Dororo o la esencia del relato japonés

Osamu Tezuka, conocido popularmente como el “dios del manga” debido a su prolífica carrera en el género cuando todavía no atraía a las masas (especialmente en su país de origen, donde actualmente se calcula que acapara más del 40% del mercado editorial), comenzó a publicar en 1967 Dororo, sobre el periplo de Hyakkimaru, un joven que había nacido sin extremidades ni ninguno de los sentidos y del ladronzuelo que da nombre a la obra, ambientada en el Japón del período Sengoku.

Han pasado los años (Dororo terminó de publicarse, abruptamente, en 1968) y el título de Tezuka sigue generando distintas versiones en formato de largometraje, videojuego o el anime que nos ocupa, desarrollado por el estudio MAPPA (Zankyou No Terror, Yuri!!! on Ice) junto a Tezuka Productions.

Dirigida por Kazuhiro Furuhashi (anime y OVAs de Rurouni Kenshin y HunterxHunter), con guión de Yasuko Kobayashi (Death Note, Shingeki No Kyojin, Claymore), como adelantábamos, la historia sigue los pasos de un misterioso joven llamado Hyakkimaru (voz de Hiroki Suzuki), quien carece de extremidades, nariz, habla, vista, oído y sentido del tacto, en su recorrido por recuperar todo lo perdido mediante la derrota de monstruos o demonios. En su camino se topa con Dororo (Rio Suzuki), un vivaz niño acostumbrado a sobrevivir en la adversidad gracias a su astucia, carisma y audacia.

Portada de la edición blu-ray. MAPPA y Tezuka Productions.

Uno de los grandes aciertos, tanto de la obra original como de esta adaptación, es el vínculo que se va estableciendo entre Hyakkimaru y Dororo. Niños ambos (pues Hyakkimaru no cuenta con más de 16 años y por su experiencia vital sabe del mundo incluso menos que su acompañante), se enfrentan a situaciones límite que únicamente los hace madurar y volverse más fuertes, especialmente en el plano emocional. En este sentido, Hyakkimaru, que es claramente el más aventajado físicamente de los dos, empieza siendo un guerrero bastante peculiar y muy diestro en la pelea debido a su portentosa habilidad nacida del puro deseo de vivir. Sin embargo, y al contrario de lo que pueda pensarse inicialmente, el ir recuperando los sentidos y extremidades no lo vuelve más fuerte. Incluso algunos de ellos (como el del oído) lo confunden en un principio enormemente, “como a una bestia herida que únicamente se refugia”. Es, como decíamos, un recorrido hacia la madurez emocional más que la física, en un descubrimiento del mundo en su versión más cruda y más vivaz, lo que lleva inevitablemente a la conclusión de en qué clase de ser humano se convertirá Hyakkimaru, un ser que vivía inocente y “puro” en su mundo que va despertándose en una realidad cruel, pero cuyo vínculo con la humanidad se mantiene en Dororo.

Aparte de Hyakkimaru y Dororo, los claros protagonistas, en la narrativa aparece de forma recurrente el monje ciego Biwamaru (Mutsumi Sasaki), que hace las veces de unión con el espectador y voz de la razón; el “daimyo” y padre de Hyakkimaru, Daigo (Naoya Uchida); el hermano del protagonista, Tahomaru (Shoya Chiba); y de forma mucho más esporádica el médico en busca de redención Jukai (Akio Ootsuka); la joven Mio (Nana Mizuki); o los distintos individuos que se van encontrando los personajes principales en su camino (muchos de los capítulos son autoconclusivos); todos ellos forman un elenco bastante entrañable y repleto de tonalidades de grises, alejándose (generalmente) del maniqueísmo.

Dororo (2019). MAPPA y Tezuka Productions.

Porque Dororo es una obra que muestra la crudeza de la guerra y un Japón alejado de la prosperidad actual, con señores feudales enfrentados entre sí, hambruna e individuos desamparados e incluso fuera del sistema. La otra gran virtud radica, precisamente, en mostrar toda esta crudeza (con pequeños momentos de calma para darnos un respiro) y ahondar en las bases del relato clásico japonés.

Al menos en esta adaptación están presentes de forma preeminente elementos característicos de la cultura e historia del país del Sol Naciente, a saber: del budismo la figura de los dioses, especialmente la diosa de la misericordia o “Guanyin”en su versión china, y la percepción de distintas realidades; del sintoísmo y folclore algunos monstruos o “youkai” propios de las leyendas populares; del confucionismo y taoísmo la figura del mal gobernante con la consecuente pérdida de armonía y la aparente búsqueda de equilibro “yin y yang” o masculino/femenino; entre otros. Por no hablar, claro, de los samuráis, bandidos, monjes y demás figuras tan característicos del imaginario cultural nipón.

Este reflejo del “Japón clásico” se vislumbra asimismo en el estilo artístico, con fondos pintados a mano y acuarelas, así como diseños de personajes de Hiroyuki Asada y Satoshi Iwataki que, más que al estilo de Tezuka, nos recuerda al de los OVAs de Rurouni Kenshin, mucho más realistas.

Dororo (2019). MAPPA y Tezuka Productions.

Sin embargo, esta primera mitad de Dororo (que tendrá un total de 24 episodios) se mantiene algo irregular en la calidad de la animación; aunque nunca es mala. Dicho de otro modo, hay capítulos cuya animación es más soberbia que en otros, y esto es bastante apreciable.

La banda sonora, compuesta por Yoshihiro Ike, también nos ayuda a sumergirnos en Japón y sus sonidos característicos, como lo es la austeridad en sonidos rimbombantes, eclécticos y tecnológicos, y sí con la abundancia de tonos melódicos e instrumentales, sobre todo de elementos provenientes del país nipón como el koto o el shamisen. El opening (“Kaen”) y ending (“Sayonara Gokko”) de esta primera mitad, a cargo de Ziyoou-vachi y Amazarashii, respectivamente, son prácticamente insuperables (difícil legado tienen para la segunda tanda Asian Kung-Fu Generation y Eve). Curiosamente, el estilo de dibujo del opening sí se asemeja más al de Tezuka.

En definitiva, nos encontramos ante el que es, para nosotros, anime de la temporada (y eso que The Promised Neverland y Mob Psycho 100 son a su vez productos a la altura). Principalmente por su capacidad para sumergirnos en el Japón feudal y fantástico, por sus personajes tan absolutamente entrañables (teniendo en cuenta que esta versión de Hyakkimaru es mucho más callada y reservada que la original, mayor mérito tiene) y por su ritmo pausado y cargado de emoción contenida (aunque el episodio 12 se nota algo apresurado). No podemos esperar a una segunda y última mitad que, esperamos, sea al menos tan redonda como la primera. A todo esto, se estrenará el próximo 8 de abril y recordamos que puede verse por Amazon Prime. 

Dororo (2019). MAPPA y Tezuka Productions.

Siete títulos de anime y manga de samuráis para ver y leer

Los samuráis (侍) son una de esas figuras provenientes del país del Sol Naciente que tan fascinantes y atractivas nos resultan desde la perspectiva occidental, mezcla de exotismo, dura disciplina, habilidades prodigiosas y cierta perdurabilidad y cercanía en el tiempo.

El anime y el manga no han sido ajenos a este atractivo, y son varios los títulos que han versado sobre el “bushidô” (武士道) o camino del guerrero, o que han tenido como protagonista a un samurái. Vamos a hacer nuestro listado de cuáles son nuestros preferidos y los motivos, tarea que no ha sido sencilla por la cantidad, calidad o simplemente lo adictivo de varios de ellos (sí, somos conscientes de Gintama).

Rurôni Kenshin (るろうに剣心)

El clásico por excelencia, al menos dentro de los títulos de manga y anime surgidos en la década de 1990. A partir del manga de mismo título creado por Nobuhiro Watsuki, la adaptación al anime de Rurôni Kenshin, llevada a cabo por los estudios Gallop y Deen nos cuenta las vivencias de un “ronin” o samurái vagabundo llamado Kenshin Himura tras encontrarse accidentalmente con la dueña del “dôjô” del estilo Kamiya, Kaoru.

Animación de calidad, personajes carismáticos, acción trepidante (Watsuki es un declarado fan de los cómics norteamericanos) y una banda sonora insuperable  (compuesta por Noriyuki Asakura) logran en conjunto una obra que ha quedado en el recuerdo de muchos de los que crecimos viéndola (en España con el título de El guerrero samurái y en América Latina con Samurai X).

Los OVAs de esta serie (sobre todo los primeros, Tsuiokuhen 追憶編) son además de una sensibilidad y apartado técnico exquisitos, de lo mejor que servidora ha visto en anime y en general en todo el ámbito de lo audiovisual.

Samurai Champloo (サムライチャンプル)

El nombre de Shinichiro Watanabe (Cowboy Bebop, Zenkyou No Terror) es sinónimo de calidad para cualquier seguidor de anime. Su segunda obra como director es la que nos ocupa, siguiendo la estela dorada dejada por su predecesora, el considerado ya clásico Cowboy Bebop. Al igual que ésta, Samurai Champloo se encarga de mezclar géneros tan dispares como la música hip-hop con el cine de samuráis “chanbara” (チャンバラ).

Animada por el estudio Manglobe, que lleva a cabo un trabajo excepcional durante los 26 episodios que la componen, la serie nos cuenta el fortuito encuentro entre la joven Fuu, que busca al samurái que huele como los girasoles, el impulsivo Mugen y el sensato Jin, generándose así una “road movie” con dinámicas muy curiosas, especialidad de Watanabe.

Samurai Deeper Kyo (サムライ ディーパー キョウ)

Volviendo al shônen puro y duro, en 1999 comenzó a publicarse esta obra de Akimine Kamijô, que pronto tendría su adaptación a anime al cargo otra vez del estudio Deen (que abarcaría únicamente una parte de la historia del manga).

La historia parte del vendedor de medicina Kiyoshiro Mibu, quien se encuentra con la cazarrecompensas Yuya Shiina, que desconoce que en realidad dentro del aparentemente inofensivo Kyoshiro vive el alma de Kyo “Ojos de ogro”, un samurái famoso por haber matado a más de 1.000 rivales en una sola batalla. El resto de la narrativa se centra en la búsqueda del verdadero cuerpo de Kyo y, de forma muy similar a Rurôni Kenshin, mezcla fantasía y acción a raudales con acontecimientos y personajes históricos verídicos, esta vez ambientados en el período Sengoku (Kenshin lo hacía en el Meiji).

Peace Maker Kurogane (PEACE MAKER 鐵)

Peace Maker Kurogane, manga de Nanae Chrono que empezó a publicarse en 1999, podría tratarse (casi) perfectamente de un “spin off” de Rurôni Kenshin, ya que comparten episodios históricos y hasta personajes que fueron reales como Sanosuke Sanada, Hajime Saito o Souji Okita (retratados aquí de forma muy distinta).

El manga de Chrono tuvo una adaptación al anime por Gonzo Digimation que abarcaba la primera parte argumental y que, si bien se mantiene bastante fiel, ofrece una animación algo más regulera (el dibujo y expresividad de la mangaka simplemente nos parecen espectaculares). Se estrenó además una película, con el sobretítulo Yûmei, en cines japoneses el pasado noviembre.

La narrativa cuenta los últimos días del Shinsengumi (新選組), una especie de cuerpo de policía samurái durante el período final del shogunato en Japón, a través de la llegada de su nuevo miembro, Tetsunosuke Ichimaru, a medida que va topándose con personajes históricos reconocidos en el país nipón como Hijikata Toshizô o los citados Okita y Saito.

La espada del inmortal (無限の住人)

Manga de Hiroaki Samura que se publicó entre los años 1993  y 2012, cuenta con una adaptación al anime de 13 episodios desarrollada por Production I.G. y con una película de imagen real dirigida por Takashi Miike que puede verse en Netflix.

La historia, ambientada esta vez en la era Edo, cuenta las desdichas (porque esta obra está repleta de ellas) de la joven Rin Asano, que busca vengar el asesinato de sus padres. Por suerte para ella, se topa con el samurái Manji, en realidad inmortal debido al hechizo de una monja/bruja, sin importar la cantidad de heridas que reciba. Para librarse de esta “maldición”, Manji debe asesinar a otros mil hombres malvados.

Este título es de corte más maduro que los anteriores (salvando quizás los OVAs de Rurôni Kenshin), por lo que es habitual ver en él vísceras y sangre por doquier (la película de Miike también es buen ejemplo de ello). Sin embargo, y a pesar de un final bastante precipitado y edulcorado a mi juicio, ofrece momentos muy de la sensibilidad nipona, y los antagonistas Anotsu y Makie merecen todo tipo de reconocimientos.

Dororo (どろろ)

La última adaptación al anime de Dororo, publicada originalmente por el “dios del manga” Osamu Tezuka entre 1967 y 1968, está siendo (para nosotros, al menos) la revelación de esta temporada. Elaborada por el estudio Mappa, este título, considerado un clásico en Japón, no deja de sorprendernos, a pesar de su historia archi conocida (pero con un final algo inconcluso, ya que Tezuka la terminó precipitadamente y bajo presión).

La narrativa, de nuevo en el período Sengoku, nos cuenta cómo un “daimyo” o señor feudal decide hacer un pacto con los demonios: ofrece a su primogénito a cambio de paz y prosperidad en sus dominios. Así se hace y los entes demoníacos se quedan con las extremidades, piel, nariz, boca, ojos, oídos y sentido del tacto de Hyakkimaru (que así se llamará el recién nacido). Pasan los años y Hyakkimaru, que había sido dado por muerto, crece y busca recuperar todo lo que le han robado a la par que asesina a estos demonios. En su camino se encuentra con Dororo, un joven ladronzuelo muy vivaz.

Aunque la animación está siendo un pelín inconstante, los diseños de monstruos y los personajes, el ritmo y nuevamente sensibilidad de la historia, el reflejo de un Japón feudal con elementos de su mitología y religión y, sobre todo, la dinámica entre Hyakkimaru y Dororo, hacen de este título un imperdible.

Vagabond (バガボンド)

Llegamos a Vagabond, la obra magna de Takehiko Inoue (que todo lo que dibuja, lo dibuja MUY bien), que empezó a editarse en 1998 y todavía se encuentra en publicación.

Vagabond es una obra compleja (de hecho, Inoue siempre se ha negado por ello a que tenga adaptación a anime), por lo que cuenta y por cómo lo narra. Sigue los pasos de Musashi Miyamoto, “el Cid Campeador” de los japoneses, en su periplo por el “bushidô” y su encuentro con personajes asimismo emblemáticos como Kojiro Sasaki.

Nos quedaríamos cortos buscando adjetivos que halaguen este título, partiendo de su dibujo lleno de vida y repleto de detalles, la introspección que hace en la psique de los personajes (Rindo y Baiken…) y la representación (aparentemente bastante fiel) del Japón de los períodos Azuhi-Momoyama y Edo. No por nada, ha sido galardonado con varios premios, como la Condecoración Cultural Tezuka Osamu y la Condecoración Kodansha por Mejor Manga.

Enlaces de interés:

Seis animes de mechas que DEBERÍAS ver

Diez mujeres fascinantes de la ficción actual

Los cinco personajes femeninos por Otto Buendía

Con motivo de la huelga feminista de este 8M, mis amigos de Fantasy Cloud me propusieron hacer una colaboración en la que hablase de algunos mis personajes femeninos favoritos. Entre ellas se encuentran una madre que quiere volver a su trabajo, heroínas diversas y otras mujeres extraordinarias.

Os dejo con esta pequeña selección de películas y series y los personajes que han llamado especialmente mi atención.

Mirai, mi hermana pequeña – madre

Mirai, mi hermana pequeña, es una película que me cautivó y atrapó desde el primer fotograma. Cada vez que la recuerdo, una sonrisa de oreja a oreja inunda mi cara. La nueva película de Mamoru Hosoda, director de El niño y la bestia, trata sobre los celos de un niño caprichoso hacia su hermana recién nacida.

Este film es una obra de arte llena de virtudes que destaca por encima de todo por presentar de forma natural y directa el tema de la conciliación familiar. En esta película, la madre tuvo que abandonar su exitosa carrera como periodista para poder criar a su primogénito. Tras volver a dar a luz, el matrimonio decide que sea el padre el que se quede en casa cuidando de sus dos hijos para que ella pueda volver a su trabajo. Este tema que empieza a tomar relevancia en los tiempos en los que vivimos es desarrollado a lo largo de la película de forma magistral mostrando las preocupaciones del matrimonio a la hora de hacer frente al mundo laboral y a la vez formar una familia. Y sobre todo, por representar a una mujer real que desea retomar su vida anterior a sus hijos y a la vez vivir feliz con su familia con la ayuda y apoyo de su marido.

Los increíbles 2 – Elastigirl

He de reconocer que la primera parte de Los increíbles nunca me ha acabado de convencer. Siempre pensé que Elastigirl se merecía mucho más que quedarse en casa cuidando de sus hijos mientras su marido salvaba el mundo a sus espaldas. Por suerte, catorce años después, Brad Bird se redimió al traer de vuelta a la mítica familia de superhéroes y darle el protagonismo no solo a Elastigirl sino a una amplia variedad de personajes femeninos fuertes.

En Los increíbles 2, Elastigirl es reclutada para salvar al mundo, por lo que Mr. Increíble debe quedarse en casa cuidando de sus hijos. Esta situación creará un desequilibrio en la familia al volver a sentirse ella libre y fuerte, y él ver cómo su éxito y masculinidad han quedado anclados al pasado por la fama actual de su mujer.

A pesar de que en la película de Pixar el tema de la conciliación familiar es tratado de forma superficial al verse el hombre obligado a cuidar de sus hijos y no ser una decisión propia realizada por amor y compromiso hacia su esposa, se agradece que una superproducción de este calibre trate un tema tan importante como este.

Para saber más sobre Los increíbles 2 puedes leer mi crítica aquí.

El atlas de las nubes – Somni

El atlas de las nubes es una joya incomprendida de la ciencia ficción que lo tiene todo, y también una de mis películas favoritas. En sus casi tres horas de duración asistimos a uno de los mayores cantos a la libertad que nos ha dado el cine.

La penúltima película de las hermanas Wachowski cuenta con un mensaje incendiario y una amplia variedad de personajes de diversas razas y tendencias sexuales. Pero sobre todo posee uno de los personajes femeninos más fuertes y potentes que he visto en mi vida en el cine, Somni. Este personaje interpretado por Doona Bae es un cíborg que plantará cara al sistema en el que vive y hará todo lo posible por cambiar la lamentable situación en la que viven sus semejantes. Su destino final es de los que hacen que te levantes del asiento y aplaudas.

Mad Max: Furia en la carretera – Imperator Furiosa

Ya han pasado casi cuatro años del estreno de Mad Max: Furia en la carretera, película que cambió el paradigma del cine de ciencia ficción y que nos entregó uno de los personajes femeninos más poderosos de la historia del cine, Imperator Furiosa.

Esta película supuso el inicio de un movimiento a favor de una mejor representación y mayor protagonismo de las mujeres en el cine que se vio enturbiada por campañas machistas que trataron de boicotearla (algo que sucedió posteriormente con Las cazafantasmas o recientemente con Capitana Marvel). A pesar de ello, la película fue un absoluto éxito comercial y de crítica, por no hablar de los numerosos premios que recibió.

Mad Max: Furia en la carretera presenta la lucha de un grupo de mujeres contra un sistema patriarcal opresivo que las somete a todo tipo de vejaciones. La líder de este valiente grupo es Imperator Furiosa, una mujer que ha sufrido mucho y que está dispuesta a lo que sea para poder ser libre. Si esto es de por sí feminista más lo es el final en el que ella rechaza el amor de un hombre para liderar a las mujeres cerrando la película con una Charlize Theron espectacular que mira por encima del hombro a su compañero masculino.

Killing Eve – Eve Polastri y Villanelle

Killing Eve es una de las mejores series que he visto en mi vida, tanto que la he disfrutado dos veces entera en menos de una semana.

Esta serie llena de humor negro y suspense presenta la típica caza del gato y del ratón en clave feminista. En ella, Eve Polastri, una detective del MI5, interpretada por una magnífica Sandra Oh, sigue la pista de una astuta asesina en serie, Villanelle, la cual derrumbará su mundo y su forma de entenderlo.

Killing Eve es una serie que destaca principalmente por su representación de las mujeres. En ella, los personajes femeninos son los absolutos protagonistas de la función quedando relegados los hombres a roles interesantes pero siempre secundarios. La fuerza y la profundidad de todos los personajes femeninos pocas veces se ha visto en una serie o en una película como en esta.

Tanto Eve como Villanelle son personajes fascinantes y modelos a seguir. Mujeres inteligentes que luchan contra un mundo en el que mandan los hombres y en el que son por méritos propios mejores que ellos. Además, la serie muestra a un grupo de mujeres que disfruta de la compañía de los hombres pero que no los necesitan para ser personas plenas.

Por todos estos motivos, Killing Eve es una de las series más potentes del panorama actual y uno de los mejores ejemplos de serie feminista.

Los cinco personajes femeninos por Ana A.

En mi caso, como siempre tiendo a ver y disfrutar más de los productos audiovisuales procedentes de Japón, voy a inclinarme más por ese lado de la balanza, logrando un buen equilibrio entre la lista anterior y esta. Como ya me explayé sobre muchos de estos arcos femeninos en otras entradas, intentaré ser breve.

Final Fantasy IX – Garnet von Alexandros

Final Fantasy tiene en su haber varios títulos con una representación femenina más que correcta (y otros no tanto), destacando seguramente por ello las entregas sexta (con Terra y Celes), duodécima (Ashe era básicamente la trama principal) y trigésima (con Fang, Vanille y especialmente Lightning). Otras féminas emblemáticas son Aeris y Tifa (Final Fantasy VII) y Yuna (Final Fantasy X).

Sin embargo, queremos hacer un especial hueco a Final Fantasy IX porque, como explicamos más detalladamente en su momento, contiene uno de los arcos narrativos en torno a un personaje femenino (el de Garnet, claro) más logrados, habla del crecimiento y de la obtención de independencia sin traicionar por ello tus principios, tiene a un ejército compuesto por guerreras muy pro, una villana que (en principio) cumple muy bien su papel y por supuesto a Bellatrix.

NieR: Automata – 2B y A2

También hemos escrito en el pasado sobre la construcción de los roles de género en esta obra de Yoko Taro, donde por lo general las mujeres (“fan service” aparte) salen muy bien paradas. Además, A2 y especialmente 2B son dos de los iconos recientes más representativos.

Dororo

Queremos hablar de algún título más actual (de hecho su última adaptación de anime se encuentra en emisión) a la par que uno clásico (la obra original de Osamu Tezuka comenzó a publicarse en 1967), por lo que hemos llegado a Dororo. Y habrá SPOILERS.

Dororo se caracteriza por, entre otros, narrar sin remilgos la crudeza del Japón feudal (con elementos de la fantasía y mitología niponas), casi constantemente en guerra entre distintos señores o “daimyo”. En esta vorágine de crueldad surge la protagonista (sí, es una niña), Dororo, que sobrevive como puede, echándole bastantes agallas y encanto personal, hasta que se topa con Hyakkimaru, lo que cambiará sus destinos para siempre.

Tanto Tezuka como esta adaptación al anime del estudio MAPPA hacen especial hincapié en las dificultades añadidas que tienen que superar las mujeres por el simple hecho de serlo: abandono y ostracismo social por intentar salir adelante ellas solas, prostitución, abusos… De hecho, Dororo se hace pasar por varón por el simple hecho de querer sobrevivir. Al final, el agarre casi desesperado a la vida es lo que mueve tanto a ésta como a Hyakkimaru y ella es a su vez su principal vínculo con la humanidad.

Slayers – Lina Inverse

Bendita aquella época en la que los canales de televisión emitían anime. Televisión Española hacía lo propio con Slayers (aquí Reena y Gaudy), anime basado en una serie de novelas ligeras escritas por Hajime Tanzaka.

En un mundo fantástico de magos y demonios sobresale la protagonista indiscutible de esta historia, una joven llamada Lina Inverse. Su personalidad descarada y despreocupada junto a su carisma y su enorme potencial la tornan en icono indiscutible. Al finalizar la serie es sin duda uno de los seres humanos más poderosos, capaz de hacer frente a demonios del más alto nivel y ganándose el respeto (que en realidad no necesita, de hecho uno de los rasgos del personaje es que suele ir de sobrada) de personajes masculinos como Gourry, Zelgadiss o Xellos (y siendo quizás solamente superada por su hermana Luna).

En este rincón del mundo – Suzu Urano

Se me ocurren varias historias de personajes femeninos que me han impactado en cintas de animación japonesa. Por supuesto, ahí tenemos a Hayao Miyazaki y el Studio Ghibli (Nausicaa, Mononoke, Nicky, Chihiro, Fio, Sophie, Arrietty), a Satoshi Kon (Paprika, Chiyoko, Mima) o a Mamoru Hosoda (la citada Mirai, Makoto, Hana); pero ninguna me ha llegado tan a lo hondo como la de Suzu Urano en la cinta dirigida por Sunao Katabuchi.

Katabuchi, que ya venía de dirigir Princesa Arete y la adaptación al anime de Black Lagoon, no es ningún novato a la hora de narrar arcos argumentales femeninos fuertes y con mensaje. También hemos hablado con más detalle del caso de Suzu (y Lin) y lo mucho que hemos tendido a ignorar las historias de nuestras abuelas y antepasadas en épocas de guerra en pos de mensajes más heroicos y masculinos (no por ello ni menos ni más importantes) en las trincheras.