Glass, una efectiva y arriesgada vuelta de tuerca al género de superhéroes

M. Night Shyamalan ya tenía pensado hacer una trilogía mientras rodaba El Protegido (Unbreakable, 2000), ya que se dio cuenta de que no podía meter a Kevin Wendell Crumb (quien posteriormente será interpretado magistralmente por James McAvoy) en una historia donde ya brillaban los personajes interpretados por Samuel L. Jackson (Elijah Prince) y Bruce Willis (David Dunn). Además, su productora de aquél entonces, Touchstone (actualmente perteneciente a Disney), se negó a financiar una secuela, a pesar de que a la cinta le fue bastante bien en taquilla. Fue así como, 16 años más tarde, surge la muy notable Múltiple (Split) y, en 2019, Glass.

Glass es de este modo el culmen de la historia ideada por Shyamalan allá por el 2000, una efectiva y arriesgada vuelta de tuerca al género de superhéroes que plantea cuestiones bastante interesantes y universales, como “¿es mi mente la que limita mis capacidades físicas?” o “¿hasta dónde puedo/quiero llegar?”. Advertimos que al ser una secuela de ambas, El protegido y Múltiple, habrá SPOILERS de aquéllas.

Han pasado tres semanas desde la desaparición de Kevin Wendell Crumb (James McAvoy), más conocido por una de sus 24 personalidades La Bestia, o el conjunto de algunas de ellas, La Horda; a la par que encontraban con vida a una de las chicas que había secuestrado, Casey Cooke (Anya Taylor-Joy). Mientras, David Dunn (Bruce Willis) le sigue la pista junto a la ayuda de su hijo, el ya adulto Joseph (Spencer Treat Clark), a la vez que se ha ido granjeando el nombre de misterioso justiciero, el Centinela. Una serie de catastróficas desdichas lleva a que la policía encuentre a la vez a La Horda y a Dunn y sean llevados al hospital psiquiátrico Raven Hill, donde se encuentra interno desde hace años Elijah Prince (Samuel L. Jackson) y en donde los tratará a todos ellos la doctora Ellie Staple (Sarah Paulson).

Glass. Universal Pictures y Buena Vista International.

Este es sólo el punto de partida de una cinta que contiene elementos del cine de suspense, del de superhéroes y que suma características de títulos de internamientos (en algunos puntos puede incluso llegar a recordar a Alguien voló sobre el nido del cuco) y una última media hora repleta de giros sorprendentes, especialidad de Shyamalan.

Una de las cosas que más destacan en Glass es cómo ha ido hilando todo su director, también guionista y productor, hasta los más pequeños detalles, y cómo ha ido evolucionando en la trilogía desde una cinta más intimista como El Protegido hasta el thriller psicológico que te mantiene de principio a fin en tensión que es Múltiple, para volver al desarrollo de planteamientos que ya se iniciaban con la primera y que culminan aquí en Glass.

Otra virtud es cómo llega a lograr que todos los personajes brillen por igual, al menos los principales, labor que no debemos agradecer únicamente al guión sino al inmenso trabajo de sus actores. Desde un James McAvoy que se come la pantalla hasta un carismático Samuel L. Jackson, pasando por un Bruce Willis que encarna a la perfección la imagen del héroe ya entrado en una edad y que aún así se mantiene en movimiento por un estricto código de justicia. Lo mejor es que, a pesar de que la división entre el bien y el mal queda meridianamente clara, ninguno de ellos te cae mal y hasta sufres por su destino. La que sí logra ser centro de las iras también con bastante solvencia es el personaje que interpreta Sarah Paulson.

Glass. Universal Pictures y Buena Vista International.

Los secundarios Anya Taylor-Joy, Spencer Treat Clark y Charlayne Woodard se mantienen evidentemente en un tercer plano, pero su papel e influencia son a la postre esenciales en uno de los mejores finales que recuerdo y que Shyamalan de nuevo sabe unir a los orígenes de tan conocidos superhéroes como Superman.

La labor de dirección de Shyamalan y el trabajo de fotografía de Mike Gioulakis son asimismo notorios, manipulando juegos de luces y colores (por ejemplo, a David lo representa el verde, a Elijah el morado y a Kevin los ocres, y esto a su vez compone un significado en torno a sus psiques y roles). También se puede percibir cómo varía la intensidad de los tonos según las circunstancias emocionales de los protagonistas y algunos manejos de cámara van vinculados al argumento.

La banda sonora, compuesta por West Dylan Thordson (quien ya hizo lo propio en Múltiple), tras el legado de James Newton Howard en El Protegido, de quien de hecho ha recuperado algunas piezas para la ocasión, cumple en cuanto a la creación de una atmósfera a veces inquietante, otrora armoniosa, pero siempre envolvente.

Glass. Universal Pictures y Buena Vista International.

Algo positivo y negativo tanto de Glass en particular como de Shyamalan en general es que arriesga, lo que ha dado lugar a algún que otro bodrio frente a resultados magistrales. Para nosotros, esta cinta pertenece a éste último grupo, aunque la conclusión de alguno de los personajes y los giros de tuerca puedan dejar ojipláticos a más de un espectador (y no necesariamente para bien).

Esto a su vez conlleva que algunas decisiones o situaciones en el guión puedan verse un poco forzadas (¿no trabaja más gente en un psiquiátrico?), pero que al fin y al cabo siempre pueden justificarse en la manida y válida para todo “magia del cine”.

En definitiva, si quieres ver una cinta de superhéroes más al uso, sin grandes sorpresas (positivas y negativas), pero que te va a hacer pasar un buen rato y ya, continua con las de Marvel o DC habituales. Pero si quieres algo más original dentro del género, que te puede dejar pensando y con unos personajes cuya psicología es algo más compleja y profunda (a pesar de que la división entre el bien y el mal sigue estando ahí), sin duda dale una oportunidad a Glass y (si no lo has hecho ya) a El Protegido y Múltiple.

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