Cambio de perspectivas a medida que creces con Final Fantasy VII

Final Fantasy VII, un clásico en el sector de los videojuegos, salió al mercado allá por 1997. A la espera actual de la llegada de su Remake, cuya vuelta todavía sigue causando sensación (y se espera mucho más para el próximo E3), se asume que los que lo jugaron en el momento de su salida (quizás de niños o adolescentes) ahora ya son evidentemente adultos. Puede que incluso tengan a su vez hijos que disfrutan de este título.

En el caso que nos ocupa, Final Fantasy VII es una de esas obras que marcan, que consideras (con sus imperfecciones) de una calidad superior a otros productos audiovisuales por lo hondo que ha calado. Esta sensación no ha cambiado, pero hemos ido observando con el paso de los años que otros aspectos que lo rodean sí lo han hecho, quizás por ser capaces (con la madurez y la repetición de la historia) de percibir más matices, quizás por el cambio propio que experimenta uno al crecer e ir acumulando experiencias. Enumeremos algunas. Avisamos de que habrá SPOILERS de Final Fantasy VII.

Final Fantasy VII hubiese sido (aún) mejor con otro final

La conclusión de Final Fantasy VII es bastante abierta y puede dejar a los jugadores confusos la primera vez que lo experimentan. ¿Mueren o viven todos? ¿Qué pasa con el planeta? ¿Qué son las risas de esos niños y de dónde vienen? ¿Cómo ha tenido descendencia Red XIII?

Red XIII y su descendencia frente a Midgar. Final Fantasy VII: Advent Children

Aunque la Compilación, años más tarde, se ha encargado de responder con más o menos éxito algunas de estas preguntas, son varias las que siguen en el aire. Es más, algunas de las respuestas de la Compilación casi que mejor no se hubieran dado.

El equipo de desarrollo ya admitió que tuvieron la idea de que todo el elenco moría originalmente en el juego (inicialmente, durante la caída sobre Midgar para detener a Arma). No es descabellado pensar que este fuese el planteamiento inicial con un final tan abierto.

Personalmente pensaba que una conclusión trágica iba más acorde con Final Fantasy VII, y la Compilación en principio no me hizo cambiar de opinión. Sin embargo, parece que con la edad nos sensibilizamos más con estos temas y actualmente disfruto más de finales agridulces e incluso felices, siempre que vaya al compás de la historia y no se muera de diabetes en el proceso. Además, sintiendo un mundo y a unos personajes tan cercanos como estos, con los que llegas a identificarte tanto, al final no vas a desear que sigan pasando penurias.

Cloud y Tifa durante el final de Final Fantasy VII

Un mundo muy como el nuestro

La fecha de lanzamiento de Final Fantasy VII es relativamente cercana y muchos de los temas que aborda ya nos afectaban en la vida real. Lo cierto es que esto se ha acentuado con el paso del tiempo: el cambio climático, la supremacía mundial de las multinacionales (el Ibex35 en el plano nacional), la manipulación de los medios, el desarrollo tecnológico imparable que busca (supuestamente) acomodarnos a cambio de taparnos los ojos sobre determinados asuntos incómodos. Así como en lo visual Final Fantasy VII no ha envejecido tan bien como otras entregas, en el aspecto de historia sí lo ha hecho excepcionalmente.

El elenco de este título, gran culpable en parte de su éxito, también es lo suficientemente mundano. Diseños repletos de colores apagados y grises, personajes complejos con crisis existenciales con los que es fácil que nuestras generaciones se identifiquen.

Hay un miembro del grupo que destaca, Aeris. Esto me lleva al siguiente punto, uno sobre los que mi perspectiva más se ha ido modificando con el paso de los años.

Las guerras de parejas

Ya hemos hablado más detalladamente sobre este punto hace bastante tiempo (lo cuál prueba la intención de esta entrada sobre el cambio de perspectiva con los años), por lo que no voy a expandirme mucho más. Sí lo voy a hacer respecto a mi perspectiva en la relación de Cloud y Tifa y la de Cloud y Aeris, y cómo ambas son igualmente bellas e importantes respecto al personaje (ante todo me declaro fan del rubio y esto sí que no ha cambiado nunca).

Es evidente con el diseño de Aeris que este personaje ya fue concebido para ser especial. Colores excesivamente vivos en un entorno oscuro, flores por todos lados (cuando no crecen en ningún otro sitio en todo Midgar), una personalidad optimista y que mira hacia el futuro… Todo en Aeris rezuma vida y creación. Lo que evidentemente causa que su muerte tenga un mayor impacto sobre el jugador y que, posteriormente, se note su vacío.

Es una estrategia narrativa muy eficaz que Square Enix repetiría posteriormente con Zack (salvo el diseño, por motivos obvios) en Crisis Core con similares resultados, y que no nos extrañaría nada que lo hicieran de forma aumentada y exagerada en el Remake.

La relación que Aeris establece con Cloud sigue esta misma estrategia. La suya es la tragedia griega, la que busca hacer llorar a moco tendido a los espectadores. De nuevo, repitieron fórmula con Zack y la propia Aeris en la precuela. Y de nuevo la gente lloró.

Cloud y Aeris en el último tráiler de Final Fantasy VII: Remake

Frente a esto, Cloud y Tifa pasan como algo mucho más mundano, pero esto es para mí lo más hermoso de su vínculo. Tifa es en este aspecto mucho más realista que Aeris, que resulta casi celestial. Es fácil identificarse con ella, al igual que lo es con Cloud, pues ambos son tímidos, inseguros (a pesar de poseer habilidades que no tendrían personas normales) y, cuando Kazushige Nojima (guionista) lo hace bien, vamos viendo cómo van logrando salir adelante a pesar de los obstáculos externos y de los demonios internos.

Lamentablemente, así como en varios casos Aeris es recordada meramente por su muerte, Tifa lo es por el tamaño de su «corazón», simplificando a estos personajes hasta el extremo y entrando en batallas sobre cuál es más o menos importante o sobre cuál pinta mejor o peor con Cloud (en un juego que de forma evidente dejaba que el jugador fuera eligiendo según simpatías y hasta como recurso humorístico, a pesar de las estrategias narrativas que hemos mencionado).

Aeris es en definitiva el romance pasajero que te marca, Tifa es la persona que siempre va a estar ahí. Las dos importantes no solo por separado, sino además de forma complementaria.

Cloud y Tifa en la cita de Gold Saucer. Final Fantasy VII

Red XIII, ese gran compañero

Cuando jugué a Final Fantasy VII por primera vez contaba con 13 años. Me alucinaron enseguida los aspectos cyberpunk aderezados de rabiosa actualidad del juego, un tono muy melancólico y personajes arrebatadoramente carismáticos. Sin embargo, poca atención le presté a Red XIII, también conocido como Nanaki.

Con el paso de los años, Red XIII ha sido el arquetipo de personaje que ha ido creciendo en mí hasta convertirse en uno de mis favoritos. Similar a Tifa, en él conjugan una personalidad insegura con arrebatos de falsa confianza (véase cuando lo encontramos en el laboratorio de Hojo frente a la confrontación de su pasado en Cañón Cosmo) bajo una apariencia feroz. No por nada, es la morena quien más «confronta» al animal, intentando a la vez reconfortarlo, cuando todos están sumidos en la tristeza y el temor tras los acontecimientos protagonizados por Cait Sith en Gold Saucer.

Es otro de esos personajes con lo que es increíblemente fácil identificarse (máxime si estás en edad de crecer), ¡pero es que además tiene forma de león/lobo parlante con cola de fuego! ¿Qué puede haber más molón que eso?

Hablemos de Aeris (Final Fantasy VII)

Hacía tiempo que llevaba queriendo escribir de este personaje que, con el paso de los años, se ha confirmado como emblemático, y qué mejor que definitivamente hacerlo en su cumpleaños.

Empiezo diciendo que Aeris (Aerith, como la llaman los angloparlantes) ocupa un lugar especial en mi kokoro desde prácticamente el minuto uno de su aparición en la introducción de Final Fantasy VII (es el primer y último personaje que vemos en el juego, si exceptuamos a Red XIII y a su prole en el epílogo). No porque me gustase su diseño, que al contrario (el rosa nunca ha sido mi color favorito), pero su personalidad avasalladora, sobre todo para la época, y su historia, que recogía lo mejor de la de Terra (Final Fantasy VI), hicieron todo el trabajo.

Aeris fue el primer personaje, junto a Cloud y Barret, en ser diseñado para la séptima entrega, por lo que podríamos considerarla una de los primeras creaciones importantes de Tetsuya Nomura para la franquicia. La decisión de su muerte se tomó algo más tarde, pero si tenemos en cuenta que desde el primer momento el equipo quería asesinar a un personaje principal y que este acontecimiento fuese impactante, desde luego la elección les salió redonda.

Que el equipo de desarrollo tiene en alta consideración a Aeris no es algo que se molesten en disimular. Nomura la ha descrito como «especial» y se esforzó especialmente en sus apariciones para Advent Children y Crisis Core, mientras que Nobuo Uematsu (compositor) ha llegado a afirmar que su tema es su preferido de entre todos los que ha compuesto para los personajes. El hecho de que su muerte siga siendo recordada más de una década después, ganándose guiños hasta en cintas como Rompe Ralph, y que haya todavía jugadores buscando una forma de revivirla habla del impacto generado por Aeris.

¿Por qué nos gusta a nosotros? Para mí, Aeris fue el ejemplo de personaje femenino activo, independiente y fuerte en la década de 1990. Quizás no fuerte en plan repartir mamporros, sino anímica y emocionalmente fuerte. El hecho de que fuese ella la que tomara las riendas en su relación con Cloud solo le sumaba puntos (algunos llegaban a calificarla de «guarra» por aquello, lo que demuestra el punto que digo a favor de su caracterización).
Teniendo en cuenta las historias realmente jodidas que tienen todos los miembros del elenco de Final Fantasy VII, la de Aeris nos llama la atención por el contraste con su propia personalidad, desenfadada y alegre sin llegar al egoísmo o superficialidad de Yuffie.

Sin embargo, Aeris muestra en cierto momentos de la historia que es humana y sufre bajonazos, pero nunca llega a la melancolía que caracteriza por ejemplo a Cloud o Tifa. También puede llegar a ser borde en ocasiones, pero sin la rudeza de Barret o Cid. En definitiva, Aeris es un personaje increíblemente bien matizado y que hace asimismo gala de un misterio tal que no llegamos a descubrir varios retazos de su pasado si no es explorando a conciencia los recovecos que nos ofrece Final Fantasy VII.

Aeris también tiene fallos y puntos más oscuros, relacionados fundamentalmente con cómo se pretende abordar al personaje en la segunda mitad del juego. Las secuelas y spin offs, en nuestra opinión, no han hecho más que empeorarlo, volviendo algo inconsistente su caracterización. Es por ello que guardamos algo de temor hacia el Remake, si bien es cierto que tanto Nomura, como Yoshinori Kitase, como Kazushige Nojima, siempre se han mostrado muy respetuosos con la obra original y su significado en la cultura popular gamer.

El motor narrativo de Final Fantasy VII

Aeris es una joven florista que vive en los suburbios de Midgar con su madre adoptiva, Elmyra. Aunque ella lo oculte, en realidad se trata de la última heredera de los Cetra o Ancianos, una antigua especie humanoide que tenía la habilidad de comunicarse con el planeta. Como tal, Aeris siente una conexión especial con la Corriente Vital y con la Tierra Prometida, algo ansiado asimismo por Shinra, lo que causa que la muchacha no siempre se sienta afortunada con su herencia.

En realidad, parte del encanto de Aeris es su mundanidad. Es el elemento especial del grupo y de la narrativa, pero ni ella ni el guión en sí destacan mucho esto, y eso que podría haber supuesto una nueva entrada en crisis de Sefirot (quien se cree Cetra sin serlo). Aeris ha sido perseguida desde bebé, sus padres asesinados y ha crecido en un laboratorio, pero ninguno de estos elementos surgen nunca como faceta victimista (y eso que estaría en todo su derecho). Como decíamos, ella es generalmente alegre, sociable y curiosa. No arrastra traumas profundos, y eso le suma fortaleza sin caer en ser un robot o prototipo con piernas, como decíamos.

Otro rasgo destacable es que, de entre la pareja formada por ella y Cloud (como dúo protagonista), es ella la que lleva el timón, tanto a nivel micro como macro, sin caer en una relación desigual. Era el año 1997 y teníamos ya en Aeris a una heroína que, si bien queda claro bebe los vientos por el protagonista, no va (flirteos tontos aparte) detrás de él (¡sino al contrario!). Es por Aeris principalmente que vamos al Mercado Muro a rescatar a Tifa (a ella le debemos que Cloud se travista), a ella vamos a rescatar al edificio Shinra (donde descubriremos que Sefirot no estaba muerto), por ella es que vamos y podemos ingresar al Templo de los Ancianos y, por supuesto, ella sola se dirige a la Capital Olvidada para invocar a Sagrado y detener a Meteorito, lo que nos lleva a la famosa escena de su muerte. Incluso ya fuera de juego, Aeris sigue siendo increíblemente importante en la narrativa, pues es la que posteriormente controlará la Corriente Vital para fulminar al citado pedrusco y salvar a toda la humanidad… algo que se repetirá en Advent Children al aplicar su Gran Gospel sobre los infectados por el Geostigma.

Por ello, todos en Final Fantasy VII se involucran para derrotar a Sefirot y Jénova, pero es Aeris quien logra efectivamente salvar el planeta no una, sino dos veces tras su asesinato.

Artículos relacionados:

Las mujeres en Final Fantasy VII

Final Fantasy VII y el Remake en la exposición “Despedida”

Final Fantasy VII y el Remake en la exposición «Despedida»

Como muchos ya sabréis (y para los que no, lo resumiremos aquí mismo), Square Enix está llevando a cabo estos días una exposición de despedida (de hecho se llama así, «Farewell») por el treinta aniversario de la franquicia Final Fantasy, donde muestran bocetos de los videojuegos, historias y audio dramas, uno de ellos protagonizado por Aeris (con voz de Maaya Sakamoto) en medio de una representación a tamaño real de su iglesia.

Gracias a varios usuarios de Twitter y del foro CloudxAerith nos han llegado transcripciones y traducciones al inglés de lo referente a Final Fantasy VII y su futuro Remake, el cual se encuentra en desarrollo «en principio» para Play Station 4.

Primero, tenemos fotos (de momento, al menos, algo borrosas), gracias al usuario de Twitter @jsjunshen, del arte conceptual del Remake de Final Fantasy VII, donde podemos ver más espacios de Midgar, la casa de Elmyra y Aeris (¿con la susodicha de fondo?), la iglesia de ésta, el despacho del presidente Shinra y lo que parecen los suburbios del sector 6, además de los bocetos de Jesse, Wedge y Biggs:

El mismo usuario nos ha dejado una foto con el guión del audio drama narrado por Aeris (Maaya Sakamoto) en su iglesia, el cual ha sido traducido al inglés por las usuarias Jon Snow y Dreamstar en el foro de CloudxAerith, con aportaciones a su vez de @StarStrawberry4 en Twitter:

Ésta vendría a decir lo siguiente (traducción al español por servidora):

«Me disgusta el cielo. Se llevó a alguien importante».

«¡Estás pisoteándolas! ¡¿Pisoteándolas?! Ahora verás…» (en referencia a Reno pisando las flores de la iglesia de Aeris).

«Un nuevo amor puede ayudarnos a olvidar uno viejo. Eso es lo que he oído. ¿Es así? De algún modo, mi corazón sufre. ¿Esto estaría bien?».

«Es extraño que no tengamos estaciones… y aún así las flores no tienen inconveniente en florecer aquí en este misterioso lugar… Es un sentimiento extraño».

«En ocasiones veo a gente con tus mismos ojos, y eso me confunde. ¿Os conocéis? ¿Sabes dónde está? No sé si debería preguntar…».

«A pesar de que conozco el dolor de las despedidas, ¿por qué este encuentro… por qué este encuentro me hace tan feliz? Soy terrible, ¿no es así?».

«Al igual que este camino, algún día nuestra soledad también tendrá fin, así que vamos a decir este triste adiós con una sonrisa, ¿eh?» (parece que hace referencia a la despedida de Aeris a Cloud en los sueños de éste último, cuando la muchacha parte sola a la Capital Olvidada).

«Ya está, me rindo, estoy interesada en ti… ¡Ah, es frustrante!».

«¡Disculpa! Hola. ¿Vas a despertar? Ya es de día».

«No pises las flores».

«Estoy feliz y agradecida de que hayas venido, aún cuando estás…»

«He sido separada de ti, y tú has sido separado de mí. Ah… he ascendido al cielo y he desaparecido… Puedo verte… estás llorando… Por favor, no llores más, o parecerá que llueve».

El usuario de Twitter @midgarteam también ha tenido la enorme amabilidad de traducir al español estos paneles, a su vez aportados por @CloudxAerith:

@CloudxAerith en Twitter también ha traducido parte del texto al inglés que acompaña a las siguientes imágenes expuestas, aportadas a su vez por @pluvia_ca:

Traducción al español (hecha por mí) de la primera imagen: «Final Fantasy VII recibió aclamaciones por todo el mundo tras su lanzamiento gracias a sus fondos diseñados en CGI, personajes en 3D, una ambientación futurista y una narrativa que rompió con las convenciones de los RPG. La historia sigue al protagonista, Cloud, pero es la heroína, Aeris, quien abre los ojos del primero y lo acerca a comprender los misterios de su pasado. Es a través de ella que nos imbuimos en la verdad de la historia.

Lanzado en 1997, Final Fantasy VII fue la primera entrega de la saga desarrollada para Play Station. Esta escena, en la que perdemos a la heroína Aeris, es fácilmente la más sorprendente y trágica en la historia. Nadie se esperaba tener que decir adiós a un personaje tan importante en la mitad del juego. Se expandieron los rumores de una posible y secreta forma de resucitar a Aeris, lo que dejó claro que los jugadores también estaban pasando un mal trago a la hora de despedirse de ella. Incluso ahora, 20 años más tarde, todavía se siente como un evento realmente chocante.»

En la última imagen de la galería, al lado de las capturas de la muerte de Aeris, puede leerse: «Mientras abraza el cuerpo acuchillado por Sefirot de Aeris, Cloud murmura en un estado de consternación», junto al monólogo que hace éste último ante la muerte de su compañera.

No olvidéis visitar y agradecer a los usuarios y sitios que han aportado toda esta información, la cual siempre es y será bienvenida.

Final Fantasy VII cumple hoy 20 años en Europa

El hijo predilecto de Squaresoft (ahora Square Enix), Final Fantasy VII, cumple hoy 20 años de su salida al mercado en este continente, suponiendo por aquel entonces «el primer» juego de la saga en llegar a estas tierras (ya sabemos que no es exactamente así, pero sí fue la primera entrega de Squaresoft por impacto), convirtiéndose automáticamente en uno de los mayores exponentes del género RPG («Role-Playing Game»), algo casi desconocido por el público general europeo.

En mi caso, no descubrí Final Fantasy VII hasta unos años más tarde, concretamente en el año 2001, tras haber quedado maravillada con Final Fantasy IX y VIII, por ese orden. Un amigo del colegio de aquel entonces me dijo que su primo tenía la séptima entrega y había conseguido que le prestase el primer CD. Como aún era periodo vacacional, ipso facto nos fuimos a casa y comenzamos a jugarlo en la Play Station: al principio no me decía nada, los preciosos gráficos y colores del IX estaban aún grabados en mi retina, junto al mayor realismo del VIII. Pero la percepción no tardó en cambiar.

Derroté al primer Jefe Escorpión y conocí a Aeris… ¿quién era esa chica? Seguro que iba a ser importante. ¿Y por qué Cloud es tan borde? Ey, si a mí me gustan los personajes antipáticos (Vegeta y Logan son testigos). ¿Y esa música que suena? Sin haberme dado cuenta de ello, la historia ya me tenía totalmente atrapada y en los próximos seis meses no dejé de pensar en otra cosa que no fuese Final Fantasy VII.

Para una chica que empezaba a entrar en la adolescencia, el impacto que tuvo la historia de esta entrega (escrita en su mayor parte por Kazushige Nojima, con aportaciones aquí y allá de Yoshinori Kitase, además director; Tetsuya Nomura, diseñador de personajes; entre otros) no tuvo comparación por el grado de complejidad (para la edad y la época), los temas que abordaba y, sobre todo, los personajes. Porque vale, creo que la historia del noveno capítulo supera en profundidad la de este siete, pero los personajes… ay, amigo, eso es harina de otro costal.

Me enamoré de Cloud y Aeris, fundamentalmente, aunque también quise a Vincent, a Red XIII, a Bugenhagen, a Zack… Me quedé hipnotizada con Cañón Cosmo y su melodía y la historia del gran héroe Seto me conmovió. Es cierto que me dejo fuera a otros iconos de este juego, como Tifa y Sefirot, por los cuales admito que nunca sentí devoción (aunque aprendí a quererlos más con el paso del tiempo).

El sistema de batalla, basado en la adquisición y combinación de materias de distinto tipo, era sencillo, intuitivo y adictivo, por lo que nunca resultó mayor inconveniente para una preadolescente. Si hablásemos de dificultad, la verdad es que este juego no ofrece mucha (derroté a Sefirot por primera vez en medio de una comida familiar, dándole a pausa entre un plato y otro), pero el Demonio de la Puerta en el Templo de los Ancianos me supuso más de un quebradero de cabeza.

Y luego están los secretos. Final Fantasy VII, al igual que todas las entregas clásicas y de PSOne, está repleto de ellos, un elemento que suele caracterizar a los juegos de Hironobu Sakaguchi (creador de la saga y productor del VII). Ibas recorriendo el mundo de Gea y no sabías cuándo te encontrarías uno: así es como llegabas a conocer a Zack y su pasado, descubriendo lo devastadora que podría llegar a ser una secuencia de apenas 10 minutos, sin voces y con gráficos que representaban a muñecos tipo Lego.

Por supuesto, muchos llegamos a creer (ilusos) en la posibilidad de resucitar a Aeris, y «la teoría estrella» de la época hablaba de conseguir una Rosa del Desierto que (supuestamente) la traería de regreso. Horas y horas dediqué a la búsqueda de ese maldito objeto, exploré y derroté a las Armas, para que la realidad volviese a tocarme: Aeris ya no estaba y no iba a volver.

Ese es precisamente el tema principal de Final Fantasy VII: la vida. Dicen las malas lenguas que Sakaguchi perdió a su madre en medio del desarrollo de este juego y este fue su homenaje, la representación de la pérdida de un ser querido, sin avisos, cuando menos te lo esperas, la muerte. Sefirot mata a Aeris «como caído del cielo», ante la atónita mirada de Cloud. Y ya no está más en el equipo. Debido a que el equipo quiso asimismo transmitir esa sensación de pérdida, son pocas las veces que se la menta posteriormente, pero su presencia siempre está (ya se encargará Cloud de recordarlo, incluso en la secuencia final).

No son solo momentos tristes los que pululan por la séptima entrega de esta franquicia, que hace a su vez demostración de un sentido del humor en ocasiones surrealista (la famosa escena de Mercado Muro, Barret y Red XIII vestidos de marineros, Hojo en la playa), otras incluso algo más costumbrista (las conversaciones de Cloud y Aeris o las aportaciones de Yuffie) y, en definitiva, una demostración de que el equipo de desarrollo se lo pasó bien durante su realización, algo que asimismo exponen los numerosos minijuegos.

Han pasado 20 años y la legión de seguidores de Final Fantasy VII nunca ha parado de crecer, en buena parte debido a la «Compilation» y a los numerosos cameos que sus personajes (mayoritariamente Cloud y Sefirot) han ido haciendo en otros títulos de la compañía. Es cierto que actualmente muchos lo acusan de estar «sobrevalorado», la excusa perfecta para intentar ir a contracorriente en este mundillo dominado por las redes sociales, y sí, algunos fans demuestran un fanatismo DEMASIADO desmesurado (al fin y al cabo, hay más Final Fantasy y cada quien tiene su preferido), pero lo cierto es que esta séptima entrega se ha convertido, por méritos propios, en el punto y aparte de la vida de varios jugadores, y sigue puntuando alto en las listas de todo el mundo. Ni toda la «Compilation» junta ha podido destruirlo, y a la espera estamos del «Remake» (el cual esperamos que no suponga mucho destrozo).

P.D.: No voy a terminar sin mencionar la MARAVILLOSA banda sonora de Nobuo Uematsu. Que sí, que este hombre siempre compone delicias para los oídos, pero en esta ocasión estamos hablando del «Aerith´s Theme» o del «One Winged Angel», posiblemente los dos temas más aclamados, a nivel general, del compositor.

Hablemos de Sefirot (y un poco de Aeris, Final Fantasy VII)

Todo fan que se precie de Final Fantasy VII conoce (y es posible que sea a su vez seguidor acérrimo del mismo) a su villano: Sefirot (o Sephiroth, como se lo conoce en otros lares). El antagonista de este videojuego, ya considerado un clásico, es una de las imágenes más representativas del título. Y no es para menos: tiene un diseño imponente y (MUY) atractivo, un tema musical que pone los vellos de punta y algunas de las escenas más memorables de la historia de los RPG.

Sin embargo, no voy a realizar un análisis exhaustivo de Sefirot. Primero, porque no me siento capacitada (nunca he sido muy fan del personaje, lo confieso, aunque entiendo el porqué de su popularidad), y segundo porque con el paso de los años ya lo han hecho en multitud de ocasiones a lo largo de la red. Lo que voy a tratar aquí es, aparte de los motivos de su fama, cómo podrían incluso mejorar (sí, mejorar) al personaje de cara al remake. Porque, por muchos seguidores que tenga, en lo personal pienso que al villano de Final Fantasy VII le falta algo tan esencial en los títulos de la saga, incluso para los oponentes del héroe: profundidad en su historia. Lo cierto es que Sefirot tiene un ENORME potencial (he ahí otro de los factores de su popularidad), pero que no queda bien reflejado a lo largo del juego, siendo esto de hecho uno de los fallos del mismo.

¿Sefirot o Jénova?

Es bien sabida la cantidad de debates sobre este punto que se han ido generando por internet desde poco después de que saliera el juego. ¿Quién es el verdadero villano, Sefirot o Jénova? ¿Quién controla a quién? Como sabrán los que ya se lo han pasado (y los que no, avisamos de SPOILERS), en cierto momento, ya avanzada la historia, se revela que Sefirot en realidad está muerto, partido en dos y congelado en el Cráter del Norte. Entonces, ¿con quién habíamos estado tratando hasta entonces? Desde el principio surgieron dos teorías principales: o era el propio Sefirot, «encarnado» en una figura «material» debido a que había sido capaz de absorber parte de la Corriente Vital y de la sabiduría que allí se halla; o era Jénova, «la calamidad de los cielos», el alienígena que había llegado hace siglos en un meteorito y que había acabado con (casi) todos los Cetra. Como sabemos, el doctor Hojo (padre biológico de Sefirot) inyectó células de Jénova en su hijo cuando aún era un feto. Por lo tanto, cuando el villano (antes héroe) se enteró de esta verdad y de que Jénova era una Cetra (una confusión, ya que Jénova nunca fue Cetra, sino todo lo contrario), pensó que él mismo era el descendiente de esta raza anciana y con poderes sobrenaturales, capaces de comunicarse con el planeta. En ese momento, entró en contacto con lo que quedaba del alien, desapareciendo misteriosamente durante años hasta el presente que nos ocupa durante los acontecimientos del juego. Por lo tanto, no pocos fueron (fuimos) los que creían que Sefirot era en realidad Jénova, ya que entre los poderes de la última se encontraba el cambiar de forma y engañar al resto de la población (siendo así de hecho como se infiltró entre los Cetra, acabando con ellos).

Sin embargo, material posterior a Final Fantasy VII, englobado dentro de la Compilation, como Case of the Lifestream: Black/White y las Ultimania, han desvelado que todo el tiempo fue Sefirot el que estuvo detrás de Jénova, valiéndose de sus poderes, y no al revés. En Case of the Lifestream: Black, escrito por el propio Nojima (guionista también de Final Fantasy VII), dice:

«(…) Para eso, necesitaba un cuerpo. Había cosas que quería decir con su propia voz. Cosas que quería destruir con sus propias manos. Había decidido que usaría el poder de Madre.»

Por lo tanto, parece que este enigma está resuelto. Pero entonces, ¿por qué no queda claro a lo largo del juego, como debería? He aquí uno de los grandes fallos del personaje.

Historia profunda que no lo es

Como decíamos, Sefirot se concibe como un experimento. Su padre es un científico chalado y su madre biológica (Lucrecia) claramente tampoco está muy estable emocionalmente (en cualquier caso, desaparece cuando su hijo es aún un bebé). Por lo tanto, nuestro villano crece probablemente en medio de un laboratorio, sin figuras paternas ni maternas, con todas las miradas puestas en él para que termine siendo «el soldado perfecto». Mientras crece, va consiguiendo este objetivo, ya que Sefirot se convierte en una especie de figura mesiánica, un héroe a los ojos del mundo, algo que se consolida sobre todo a raíz de la guerra de Wutai. Pero Sefirot, como persona, en ningún momento se cree un héroe. Si algo resulta realmente atractivo de su persona es que en ningún momento se lo cree… aparentemente. En realidad, nuestro querido «Sephi» tiene un complejo de Dios más grande que Midgar, el cual estalla (y de qué manera) cuando se le revela (de forma equívoca) «la verdad» sobre su «madre», Jénova.

¿Por qué el juego no indaga más en esta doble cara de Sefirot? Su figura es imponente y su tema amenazante, pero su yo pasado es dejado en el olvido y a la mente creativa de los fans que quieran escribir fan fictions. Algo de esto se trata en Crisis Core, pero por alguna absurda razón decidieron meter a Génesis, y Sefirot, que desde el minuto uno es marcado como el villano principal de la Compilation, queda con menos tiempo de exposición. Su «caída a los infiernos» sigue pareciendo forzada, aún con la (¿absurda?) intervención de Génesis, sacada de la manga para este spin off.

Sefirot lo ve todo con MUCHA claridad

Hay tiempo para remediarlo en el Remake. Si hay algo que podrían (y deberían) añadir a la historia es mayor profundidad en la extinción de los Cetra, en la llegada de Jénova y en el pasado de Sefirot. Incluso tenían una oportunidad perfecta para hacer esto último en el juego principal, pero se ve que o no se dieron cuenta o la obviaron: el profesor Gast, Ifalna y su hija Aeris (Aerith por los mismo lugares de Sephiroth). Como se deja claro en Final Fantasy VII, Gast era un científico que trabajaba también para Shinra, cuyos logros estaban por encima de los de Hojo y que fue el verdadero fundador del «Proyecto Jénova» (primer punto de conexión con Sefirot). Gast conoce a Ifalna, la última superviviente de los Cetra, y la investiga, enamorándose ambos y teniendo una hija: Aeris. Hojo los descubre, mata a Gast y secuestra a la madre y a la hija, llevándoselas a su laboratorio, donde pasarán varios años (punto dos de conexión con Sefirot, quien era también un niño pululando por los laboratorios de Hojo en la misma época). Ya tendríamos ocasión perfecta de conocer más aspectos de esta parte de la historia a través de los ojos de una infantil Aeris (protagonista). Sin embargo, y por algún motivo, parece que la Cetra y el villano no se conocen de nada hasta ya avanzada la historia, dejando esta ocasión por perdida.

No fue así en todos los planteamientos de guión que se hicieron, pues en un momento Sefirot y Aeris iban a ser hermanos, de ahí la similitud en sus diseños, y más tarde Sefirot iba a ser el primer amor de Aeris (Zack entró en fases posteriores de desarrollo), de ahí las ilustraciones de Amano donde ambos parecen estar muy juntitos y relajados. Por algún motivo, estas ideas se desecharon, quedando en… no se conocen de nada. Aunque hayan pisado el mismo suelo durante años en el mismo periodo, no importa. Nada. Hasta que llega EL acontecimiento importante. FIN.

Sefirot y Aeris

Hay una parte, para mí, algo incomprensible en todo el juego, que se acentúa aún más en la Compilation y que distrae del verdadero objetivo: la conexión entre Cloud y Sefirot. Evidentemente, son el protagonista y el villano, y además el rubio mata al albino no una, sino dos veces (tres si contamos Advent Children), pero llega un punto (volvemos a referirnos al Case of the Lifestream: Black/White y a Advent Children) en que parece que éste último está obsesionado con el primero, y nunca se llega a entender del todo porqué. Principalmente, porque la que lo detiene y frustra sus verdaderos planes es Aeris, no Cloud. Es la Cetra la que destruye Meteorito (recordemos que el verdadero plan de Sefirot es acabar con toda la vida gracias a Meteorito y después absorberla él mismo a través de la Corriente Vital, convirtiéndose así en un verdadero Dios), es Aeris la que cura Geostigma (creada con la misma finalidad que Meteorito) y, sobre todo, es ella la que simboliza la vida y la creación en el mundo de Final Fantasy VII, mientras que Sefirot lo hace con la destrucción y la muerte. El por qué los creadores no explotan esta idea, centrándose más en clichés de anime con el rubio, no tenemos la menor idea.

Otro factor que sufre con esta «pasada por alto» es la propia muerte de Aeris. En una de las escenas más memorables, Sefirot se deja caer sobre ella mientras invoca a Sagrado y la atraviesa con su masamune, matándola en el acto. El porqué Sefirot se había esperado hasta ese momento para hacerlo (cuando sabemos por el sueño de Cloud que estaba siguiendo a Aeris desde el principio), cuando el invocar a Sagrado era lo más amenazante para él: para hacer sufrir al rubio. Quería esperar a que Cloud llegase para matar a la muchacha delante de sus ojos. Hay un par de problemas con este concepto: Sefirot queda un poco como «tolai» (NO es Cloud tu verdadera amenaza, idiota), y Aeris, que vendría a ser a la postre la verdadera salvadora, queda como un deus ex machina, porque ella está ahí en ese preciso instante para hacer sufrir al héroe, y no porque esté salvando a la humanidad. Todo gira en torno a Cloud, que no me parece mal como fan (por algo es mi personaje favorito del juego), pero que, como guión, deja escapar varias oportunidades de oro y hasta defenestra a otros personajes.

De cara al Remake, esto también podría mejorarse. Pongamos como ejemplo toda la trama en el Templo de los Ancianos, donde Aeris tiene que estar en tu equipo «por cojones» (es esencial para la trama), y en donde también se encuentran con Sefirot y descubren sus verdaderos planes. Es en este momento del juego, el único, donde Aeris y Sefirot intercambian un par de palabras, lo cual es demencial. Ya podrían aprovechar un mínimo enfrentamiento entre los dos en el Remake, aprovechando el momentáneo fuera de juego que sufren Cloud y el resto de la tropa, aunque sea dejando claro desde el principio que Aeris no tiene ninguna oportunidad (como no la tenía nuestro equipo contra Beatrix en Final Fantasy IX, y aún así la batalla ahí está). Algo para crear un mínimo de vínculo entre los dos, Square. Y que Aeris no exista por el mero hecho de tener que hacer derramar lágrimas a nuestro héroe.

Para finalizar (que esto ha quedado muy largo), vamos a hacer hincapié en la enorme simbología que une a Sefirot y Aeris, pero que la historia desaprovecha: sus diseños son similares, pero opuestos (Aeris es rosa y de colores alegres, Sefirot es negro); a una la suele simbolizar el agua (fuente de vida), mientras que al otro lo hace el fuego (destructor); ambos son los únicos que al final del juego permanecen como entes «permanentes» en la Corriente Vital, uno nuevamente como causante de muerte (diablo), y otra como salvadora y protectora (dios), lo cual aparece reflejado en Case of the Lifestream: Black/White; y, finalmente, Sefirot se cree el verdadero Cetra, pero la auténtica es en realidad Aeris, causando la gran tragedia que es la caída en desgracia de este personaje (nuevamente, la imagen del ángel caído, el demonio).

Reportaje de Polygon por el 20º aniversario de Final Fantasy VII

Final Fantasy VII está a punto de cumplir 20 años desde su salida al mercado japonés. Square Enix está dando buena cuenta de ello, habiendo preparado un evento especial para el 31 de enero (también por el 30º aniversario de la saga). La revista Polygon también se ha hecho eco y ha preparado un amplio reportaje con varios trabajadores (y ex-trabajadores) importantes de la compañía nipona que se vieron fuertemente involucrados en el desarrollo de la séptima entrega. Veamos qué se cuentan en este resumen:

Sobre Hironobu Sakaguchi:

El creador de Final Fantasy salvó a Squaresoft de la quiebra, por lo que rápidamente fue escalando posiciones hasta convertirse en el productor (y guionista, al menos en lo que a conceptos base se refiere), vicepresidente y no sé cuántas cosas más dentro de la compañía. Sus ex compañeros lo recuerdan con el apodo de «el rey»; aunque Sakaguchi bromea sobre esto diciendo que sería por «el rey del champán». Tenía la capacidad de tomar decisiones realmente importantes en un corto lapso de tiempo, y suya fue la idea de trasladar Final Fantasy VII (todavía en desarrollo) de Nintendo a Sony. Como curiosidad, a Nomura se lo comunicó de forma casual una mañana cuando el joven llegó a las oficinas y se encontró con Sakaguchi. Éste llevaba puesta una chaqueta donde aparecía el logo de Sony y le preguntó qué le parecía. Nintendo no se tomó nada bien la decisión, y las distintas versiones van desde una especie de aparente indiferencia por parte de la compañía de Mario hasta llegar a prohibirles a los miembros de Square la entrada en sus oficinas durante años (al parecer lo que más le molestó a Nintendo no fue la decisión de irse a Sony en sí, sino que Squaresoft convenciera a otras compañías para que hicieran lo mismo). Para percibir la importancia que tuvo tal decisión, por aquel entonces aún no había salido la Play Station al mercado y nadie daba un duro por ella, al menos inicialmente. Para Sakaguchi, fue determinante que tuvieran el formato CD frente a los cartuchos de Nintendo, lo que aportaba mayor capacidad de memoria y menor tiempo de carga.

sakaguchi-4

El padre de la saga ideó Final Fantasy VII como una historia de detectives ambientada en Nueva York. Un detective llamado Joe seguiría las pistas de un grupo eco-terrorista que quería causar la explosión de un reactor Mako. Uno de estos eco-terroristas asentó las bases para el que después sería Cloud Strife. Sakaguchi quería probar con el nuevo juego en gráficos 3D, por lo que contactó al que sigue siendo su amigo, Kazuyuki Hashimoto, para hacerse cargo. Éste reclutó a varios de los mejores programadores y diseñadores del país, hasta llegar a formar un amplio equipo para Final Fantasy VII (las cifras giran en torno a las 150 personas; aunque inicialmente comenzaron con unas 30). El juego estuvo en desarrollo poco más de un año.

Con el éxito de Final Fantasy VII llegaron otros, y Sakaguchi tenía la ambición de realizar una película totalmente en 3D. Con todos los modelos y trabajos realizados para Final Fantasy VII, ya tenían buena parte de la tarea hecha. Surgió así el proyecto para La Fuerza Interior, que a la postre terminó siendo un rotundo fracaso. Tal fue el impacto en las arcas de Squaresoft, que ésta se encontraba al borde de la bancarrota (también en parte debido al retraso de Final Fantasy X), por lo que Sakaguchi anunció su dimisión y, con él, también se fue Hashimoto. Los que permanecieron en la compañía recuerdan aquel trance como un episodio caótico, donde hubo reestructuraciones y todos opinaban sin saber muy bien qué hacer. Llegó entonces Yoichi Wada.

ffvii-juego

Sobre Yoichi Wada:

Wada fue presidente de la compañía desde el año 2000 hasta el 2013 (su contrato con Square Enix finalizó en el 2015). Con él, vino una nueva etapa, protagonizada por la llegada de las secuelas, spin-offs y la fusión con Enix (surgiendo Square Enix hasta el día de hoy), así como la adquisición de las compañías Taito y Eidos.

En relación a Final Fantasy VII, donde más afectó Wada fue en el surgimiento de la Compilation. Square pasó a ser menos creativa y más lucrativa (o así lo describen varios de sus empleados), por lo que ya no se buscaba tanto la originalidad de un nuevo Final Fantasy numérico, sino el explotar las posibilidades de cada uno. El más «perjudicado», claro está, fue la séptima entrega, que tantos éxitos sigue cosechando. Se planificaron un total de cuatro spin-offs (Advent Children, Dirge of Cerberus, Before Crisis y Crisis Core) y avanzaron con ellos, algunos acabaron teniendo una calidad dudosa (también son conscientes de ello varios empleados de la compañía).

Sin embargo, Wada no es amigo de los remakes, y su idea era no llevar a cabo el ansiado remake de Final Fantasy VII hasta que Square Enix no hubiese sacado al mercado otra entrega que causara tanto impacto con aquél. Con su salida del puesto de presidente, el remake de Final Fantasy VII fue aprobado; aunque Nomura opina que ambos hechos no están relacionados.

wada

Sobre Final Fantasy VII (y su remake):

Dejando más de lado los tejemanejes de la empresa, lo cierto es que el desarrollo de Final Fantasy VII es recordado con especial cariño por la mayor parte de sus trabajadores. Desde ser un proceso de mucho trabajo, pero divertido y a la vez creativo, hasta por las tomas de decisiones que había constantemente en el equipo, donde las ideas iban y venían desde el primer día.

Una de las personalidades más conocidas dentro de Square Enix que vio su carrera enormemente beneficiada gracias a la séptima entrega fue Tetsuya Nomura (creador de Kingdom Hearts). Éste había estado trabajando con Square desde Final Fantasy IV, pero fue con Final Fantasy VII y su paso al 3D cuando sus diseños (mucho más fáciles de llevar a dicho formato) pasaron a un primer plano. Asimismo, y gracias al vaivén de ideas que comentábamos que había durante el desarrollo de esta entrega, Nomura pudo además aportar sus granitos para la historia, acercándose laboralmente mucho más que antaño a Yoshinori Kitase (director de Final Fantasy VII y ahora productor del remake) y a Kazushige Nojima (guionista de Final Fantasy VII y del remake). De hecho, parece que fue Nomura quien decidió que se matase a Aerith, ya que siendo el tema principal del juego «la vida», pensaba que la muerte de la heroína sería la que causaría mayor impacto en el jugador. Además, quería que la muerte fuese definitiva. Nojima y Kitase, por su parte, también quisieron matar al resto de personajes (concretamente hacia el final del juego, cuando el equipo al completo se lanza en paracaídas sobre Shinra, la idea era que murieran todos menos los tres que eligiera el jugador para el combate final). Nomura por suerte los detuvo y les hizo cambiar de idea.

ffvii-casa-de-aerith

En la actualidad, Nomura, Nojima y Kitase se encuentran de nuevo trabajando juntos en el Remake de Final Fantasy VII, un proyecto, dicen, que querían llevar a cabo mientras aún siguieran trabajando en Square Enix, puesto que ellos han formado parte del equipo original. Sin embargo, pocos miembros más continúan de los que ayudaron a sacar adelante a la séptima entrega de la saga. No solo Sakaguchi (quien, por cierto, tras su recelo inicial ahora dice andar curioso por cómo saldrá el remake) y Hashimoto, sino también Nobuo Uematsu (el legendario compositor de la saga, quien por cierto ideó One-Winged Angel como algo experimental) y Yoshitaka Amano (ilustrador, ahora autónomo).

Mientras esperamos a ver cómo va saliendo la cosa (la idea de los episodios no es muy alentadora), estaremos atentos al día 31 de este mes, ya que, como adelantábamos, es el día en que Final Fantasy VII cumple 20 años (en Japón) y, además, hay evento especial. Huele a remake sí o sí.

P.D.: Como curiosidad, parece que Sakaguchi tampoco terminó muy bien con Microsoft (para los que lanzó dos juegos desde su propia compañía: Blue Dragon y Lost Oddyssey), donde las relaciones fueron más tensas que otra cosa.

cloud-remake2

Las shipping wars en Final Fantasy: Parte III. Compilation of Final Fantasy VII

Tras hacer un repaso a las parejas más seguidas por el fandom de Final Fantasy en la Parte I, y haber dedicado la Parte II a los debates habidos hasta la fecha entre los Cloti (CloudxTifa) y los Clerith (CloudxAerith), hoy le toca el turno al resto de la Compilation de Final Fantasy VII. Porque, como todo seguidor de la séptima entrega de la serie sabrá, la Compilation de Final Fantasy VII abrió muchas heridas no solo a nivel de historia, inconsistencias y nuevos personajes (coffGenesiscoff), sino que además aportó su granito de arena dentro de estas shipping wars (o guerras de parejas, para entendernos).

No nos extenderemos mucho más en la relación del rubio con la morena y la castaña, ya que para eso está la citada Parte II, y ambas parejas reciben su dosis de fan service con Advent Children. Pero hay una pareja que no parecía tener gran presencia, que con la aparición de Crisis Core, el juego para PSP precuela de la historia original (y, probablemente, lo único potable que nos ha dado la Compilation; aunque Advent Children también tenía sus momentitos…) se multiplicó x10. Sí, hablamos del ZackxAerith (o Zerith, para los fans). Por cierto, habrá SPOILERS para los que no hayan jugado a ninguno de estos juegos. Y ah, las ilustraciones no son nuestras, más quisiéramos.

zack aerith 2

Zack y Aerith, la primera pareja oficial de Final Fantasy VII

Bueno, en realidad no es la primera PRIMERA (¿Barret x su mujer?). Pero sí la primera que envuelve a los personajes principales, o al menos a uno de los que se ven envueltos en el eterno triángulo amoroso de esta entrega de Square Enix (por aquel entonces Squaresoft). Gran parte de su popularidad tiene que ver con el carisma de Zack, el protagonista de Crisis Core (el mismo solo aparecía diez minutos en una escena optativa del juego original, menciones aparte, por lo que apenas tuvo tiempo de despertar simpatías, por muy potente y trágica que fuera la dicha escena). Con la llegada de Crisis Core, Zack surgió como personaje completo, como un joven apasionado y simpático que aspira a convertirse en héroe dentro de Soldado (algo así como la milicia de Shinra). Primero, a imagen y semejanza del ejemplo de todos: Sephiroth. Y después, del que será su maestro, sabio y noble: Angeal.

Buena parte del cariño que despierta Zack entre los fans es debido a que lo acompañamos en su crecimiento y evolución como personaje: de «cachorro» a joven Soldado sólido y formado. El otro gran componente de este personaje es la cantidad de momentos dramáticos a los que tiene que hacer frente, incluyendo su final… El cual dejó a más de uno impactado y en un mar de lágrimas. A pesar de todo, Zack no pierde su sonrisa y su forma optimista de ser (comprensibles momentos de bajón aparte), lo que lo convierte en, probablemente (y quizás, junto con Aerith) en el personaje emocionalmente más fuerte de la saga.

zack aerith 5

En cuanto a su relación con Aerith, es un componente añadido al carisma del personaje. Por un lado, los desarrolladores (Hajime Tabata, director de Final Fantasy XV, también lo fue de este juego, en el que Tetsuya Nomura tuvo mucho que decir también) tomaron la decisión acertada (a nivel fandom) de reducir el optimismo de la Aerith original que vemos en Final Fantasy VII, sin llegar a perderlo del todo (las 69 cartas que manda a Zack sin respuesta son la mayor prueba de ello). Por eso, encontramos en Crisis Core a una Aerith algo más tímida e introvertida que su contraparte de 1997. Claro que también puede achacarse a la juventud del personaje (15-17 años en Crisis Core frente a los 22 de Final Fantasy VII). Lo cual, justamente, le va como anillo al dedo al más decidido e impulsivo Zack.

Lo que nos lleva al siguiente punto fuerte sobre la pareja: buena parte de sus momentos son decisivos para comprender lo que veremos a continuación en Final Fantasy VII. Aunque, a decir verdad, muchos de estos «guiños» pueden verse como algo tramposo o forzado para tirar de la nostalgia del espectador (vale que la caída en la iglesia de Zack sea un guiño a la original de Cloud, pero que sea el moreno el que decida hasta el nombre del futuro bar de Tifa nos parece excesivo). Sin embargo, lo dicho, cumple su objetivo de sacar el lado más nostálgico de los seguidores.

zack aerith

Otro componente, que ya mencionábamos con anterioridad con Zack (como personaje), es que esta pareja se encuentra rodeada de tragedia. Lo que, paradójicamente, puede llegar a conducirnos a un hipotético «final feliz» entre ambos (si pasamos por alto las novelas Maiden Over The Planet, cuya oficialidad está discutida; o The Case Of Lifestream). Sea como sea, seguro tendremos más de Zack en el remake de Final Fantasy VII. No hay más que ver cómo aumentaron su presencia en Advent Children Complete, a raíz del éxito de Crisis Core.

Zerith versus Clerith

Por si no tuvieran poco con el Cloti, los Clerith ahora también tienen que hacer frente al fandom del Zerith (que, en muchos casos, se encuentra bastante vinculado con el Cloti, de forma similar a lo que ocurría con los Sasusaku y Naruhina en Naruto). ¿Qué puntos son los más discutidos?

cloud aerith zack 2

Por un lado, que el Cloud del primer disco (que es el que desarrolla mayor relación con Aerith) fuera el verdadero Cloud o no, debido fundamentalmente a sus recuerdos confundidos con los de Zack. Es este aparente parecido (WTF si solo visten igual… quizás por eso añadieron lo de la misma caída en la iglesia de ambos personajes) entre Cloud y Zack lo que lleva a Aerith, originalmente, a acercarse a Cloud (dicho por ella misma en la cita del Gold Saucer). Sin embargo, Aerith iría poco a poco dándose cuenta de que Cloud y Zack son dos personas totalmente distintas (a buenas horas se da cuenta la muchacha). No es para menos, ya que la personalidad de ambos es totalmente diferente: Cloud es, desde el inicio, un personaje apático y borde, con un toque algo oscuro en su personalidad (sí es cierto que esta oscuridad va despejándose a posteriori, especialmente tras el episodio de la Corriente Vital). Mientras que Zack es, como decíamos, un joven despierto y simpático con todos, dispuesto a ayudar y que cree realmente en lo que hace. Si tuviéramos que comparar a otros personajes de Final Fantasy con Zack, no nos vendría a la mente Cloud, sino Yitán/Zidane (Final Fantasy IX) o Tidus (Final Fantasy X), probablemente. En cualquier caso, esta confusión inicial entre Cloud y Zack es lo que más dirige los debates entre distintos grupos de fans.

Por otro lado, la muerte de Aerith, después de la de Zack, convertiría la relación entre ambos en un «final feliz más allá de la muerte». Que ambos aparezcan juntos frente a Cloud en Advent Children también suma a esta idea. Una vez más, es ese componente trágico, con toques agridulces, lo que aumenta la popularidad del ZackxAerith.

 

Poco más tenemos que aportar a esta pareja, de la cual hemos querido resumir sus puntos más fuertes (al menos, para el fandom). Es, sin lugar a dudas, la pareja que ha obtenido más seguidores a raíz de la Compilation de Final Fantasy VII. Han surgido otras, claro, como el Yuffientine (VincentxYuffie), pero no se acercan al nivel de encanto y carisma alcanzado por la historia entre el joven héroe de Soldado y la florista de los suburbios de Midgar.

zack aerith 6

Las shipping wars en Final Fantasy: Parte II. Final Fantasy VII

Como adelantábamos en nuestro repaso de la Parte I, Final Fantasy VII supuso el culmen en muchos elementos dentro de la emblemática saga de Square Enix (antes Squaresoft), y también lo fue en las llamadas shipping wars (guerras de parejas, para que nos entendamos). Las ilustraciones no son nuestras, más quisiéramos.

No era para menos: Cloud podía elegir según preferencias del jugador entre tener una cita con Aerith, Tifa, Yuffie o Barret. Para ello, te daban varias opciones a elegir en los diálogos con estos y otros personajes. Por ejemplo, cuando Cloud se reencuentra con Aerith en la iglesia y ésta le pregunta si se acuerda de ella, el jugador puede elegir entre la opción de «¡Claro!» y «Eras el borracho de la esquina» (algo así, estoy parafraseando). Y así, fueron surgiendo las diversas interpretaciones, debates y discusiones acaloradas. Porque… ¿de quien diablos era la mano del final? Y no es broma, esto supuso horas de discusiones en la red hasta que saliera Advent Children y dedicaran el mismo guiño, esta vez sí, claramente con Aerith.

Dejando de lado las opciones de Yuffie y Barret, que eran las más complicadas de obtener y que perseguían el recurso humorístico, solo nos quedan Aerith y Tifa como potenciales intereses amorosos de Cloud. Esto dio origen a que los fandoms de cada pareja recibieran los nombres de Clerith y Cloti. Pero, ¿por qué sigue tan incendiado el debate, aún en la actualidad (casi 20 años más tarde)? ¿Qué suponen una y otra pareja a nivel narrativa y para las preferencias de los jugadores? Vamos a verlo.

cloud aerith 6

 

Cloud y Aerith, Clerith, el reflejo del «amor imposible»

Ojo, que lo de «amor imposible» (o «amor que nunca será») no lo decimos nosotros, sino un anuncio del Final Fantasy VII original allá por 1997. Incluso antes de que saliera el juego al mercado ya estaban preparando el terreno.

Veamos, Cloud y Aerith, Aerith y Cloud. Claramente, Aerith es la representación de «la chica nueva que irrumpe como un torbellino» frente a Tifa, la amiga de la infancia «la vecina guapa con la que todo chico sueña». No es la única historia que ha usado este recurso: seguro que a muchos nos vienen a la mente series como Shigatsu wa kimi no uso (Your Lie In April). Aerith, con su presencia vivaracha y misteriosa, con sus enormes ojos verdes, parece encandilar a Cloud casi desde el principio (si creemos, al menos, la versión narrada en Dismantled (Kaitai Shinsho), cuya oficialidad es discutida todavía hoy en día por los fans, a pesar de que el libreto fuese publicado por Squaresoft). No es para menos, puesto que Aerith está hecha para eso, para encandilar. Sino, su muerte perdería buena parte de su efecto.

Y he aquí que viene el punto que más trunca la posible relación amorosa que pudieran establecer Cloud y Aerith: la muerte de la muchacha a poco más de la mitad del juego. Es cierto que uno de los principales temas de Final Fantasy VII es la vida, y así se refleja en la muerte y en cómo todo queda perdurando en el recuerdo. Aerith muere, pero Cloud y los demás siguen recordándola en varios momentos del juego y en Advent Children. Pero admitámoslo, establecer un romance con un fallecido es… ¿imposible? ¿contraproducente? ¿insano? Así que el encanto de esta relación yace en su imposibilidad, en su dramatismo de lo que «pudo ser» (sobre todo si hacemos caso a las predicciones de Cait Sith), en que perdure más allá de la muerte.

cloud aerith 24

Otro punto que defienden a capa y espada los fans del Clerith es que Cloud parece mostrarse mucho más abierto (y afable) con Aerith que con el resto de personajes (incluyendo a Tifa). Es cierto que Cloud es un caos mental y de recuerdos confusos durante buena parte del juego, pero también lo es que sí, con Aerith se muestra más jovial (no por nada, la única escena en la que ríe durante todo el juego es con Aerith y en Advent Children se hace hincapié en su sonrisa cuando ve finalmente a su amiga fallecida). Por otro lado, ¿qué significa esto en el plano romántico? Puede que Cloud y Aerith tengan una química especial (en mi opinión, la tienen), pero también que Aerith tenga esa forma de ser que saca la parte más optimista de todos. No le pasa solo a Cloud, sino también a Tifa, por ejemplo. Ésta última, en cambio, es más tímida e introvertida, lo que no da lugar a que Cloud (otro tímido e introvertido) saque su lado más jocoso. Y no, no creemos que sea por los efectos de Zack. Cloud confunde sus recuerdos con los de Zack, pero las personalidades de ambos son totalmente diferentes a lo largo de todo el juego (Zack nunca se muestra tan borde como Cloud al principio, y un largo etcétera).

Así que, ¿qué más queda de Cloud y Aerith? Pues que las secuelas y spin offs de Final Fantasy VII también han puesto su granito de arena. Ya hemos mencionado a Advent Children, pero la florista también hace un cameo junto a Cloud en juegos de la compañía como Final Fantasy Tactics, la saga Kingdom Hearts (el primer Kingdom Hearts puede ser hasta revelador en este sentido), el Itadaki Street Special, Final Fantasy Record Keepers, etc.

cloud aerith 33

Cloud y Tifa, Cloti, el amor que perdura en el tiempo

Como decíamos en el apartado anterior, mientras que Aerith es «la chica nueva que deja una enorme impresión», Tifa es «la amiga de la infancia», la que siempre está ahí de una forma u otra. En realidad, Tifa y Cloud no eran tan amigos de niños, pero lo cierto es que la chica es el principal vínculo del rubio con su pasado (punto muy importante en el juego y que lleva a una escena muy reveladora: la de la Corriente Vital).

Tifa no solo destaca por ser el nexo de unión entre Cloud y su pasado, sino por su absoluta devoción hacia el protagonista durante años y años (concretamente, desde que éste se fuera a Soldado). Algo que conmueve a un gran número de jugadores hasta el punto de haber convertido a Tifa en la favorita de muchos (admito que a mí, en cambio, este punto de la morena me echa bastante para atrás, lo cual demuestra lo mucho que plasmamos nuestras formas de ser y preferencias en todo lo que nos rodea). Cuando Tifa se pone seria, en cambio, y muestra ese lado más maduro y maternal, es cuando pienso que mejor sabe llevar y complementa a Cloud (que en ocasiones es un absoluto lío de inmadurez emocional). Por ejemplo, cuando le deja las cosas claras en Advent Children, o durante la susodicha escena de la Corriente Vital.

cloud tifa 3

La otra gran baza para los Cloti es, básicamente, que Tifa es la chica que queda con vida. Y además ella, Cloud, Barret y Marlene se van a vivir juntos tras los acontecimientos de Final Fantasy VII (claro que esto a su vez puede jugar en contra de la pareja, puesto que Square Enix y su eterna ambigüedad nunca los llega a mostrar como claramente juntos, a pesar de la convivencia). Sin embargo, Cloud y Tifa son jóvenes, y tienen toda una vida por delante, por lo que la imaginación del fan tiene muchísimo más margen de movimiento que con el caso de Aerith. Además, no todos, pero sí muchos miembros del fandom de esta pareja son asimismo fans de Zack y Aerith, por lo que el final sería aparentemente feliz para todos. Es, por así decirlo, la versión «happy end», que no puede ocurrir con Cloud y Aerith (¿por qué creen que aún a día de hoy se sigue pidiendo la posibilidad de resucitar a la muchacha en algunas partes del fandom?).

En cuanto a Cloud y Tifa, la Compilation y juegos posteriores relacionados con Final Fantasy VII se han encargado de darles más protagonismo. Es el caso de Kingdom Hearts II, Crisis Core, Final Fantasy Dissidia 012, Final Fantasy VII G-Bike, etc.

cloud tifa redxiii

Poco más que decir. En realidad, pueden leerse kilómetros de tinta sobre teorías sobre ambas parejas, o por qué una es más válida que la otra. No pretendíamos que ese fuera nuestro cometido (y también tenemos nuestros favoritos, como todos), sino realizar un resumen sobre cuáles son los puntos fuertes de una y de otra, o lo que más plasman los fans de ambas. Si somos sinceros, nosotros pensamos que cualquiera de las parejas puede darse dentro del juego, ya que dan opciones para que ocurra en ambos casos (muertes aparte, si nos ceñimos a los sentimientos de Cloud). El resto, final abierto mediante (y grandes dosis de sacar pasta por parte de Square Enix), lo dejan a la imaginación del jugador. Sí, es cierto que Cloud ha sido nombrado como «el amante (koibito) de Aerith» en una novela posterior escrita por Nojima, pero en cualquier caso Tifa también ha tenido y tiene otros puntos a su favor. Vamos, que una no invalida a la otra.

Trataremos más sobre Zack, Aerith y otras posibles parejas surgidas a raíz de la Compilation de Final Fantasy VII en la Parte III. Hasta dentro de dos semanas, jóvenes padawans.

cloudfamily

Las shipping wars en Final Fantasy: Parte I

Ah, las shipping wars. Todo aquel que se considere miembro de algún fandom en el mundo sabrá a qué nos estamos refiriendo: las guerras de parejas, es decir, por qué prefieres que Pepito se empareje con Josefa, y no con Claudia. Hay shipping wars de todo tipo y condición, unos más cerca de lo oficial que otros. Algunos se toman a sí mismos muy en serio (DEMASIADO), mientras que otros (quizás conocedores de que su pareja favorita nunca va a ser oficializada) se lo toman más como puro divertimento a través de fan arts, fan fiction y mundos alternativos creados por la imaginación.

Final Fantasy está repleta de shipping wars, algunas de ellas ya consideradas míticas (¿eres Cloti? ¿o quizás te va más el Clerith?), y probablemente casi cada entrega tiene su guerra entre fandoms propia (los primeros Final Fantasy numéricos no cuentan porque los personajes por no tener casi no tenían ni género). ¿Por qué se da esto? Bueno, parte de la culpa la tiene la famosa ambigüedad que los japoneses suelen mostrar con lo relacionado en el amor (y no, los Final Fantasy no son shôjo) y las relaciones de pareja, al menos en el mundo de la ficción. ¿Que acaso nosotros consideraríamos el gesto de Cloud tendiéndole la mano a Aerith como romántico? Pues no te creas, que quizás en algunas partes del fandom japonés eso quizás sea lo más romántico que haya hecho el rubio por la vendedora de flores.

Para ir calentando motores, vamos a ir haciendo un repaso a las shipping wars existentes en los distintos universos de Final Fantasy (como hemos dicho, algunos son tomados más en serio que otros). Por cierto, las ilustraciones no son nuestras (más quisiéramos); de algunas hemos podido encontrar al o la autor/a, pero de otras no, lamentablemente:

  • Final Fantasy IV: Vale, está claro, Cecil y Rosa son la pareja oficial (si hasta tienen un hijo en la secuela). Pero aún así hay quienes prefieren a la muchacha con Kain, quien a su vez mostraba ciertos intereses por ella (formándose así, al menos durante buena parte del juego, un triángulo amoroso). Es en parte comprensible: Cecil es siempre el bueno, el protagonista, «el rey Arturo» de la película; mientras que Kain es más el antihéroe, el que se vuelve del bando contrario (a ratos), pero que no deja atrás sus sentimientos (ocultos) por Rosa. Y todos sabemos lo que a la gente le gusta un buen antihéroe marcado por la tragedia y prisionero de sus propias emociones, frente al protagonista boy-scout
  • Final Fantasy VI: Lo cierto es que Final Fantasy VI no tiene mucho lugar para el amor. Sin embargo, sí hay una pareja (aparentemente) oficial durante el juego, que es la de Locke y Celes. Pero no queda ahí la cosa: Locke se pasa buena parte de la historia buscando un método para poder traer de vuelta a la vida a Rachel, su novia fallecida en un accidente (del que él se considera culpable). Aquí ya surge uno de los triángulos, entre Locke, Celes y Rachel. Por suerte, la cosa no llega a los niveles de Cloud, Tifa y Aerith (que veremos a continuación) y en el mismo juego se nos muestra a Locke despidiéndose «para siempre» de Rachel, dejándola ir junto a sus demonios. Sin embargo, no es la única «shipping war» existente en torno a esta maravilla de Squaresoft: hay fans varios que prefieren ver más al muchacho con Terra, o a la peliverde con Edgar. Es lo que tiene que el casting de personajes sea tan variado y carismático, que en realidad ofrece infinitas posibilidades y, vaya, prácticamente todas quedan bien.
  • Final Fantasy VII: Hemos llegado. El cúlmen de las shipping wars dentro de los Final Fantasy. El que ha provocado que hayamos decidido dividir esta temática en varias partes. Buena parte de culpa la tiene el famoso sistema de citas, según el cual podíamos acabar teniendo una cita con uno de estos personajes: Aerith, Tifa, Barret o Yuffie, a partir de lo «afectuosos» que hubiéramos sido con unos o con otros. Porque sí, hasta Jesse (y Don Corneo, si seguimos los pasos adecuados) siente atracción por Cloud en el mundo de Final Fantasy VII, él es así de motherfucker. ¿Y él? Pues se deja querer. Se han escrito manifiestos de páginas y páginas sobre por qué Cloud quería más a Aerith, o los motivos de por qué debería quedarse con Tifa. Square Enix parece haberse percatado de esta situación y ha seguido explotándola durante toda la Compilation, complicándola aún más (si cabe) introduciendo (es un decir, el personaje ya estaba presente en diez minutos opcionales del juego original) a Zack y su noviazgo escolar (o así parece) con Aerith en Crisis Core, la precuela de Final Fantasy VII. Mientras puedan seguir sacando dinero a partir de la ambigüedad, está claro que Square no va a mostrar nada definitivo (quizás el remake nos sorprenda en este sentido).
  • Final Fantasy VIII: Está claro que una historia de amor como la del Final Fantasy VIII iba a tener sus shipping wars y preferencias varias entre los fans, por mucho que Squall y Rinoa acaben juntos y besándose bajo la luna. Es el caso de Rinoa y Seifer, por ejemplo (ya que aparentemente ambos tuvieron una especia de aventurilla de verano antes de que la morena conociera a Squall, así en plena reminiscencia de Zack y Aerith). O el de Quistis y Squall, ya que la rubia parecía tener especial interés en su alumno hasta que «redescubriera» sus instintos maternales (o algo así). Como todos son jóvenes y guapos en la octava entrega de la saga, lo cierto es que cualquiera queda estéticamente bien con… cualquiera.
  • Final Fantasy IX: Al contrario de lo que sucediera con la entrega anterior, en el caso que nos ocupa el casting resulta de lo más variopinto. Añadámosle que Yitán (Zidane en el original) y Garnet son una de las parejas oficiales más adorables de los Final Fantasy. Por lo que no hay tantas shipping wars (a no ser que haya preferencias por Eiko o Quina… pero son cosas en las que preferimos no indagar). Como curiosidad, pueden encontrarse algunos fan arts y fan fics de Garnet y Kuja por la red.
  • Final Fantasy X: Es un caso curioso el de este Final Fantasy: pareciera que querían intentar un sistema de citas similar al de la séptima entrega, pero se quedó a medias. Más que nada porque con Tidus nos daban opción de piropear a cualquiera de las tres mujeres del grupo: Yuna (la oficial), Lulu o Rikku. Aunque Tidus y Yuna ganan sobre el resto, esto ha provocado que hayan surgido fans de parejas varias con el jugador de blitzball. Y no podemos dejar pasar a aquellos que les hubiese gustado que el Seymour x Yuna hubiese llegado más lejos (especialmente tras la Ultimania que confirmaba una especie de sentimientos complejos por parte del guado hacia la invocadora).
  • Final Fantasy XII: En esta entrega todo es tan ambiguo en cuanto a la historia que todos pueden ser emparejados con todos (y en Japón hay bastante fan de Larsa y Penelo, como curiosidad). Fin (o no…).
  • Final Fantasy XIII: La treceava entrega de la serie parece dividir a los fans tanto a nivel general como en los pequeños detalles, siendo uno de ellos las shipping wars. Porque, nos guste o no el Final Fantasy XIII y sus personajes, no podemos ignorar el hecho de que LightningxHope tienen un fandom bastante representativo, especialmente en Japón (donde hasta tienen un nombre, al más puro estilo Cloti, Clerith o Squinoa: Hopurai). Y no solo ellos: FangxVanille, SerahxSnow, SnowxLightning, SerahxNoel, NoelxYeul, YeulxCaesar… y así hasta el infinito y más allá.
  • Final Fantasy XV: Todavía no ha salido, pero vamos a hacer un ejercicio de intento adivinatorio (hasta dan ganas de realizar una porra): lo más probable es que en este juego/universo abunden los fans del yaoi (de hecho, parece que ya lo están haciendo, dominando el NoctisxPrompto sobre el resto), pero si nos ceñimos a las posibilidades (siendo realistas), lo más probable es que acabe habiendo algún tipo de rollito entre Noctis y Luna. Por lo que si queremos rizar más el rizo se podrá ir emparejando alternativamente a la oráculo con Nyx, que parecen compartir mucho metraje en Kingsglaive (y el rollo guardaespaldas y «conversaciones bajo fuegos artificiales» parece gustar mucho a Square Enix y seguidores). O a Noctis con Iris, con quien parece haber crecido más cercanamente (al menos en el plano físico) que con Luna. En fin, todo se irá viendo a partir del 30 de septiembre.

Mención especial merece en esta Primera Parte de las shipping wars de los Final Fantasy el yaoi. No ya por el Final Fantasy XV que mencionábamos, sino por la cantidad de fans habidos y por haber de relaciones como las de Cecil y Kain, Cloud y Sephiroth, Cloud y Zack, Seifer y Squall, Seifer y Zell, Yitán y Kuja (sí, sí…), Tidus y Auron, Auron y Jecht, Hope y Snow. Y un largo etcétera.

Historias de amor que (nos) marcaron (para siempre)

En el día y mes del amor, no podemos dejar pasar un artículo dedicado a este tema tan universal y abarcado en todas las ramas del arte, desde la antigüedad hasta nuestros días: el amor (romántico, claro).

Así que me he puesto a pensar en las cinco (para hacer un recorte) romances que más me han impacatado, y así en general, he llegado a las siguientes conclusiones:

  • Me interesa más el amor platónico, lo espiritual, que el carnal y más obvio (es decir, la parte más emocional del amor).
  • Todas tienen un final triste.
  • Ergo, soy masoca.
  • He intentado que cada historia de amor provenga de un soporte diferente (videojuegos, literatura, anime, cine).
  • He decidido poner historias que ya estén «conclusas» (siempre que no decidan hacer más secuelas/remakes/loqueseaparasacarpasta (te miro a ti, Square Enix). Por eso he optado por no meter algunas como el YatoxHiyori (Noragami), o el ZerefxMavis (Fairy Tail). Por mucho que me puedan gustar, no se sabe aún qué va a pasar con ellas (aunque el ZerefxMavis ya sea oficial). También he tenido en cuenta el factor tiempo, y lo que estas historias trascienden en el mismo.
  • AVISO: Todas contienen SPOILERS de sus respectivas series, claro (así como los vídeos del final).

Pasemos, entonces, con la clasificación:

5- Heathcliff y Catherine Earnshaw

¿Quién no conoce a Heathcliff, el protagonista absoluto de Cumbres Borrascosas? La emblemática novela de Emily Brontë trata sobre cómo la pasión absoluta que este personaje siente por su hermanastra, Catherine, lo destruye a sí mismo y a todos los que le rodean. Heatcliff es adoptado de niño por el dueño de una finca (de ahí las Cumbres Borrascosas del título), quien lo cría junto a sus otros dos hijos, Hindley y Catherine. Como Heathcliff tiende a ser un niño solitario y taciturno, al principio no causa buena impresión en los niños. Pero con el paso del tiempo, acaba congeniando (y enamorándose) de Catherine. El señor Earnshaw fallece, lo sucede su hijo Hindley (que sigue sin soportar a Heathcliff, esforzándose por humillarlo). Catherine, a su vez, conoce a otro muchacho rico vecino, Edgar Linton, y acepta su propuesta de matrimonio (no obstante, Catherine admite aquí amar verdaderamente a Heathcliff, no pudiendo casarse con él debido a su diferente posición social). Heathcliff, oyéndolo todo, decide huir, lleno de odio y resentimiento, de Cumbres Borrascosas, regresando tres años más tarde convertido en un hombre rico, y decidido a vengarse. Con ello, destruye la vida de los Linton y de los Earnshaw, haciéndose propietario de Cumbres Borrascosas. Las cosas sólo empeoran con la muerte de Catherine, ya que Heathcliff taslada sus traumas a su descendencia. Finalmente, y pasados los años, se deja morir para poder estar eternamente junto a Catherine.

La historia de Heathcliff y Catherine ha llegado a ser increíblemente popular, con numerosas adaptaciones cinematográficas (con menor o mayor éxito). Sin embargo, representan ese amor destructivo, egoísta, pasional, muy propio del romanticismo del siglo XIX. Solo los hijos de Heathcliff (si bien Hareton no es su hijo biológico, él sí lo llega a visualizar como padre) y Catherine (también llamada Cathy) logran romper la barrera de odio que Heathcliff ha creado en torno a Cumbres Borrascosas.

Cathy-Heathcliff

4- Severus Snape y Lily Evans

Qué vamos a contar de ellos que no hayamos hecho ya (en dos entradas anteriores, por ejemplo). Snape y Lily ocupan este puesto, nuevamente, no por ser un ejemplo de amor modélico y relación sana, sino más bien lo contrario. El amor que Severus siente hacia la madre de Harry Potter no es correspondido, pero pudo haberlo sido si éste no hubiera tomado ciertas decisiones en su vida (como la propia Rowling confirma en cierta entrevista). Es este abanico de posibilidades, que nunca se dieron, lo que convierte esta historia de amor, y al personaje de Snape más particularmente, en toda una tragedia.

snape lily3

3- Edward y Kim

Los protagonistas de Eduardo Manostijeras, la película que Tim Burton dirigiera (con Johnny Depp y Winona Ryder haciendo sendos papeles) en 1990. Siempre he sentido debilidad por la película, por Johnny, y por el personaje. Y siempre que veo su final (y cierta escena de baile), lloro. Quizás sea la banda sonora de Danny Elfman. El caso es que Edward, hombre-robot que vive solo en una torre derruida a las afueras del típico suburbio estadounidense (lleno de marujas y demás fauna), es encontrado de pura casualidad por una vendedora ambulante de cosméticos, quien no tiene mejor idea que llevárselo a su casa. Allí, Edward conoce a toda la mencionada fauna y a Kim, la hija de la vendedora, enamorándose de ella casi a primera vista. Con Edward hay un pequeño problema sin mucha importancia: está inacabado (su creador murió), y por lo tanto sus manos tienen forma de cortadoras de lechuga (de ahí las tijeras del título). Kim al principio tiene novio, el típico chuloplayas del insti, con peinado de Nick Carter, quien por supuesto no tolera la presencia de Edward (a no ser que pueda manipularlo a su antojo). Pero ay amiga, Kim acaba viendo la ternura y sensibilidad que derrocha Edward por todos sus costados, enamorándose también de él y mandando al novio a freír espárragos. La historia acaba mal, claro (ya lo avisábamos), ya que un ser como Edward no puede vivir entre tanta maruja, y se ve obligado a huir de vuelta a la torre, haciéndose pasar por muerto y quedándose allí (solo) para siempre. Pasan los años y Kim, ya anciana y con nietos, aún recuerda a Edward, y la historia que compartieron.

En este caso, lo llamativo es la sensibilidad del personaje de Edward y de la historia: es un hombre demasiado amable como para poder integrarse en la sociedad. No será olvidado: Kim lo recuerda cada vez que baila baja la nieve. Y Edward a su vez la recuerda a ella, esculpiéndola en hielo con sus manos de tijera.

edward kim

2- Jintan y Menma

El número 1 y 2 están complicados, así que opto por un empate técnico. Al fin y al cabo, las historias son similares.

Jintan y Menma (o Jinta Yadomi y Meiko Honma, respectivamente) son los protagonistas de Anohana, anime de 11 episodios (más una película) con el que no pararás de llorar. La historia (a medio camino entre Ghost y Cuenta conmigo) nos sitúa (en el Japón actual) en la vida de Jintan, un adolescente hikikomori (gente que vive autorecluida en Japón, ya que no pueden soportar la presión social), a quien un día de verano se le aparece el fantasma de Menma, una amiga de la infancia que murió hace años en un accidente. Menma, a pesar de su forma incorpórea, ha crecido (físicamente) y puede interactuar con el entorno, pero solamente Jintan puede verla y hablar con ella (de ahí que en principio él crea que se trata de una alucinación causa del estrés). Menma tiene una petición: está para que «todos» (los miembros del grupo cuando eran niños, que en la actualidad cada uno va por su lado) cumplan un deseo que tenía antes de morir… pero no recuerda cuál es. De ahí, la historia va progresando mientras Jintan va intentando averiguar cuál es el deseo de Menma, reuniendo de vuelta a todos los amigos en el proceso (y dejando de ser un hikikomori). Mientras tanto, va redescubriendo sus sentimientos hacia Menma, llegando a plantearse un debate interno: ¿debería cumplir el deseo de Menma, provocando así que ésta vuelva a marcharse, o estaría mejor que ella se quedara para siempre a su lado (aunque fuera en forma de fantasma)?

La historia de Jintan y Menma no solo resulta tierna (en especial por su vínculo de cuando eran niños), sino que además muestra lo que vendría a ser (en contraposición al HeathcliffxCatherine que comentamos anteriormente) amor de verdad y del bueno. Jintan tiene dudas, sí, son dudas egoístas, pero finalmente el bienestar de Menma y sus deseos están por delante de los suyos (aunque le duela). Tres cuartas partes de lo mismo sucede con Menma: ella quiere a Jintan (lo quiere «como para querer ser su esposa»), pero sabe que quedarse en forma fantasmal solo causaría daño y sufrimiento a ambos (Jintan nunca podría pasar página, y ella «viviría» sin poder interactuar con nadie más, salvo con él). Toda la serie es una muestra de ello: mientras Jintan piensa en Menma, sus miedos, alegrías y tristezas; Menma piensa en los de Jintan. Es por eso que no podemos dejar de llorar al final <3

jintan menma

1- Cloud y Aerith

Cloud y Aerith, o Cloud y Aeris, los protagonistas del Final Fantasy más popular (para bien o para mal): el Final Fantasy VII (además de participaciones varias en juegos como Kingdom Hearts, Final Fantasy Tactics, Itadaki Street o Final Fantasy Dissidia). Sí, somos conscientes de que el romance dentro de este jego puede ser optativo (y también nos gusta el CloudxTifa), pero es el CloudxAerith la historia de amor que más nos ha marcado, y es por la famosa muerte de la florista, y el trauma (bueno, el trauma que se suma a los múltiples traumas que ya tenía) que esto causa a Cloud, por lo que nos hemos decantado. Al fin y al cabo, el tema que se quería abarcar con Final Fantasy VII es el de la vida, y con la muerte de Aerith (y su trascendencia) este tema es cuando se vuelve esencial.

Por el principio, Aerith es la última de los Cetra (una raza que habitaba anteriormente en Gaia, que podían comunicarse con el planeta) y a la vez una florista que vive en los suburbios de Midgar. Un día conoce a Cloud, un ex soldado de Shinra que ahora trabaja como mercenario, y juntos terminan embarcándose en una aventura donde tendrán que hacer frente a la todopoderosa corporación y a Sephiroth. Hasta que éste último acaba hartándose de Cloud (a quien ya le tenía ojeriza por cierto episodio anterior) y decide matar a Aerith delante de sus narices. No por ello Aerith desaparece del mapa. Como buena Cetra que es, es capaz de controlar el flujo de la Corriente Vital (flujo de almas de los seres que una vez vivieron en el planeta) y además de invocar a Sagrado (la única magia capaz de detener al Meteorito invocado por Sephiroth para acabar con Gaia), siendo así ella la que finalmente salva al planeta (no obstante, su rostro es lo primero y último que vemos en el juego).

Su historia con Cloud emociona porque, como decíamos, trasciende la vida y la muerte. Podría decirse que es similar al JintanxMenma, o a Jack y Rose en Titanic, pero en esta ocasión el tema se aborda dando un paso más allá: Cloud cree, al final del juego, que puede reencontrarse con Aerith en la Tierra Prometida (lástima que nunca quede del todo claro qué es esto; aunque para Aerith es una muestra de la subjetividad de la Tierra Prometida misma: es el lugar de suprema felicidad para quien la encuentra). En Advent Children, secuela del juego (se sitúa dos años después), Cloud sigue deprimido por la muerte de Aerith, viviendo en solitario en la iglesia donde la conoció, pero esto esto no es lo relevante. Lo relevante es que, al final de Advent Children, Cloud vuelve a darse cuenta (¿otra vez?) de que la felicidad reside en poder vivir plenamente con los seres queridos… y que Aerith, no por estar muerta, va a dejar de acompañarlo. Ella está presente dentro de él, dentro de los recuerdos de los demás, está presente en la Corriente Vital y en la lluvia sanadora que invoca para curar a todos (incluido al propio Cloud) del Geostigma, está en la iglesia (donde siempre crecen flores) y está en Denzel (no obstante, Cloud cree que Aerith fue quien le mandó al niño).

cloud aerith