra tardó bastante tiempo en finalizar, ya tuvo una primera adaptación a anime por parte del estudio Be Train, donde se mostraban los primeros arcos argumentales. Takashi Miike también lo intentó dirigiendo una película muy gamberra en 2017.

No ha sido hasta el año 2019 que Lidenfilms y Amazon Prime han decidido traer de vuelta este título para adaptarlo íntegramente en 24 episodios que se ha encargado de dirigir Hiroshi Hamasaki (todo un veterano en la industria y que ha estado detrás de trabajos como Paranoia Agent -sí, la de Satoshi Kon-, Steins; Gate o Shigurui). El propio Samura ha estado involucrado en los diseños de los personajes.

Con estos alicientes, esta vez se veía venir una adaptación en condiciones; pero lo de reunir los 30 tomos en 24 episodios (probablemente por falta de presupuesto) ha resultado fatal.

El argumento nos sitúa en el Japón de finales de la era Edo. Rin Asano (voz en japonés de Ayane Sakura) es una joven que busca vengar el cruel asesinato de sus padres a manos de una escuela conocida como Ittô-ryû dos años atrás. Para ello decide contar con la ayuda de un guardaespaldas y, siguiendo los consejos de una misteriosa anciana, da con el «asesino de 100 hombres», el guerrero inmortal Manji (Kenjirou Tsuda).

La espada del inmortal (2019). LIDENFILMS.

Sensibilidad y melancolía atrapadas por una narrativa confusa

No quiero pecar de catastrofista, pues esta adaptación en anime de La espada del inmortal posee grandes virtudes, pero lamentablemente quedan opacadas por una narrativa errática y confusa, que sitúa a personajes aquí y allá, introduce a nuevos sin saber de dónde salen (o peor, dónde terminan); ni se llegan a comprender las motivaciones de algunos miembros del amplio plantel, algo particularmente doloroso en los casos de los «villanos» Makie (Houko Kawashima) y Anotsu (Nozomu Sasaki).

Y es que la construcción de la psique de los personajes que pululan por La espada del inmortal es uno de los puntos fuertes de la obra original, con finas líneas entre el bien y el mal, el pragmatismo y la espiritualidad, la tradición y la modernidad. Anotsu es claro ejemplo de esto y en este anime se percibe ya en lo poco que (lamentablemente) aparece.

De su historia con Makie poco se puede decir, salvo que queda amputada y herida de muerte; simplemente apenas se entiende. Adiós a la «maldición» de la guerrera más fuerte de toda la obra, de la que al menos ha quedado su melancolía.

Aún así, La espada del inmortal 2019 sí ha sabido reflejar, aún con sus limitaciones, grandes momentos como el rescate de Manji e Isaku por parte de Rin y Doa, el último enfrentamiento contra Shira (el villano más paródico de la serie) o un capítulo final que, si bien cae en la citada narrativa sobrecargada de acontecimientos, logra capturar holgadamente esa sensación de pérdida, de sensibilidad poética hallada en la violencia y del inexorable paso del tiempo.

La espada del inmortal (2019). LIDENFILMS.

También han conseguido con este trabajo aprovechar al máximo ciertas circunstancias de la trama para intentar con estilos más experimentales dentro de la animación, lo que no ha derivado en un mal resultado. La espada del inmortal no es una obra «al uso» (es un seinen bastante gore y con un estilo de dibujo hermoso, pero lejos de los vistos en los manga más comerciales) y creemos que en esta ocasión han sabido reflejar esa «rareza» sin caer en el gore zafio o en las cintas de serie B.

No podemos finalizar esta crítica sin mencionar la mayor virtud de esta última adaptación, que es la banda sonora compuesta por Eiko Ishibashi y Youji Shimizu, la cual se conforma de temas básicamente instrumentales y que bajo el sonido del shamisen nos traslada a ese Japón de antaño, donde guerreros morían por honor (o debido a él). Es gracias a estos temas que algunos de los momentos se confieren de una gran sensibilidad y melancolía.

En definitiva, la de 2019 tampoco ha sido LA adaptación de La espada del inmortal, pero es sin duda la que más se ha acercado al espíritu y esencia de la obra de Samura, aún a pesar de las limitaciones de tiempo, espacio y presupuestarias. Uno no puede evitar sentir cierta añoranza por una época y un lugar que, al contrario que Manji, no hemos vivido.

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Brand New Animal, ritmo trepidante para la última apuesta de Trigger

El estudio de animación Trigger nos ha tenido acostumbrados a títulos de anime de calidad generalmente alta, en algunos casos rozando la maestría, como con Tengen Toppa Gurren-Lagann, y en otros quedándose en un notable y algo significativo entretenimiento. Puede gustar más o menos su estilo atropellado y cargado de adrenalina, con ciertos clichés repetitivos, pero nunca ha ofrecido algo mediocre. Parece que esta tendencia no va a cambiar con su último trabajo: Brand New Animal (más conocido por sus siglas BNA).

El guión lo firma, en parte, Kazuki Nakashima, quien ya escribiera las historias de la citada Tengen Toppa Gurren-Lagann o Promare, lo que se percibe en varios conceptos de base: mundos distópicos donde la humanidad se ve enfrentada a bestias antropomorfas, el deseo del protagonista de ir más allá, el viaje del héroe y un elenco que rezuma energía a través tanto de la confrontación como de la cooperación.

En este caso, el mundo se asemeja mucho al nuestro, con la salvedad de que la humanidad ha convivido desde el principio de los tiempos con hombres-bestia, siempre con una gran desventaja para éstos últimos, quienes debido a la hostilidades se ven finalmente obligados a vivir apartados en una ciudad creada para tal fin: Animacity. Michiru Kagemori (voz en japonés de Sumire Morohoshi) es una joven humana que se ve convertida misteriosamente en una mujer-tanuki. Aterrada y escondiéndose de todos, huye a esta especie de refugio para animales antropomorfos con la esperanza de poder llevar una vida normal. Lamentablemente sus planes se ven rápidamente frustrados, conociendo en el proceso a un hombre-lobo que responde al nombre de Shirou Ogami (Yoshimasa Hosoya).

Brand New Animal (BNA). Trigger.

Entre ambos protagonistas pronto se desarrolla un vínculo que nos traerá a la mente aquéllos de las «buddy movies» (como Zootrópolis, con la que guarda a su vez más de un parecido, o Arma letal), donde policía/detective serio y veterano se ve arrastrado a varios problemas por el miembro más joven e impulsivo, quien a la postre lo sacará del aprieto. Esta química y la que cada uno de ellos (especialmente Michiru) va desenvolviendo con el resto de personajes, incluso los secundarios, es lo que dota a BNA de un enfoque extremadamente interesante y que nos hace empatizar rápidamente con ellos.

Los diseños de los personajes, tanto de los principales como de los secundarios, que corren a cargo de Yusuke Yoshigaki, añaden a ese carisma y a esa compenetración y química entre ellos. Tanto en su forma humana como animal, veremos rasgos comunes y distintivos. Especial mención, claro está, a Michiru y Shirou, si bien la alcaldesa nos tiene asimismo muy intrigados.

La ciudad en la que se desenvuelve la acción, Animacity, tiene a su vez parte de la culpa de que el espectador se vea arrastrado rápidamente al universo del nuevo título de Trigger. La megalópolis tiene sus propias normas, que la acercan más al mundo animal que al civilizado; así como rincones; agrupaciones; deportes; incluso religión. En solo seis capítulos BNA ya ha tocado todos estos palos.

Es posible que todo este enriquecimiento genere a su vez una sensación de sobrecarga en el espectador, como que se están narrando demasiadas cosas en un breve lapso de tiempo. El ritmo, trepidante, quizás lo es demasiado, si bien hay detalles en las interacciones entre los personajes que, de percibirse, nos hablan de su evolución. Lo que sí nos estamos preguntando es cuánto durará este título (ya que hasta la fecha no se ha confirmado, ni tampoco cuándo saldrá la próxima tanda de episodios), pues sentimos que hay muchísimas cosas por contar y que a día de hoy estimamos no serán suficientes doce capítulos (los que suele tener una temporada de anime) para ello. Eso sin tener en cuenta los habituales giros de guión a los que nos suele tener acostumbrados Trigger en los últimos actos.

La dirección de You Yoshinari (Little Witch Academia) tiene mucho que ver en este ritmo desenfrenado y sólido, que logra atrapar al espectador desde el primer episodio. Las escenas de acción son trepidantes y están animadas con una fluidez y dinamismo excelentes (solo con ver la primera confrontación entre Ogami y los bandidos te quedas ojiplático).

La banda sonora, compuesta por mabanua (Megalo Box, Sakamichi no Apollon), se compenetra a la perfección tanto con las dinámicas escenas de acción como con las más pausadas; especial mención a cierto tema que suena de forma recurrente (sobre todo cuando hay flashbacks de Michiru) y que trae consigo cierto sabor melancólico; así como el ending «Night Running» (de Shin Sakiura y AAAMYYY), el cual está integrado en la trama.

En definitiva, los seis primeros episodios de BNA (disponibles, por ahora, en Netflix Japón) nos han demostrado que Trigger ha sabido traernos otro producto fresco, interesante más allá de ciertos clichés, algo gamberro y con una ambientación y unos personajes la mar de interesantes; aderezado todo ello con un apartado audiovisual imponente y de buena calidad. Lo único que nos hace preocuparnos es cuánta será la duración final del producto y si estará a la altura de todas las tramas que ya han sido abiertas.

Brand New Animal (BNA). Trigger.

Ghibli y la importancia de los ancianos

La ancianidad ha sido la gran ignorada en la ciencia ficción y fantasía, salvo excepciones (caso de la figura del maestro o títulos como Up de Pixar). Vivimos una etapa en la que, además, están siendo las grandes víctimas (y, muchas veces, dejados a su suerte), como si fuesen el lastre de la sociedad. Nada más lejos de la realidad. Studio Ghibli ha ido mostrando a lo largo de la mayor parte de su filmografía la importancia de los ancianos en las vidas de los héroes (cuando no son ellos mismos los protagonistas). Repasamos los títulos donde han tenido papeles más relevantes.

Ponyo en el acantilado (崖の上のポニョ, Hayao Miyazaki)

Esta reinvención de La Sirenita por el gran Miyazaki nos sitúa en un pueblo costero de Japón, donde un niño llamado Sôsuke encuentra y acoge a una niña-pez a la que bautiza como Ponyo. La madre de Sôsuke, Lisa, trabaja como cuidadora en una residencia de ancianos, siendo éstos testigos de varios de los acontecimientos de la película (especialmente durante el tercer acto). La forma en la que el director nipón retrata a los abuelos y su interacción con los personajes más jóvenes es de una naturalidad y gracia que rara vez se ven en el cine. El geriátrico está lejos de ser un lugar triste y sombrío y la energía de sus residentes se alejan de determinados estereotipos.

Nicky, aprendiz de bruja (魔女の宅急便, Hayao Miyazaki)

Otra de Miyazaki y quizás uno de sus títulos más pasados por alto  es este relato sobre la búsqueda de la independencia y nuestro lugar en el mundo laboral, visto desde la perspectiva de una adolescente que tiene la particularidad de ser una bruja. Nicky se muda del hogar familiar, como viene siendo costumbre entre los suyos, para buscar trabajo en la gran ciudad. Allí, entre otros, conoce a una señora (conocida solo como «Oku-sama» en la versión japonesa) que la ayudará a reencontrarse y que le pedirá un encargo para el cumpleaños de su nieta.

Miyazaki muestra aquí el papel de apoyo de los abuelos sin que esperen nada a cambio, ya que la nieta solo muestra rechazo y desapego ante el regalo. También cómo algunos, en los avatares de la juventud, tienden a pensar en los ancianos como un incordio; mientras que la propia Nicky se ve alejada de los suyos.

Nicky, aprendiz de bruja. Studio Ghibli

Susurros del corazón (耳をすませば, Yoshifumi Kondô)

Dirigida por alguien que no es Hayao Miyazaki (aunque el guión sí está firmado por él), esta obra nos narra la búsqueda de inspiración por parte de una adolescente apasionada de los libros, Shizuku Tsukishima, en el Japón de 1994. Un día, siguiendo a un rechoncho y misterioso gato, la joven encuentra una tienda de antigüedades que pertenece a un anciano, Shirô Nishi, a su vez abuelo de un compañero de curso.

El papel que el anciano jugará en la búsqueda de Shizuku para encontrarse a sí misma será fundamental, así como sirve de apoyo para su nieto en la familia. Estamos de nuevo ante la representación de un abuelo jovial, amable, culto y que será amigo de la protagonista. Especial mención a su aportación (con sus colegas músicos) a la interpretación de «Country Road».

El viaje de Chihiro (千と千尋の神隠し, Hayao Miyazaki)

La que es considerada obra magna de Miyazaki es esta especie de Alicia en el País de las Maravillas con muchos elementos del folclore nipón. La protagonista, Chihiro, va a parar a un misterioso negocio de baños para deidades regentado por una bruja, Yubaba. Ésta tiene aspecto de anciana, no por ello sin dejar de ser autoritaria, vital y poderosa. Además, Yubaba cuenta con una hermana gemela, de características similares, que responde al nombre de Zeniba.

Si bien no son propiamente abuelas de nadie, Yubaba y Zeniba representan a la bruja de aspecto anciano y que no por ello es necesariamente maligna (ya que los cuentos nos tienen más que habituados a que bruja y vieja equivale a villana).

El castillo ambulante (ハウルの動く城, Hayao Miyazaki)

Como mencionábamos al inicio, la representación de la ancianidad en la ficción por lo general ha sido ausente o ha dejado bastante que desear, algo que se ve incrementado en los casos de papeles protagonistas. Son contadas con los dedos de la mano las películas con un anciano en el papel principal. En el caso de Ghibli, ese título sería El castillo ambulante.

Adaptación (muy libre) de la novela escrita por Diana Wynne Jones, la historia cuenta cómo una joven sombrerera llamada Sophie se ve maldita por una bruja, por lo que su aspecto cambia repentinamente al de una anciana. Sophie irá a la búsqueda del mago Howl con la idea de revertir la maldición, a la vez que aprende a aceptarse a sí misma.

Si bien Sophie no es propiamente dicho una anciana, se pasa casi toda la película como tal, por lo que sus actos y las interacciones con el resto de personajes son desde la perspectiva de alguien de la tercera edad. 

Hitomi Odashima (My Hero Academia): «Cada vez hay más mujeres trabajando en la animación»

La última edición de Japan Weekend Madrid se celebró el pasado mes de febrero, contando con invitados de la talla del director de Mushishi, Hiroshi Nagahama; o de la directora de animación y diseñadora de personajes de My Hero Academia (Boku no Hero Academia, 僕のヒーローアカデミア), Hitomi Odashima, a quien tuvimos el honor de entrevistar y quien además respondió a varias preguntas de los asistentes mientras realizaba en directo una ilustración exclusiva protagonizada por Bakugo y All Might.

Odashima es uno de los ejemplos de mujeres que trabajan en el mundo de la animación japonesa, donde ocupa asimismo un puesto de responsabilidad. Por suerte, no es la única.

«Hoy en día hay más mujeres en el mundo del anime», nos ha asegurado. «Por ejemplo en el caso de My Hero Academia hay actualmente más mujeres que hombres trabajando».

Odashima estudió diseño y empezó trabajando como diseñadora de muebles y objetos. Empezó a trabajar en el mundo de la animación como diseñadora de personajes y de vestuario, por ejemplo en Digimon Adventure Tri. o en Ao no Exorcist.

«En My Hero Academia es la primera vez que trabajo de forma más general y con más responsabilidades, por lo que experiencias anteriores me han ayudado mucho», ha comentado.

Trabajar en My Hero Academia le ha aportado además muchas experiencias, como venir a otros países, siendo esta la primera vez que visita España.

Hitomi Odashima sosteniendo la ilustración realiada para Japan Weekend Madrid 2020 de My Hero Academia

Precariedad en el mundo del anime

Últimamente son más las voces que se alzan contra las condiciones laborales en el mundo de la animación japonesa, donde salarios bajos y el exceso de horas extra parecen estar a la orden del día.

«Es cierta la precariedad laboral en el anime, ya que la gente que empieza a trabajar tiene que dejarlo por no ganar suficiente dinero para vivir», ha contado Odashima, quien ha añadido que le «apena porque no pueden dedicarse a lo que les gusta y son jóvenes promesas». El gobierno va cambiando las condiciones de trabajo, por lo que esperan que la situación mejore, aunque es complicado y no esperan que sea a corto plazo.

A pesar de estas condiciones, la calidad en la animación en un anime (de larga duración) como My Hero Academia es notoria, lo que Odashima achaca a la pasión que todos ponen en el proyecto, «por eso lo sacan adelante». «Mantener la comunicación dentro del equipo» es asimismo esencial.

El proceso para animar cada episodio es de hecho realmente complicado, pero está a su vez perfectamente estructurado. Tal como nos ha contado, hay un plan estudiado (realizado por el productor) por cada capítulo dividido en secuencias, por lo que cada equipo de animación se encarga de un corte o secuencia. Hay varios cortes para una o dos personas,; luego se pasa a otro equipo para ponerlo en movimiento. Primero hacen el dibujo estático el equipo de arte conceptual y luego lo pasan a movimiento en el equipo de animación.

Diseño de Katsuki Bakugo realizado para el anime de My Hero Academia (Boku no Hero Academia). Estudio Bones.

Tras esto, envían el trabajo realizado al director de animación, quien le da el visto bueno o indica qué han de modificar o corregir. Después viene la edición y finalmente la publicación. Normalmente hay dos equipos (unas 300 personas) trabajando simultáneamente en cada episodio, que se complementan para sacarlo adelante en un período de tres meses (que puede verse prolongado a seis).

Normalmente cada episodio es terminado solo unas horas antes de la emisión. «Es realmente estresante», ha indicado Odashima. A veces se tiene que volver a dibujar todo a tal como lo quiere el director. Muchas veces no llegan a tiempo.

Bakugo es su personaje favorito de My Hero Academia

Odashima, cuyas inspiraciones provienen sobre todo de títulos como Fullmetal Alchemist o Naruto, se alegró mucho al empezar a trabajar en la adaptación a anime de My Hero Academia, ya que «el manga original es muy interesante».

Dentro del variado y enorme plantel de personajes que desfilan por la obra de Kôhei Horikoshi, Odashima se queda con Bakugo y con Mineta «porque es muy fácil de dibujar».

El momento que más les costó animar fue la pelea de Deku contra Overhaul. «En el estudio costó mucho animar esa lucha debido a que fue muy complicado dibujar todos los músculos del villano», ha añadido.

Por el contrario, el sexto ending, protagonizado por Erin y dirigido por ella misma, le supuso una experiencia de lo más gratificante.

Para el futuro, nos ha asegurado que le gustaría trabajar dirigiendo otro ending, un cortometraje, un videoclip o un anuncio.

Imagen del sexto ending de My Hero Academia (Boku no Hero Academia), dirigido por Hitomi Odashima. Estudio Bones.

El amor está en el agua, un refrescante romance con forma de trabajo menor de Yuasa

Masaaki Yuasa se ha hecho un hueco en el mundo de la animación japonesa (y lo que le queda) con títulos tan interesantes como The Night Is Long, Walk On Girl, Mind Game o Devilman: Crybaby. Ninguna de ellas baja del notable. Selecta Visión ha traído a las carteleras españolas su último trabajo, El amor está en el agua (Kimi to, Nami ni Noretara きみと、波にのれたら), una apuesta la mar de oportuna para la fecha de su estreno el 14 de febrero.

Hinako Mukaimizu (voz en japonés de Rina Kawaei) es una joven recién llegada a una ciudad costera que aspira a estar cerca del mar, al cual adora desde que era niña debido en buena parte a su pasión por el surf. Allí conoce a Minato Hinageshi (Ryôta Katayose), un bombero muy simpático y agradable que sabe hacer un poco de todo. Ambos enseguida conectan y se enamoran, dando inicio a una relación que se verá truncada debido a un trágico acontecimiento.

El amor está en el agua aprovecha la química desarrollada por el par de protagonistas para dar así rienda suelta al drama, a la melancolía y a la exploración de la pérdida y su consecuente superación.

El amor está en el agua. Science SARU.

A Yuasa se le debe de dar bien la narrativa de romances, algo que ya había demostrado con The Night Is Long, Walk On Girl y en menor medida con Devilman: Crybaby  (por volver a los mismos ejemplos) porque, a pesar de lo fácil que es caer en terrenos almibarados en este tipo de historias, logra salvar el tipo y nos ofrece un vínculo Minato-Hinako sólido y enternecedor, aún con sus escasos minutos en pantalla.

Gracias a que la relación entre los dos protagonistas se asienta bien, la parte más dramática llega sola. Esta es probablemente la sección más interesante de la cinta y la que más posibilidades ofrece. Lamentablemente, no están bien aprovechadas y el último acto es el que más cae en clichés y situaciones anodinas. Eso sí, el final es quizás de los más emotivos que hemos tenido oportunidad de ver en los últimos años.

El amor está en el agua. Science SARU.

El apartado técnico, a cargo del estudio de Yuasa, Science SARU, cumple como en todos los trabajos del director. Animación simple, pero efectiva y dinámica, con colores llamativos que se acoplan estupendamente al tipo de historia que nos quiere contar. No nos encontramos ante un estilo tan bonito como el de Ghibli ni tan grandilocuente como el de las cintas de Satoshi Kon, ni falta que le hace. Es el estilo Yuasa.

La banda sonora, compuesta por Michiru Oshima, viene con trampa. Se puede decir que hay un tema especialmente importante a lo largo de la trama y que suena en más de una ocasión. Si te gusta, bien; pero como no sea el caso puede llegar a resultar irritante y distrae de ciertos aspectos de la trama.

En definitiva, El amor está en el agua es otro notable trabajo de Yuasa, pero está algo lejos de ser el mejor. Apoyándose en la química de sus dos protagonistas y en el bonito (y desaprovechado) guión de Reiko Yoshida, la película pasa como una ola, con su momento álgido y luego cayendo en un último acto poco inspirado y más propio de un shôjo promedio o de una película de sobremesa.

Japan Weekend Madrid 2020: Una vez más, nos envuelve con su encanto

La edición 2020 de la Japan Weekend en Madrid (Ifema) está a la vuelta de la esquina y no ajena a lo que quieren sus fans, nos vuelve a sorprender  una vez más y como siempre con espectaculares invitados tales como:

Anime
  • Hiroshi Nagahama: director de Mushishi, Detroit Metal City, Uzumaki o The Reflection junto a Stan Lee.
  • Hitomi Odashima: La directora de animación de My Hero Academia,  al igual que Nagahama ofrecerá una charla y sesión de firmas.
Música
  • Faky: El grupo de pop que más lo está petando en Japón, con doble concierto por primera vez en Europa.
  • Sukisha: ¡El productor y cantante es el gran exponente japonés del lo-fi hip hop, el género de moda en internet!
  • Kiki Vivi Lily: Tendremos a la cantante del hit «Blue in Green» y unas de las voces en auge de la escena nipona.

Arte

  • Laia López: Autora de Strawberry Moon y Blue Moon, y una de las artistas nacionales más relevantes del momento.
  • H Alexander: La popular ilustradora Hannah Alexander estará firmando sus obras durante el fin de semana.

Drags

Ariel Rec y Killer Queen estarán el domingo dando una charla sobre visibilidad drag.

Wrestling

  • Shirakawa: Mina Shirakawa, la superestrella Joshi Puroresu de wrestling peleará en el ring de lucha.
  • Yuu: La ex-judoka es presentada en la web oficial como una de las luchadoras ‘joshi’ mas internacionales y rompedoras del momento.

Cosplay

  • Shirogane: La cosplayer internacional y estilista rusa visitará la capital por primera vez.
  • Ginny Di: Ginny Di es una cosplayer y youtuber que hace cosplays profesionales, sketches de comedia y música.

Actores de doblaje

  • Team Rocket: ¡Amparo Valencia (Jessie), Iván Jara (James) y José Escobosa (Meowth) estarán el sábado!

Youtubers

  • Mr. Jägger: El creador de contenido Jägger estará el fin de semana del 15 de febrero en Japan Weekend.
  • Bleda y Vul: Los youtubers de anime vuelven con su habitual show y un stand durante todo el evento.

Todas estas grandes figuras y eventos y muchas cosas más, como los habituales concursos de canto o cosplay o actividades con varias asociaciones o academias os esperan el próximo fin de semana del 15 y el 16 de febrero en el Ifema de Madrid.

Esos romances que nos marcaron para siempre (San Valentín 2020 Edition)

San Valentín está llegando a su fin (más o menos) y, como viene siendo habitual cada año, dedicamos una entrada a esos romances del mundo de la fantasía y ciencia ficción que más nos han llegado a la patata. Sin embargo, esta vez quisimos reunir a los favoritos de los seguidores en Twitter, por lo que aquí van los romances más citados o que mayor atención han recibido.

Tidus y Yuna (Final Fantasy X y Final Fantasy X-2)

Tidus y Yuna (cuyos nombres significan sol y noche en okinawense, respectivamente) han sido, desde prácticamente la salida de Final Fantasy X, una de las parejas favoritas (por no decir LA pareja en casi todas las encuestas de este tipo) de los seguidores de la franquicia.

Tidus es un reconocido jugador de blitzball (el deporte favorito del pueblo de Spira) que un día se ve trasladado a otra época, donde pervive la amenaza constante de un ente destructor conocido como Sihn. Allí conoce a Yuna, una invocadora encargada de peregrinar para destruir a Sihn (al menos durante un tiempo).

Ilustración oficial de Tidus y Yuna por Tetsuya Nomura.

El encuentro entre ambos, en principio algo distante por la timidez de Yuna y el misterio que envuelve tanto a ella como a Tidus, se va tornando más cálido y cercano a medida que van ocurriendo determinados acontecimientos y se van acercando. Suyas son escenas consideradas memorables como la del baile sobre el agua, el beso en el lago o ese final que arranca las lágrimas a más de uno.

Su historia continuaría en Final Fantasy X-2 (la primera secuela propiamente dicho de la saga) y, si se quiere tener en cuenta, un relato escrito por el mismo guionista de los juegos, Kazushige Nojima, que sería un bosquejo de lo que vendría a ser Final Fantasy X-3.

En este periplo, el romance entre Tidus y Yuna pasa por todo tipo de situaciones y llega a conmovernos, emocionarnos y hacernos reír en más de una ocasión.

Cloud y Aeris / Zack y Aeris (Final Fantasy VII y Compilación de Final Fantasy VII)

Cloud y Aeris ha sido otra de las parejas más citadas y, al igual que sucediera con Tidus y Yuna, suponen una de las historias de amor trágicas de Final Fantasy (en este caso de la séptima entrega). Como ya hemos hablado de ellos anteriormente, vamos a aportar un nuevo matiz sobre lo que puede traernos el Remake, al menos por lo visto en avances.

Parece que en esta ocasión, principalmente porque van a desarrollar más la historia y a añadir elementos aquí y allá, el papel de Aeris va a ser más prominente dentro del lore. Última supervivientes de los Cetra o Ancianos, Aeris tiene una vinculación especial con el planeta, Jenova, Sefirot y Shinra. No sería de extrañar (y parece que así sucederá) que su historia con Cloud (un mercenario que se une al grupo eco-terrorista Avalancha) sea más destacada en las primeras entregas, especialmente de cara a determinante escena.

Cloud y Aeris en Final Fantasy VII: Remake. Square Enix.

Otra pareja que involucra a Aeris y que ha sido mencionada más de una vez es la que forma con Zack, la cual cuenta asimismo con gran cantidad de seguidores.

Zack es un joven que aspira a convertirse en héroe dentro de las filas de Soldado en Shinra, mientras que Aeris es cuando se conocen todavía una joven que se refugia (de Shinra, básicamente) en los suburbios de Midgar. Se encuentran accidentalmente y enseguida congenian, formándose una relación que la muchacha describirá como la de su primer amor o novio.

Evidentemente, como casi todas las parejas populares de Final Fantasy, su historia termina en tragedia, lo que habrá llevado al llanto a multitud de jugadores con el final de Crisis Core (el título donde se desarrolla su romance). Lo cierto es que tienen elementos de lo más conmovedores y emanan muy buena química como extrovertidos y fuertes emocionales que son. Previsiblemente, al igual que comentábamos con Cloud, la presencia de Zack (y con ella su historia con Aeris) será ampliada en el Remake.

Estas tres parejas han sido las más citadas o que han despertado mayor reacción y, casualmente, todas ellas se las debemos en buena medida a los nombres de Tetsuya Nomura, Kazushige Nojima y Motomu Toriyama. Aplausos para ellos.

Ipsen y Colin (Final Fantasy IX)

La pareja principal de Final Fantasy IX la conforman Yitán y Garnet (o Daga), pero hay un momento en especial que estos dos protagonizan donde él le cuenta una historia a ella. Los protagonistas de este relato son Ipsen y Colin y, al igual que su periplo, son tan efímeros como memorables. Sencilla y contundente, Yitán la usa a modo equiparable con la persona por quien siente algo especial. Devoción y ternura en estado puro. Gracias a @LeonheartTribal (Twitter) dejamos la imagen por aquí.

La historia de Ipsen y Colin en Final Fantasy IX. Squaresoft.

Haruka y Michiru (Sailor Moon)

Sailor Moon es EL shôjo de la década de 1990 y sí, tenía (al menos) una pareja lésbica canon protagonizada por Haruka y Michiru (Urano y Neptuno, respectivamente). Evidentemente, en algunos países la censura se encargó de hacerlas pasar por primas, pero lo que es obvio, es obvio. Es verdad que cada una de ellas ya presentaban los estereotipos de chica andrógina y seria y otra sensible y bondadosa, respectivamente; pero que un anime y manga tan popular nos haya brindado con tanta naturalidad una pareja tal, y que hayamos podido crecer con ellas, es para estar lo suficientemente agradecido.

Entrando en materia, recuerdo a Haruka y Michiru con ternura. Su vínculo es especialmente fuerte y además se llevan estupendamente.

Haruka y Michiru en Sailor Moon. Naoko Takeuchi.

Favaro y Amira (Shingeki no Bahamut: Genesis)

Los protagonistas del anime Shingeki no Bahamut: Genesis, adaptación de MAPPA de un videojuego de cartas, son un ejemplo de cómo de un concepto la mar de sencillo pueden salir 12 episodios de pura fantasía épica. Y sí, hablamos tanto del anime a nivel general como de esta pareja en particular. Amira es una muchacha con personalidad algo infantil y con una naturaleza sobrenatural que va aprendiendo de Favaro, un amante de la libertad mujeriego, conceptos básicos (y no tanto) de la vida. Viaje emocional y fantástico donde los haya que, para variar, no acaba del todo bien (básicamente nos gustan los romances tristes).

Se han mencionado a otras tantas parejas, como Guts y Casca (Berserk), Haruo y Akira (Hi Score Girl), Ayato y Haruka (RahXephon), 9S y 2B (NieR: Automata) o Yukito y Toya (Cardcaptor Sakura), pero lamentablemente no tendríamos espacio para poder escribir sobre sus virtudes. Gracias a todos por participar y feliz día (o noche) de San Valentín.

Los niños del mar, mito moderno de sirenas

Selecta Visión ha estrenado este fin de semana en cines de España la película de anime Los niños del mar (Kaijuu no Kodomo 海獣の子供), una espectacular obra a medio camino entre el cine costumbrista y pausado sobre el crecimiento adolescente de su primera mitad con el realismo mágico (casi delirante) de su última parte. Dirigida por Ayumu Watanabe (After the Rain); con guión del propio autor del manga en el que está basado, Daisuke Igarashi; y música compuesta por el siempre maravilloso Joe Hisaishi; nos encontramos ante una delicia visual que, narrativamente hablando, no está hecha para todo el mundo.

Ruka es una estudiante de secundaria que es expulsada del club de balonmano el primer día de vacaciones. Sin saber a dónde ir y con sus padres recientemente separados, acaba yendo al acuario donde trabaja su progenitor. Allí conoce a un misterioso chico llamado Umi, quien fue criado junto a su hermano Sora por una manada de dugongos. A partir de aquí dan comienzo las largas vacaciones de Ruka.

Hay que agradecer especialmente a Selecta el haberse atrevido a traer este título a las carteleras patrias, teniendo en cuenta que se trata de un mercado que, aunque en auge, sigue apoyando masivamente obras que forman parte de franquicias tales como One Piece o Dragon Ball, pero no tanto los trabajos independientes. Además y como decíamos, Los niños del mar no está hecha para todo el mundo.

Los niños del mar. Studio 4ºC.

Basada en el manga de mismo título, Igarashi ya había creado una narrativa que partía de los mitos, la cual no tiene por qué tener sentido (mucho menos, el mismo sentido) para todo el mundo. Entre la psicodelia y la metafísica, Los niños del mar se abre así camino muy alejada de los típicos shônen y mucho más cercana al cine de Terrence Malick (La delgada línea roja, El árbol de la vida). Poesía visual, que puede llegar a resultar lenta y sobre todo confusa para parte del público.

A esta confusión hay que sumarle que la adaptación cinematográfica se deja en el tintero varias escenas determinantes del manga (prácticamente los tomos 3 y 4 completos, si bien es cierto que, para quien esto suscribe, éstos son los que contienen más «relleno del denso»), lo que le otorga un mensaje más centrado en la madurez de Ruka y su vínculo con Sora y Umi y mucho menos en la búsqueda de Anglade (reducido a un personaje completamente secundario) y Jim.

En donde no se pueden poner peros a la película es en su apartado audiovisual. La animación es hipnotizante y absolutamente mágica, tanto en sus partes más experimentales como en otras más convencionales. «Planos secuencia» de las calles por las que corre Ruka, la imagen de ella y Sora nadando bajo el cielo estrellado o, por supuesto, toda la secuencia en el clímax con el ritual del nacimiento son para quedar grabadas en la retina. El diseño de los personajes, a cargo del veterano de Ghibli (y de animes como FLCL o Evangelion) Kenichi Konishi, que sigue fielmente las pautas del estilo de Igarashi, redondea este apartado.

Los niños del mar. Stduio 4ºC.

Qué decir de las partituras de Joe Hisaishi. El compañero de Hayao Miyazaki pone aquí su sello en uno de sus mejores trabajos, y eso es decir muchísimo teniendo en cuenta los temas que ha compuesto para Mi vecino Totoro, El viaje de Chihiro o El verano de Kikujiro, por mencionar a unos pocos. La música con la que arranca la película, que parece seguir el sonido base de las ballenas, o la canción que toca Dehdeh con su instrumento de viento, son solo dos de los ejemplos de este espectacular trabajo que suma puntos a esta experiencia.

Como decíamos, Los niños del mar no es una obra para todo el mundo. Probablemente algunos se aburrirán y otros quedarán estupefactos, pero lo que no se le puede negar es que estamos ante un innovador título que, bajo una premisa clásica, acaba convirtiéndose en algo que no dejará indiferente. Una película arriesgada y excelentemente cuidada que viene a hablarnos de la vida, del mar, del cielo, de las estrellas y de que en algún momento todos nos vemos obligados a crecer, pero sin olvidar a quienes vamos dejando atrás.

P.D.: No os vayáis durante los títulos de crédito, ya que, por un lado, hay escenas posteriores que culminan más satisfactoriamente la película. Por el otro, quedarse a escuchar la canción de Kenshi Yonezu «Spirits of the Sea» es una auténtica delicia.

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Explicamos: Los niños del mar o el mito de creación del siglo XXI

Selecta Visión ha estrenado en cines de España la cinta de anime Los niños del mar (Kaijuu no Kodomo, 海獣の子供, en el original japonés), la última película de Ayumu Watanabe (ha estado al cargo de varios largometrajes de Doraemon y de la serie After the Rain) y del estudio 4ºC (las también muy peculiares TekkonKinkreet o Mind Game, entre otras), basado en el manga de cinco tomos (publicado aquí por ECC Ediciones) de Daisuke Igarashi.

La historia parte de los cambios por los que está atravesando la vida de Ruka, una adolescente japonesa a quien le prohíben asistir a las clases de entrenamiento de balonmano durante las vacaciones de verano debido a un encuentro con otra compañera. Ruka es competitiva y tiene problemas para comunicarse, lo que se traduce en una sensación de aislamiento y de no pertenencia a este mundo. Sus padres, además, acaban de separarse. Un día conoce a un extraño muchacho que nada en el agua, quien responde al nombre de Umi, y a su hermano Sora.

Avisamos de SPOILERS tanto de la película como del manga Los niños del mar.

El relativismo del oyente

La primera mitad de Los niños del mar se desarrolla al uso, sentando las bases de la típica historia de niña que se hace mujer, el crecimiento del héroe. A partir de la mitad, la narrativa se torna simbólica y caótica, entre la psicodelia y la aparente locura del mito.

Porque Los niños del mar es sobre todo un mito, pero contado en el siglo XXI. Como tal, no necesariamente debe tener sentido; si bien el antropólogo Claude Lévi-Strauss defendía que los mitos contenían toda lógica y respuestas, solo que al ser atemporales y no estar sujetos a determinados episodios históricos pueden prestarse a distintas interpretaciones, según quien lo mire o escuche.

El nacimiento de Rakshasa. Los niños del mar, tomo 2. ECC Ediciones.

Hay mucho de antropología y mucho de mitos recogidos en la obra de Igarashi. Partiendo de Jim Cusack o Anglade, quienes hacen las veces de antropólogos sin serlo, son los observadores participantes de los sucesos extraños que acontecen. Son además (especialmente Anglade) quienes transmiten al espectador o lector los mitos vinculados a la historia.

Es el caso del nacimiento de Rakshasa, mito budista y del hinduismo que Anglade cuenta en su primera aparición cuando va a buscar a Sora. Rakshasa es un ser demoníaco que nace del dios creador del universo, el cual un día viajando junto a su mujer a lomos de un toro se pusieron a tener sexo y eyaculó sobre el mar. Anglade concluye que los meteoritos que caen sobre el océano a inicios de la historia representan al semen del cosmos o de esta deidad. Y dicho meteorito será esencial para la historia.

En cuanto al propio Raksasha, se cree que los niños del mar pueden servir de analogía con el ser demoníaco que devora a los humanos. Cuando Dehdeh los encuentra en el manga, un paisano le explica una leyenda que habla de dos niños que llegan misteriosamente, uno procede del cielo y otro del mar. Ambos crean un vórtice en el océano que lo consume todo, como hasta cierto punto acaba ocurriendo en la historia.

Retomando a Lévi-Strauss, los mitos poseen lógica, pero varía dependiendo de quien lo escucha o de quien lo narra. Igarashi plantea aquí un mito sobre la creación del universo y la vida, partiendo de la madurez de una adolescente de hoy que se topa con dos misteriosos muchachos, que se presta a diversas interpretaciones (yo por ejemplo ya he leído teorías que parten de las creencias de Bali, del cristianismo, de teorías sobre la reencarnación o incluso que todo se ciñe al despertar sexual y posterior aborto de Ruka).

Tanto la película como el manga se centran bastante en mostrar la dualidad (a veces enfrentamiento) entre la ciencia o empirismo y lo inexplicable. Esto es perceptible y no merece mayor análisis, pero básicamente sirve como crítica del antropocentrismo dominante (en una realidad donde el ser humano representa a una ínfima parte) y de que, a pesar de todos los avances tecnológicos de los últimos años (pocos, en el conjunto de la historia), el hombre todavía no sabe realmente casi nada.

La propia narrativa de Los niños del mar juega con este relativismo, con este microcosmos frente al macrocosmos. Sora, Anglade y Dehdeh mencionan que en realidad el ser humano apenas sabe ni percibe nada del total de la existencia. La primera mitad parte desde Ruka hacia el mundo; la segunda desde el universo hacia la muchacha.

La creación del universo o nacimiento en Los niños del mar. Studio 4ºC.

El universo como cuerpo biológico que se reproduce

En realidad, Los niños del mar es bastante fácil de entender si se parte de la idea de que el universo funciona como ente orgánico, trabaja y se reproduce como un ser vivo. Nosotros, humanos, somos una minúscula parte de un todo, las amebas, que ayudan (en parte, al menos) a que este todo siga su marcha. Si Cells at Work! o Érase una vez la vida se centrase en el cosmos, nosotros seríamos como los glóbulos rojos.

Así, la Tierra con mar es el útero, el meteorito el esperma, el ser humano el mensajero o teta. Jim canta esta canción y se la cita en más de una ocasión durante la obra. También Kanako, la madre de Ruka, compara al feto en el útero con un ser acuático que, al nacer, muere (como ser de agua) y revive (como ser terrestre en un nuevo mundo), amamantado por el humano.

La representación del océano a través de una figura femenina con varios senos surge asimismo varias veces en el manga, ya sea o no representada en la ballena en cuyo interior termina Ruka con el esperma/meteorito. El mar es creación y fuente de vida, es Venus, como el citado cetáceo.

Los niños del mar funcionan a su vez como espermatozoides: van en busca del meteorito caído y mueren en el intento. Primero lo logra Sora, quien se lo pasa a Ruka (también bajo simbolismo sexual, que veremos a continuación), a quien finalmente se lo arrebata Umi. El destino es Umi, literalmente el mar, que alcanza el grado máximo evolutivo, el universo mismo.  Estos niños que aparecen muertos son también referidos (al menos en el manga) como «menstruación del océano» por las trabajadoras del acuario, ya que sus tejidos corporales se asemejan a los cuerpos blancos de los ovarios. Surge así la creación, fecundación o el nacimiento.

Los humanos seríamos por nuestra parte la teta, como dice Jim, que da la bienvenida al nacimiento/muerte (esta dicotomía no la expresa solo Kanoko, sino también Sora cuando se comunica con Ruka a través del meteorito; ya que los seres del mar mueren al salir de éste y entrar a tierra, y viceversa). En la historia, Ruka es la elegida, como dice Anglade, para ser la mensajera y observadora de la creación o renacimiento de la vida universal.

Hay no obstante algunas excepciones de animales marinos que mueren al salir a tierra (al menos si lo hacen durante determinado tiempo). Una de ellas son las tortugas, más que nada por la variedad de subespecies dentro de los quelonios. Sora es visto nadando sobre una tortuga y posteriormente se lo ve observando a la misma mientras desova en la playa y vuelve al mar. El rubio dice que la conoce de cuando era niño. Este animal simboliza la ruptura de esa frontera entre mar y tierra, vida y muerte que se muestra varias veces en el manga.

Los niños del mar. Studio 4ºC.

Sora y Umi, sirenas del mundo moderno

Tanto Sora como Umi han sido criados por dugongs, conocidos también como «sirenas» debido a la forma en la que amamantan a sus crías, sujetándolas con una aleta mientras la cuelgan del pecho (imagen que sale representada en Los niños del mar). Por ello, ambos nadan como si tuvieran aletas y, al entrar en contacto con la tierra, sufren de forma similar a los delfines (su piel se seca, sus ojos se irritan y comienzan a asfixiarse), especialmente Sora.

El rubio es además «hermoso» (muy similar otros niños del mar de otros relatos) y cuando Ruka lo encuentra está sentado sobre una roca a la orilla del mar y hay «música» de fondo; esa misma jornada ella ha escuchado una melodía de ballenas que recordará posteriormente como «la canción que sonaba el día en que conocí a Sora». El muchacho se ofrece a «jugar» con Ruka si es que está aburrida.

Posteriormente, Sora arrastra a Ruka al océano en más de una ocasión (Umi también, a todo esto, aunque las semejanzas con las sirenas se dan aquí con menor intensidad). Sora besa a Ruka y luego la lleva al mar para desaparecer brillando y siendo despedazado (las sirenas atraían a los marinos, los seducían y luego los ahogaban o despedazaban, en algunos casos se los comían).

Anglade hace incluso una referencia directa a las sirenas en el manga y su forma de seducir a los humanos para llevárselos al océano, preguntándose si acaso los niños del mar formarían parte de este grupo.

Ningyo es el término bajo el que se conoce a las sirenas en Japón. Éstas tienen más cuerpo de pez o anfibio, dejando solo el rostro o cabeza de humano. Cuando aparecen, suelen ser aviso de algún fenómeno como tsunamis, tifones o terremotos. Al contrario que en Occidente, en el país nipón son las sirenas las que suelen acabar despedazadas y comidas por los humanos, ya que se cree que conceden la vida y juventud eternas.

Sora y Umi conocen a Ruka a la par que empiezan a ocurrir sucesos como la caída de los meteoritos o la llegada del tifón. Sora, además, termina despedazado y siendo devorado por peces en el mar después de haber besado/representado el encuentro sexual con Ruka.

En cuanto a Umi, más que sirena/ningyo, sería también el propio mar, como su nombre indica, así como las pistas que se van dejando en la historia, como Anglade contando que las bacterias halladas en el cuerpo del niño solo se encuentran en el ecosistema más profundo del océano, donde no llega nada de sol. Más infantil, enérgico y amigable con los humanos (cuando quiere) que Sora, el menor de los hermanos es también alguien a quien hay que proteger, en palabras de Ruka y a juzgar por los actos de Sora. En Umi se deposita el tifón, asociado asimismo con la vida, el cual va creciendo en su vientre. De ahí, el meteorito es depositado en Umi por decisión propia, se fecunda junto al tifón y acaba desapareciendo/renaciendo. Ruka agarra una porción de este renacer y se lo traga.

Umi está asimismo vinculado al concepto de hombre primordial que buscan Jim y Anglade y al que hacen referencia tantos mitos de creación (como Pangu en China o Púrusha en en el Rigveda). Este primer ser vivo, que vendría a ser también la ballena de varios senos, parte siempre del mar, ya que antes de la existencia misma había agua o sustancia líquida en estos mitos. El ser primordial proviene de un huevo o se divide en varias partes, de las que surge el mundo tal como lo conocemos. Al igual que el cetáceo, en cuyo interior se fecunda el meteorito; y Umi, que acaba dividiendo su cuerpo y desapareciendo/renaciendo.

Se ha teorizado asimismo sobre la posibilidad de que Sora y Umi sean estrellas, ya que, sobre todo el rubio, al desaparecer deja atrás una columna de luz (las estrellas mueren por su propio peso y «explotan») y se escucha un sonido que Anglade describe como el que hace uno de estos elementos cuando perece. En cualquier caso, estrellas, sirenas o meros humanos (la ciencia no percibe que su organismo sea distinto), refuerzan el componente narrativo de que morir es renacer en otro lugar (como veremos), ya sea como parte del mar, de la tierra o del cielo.

El crecimiento de y el despertar sexual de Ruka

Tras conocer a Sora, Ruka percibe que éste se comporta con ella de forma distinta que con Umi y los demás, algo que sucede a su vez a la inversa (la muchacha ve a Umi como alguien a quien se debe a proteger, mientras que Sora es mucho más independiente y adulto). El rubio es bastante borde y mordaz con ella, a quien por otro lado parece atraer o, simplemente, dejar estar. La joven responde inicialmente a esta actitud con algo de precaución y curiosidad, de forma similar a como se adentra en el mar.

Hacia la mitad de la obra, bajo una noche estrellada, Sora besa a Ruka en la boca. Con esto, deposita el meteorito/esperma en el vientre de ésta. Luego desaparece adentrándose en el mar adoptando forma de columna brillante (Freud tendría algunas palabras que decir al respecto). A partir de aquí, Ruka se adentra en el mar sin reparos «junto a Sora» siguiendo el canto de la ballena.

Cuando llega hasta la ballena que refleja la imagen de mujer con varios senos (Anglade también visualiza a esta figura en el mar, de nuevo analogía entre mar y madre, fecundidad), Ruka se adentra en ella. En el manga, en esta escena dice que quiere hacerse una con el canto de la ballena (que en algunos casos suena durante el cortejo) y el meteorito/esperma. En ese momento, aparece Sora junto a ella y también se le une. Se representa en el manga con viñetas de ambos desnudos y posicionados de frente, pies con pies.

No hay escenas claras de sexo en una obra que versa principalmente sobre la vida y el renacer, además de la madurez de una adolescente (salvo quizás la escena de Kanako cuando era joven en el mar y Anglade hablando en la cama junto a una mujer que desconocemos; escenas ambas que no se muestran en la película). Sin embargo, hay muchísima sexualidad contenida y simbolizada, como es lógico pensar en este tipo de trabajo.

En el caso de Ruka, se representa su despertar sexual a partir del beso de Sora. Tras éste, la historia se traslada a otro ambiente y personajes. Cuando regresa a ambos jóvenes, Sora se encuentra echado boca arriba en la arena y Ruka sentada a su lado; en poses prácticamente iguales a las de Anglade y la señorita en la escena postcoital. Es aquí cuando Sora se adentra en el mar y desaparece, como ya hemos citado; y Ruka, con el meteorito/esperma en su vientre, se «hace una» con él. Al igual que el momento en el que se adentra en la ballena.

Durante la escena del beso y el depósito del meteorito/semen en el vientre de Ruka, tanto ésta como Sora estaban observando a una tortuga marina desovar en la playa. Estos animales se aparean en aguas profundas y las hembras son capaces de guardar el esperma del macho en su interior durante años, tardando los huevos en formarse dentro entre dos y tres semanas. La hembra viaja así desde el lugar donde se ha producido el apareamiento hasta la playa que eligen para desovar, al igual que Ruka nada hasta la ballena.

Cuando acaba todo, las tortugas nacen y (las que lo logran) llegan al mar. Los niños del mar, ECC Ediciones.

Podría interpretarse a Los niños del mar como la historia del despertar sexual de una adolescente que, una vez adentrada en esta realidad, entra en contacto con los conceptos de creación, vida, nacimiento y cosmos, que culminan en Umi y el renacer y en el parto de Kanoko. Ese microcosmos versus macrocosmos que mencionábamos anteriormente.

No es el único símbolo de crecimiento en Ruka. Sus problemas de comunicación son superados al conocer a Sora y especialmente a Umi, ya que de éste último empieza a aprender que el lenguaje no es la única vía comunicativa (Umi de hecho pierde el habla en más de una ocasión). Las ballenas se comunican por el canto o por ondas, al igual que el mar, que transfiere recuerdos guardados en sus aguas con el paso del tiempo. Al final, Ruka señala que «las promesas más importantes no se hacen con palabras«.

Anglade también critica las limitaciones que produce el lenguaje, al menos en el manga. Retomando a Freud, quien cuestionara el peso de la cultura sobre el ser humano, ya que limita, según él, sus actos y deseos como especie, así como su visión de la realidad, generando incomodidad, frustración o malestar; todo ello se puede achacar a la evolución de Ruka. En palabras de Anglade, «el ser humano también fue alguna vez un animal noble» antes de adquirir el lenguaje (del cual se considera base cultural del hombre). Y a decir de Freud, mientras escribía sobre el porqué de su afecto por su perro Topsy:

Se trata de un afecto sin ambivalencia, de la simplicidad de una vida liberada de los insoportables conflictos de la cultura, los perros son más simples, no tiene la personalidad dividida, la maldad del hombre civilizado, la venganza del hombre contra la sociedad por las restricciones que ella impone.

Los niños del mar. Stduio 4ºC.

Los muertos que acuden a la silla

En el manga hay una escena con Umi y una silla, en la cual el chico explica a Ruka que los fantasmas a veces vuelven a dejar o depositar algo en uno de estos muebles; es una forma de demostrar su existencia entre nosotros.

Al final del todo de la película, aparece una silla con algo depositado en ella, lo que simbolizaría la presencia de Umi y Sora, quienes, aunque hayan desaparecido, siempre permanecerán de alguna manera «en vida». Es probablemente la promesa hecha por Ruka, no expresada en palabras.

Como hemos mencionado, el mar y la tierra ofrecen una dicotomía donde los seres que habitan en uno no pueden vivir en la otra, salvo excepciones (temporales o por subespecies) como las tortugas. Este concepto se destaca aún más con los peces «fantasma» que desaparecen en luces.

Así, se muestra que la gente que guarda recuerdos de cuando estaban en el útero (un fenómeno extraño, pero que se da, llamado hipertimesia) guardan una conexión especial con estos animales que desaparecen iluminados. Uno de los niños con recuerdos prenatales describe estas desapariciones como el momento del alumbramiento de un bebé.

Por ello, tal como le dice Sora a Jim y Kanoko a Ruka, morir no es sino nacer en otro sitio. Al igual que cuando estuvo encarnado en el «espíritu de la ballena» que Jim acogió cuando era joven, Sora volvió a aparecer décadas más tarde. De este modo, es cuestión de tiempo que él y Umi regresen de alguna forma, si es que no lo han hecho ya.

Como hemos comentado, se pueden llevar a cabo variedad de interpretaciones sobre una obra tan repleta de simbolismo y tan relativista como Los niños del mar. De hecho, lo más probable es que al principio uno tenga la sensación de no estarse enterando de nada. Sin embargo, resulta mucho más fácil de comprender (y enriquece la experiencia) cuando entramos en debates sobre mitos, creación, el universo o, simplemente, el despertar sexual y los problemas comunicativos durante la adolescencia.

Ni no Kuni, mero entretenimiento con una excelente partitura de Joe Hisaishi

El 16 de enero se ha estrenado en Netflix la película de Ni no Kuni, serie de vieojuegos JRPG (Japanese Rol-Playing Game) desarrollado por Level-5 con colaboración de Studio Ghibli, lo que se nota especialmente en su estilo de dibujo y diseños de mundos que mezclan lo real con lo fantástico. Tras el excelente La ira de la Bruja Blanca, llegó en 2018 El renacer de un reino, cosechando asimismo buenos resultados de crítica y público. Por ello, rápidamente se anunció el lanzamiento de un largometraje que narraría una historia distinta a las de las dos entregas para consolas (que a su vez son independientes entre sí).

Para ello han contado con la dirección del veterano (colaborador de Ghibli) Yoshiyuki Momose y, de nuevo, con la partitura del siempre espectacular (y habitual de Hayao Miyazaki) Joe Hisaishi. De hecho, la banda sonora es, fácilmente, lo mejor de toda la cinta, añadiendo magia e introspección a un producto que, en líneas generales, nos ha resultado bastante superficial.

La historia, escrita por Akihiro Hino, cuenta cómo dos amigos que viven en Tokio, Yuu y Haru, se ven trasladados a un mundo fantástico después de que un misterioso muchacho hiriese gravemente a una compañera de ambos, Kotona. Una vez allí intentan encontrar a la chica, lo que les lleva al palacio, ya que la princesa de dicha dimensión, Astrid, guarda un parecido sorprendente con Kotona y está además herida de muerte. Yuu y Haru intentan salvar a la joven con la esperanza de recuperar a su amiga, lo que les llevará a una serie de encuentros y desencuentros entre nuestro mundo y el otro.

Ni no Kuni. OLM Inc.

La trama, evidentemente, entra dentro del género conocido como isekai (joven japonés, normalmente estudiante y muy mundano, se ve absorbido a un mundo de fantasía), lo que, personalmente, ya no augura algo bueno (me cuesta empatizar con jóvenes que se ven trasladados a otras dimensiones y aparentemente no les preocupa casi nada, así como todos los clichés tan previsibles que suele guardar el género). Efectivamente, la película de Ni no Kuni cumple con varios de estos clichés y es bastante (o muy) previsible. Desde luego, bastante más que los videojuegos.

Esto hace que la historia, de por sí nada ambiciosa, caiga en saco roto. Lamentablemente, salvo quizás Yuu, es difícil empatizar con los personajes (la mitad de las decisiones que toma Haru son cuanto menos cuestionables y son varias las veces en las que nos preguntábamos como es que se hace llamar amigo de Yuu). La princesa cumple a la perfección su papel y Kotona termina por diluirse en el argumento sin aportar nada más que ser un motor o interés amoroso (al menos inicial) para los dos adolescentes. El villano se ve venir casi desde su primera escena.

Los personajes, una de las características más laureadas del cine Ghibli, resultan así superficiales y poco profundos psicológicamente hablando. Si acaso podemos llegar a comprender algunos de los dilemas de Yuu, pero éstos apenas tienen tiempo para evolucionar y, en cualquier caso, su situación en nuestro mundo resulta tan penosa a casi todos los niveles que lo complicado es entender por qué querría volver. Vamos, que el dilema en sí apenas tiene cabida para tomar forma.

Ni no Kuni. OLM Inc.

A pesar de esto, la película es al menos entretenida y agradable de ver, aunque sea solo por ese «toque Ghibli» en algunos escenarios y por supuesto por la mencionada partitura de Hisaishi. La animación es asimismo más que correcta, especialmente durante algunas batallas, a pesar de que puntualmente se percibe un ligero abuso del CGI.

Por otro lado, hay algunas escenas que sí pueden llegar a resultar emotivas, como determinado flashback y, especialmente para los seguidores del videojuego, cierto cameo de un personaje.

En definitiva, la película de Ni no Kuni posee claramente una calidad inferior respecto a los videojuegos, especialmente en lo referente a su narrativa y a su elenco de personajes. Sin embargo, ofrece cierto entretenimiento que deja una sensación agradable y una belleza absoluta para los oídos gracias al juego de notas compuesto por Hisaishi. Para ver en una tarde lluviosa (como la de hoy).