NieR Automata y la construcción de género

NieR Automata es esa joya que no reluce en un primer momento. Y no lo digo porque su director y creador, Yoko Taro, no haya sacado otras magnas obras en el pasado, sino porque, a simple vista (al menos para quien esto suscribe), NieR Automata muestra una estrategia de marketing MUY propia del mundo de los videojuegos, con la mujer evidentemente guapa y sexualizada que además reparte mamporros por doquier en un mundo postapocalíptico, un juego de acción más.

Está claro que es así como han querido (quieren) vender NieR Automata, y no les culpo pues es una fórmula que evidentemente lleva un tiempo funcionando muy bien. Es una grata sorpresa encontrarte con que no solo se trata de un gran juego, con una historia emotiva y currada y unos personajes (esta es la mayor sorpresa) complejos, sino que además es una buena demostración de cómo se pueden invertir los cánones propios de las construcciones de género… aunque se venda como justamente todo lo contrario (atención que vienen SPOILERS).

Tenemos a 2B, la protagonista (¿es realmente LA protagonista?), la mujer guapa sexualizada que reparte mamporros que mencionábamos. Uno de los vídeos promocionales (o todos) nos dejaba verla en ropa interior, impoluta y mostrando perfectos glúteos, no digo más. La cosa mejora cuando vas comprobando, a través fundamentalmente de su relación con 9S (el hombre/androide), que 2B es básicamente un ser con dudas (bastante fuertes, aunque no lo demuestre) sobre el objetivo para el que la han programado y todo lo que éste conlleva: matar máquinas, proteger a una humanidad que ya no está y sobre todo NO sentir.

2B cumple perfectamente el papel del hombre dentro del heteropatriarcado más tradicional: está al mando, no debe cuestionar, no debe mostrar sus sentimientos, ha de proteger y ser físicamente fuerte. Todo ello intenta cumplirlo (no siempre con éxito) a rajatabla con 9S, del que hablaremos a continuación.

9S es un poco la otra cara de la moneda de 2B: de aspecto frágil, más cerebral y sensible que físicamente fuerte y con mucha mayor tendencia que su compañera a dejarse llevar por sus sentimientos y emociones (uno de los finales alternativos incluye a 9S abandonando su misión porque no puede saciar su curiosidad). Así es, este otro androide cumple a la perfección el molde heteropatriarcal de la mujer. Yoko Taro nos la ha jugado, sobre todo teniendo en cuenta la citada campaña de marketing, aunque la misma portada del videojuego muestre a 2B cargando en brazos “a lo novia” a un inconsciente/muerto 9S.

No es extraño, teniendo esto en cuenta, que mucha gente confunda de este modo la relación entre 2B y 9S, pues todavía vivimos en un mundo fuertemente heteropatriarcal (y nos hemos criado en uno). No es factible que el hombre quede “por debajo” físicamente de la mujer más fuerte, y mucho menos que éste sea “un llorón”. Porque los hombres, ya se sabe, no deben llorar. De este modo, 9S ha de ser algo así como el hijo o el hermanito menor de 2B. ¿Qué es eso de que en una relación romántica entre miembros de distinto sexo él cumpla el papel que debería pertenecer a ella, y viceversa? Nah, entonces es que al hombre le falta crecer, ha de ser un niño, y la mujer está para cuidarlo o protegerlo hasta que se convierta en un hombre “de los de verdad”. De ningún modo es que dos adultos, hombre y mujer, puedan desempeñarse así. Poco importa que 9S dé pocas muestras a lo largo del juego de que tiene poco y nada de niño, diseño “shota” aparte.

2B y 9S no son una rareza en el mundo de NieR Automata: todas las androides de lucha (o asesinas) que vamos encontrándonos son mujeres, mientras que los modelos S (“Scanner”, de búsqueda y rastreo) son hombres con el mismo frágil aspecto. ¿Se trataría entonces de un matriarcado? Difícil decirlo cuando hablamos de máquinas y androides, pero a la postre la Comandante es una mujer y la líder de uno de los reductos guerrilleros, Anémona, también lo es. De hecho, quitando a Pascal (del que hablaremos) y a Adán y Eva (que no tienen género propiamente dicho), no recordamos a ningún hombre-líder en la historia, salvo quizás “el rey del bosque” quien, aparte de máquina, es… ¿un bebé?

No es la primera vez que Yoko Taro explora las construcciones de género. En el primer NieR, Kainé, otro personaje con diseño altamente sexualizado, es al final un exponente de ambos sexos (biológicamente hablando); y en este Automata el robot Pascal utiliza pronombre masculino aunque tenga la voz de una mujer (concretamente la de Aoi Yuuki en la versión japonesa). El propio Taro ha asegurado que no le gusta seguir siempre una misma pauta y que procura alejarse de los cánones que le va marcando la industria.

No estoy intentando decir con esto que 9S está por debajo de 2B, ni viceversa, de hecho me parece que ambos mantienen una relación bastante fascinante (aunque ralle en lo obsesivo en varias ocasiones), al igual que me lo resulta esta especie de “inversión de construcciones de género”. E incluso yo siempre afirmo que el verdadero protagonista de la historia es 9S (es al menos el personaje que mayor evolución se marca y el que creo que más conduce la narrativa). Tampoco estoy pretendiendo poner a NieR Automata como ejemplo de ruptura con el heteropatriarcado, porque no creo que ese fuera (ni mucho menos) el objetivo de Yoko Taro, sino más bien el de explorar. La idea era más bien expresarme sobre este aspecto de esta maravilla que es NieR Automata y sus personajes.

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