The Legend of Zelda: Breath of the Wild cumple dos años

Hoy estamos de celebración, ha cumplido dos años la que es hasta ahora última entrega en The Legend of Zelda: Breath of the Wild, que se lanzó al mercado para WiiU en sus últimos coletazos de vida y la recién nacida Nintendo Switch, augurando un futuro muy prometedor.

Breath of the Wild conserva hasta la fecha el merecido honor de ser el videojuego en haber acumulado mayor número de puntuaciones perfectas por parte de la prensa, lo cual es un indicador de algo. Evidentemente, enseguida surgieron detractores (no hay nada perfecto) y los típicos «está sobrevalorado» que acostumbramos a ver en estos casos, como así sucediera también con Final Fantasy VII, El imperio contraataca o El caballero oscuro de Christopher Nolan, por poner unos pocos ejemplos conocidos.

Lo cierto es que, al menos para nosotros, Breath of the Wild sí se ha ganado un lugar especial, reservado en nuestro caso para los Final Fantasy VII y IX, Chrono Trigger o NieR: Automata. La sensación que te encuentras a la par que te vas adentrando en el vasto mundo de este The Legend of Zelda es prácticamente indescriptible; mezcla de magia, el constante y creciente interés por lo desconocido, por lo que te vas a encontrar a la vuelta de cada esquina o surgiendo de entre la hierba; y algo de melancolía, no sabes muy bien de qué, pero que se asienta en base a los recuerdos que vamos encontrando y a la espléndida banda sonora de Hajime Wakai, Manaka Kataoka y Yasuaki Iwata.

Breath of the Wild es además el juego de la saga que, al menos para quien esto suscribe, nos presenta a la mejor princesa Zelda. Link sigue siendo el héroe, nuestro avatar (casi) silencioso, pero el motor de la historia, quien lo mueve todo y la que se nos mete en la retina y nos llega al «kokoro» es Zelda. Es quien presenta además mayor evolución de entre los personajes, ¡y eso solo a través de los recuerdos, una canción y un par de diarios! Es, en definitiva, la Zelda que cobra más vida, la sentimos a nuestro lado acompañándonos y nuestro deseo por acudir a su ayuda se acrecenta a cada memoria vivida.

Solo hay algo superior a este deseo, y es el dinamismo del mundo que nos rodea. La hierba es de un vívido color verde que se mece con el viento, se moja con el agua de la lluvia y se quema con el fuego. Caminamos sobre la nieve, escalamos montañas, surcamos los cielos y nadamos por los ríos y mares. A cada paso que damos nos hallaremos más cerca de un nuevo secreto, ya sea un santuario, un enemigo (muchos de los cuales nos harán correr por nuestra vida), una posta, un caballo salvaje o un amistoso (o no) viajero. El mundo de este título es tan salvaje como su nombre indica, y el más rico en detalles, colores y vivencias que nos toparemos.

La inteligencia artificial tiene buena parte de culpa de ello, y es que aquí Nintendo se ha sacado la chorra y la ha puesto sobre la mesa. No solo con el mundo que nos rodea, sino en cómo interactúa Link con él, sus distintos climas, su cansancio, su disfrute de la comida o su sorpresa o deleite ante ciertos acontecimientos. En este sentido, y aunque siga siendo un héroe mudo, Link nos ofrece una variedad de emociones e incluso frases optativas que no encontrábamos en otros títulos de la saga. Podemos intuir así que en esta ocasión es algo arrogante, extremadamente responsable y que incluso se molestan en dar una razón a su habitual silencio en este último rasgo suyo.

El resto de personajes tampoco defraudan, ya sean los elegidos por Zelda para acabar con Ganon, la sabiduría de Impa y Purah, la vitalidad de Sidon, la timidez de Paya, la estupidez del Maestro Kogg… todos cobran tanta vida como el mundo que los (nos) rodea.

Poco más puedo añadir. Cualquiera podría pasarse horas y párrafos hablando de las bondades de Breath of the Wild, pero ni la más refinada prosa le haría justicia. La mejor oportunidad para vivir su magia es descubrirlo uno mismo, y ojalá pudiese experimentar más momentos como las horas y horas jugadas en este The Legend of Zelda. Cuando alguien duda o menosprecia a los videojuegos como forma de arte, este sería uno de esos ejemplos que cierran bocas y abren mentes.

Publicado en Videojuegos y etiquetado , , , , , , , , .