Mirai, mi hermana pequeña. Kun y Mirai adolescente

Mirai, mi hermana pequeña: Un canto a la familia y a la cotidianidad

Esta semana llega a nuestra cartelera Mirai, mi hermana pequeñauna película que me cautivó desde el primer fotograma. El nuevo anime de Mamoru Hosoda, director de El niño y la bestia, es una maravillosa película que enamorará a todos los públicos por abordar temas tan universales como los celos en la infancia o la conciliación familiar.

Sinopsis

Mirai, mi hermana pequeña cuenta la historia de Kun, un niño cuyos celos hacia su hermana Mirai le llevarán a emprender una serie de aventuras a través del tiempo junto a una Mirai adolescente que le enseñará el valor de la familia.

Mirai y la conciliación familiar

Mirai, mi hermana pequeña es una obra de arte llena de virtudes que destaca por encima de todo por presentar de forma natural y directa el tema de la conciliación familiar

En esta película, la madre había abandonado su exitosa carrera como periodista para poder criar a Kun, su primogénito. Tras volver a dar a luz, el matrimonio decide que sea el padre el que se ocupe de los niños para que ella pueda volver a su trabajo.

Este tema, que está empezando a tomar cada vez más relevancia, es desarrollado a lo largo de la película de forma magistral, mostrando las preocupaciones del matrimonio a la hora de hacer frente al mundo laboral y a la vez formar una familia.

Además, en Mirai, mi hermana pequeña, la madre es representada como una mujer real que desea retomar su vida anterior a sus hijos y contar con la ayuda de su marido en el hogar.

Mirai, mi hermana pequeña. Sherlock Films

La magia y la aventura en la cotidianidad familiar

Mirai, mi hermana pequeña es un viaje de iniciación en el que se dan la mano la cotidianidad y la magia.

La película comienza con la llegada de un nuevo miembro a una familia y cómo esta debe hacer frente a la nueva situación. Los celos de Kun hacia su hermana desencadenarán elementos mágicos que convertirán situaciones que todos hemos vivido en extraordinarias aventuras. En este sentido, sorprende la forma tan original en que se presentan situaciones tan anodinas como recoger el cuarto o aprender a montar en bicicleta.

La combinación de estos elementos supone otra de las mayores virtudes de Mirai, mi hermana pequeña. En esta película, la magia es introducida con cuentagotas hasta apoderarse completamente de ella. De esta forma, el director consigue sumergirnos completamente en la historia de esta familia.

Mirai, mi hermana pequeña Kun en campo

Mirai, mi hermana pequeña. Sherlock Films

Cine de animación para todas las edades

Por último, destacar el hecho de que Mirai, mi hermana pequeña, es una de esas películas que rompen los tópicos establecidos por ciertos críticos al señalar al cine de animación como infantil o friki.

Tras su condición de anime, Mirai, mi hermana pequeña, esconde tantas virtudes que la convierten en una de las mejores películas estrenadas en 2019 independientemente de su género.

Su guion es adulto pero sencillo y fácilmente comprensible por cualquier niño. La animación en dos dimensiones transpira naturalidad y tanto el montaje como la preciosa banda sonora engrandecen ciertas escenas como la del juego del escondite elevando a la película a la categoría de obra maestra.

Por todos estos motivos considero que Mirai, mi hermana pequeña gustará a una amplia variedad de público. Es una película que entretendrá a los más pequeños y tocará la fibra sensible de los adultos sin llegar a ser lacrimógena.

Mirai, mi hermana pequeña. Kun en ventana

Mirai, mi hermana pequeña. Sherlock Films

Conclusión

Mirai, mi hermana pequeña es una de las películas que más me han gustado en mucho tiempo. Cada vez que la recuerdo, una sonrisa de oreja a oreja inunda mi cara. Es una película sencilla que se pasa volando, llena de humor y magia, y en la que todo el mundo se sentirá identificado en algún momento.

Nota: 9/10

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Cómo entrenar a tu dragón 3, un broche (casi) inmejorable

Esta semana ha supuesto el cierre a la trilogía creada por Dean DeBlois (quien de nuevo repite como director) y Chris Sanders (esta vez, al igual que con la anterior entrega, como productor ejecutivo) para Dreamworks, basada en los libros escritos por Cressida Cowell, con Cómo entrenar a tu dragón 3, y la espera de casi nueve años (cinco desde la segunda parte) ha merecido la pena.

El resultado es un cierre muy digno para un conjunto de cintas que nunca llega a decaer en calidad, a pesar de que no carece de defectos. Como broche final, cumple con creces, lo que no puede decirse de muchas franquicias cinematográficas (animadas, menos aún).

La historia de este El mundo oculto continúa a lo narrado en Cómo entrenar a tu dragón, habiendo pasado un año desde aquélla, con Hipo, Desdentado y su grupo de amigos entrenando para la realización de misiones de rescate de dragones, junto a la ayuda y supervisión de la madre del muchacho, Valka. El problema llega cuando isla Mema empieza a estar demasiado repleta de estos animales, hasta el punto de tornar complicada la convivencia. Esto, unido a la presión que ejercen los cazadores de dragones, hace que Hipo se piense la posibilidad de una mudanza de su tribu de vikingos… justo cuando recuerda la leyenda que le contaba su padre Estoico cuando era niño, sobre el hogar escondido de los dragones.

Con esta tercera y última entrega se vuelve a repetir más la fórmula de la primera parte en cuanto a que buena parte de la trama gira en torno a que la amenaza radica en la posible ruptura o deterioro del vínculo Hipo-Desdentado. No es que en la segunda no sucediera esto (que sucede), sino que es más sutil, mostrándonos a un villano más amenazante (aunque se queda a medio gas) y queriéndonos narrar más cosas.

En esta ocasión también hay un antagonista en la figura de Grimmel (F. Murray Abraham en la versión original y Melendi en la española… algo que canta, nunca mejor dicho, bastante), pero que queda aún más desaprovechado que Drago. Por un lado, a pesar de que se nos presenta como un letal cazador, nunca llegar a emitir la sensación de amenaza genuina. Por otro, queda relegado a un mero papel secundario durante más de la mitad del guión. Si tuviéramos que quedarnos con alguno de los nuevos personajes, sin duda sería la Furia Diurna.

En este sentido, y esto es uno de sus escasos defectos, toda la trilogía de Cómo entrenar a tu dragón ha sido incapaz de ofrecernos a un verdadero villano, quedándose más cerca de este puesto Drago Puño Sangriento en la segunda parte.

El otro gran punto negativo, a mi parecer, radica en la excesiva previsibilidad de la cinta, ya que, independientemente de los tráilers (que asimismo dejan entrever más de lo deseado), es fácil intuir lo que sucederá incluso (y sobre todo) en el tramo final. Esto es probablemente debido a que Cómo entrenar a tu dragón no deja de ser una franquicia de la que también pueden disfrutar los más pequeños.

Precisamente esta es una de sus más fuertes virtudes, que citábamos ya en la crítica de la primera parte: que tanto niños, como adolescentes, como adultos, todos pueden disfrutar por igual de esta trilogía, ya sea en conjunto o por separado. Lograrlo no es tan sencillo como puede parecer a simple vista, y en esto me recuerda más a algunos de los títulos de Ghibli que a Disney o a Pixar. Incluso el mensaje que se narra en esta última entrega llega mucho mejor y de forma menos tóxica que, por ejemplo, en Ralph Rompe Internet (que a la postre contaba la misma moraleja).

Por lo demás, Cómo entrenar a tu dragón 3 vuelve a equilibrar estupendamente el drama con la acción y la comedia, ofreciéndonos nuevamente momentos verdaderamente emotivos. Desdentado e Hipo como dúo principal e indiscutible.

El apartado técnico vuelve a superarse y nos muestra una animación verdaderamente bonita, con paisajes bañados con luz propia del atardecer y ese fantástico momento en el que Hipo, Astrid y Tormenta realizan cierto descubrimiento.

John Powell de nuevo se encarga de la banda sonora, como viene siendo habitual, si bien no he sentido con tanta fuerza sus notas en esta ocasión (salvo cuando recupera piezas de las películas anteriores). Jónsi hace lo propio con el emotivo tema de cierre, “Together From Afar”, también un broche perfecto para una película (casi) perfecta.

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Cómo entrenar a tu dragón 2, otra demostración de una digna secuela

Cómo entrenar a tu dragón (How To Train Your Dragon, 2010) supuso toda una sorpresa de recepción en cuanto a crítica y público, por lo que era cuestión de tiempo el que se materializara una segunda entrega, que tardó cuatro años en llegar. Dean DeBlois se vuelve a sentar en la silla del director y también en la del guionista, esta vez sin el acompañamiento de Chris Sanders (quien ejerce de productor), lo cual se deja notar algo… pero por suerte no mucho.

La historia de Cómo entrenar a tu dragón 2 se sitúa cinco años después de lo acontecido en la primera parte, en Isla Mema ahora conviven vikingos y dragones con absoluta normalidad. Hipo también ha mejorado sustancialmente la relación con su padre, Estoico, quien desea que lo suceda como líder. Sin embargo, Hipo tiene otros planes, y por ahora prefiere ir descubriendo mundo a lomos de Desdentado. Hasta que un día se topan con una misteriosa y nueva amenaza bajo el nombre de Drago Puño Sangriento. 

Aparte de Drago (que en versión original cuenta con la voz de Djimon Hounsou), entre los nuevos personajes destacan Valka (Cate Blanchett) y Eret, hijo de Eret (Kit Harington), así como unos cuantos nuevos diseños de dragones, siendo el “alfa” soplo de hielo el más llamativo y majestuoso de todos.

“Si es más grande, mejor” es lo que puede venir a la mente al ver esta secuela que, si bien no tiene nada que envidiarle a su predecesora, en nuestra opinión nunca llega a superarla; aunque bien es cierto que la primera parte es un producto muy, muy bueno (tampoco carente de fallos).

Pero sí, todo es más grande en Cómo entrenar a tu dragón 2, desde el mundo mucho más allá de Isla Mema (algo que ya asienta Hipo en los primeros minutos), hasta el elenco de personajes, pasando por los nuevos dragones. Sin duda, en lo que esta entrega sí deja atrás a la anterior es, evidentemente, en el apartado técnico. 

La animación es simplemente maravillosa, los personajes (humanos y animales) son dinámicos y se mueven con naturalidad, la expresividad y detalles (los pelos, las pecas de Hipo, las canas de Estoico y Valka) han mejorado bastante respecto a la primera entrega, por no hablar de los coloridos paisajes. 

Por suerte, John Powell vuelve a estar al cargo de la banda sonora y, aunque no volvamos a tener un “Forbidden Friendship”, se nota en la emotividad que desprenden algunas escenas como Valka e Hipo volando con los dragones o el baile de la primera con Estoico. El islandés Jónsi también regresa para ponerle voz al animadísimo tema de cierre (que también suena esta vez en algún momento hacia el principio de la cinta), “Where No One Goes”. 

Donde probablemente más falla Cómo entrenar a tu dragón 2 sea en el guión, aunque para nada es malo y desde luego emociona y entretiene. Llega un punto en que pretende abarcar demasiadas tramas y algunas se quedan en el terreno de lo superficial.

 

 

Por ejemplo, el camino hacia la madurez de Hipo y las responsabilidades y sacrificios que eso conlleva está muy bien llevado (de nuevo, el vínculo Hipo-Desdentado sobresale como de lo mejor); pero la figura y sobre todo conclusión del villano queda bastante desdibujada. Podemos intuir un mensaje de que los dragones no son malvados, los humanos son los que los hacen así (en un símil a lo que ocurre con los perros en la realidad), incluso hay paralelismos entre las distintas escuelas de adiestramiento canino y las formas de abordaje hacia los dragones que tienen Hipo y Drago, pero a la postre todo ello queda desaprovechado.

En definitiva, Cómo entrenar a tu dragón 2 es una muy digna secuela, si bien no llega a superar a su antecesora (salvo en el precioso apartado técnico), sí sabe mantenerle el pulso y es un paso más decisivo hacia la madurez de Hipo y de Desdentado. A la espera de ver el prometedor cierre.

 

Cómo entrenar a tu dragón, el inicio de la mejor franquicia de Dreamworks

Cómo entrenar a tu dragón (How To Train Your Dragon), la que es considerada por muchos (para quien esto suscribe inclusive) mejor franquicia de Dreamworks (y del cine de animación en general), está a punto de llegar a su final con su tercera entrega: El mundo oculto, de estreno este día 22 en cines.

La primera entrega, titulada simplemente Cómo entrenar a tu dragón, fue estrenada allá por el año 2010 como una adaptación de los libros escritos por la británica Cressida Cowell. Detrás del proyecto se encontraban Chris Sanders y Dean DeBlois, dos viejos conocidos que provenían de Disney (suya es Lilo y Stitch) y que, desencantados con la Casa del Ratón, fueron a parar a su mayor competidora.

De aquí salió un producto que, a priori, y viendo en general el historial de Dreamworks, no ofrecía muchas esperanzas… pues menuda (y positiva) sorpresa.

Cómo entrenar a tu dragón nos ofrece un producto que no solo hace las delicias de los pequeños, sino que entretiene, divierte y enternece a los adultos por igual. Todo ello envuelto en un producto que tiene mucho de espíritu y voluntad.


La historia nos sitúa en Isla Mema, hogar de vikingos con Estoico (Gerard Butler en la versión original) como líder. Su único hijo, Hipo (Hiccup en inglés) es un muchacho sensible, intuitivo y muy inteligente que, contrario a lo que prodigan los suyos y el empeño de su padre, es reacio a cazar dragones. Una noche en que los dragones sobrevuelan Mema, Hipo dispara a un Furia Nocturna, una especie de este animal particularmente rara y veloz. Lo encuentra malherido en el bosque y, sintiéndose culpable, se niega a matarlo, lo libera y empieza a intentar cuidarlo, siempre a escondidas de su padre y de los suyos. Poco a poco, entre Hipo y el dragón, al que bautiza como Desdentao (Chimuelo o Toothless en otras versiones), va surgiendo un vínculo inquebrantable.

Como se puede esperar, la narrativa gira así en torno a la relación entre el humano y el reptil, algo que logran con gran maestría, sensibilidad, credibilidad y emoción, hasta llegar a un duro, pero satisfactorio final (justicia poética). Las maravillosas notas compuestas por John Powell para la ocasión ayudan mucho a que el conjunto funcione con esta gran solvencia.

Pero no solo Hipo y Desdentao destacan en el metraje, todo el mundo creado en torno a Isla Mema cobra vida, ya sea el profesor de Hipo, Bocón; sus compañeros (especialmente Astrid); o el propio Estoico, cuya (en principio, complicada) relación con su hijo será esencial de cara a la segunda entrega.


Quizás uno de los pocos “peros” lo encontremos en la ausencia de un villano claro, si bien es cierto que, teniendo en cuenta que en principio los obstáculos parten de la propia cultura en la que ha sido criado Hipo, tampoco hace especial falta. Esto se notará más en la secuela.

De la animación poco hay que decir, ya que Dreamworks es uno de los grandes estudios del momento a nivel mundial. Teniendo en cuenta que es una película de 2010 , la primera de una trilogía que no se sabría si funcionaría en taquilla (por lo que el presupuesto era más ajustado), el apartado técnico es espléndido y los diseños tanto de los dragones como de los humanos poseen rasgos muy característicos y distintivos (sí, a sabiendas de que Desdentao recuerda a Stitch). Todavía nos emociona (de nuevo, gracias en buena parte a la música de Powell) el primer vuelo de Astrid con Hipo.

En definitiva, Cómo entrenar a tu dragón fue una sorpresa especialmente gratificante, una película espléndida en todos sus apartados y con un equilibrio entre el drama, la comedia, la acción y la emoción conseguidísimos, con personajes (especialmente el dúo protagonista) que dejan huella.

Mención especial queremos hacer al tema musical de los créditos del que siempre se hace cargo el cantante islandés Jónsi. Entre otras cosas por lo fan que soy de Sigur Rós.

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Cinco títulos que tratan el especial vínculo entre un chico (o chica) y un robot (o alienígena)

Bumblebee (Travis Knight) se estrenará en cines de España el próximo 28 de diciembre y lleva hasta la fecha acumuladas una apabullante mayoría de críticas positivas (94% a día de hoy en Rotten Tomatoes, con un 7,1 de media y un 4 sobre 5 entre el público), lo que la convierte en la cinta del universo Transformers con mejor recibimiento hasta la fecha (algo que tampoco es que sea muy complicado, siendo sinceros).

Las críticas suelen estar de acuerdo en que el gran punto fuerte de la cinta es el vínculo que se establece entre el “autobot” protagonista, Bumblebee, y la joven Charlie (Hailee Steinfeld), algo que hemos visto ya en un buen puñado de títulos de diversa índole, lo que no deja de demostrar que un buen relato sobre amistades y lazos especiales inesperados siempre será bien recibido y generará cierta fascinación por parte del gran público.

Hagamos un repaso de los cinco títulos que ya han tratado este tema y que se encuentran entre nuestros favoritos (sin especial orden de preferencia), teniendo en cuenta que uno de los protagonistas sea un robot o alien (o ambas), como el caso de Bumblebee.

. El gigante de hierro (Brad Bird, 1999)

Este título dirigido por Brad Bird antes de unirse a Pixar supone hoy en día una cinta de culto para los amantes del cine de animación. Basado en la novela El hombre de hierro de Ted Hughes (1968), la historia cuenta cómo el preadolescente Hogarth Hughes se topa accidentalmente con un extraño ser gigantesco y con apariencia de robot en medio del bosque. Ambos van haciéndose cada vez más amigos mientras el Gobierno de los Estados Unidos (que ha detectado la entrada de un objeto no identificado en la atmósfera terrestre) se dedica a seguir sus pasos, ya que el gigante resulta ser un ser venido del espacio.

La película supuso un fracaso en taquilla pero todo un éxito de crítica, especialmente a posteriori, por lo alejado que se mantiene Bird de los tópicos Disney de aquel entonces y por la multitud de referencias a la Guerra Fría y a la literatura y cine de ciencia-ficción más clásicos, sobresaliendo el vínculo que se crea entre Hogarth y el robot.

. E.T., el extratesrrestre (Steven Spielberg, 1982)

Qué podemos decir de E.T. que no se haya escrito ya en multitud de ocasiones. Una de las cintas más comerciales de Spielberg, absoluto éxito de taquilla y también de crítica que, además, no ha envejecido nada mal. Para los que hayan vivido en una cueva. E.T. cuenta la historia de Elliott (Henry Thomas), un niño que vive con su madre, su hermano mayor y su hermanita en una casa típica de la clase media en Estados Unidos y que un día se topa (también accidentalmente, claro) con un alienígena al salir a buscar pizza fuera de su casa. Al principio aterrado, el muchacho se va dando cuenta de que el ser es inofensivo y además posee inteligencia (más avanzada que la humana, de hecho), por lo que decide esconderlo en su cuarto hasta averiguar cómo demonios poder devolverlo a su planeta (ya que se ha perdido). E.T. establece un vínculo de amistad y psíquico con Elliott, lo que le sirve para ir descubriendo más sobre su entorno y que supone asimismo que ambos sientan lo mismo bajo ciertas circunstancias.

Este título de Spielberg nos ha dejado escenas para el recuerdo y que se han establecido en la cultura popular, como la de las bicis volando con la luna de fondo o la popularísima frase “teléfono, mi casa”, por no hablar de la banda sonora de John Williams. Un clásico indiscutible.

. Terminator 2: El juicio final (James Cameron, 1991)

De un clásico saltamos a otro, esta vez uno mucho más adulto y con temática y escenas más crudas. Cameron ya se dio sobradamente a conocer (al igual que Arnold Schwarzenegger) con la primera Terminator (1985), creando una segunda parte que se sitúa unos cuantos años atrás de aquélla, con un John Connor adolescente (Edward Furlong) y una Sarah Connor (Linda Hamilton) entre rejas. El muchacho es ahora perseguido por el T-1000 (Robert Patrick), un modelo enviado del futuro mucho más avanzado y letal. Para contrarrestarlo, la resistencia envía a un modelo T-800 para protegerlo, estableciéndose, cómo no, un estrecho vínculo entre el joven y la máquina.

A medio camino entre la ciencia-ficción, la acción y el terror, esta segunda parte logra incluso superar a su antecesora y nos regalo auténticos momentazos. Mención especial se merecen los efectos especiales (que han envejecido estupendamente) la banda sonora de Brad Fiedel.

. Dragon Ball (Akira Toriyama, 1984)

Tampoco podemos escribir mucho sobre la obra magna de Toriyama (y una de las más importantes dentro del género shônen en el manga y anime) que no se haya escrito ya. Planteada como una adaptación bastante libre del relato clásico chino Viaje al Oeste (luego reconvertido más en un Superman a la japonesa), la historia parte de una adolescente llamada Bulma que se topa accidentalmente (cómo no) con un extraño muchacho que responde al nombre de Son Goku (de Sun Wukong, el Rey Mono), criado en el bosque y que ha carecido de contacto social alguno, con la excepción de su fallecido abuelo. Bulma se da cuenta rápidamente de la increíble fuerza del chico y, a pesar de sus rarezas, lo convence para acompañarla a buscar las bolas de dragón, que reunidas invocan al dragón Shenron, capaz de conceder cualquier deseo. De más está decir que Goku y Bulma acaban estableciendo una amistad de lo más entrañable (y duradera) y que él acabará protegiendo a la Tierra de numerosos peligros, aún cuando descubre su verdadera identidad como “saiyan”, un ser de otro planeta.

Dragon Ball continúa hoy en día siendo uno de los títulos más populares dentro de todo el mundo del manga y anime, con más de 30 años a sus espaldas y aún produciendo series (Dragon Ball Super) y películas (Dragon Ball Super: Broly, que se estrenará el próximo 1 de febrero en España).

. Chobits (Clamp, 2002)

El grupo de mangakas conocido como Clamp se dio a conocer especialmente a finales de los 90 con sus obras X-1999 y Cardcaptor Sakura. Más tarde llegarían Tsubasa Reservoir Chronicles y su participación en el diseño de personajes de Code Geass. Entre medias, se atrevieron con títulos de diversa índole como Chobits, que mezcla el clásico “slice of life” con elementos de la ciencia-ficción. En ella, un joven llamado Hideki Motosuwa se muda a Tokio, donde numerosos habitantes cuentan con “persocons”, robots con apariencia humana y orejas como de gato (por donde establecen la conexión a la base de datos) que sirven de ordenadores y también como compañía. Un día, Hideki se encuentra con una de estas “persocon”, con apariencia de chica, tirada en la basura y tapada con vendas. Se la lleva a su casa, donde consigue arreglarla, pero la muchacha solo puede comunicarse diciendo “chii”, por eso la bautiza con ese nombre. Poco a poco, Chii e Hideki irán estableciendo una relación que va más allá de la clásica entre humanos y máquinas y que lleva a pensar hasta qué punto los robots son incapaces de desarrollar sentimientos.

A pesar de que el manga y anime tienen su propio género protagonizado por robots (“mechas”), normalmente pilotados por jóvenes, lo cierto es que Chobits explora un terreno algo más íntimo y que no se centra en las clásicas batallas entre máquinas y “kaijus” (monstruos gigantes), narrando otro tipo de relación establecido entre robots y humanos.

Por supuesto, nos dejamos muchos títulos en el tintero, incluyendo varios que versan sobre amistades o vínculos inesperados que no son necesariamente con robots y/o alienígenas, como El viaje de Arlo, Cómo entrenar a tu dragón, The Last Guardian, entre muchos otros. ¿Vosotros con cuáles os quedáis?

Christopher Robin Poster

Christopher Robin y el niño que aún llevaba dentro

Crítica sin spoiler de Christopher Robin.

Winnie the Pooh regresa a la pantalla grande con Christopher Robin, una película nostálgica que nos recuerda que no debemos olvidar a nuestro niño interior.

En Christopher Robin, el niño que se embarcó en numerosas aventuras con Winnie the Pooh y el resto de la pandilla se ha convertido en un adulto insoportable que ha olvidado su pasado, trabaja en exceso y apenas pasa tiempo con su familia. Por suerte, sus amigos de peluche harán todo lo posible para que vuelva a creer en la fantasía y su vida no sea tan gris.

Una dirección, banda sonora y diseño de producción en estado de gracia

Christopher Robin destaca por la dirección, la banda sonora, y el diseño de producción.

La película está dirigida por Marc Foster, un interesante autor que necesitaba ser rescatado casi tanto como el protagonista. Por suerte, llegó Disney y le dio un guion flojo que ha convertido en una película que destaca por sus títulos de crédito, sus planos, y otros pequeños detalles en la dirección que elevan a la película a la categoría de realismo mágico. Todo esto hace volver a creer en ese director que nos regaló obras como Tránsito o Más extraño que la ficción, en las que la fantasía y la realidad se dan la mano.

El trabajo realizado por Marc Foster es ensalzado por el diseño de los personajes animados –sin duda uno de los mejores aspectos de la película–, y la banda sonora compuesta por Geoff Zanelli y Jon Brion que sustituyeron al fallecido Jóhann Jóhannsson.

También destacan el diseño de los decorados, el vestuario y la fotografía en la que predominan los grises propios de Inglaterra. Todos estos elementos hacen de Christopher Robin una película muy visual y bonita.

Quizá el único problema de Christopher Robin sea tener un guion que a pesar de combinar bien el humor con la nostalgia y tener frases y momentos memorables acaba resultando simple en cuanto a la trama se refiere. Aunque esto no debería ser impedimento alguno, pues a fin de cuentas se trata de una película dirigida al público infantil y para aquellas personas que quieran reencontrarse con su niño interior.

Christopher Robin y Winnie the Poh

A medio camino entre el realismo mágico y el biopic

Otro de los aspectos que convierten a Christopher Robin en una película especial es ser una especie de biopic en el que se combinan detalles de la vida real del Christopher Robin que inspiró el universo de Winnie the Pooh con una interpretación del futuro de su homólogo en la ficción en el que juegan un papel importante los elementos de realismo mágico.

Ambos Christopher Robin comparten haber pasado una adolescencia dura en un internado y el odio hacia su padre y los personajes creados por él.

Una protagonista inesperada

Christopher Robin Madeline Robin

El Christopher Robin de la película es un hombre arisco e insoportable que no para de insultar a Winnie the Pooh y que solo le ayuda para poder volver a su trabajo. Esto hace que el protagonismo infantil recaiga sobre Madeleine, la hija de Christopher Robin.

Este cambio de protagonista infantil masculino a femenino es otro aspecto que hay que destacar de la película ya que casa muy bien con el momento actual en que los debates feministas y la necesidad de una mayor incorporación de personajes femeninos en las ficciones audiovisuales están en boca de todos. Y con ello, Disney vuelve a marcarse otro tanto al incluir una protagonista femenina tras Los increíbles 2.

Christopher Robin y la pérdida de la inocencia

Por último mencionar que Christopher Robin es una película que apela a la nostalgia y que nos recuerda que no debemos olvidar al niño que todos llevamos dentro.

Esta idea queda claramente reflejada en el argumento principal al girar en torno a la pérdida de la inocencia y cómo debemos reencontrarnos con ella para poder ser felices.

En este sentido, Christopher Robin está llena de detalles que recuerdan a este momento vital y que tocarán la fibra sensible a los adultos, incluso aquellos ajenos al universo de Winnie the Pooh.

Resumen

Christopher Robin es una de las películas Disney que más me han gustado en mucho tiempo. Es preciosa, divertida, y se pasa volando. Y aunque tenga un claro corte infantil, tiene tantos detalles visuales y nostálgicos que gustará a los adultos independientemente de que tengan hijos o no.

Nota: 7

 

Big Fish and Begonia, a medio camino entre El viaje de Chihiro y La Sirenita

Ayer, 17 de agosto, Netflix estrenó la cinta de animación china Big Fish and Begonia (Da Yu Hai Tang), debut en la dirección de los jóvenes Liang Xuan y Chung Zhang, en uno de los proyectos con mayores presupuesto dentro de la historia cinematográfica del país asiático.

La película nos sitúa en un mundo fantástico, situado entre lo más alto del cielo y lo más profundo del océano, donde habitan “los otros”, seres con poderes que velan por el equilibrio de la naturaleza. Allí vive Chun, quien al cumplir 16 años se inicia junto a sus congéneres en un ritual de siete días, en el cual se transforman en delfines rojos para vivir durante dicho tiempo en el mundo humano y observar su funcionamiento. Como norma estricta tienen prohibido tratar con cualquier persona de ese mundo.

A lo largo de este periplo, Chun se percata de la existencia de un chico (de nombre desconocido) que vive con su hermana menor a la orilla del mar, desde donde observan y disfrutan de la presencia de seres marinos como los delfines. Intrigada, Chun se acerca al lugar en donde se encuentran estos humanos, cayendo un día de tormenta en una trampa que la deja atrapada en una red. El muchacho se da cuenta del peligro y acude a liberarla, muriendo accidentalmente en el proceso. Al regresar a su mundo, llena de culpabilidad, Chun está decidida a devolverle la vida a aquel muchacho, al que ella y su amigo Qiu bautizarán como Kun.

Esta es la premisa de la película, de poco más de cien minutos de duración y un ritmo por lo general trepidante (evidentemente, pasan muchas más cosas, pero intentaremos no hacer spoilers), a lo largo de los cuales contemplaremos la belleza y absorbente encanto y misterio del mundo de Chun y Qiu.

Para ello, la animación de la película juega un papel fundamental, y es que ésta supone su mayor virtud. Está cuidada, especialmente en los escenarios, y la paleta de colores y su uso es magistral, especialmente en las escenas nocturnas o en las más “oníricas”, como el baile de Chun con el alma en forma de delfín de Kun, los momentos con el abuelo o las visitas al hogar del Guardián de las Almas.

Los personajes, aunque de diseño atractivo (especialmente Chun y Qiu, que a su vez nos recuerda muchísimo a Jack Frost en aquella El origen de los guardianes de Dreamworks), tienen una animación más regulera, aunque lejos de ser mala. Para acortar: TODO en Big Fish and Begonia es bonito.

Por el contrario, la historia es donde la cinta más se tambalea. Partiendo de una base atractiva, fundamentada en la historia taoísta Zhuangzi y en otros clásicos de China como Shan Hai Jing o Soushen Ji, ocurren tantas cosas en tan poco tiempo que algunas parecen quedar en el aire y hay personajes que sufren (en todos los sentidos).

De este modo, las motivaciones de los personajes principales no siempre quedan claras o no resultan creíbles, lo que puede llegar a frustrar al espectador. Si por ejemplo eres de los que piensan que Ariel en La Sirenita hace idioteces, es altamente probable que similar idea se te cruce por la cabeza con Chun. En cuanto a Kun, lo cierto es que resulta poco más que un “plot device” sin apenas personalidad (ni nombre real), por lo que lamentablemente su relación con la heroína se asemeja más a la que pueda tener alguien con una mascota que al épico romance que supuestamente pretenden reflejar.

Distinto caso es el de Qiu, para nosotros el mejor personaje de toda la película: un joven irremediablemente enamorado que bajo una apariencia de espíritu juguetón se esconde alguien más atormentado y, sin duda, con el que más hemos sufrido en la historia. Desgraciadamente, hay momentos en los que aparentemente desaparece… para luego regresar sin más. Teniendo en cuenta que su nombre significa otoño en chino, mientras que el de Chun es lo propio con primavera, nos supone otra oportunidad desperdiciada en el guión no haber desarrollado su relación de otro modo.

Otros secundarios parecen quedar en el olvido de forma repentina, aunque el hecho de que los directores hayan indicado estar trabajando ya en una secuela nos hace pensar que quizás estaba ya premeditado que así fuera.

No obstante, tal como adelantábamos, la historia parte de una base tan interesante como pueda resultar la mitología o algunos clásicos chinos, por lo que para quien esto escribe, que desconoce muchísimo sobre esta materia, ha resultado una experiencia enriquecedora y gratificante como primer acercamiento a este mundo. Es el caso de conceptos como el que las almas buenas se conviertan en peces y las malvadas en ratas; o la leyenda (referida en la película) del enorme pez que surcaba los cielos cuyas alas eran tan grandes como las nubes. Hay asimismo algunos elementos escatológicos o más maduros referidos con bastante elegancia y sutileza.

Así, Big Fish and Begonia resultará familiar a todos aquellos que hayan disfrutado de El viaje de Chihiro, aunque las historias y los ritmos narrativos no puedan ser más distintos. No obstante, Liang Xuan y Chung Zhang han admitido que tanto Hayao Miyazaki como La Sirenita han servido de referentes. 

Los increíbles 2

Los increíbles 2: Más y mejor

Crítica sin spoilers de Los increíbles 2.

En 2004 se estrenó Los increíbles, una película que supuso un giro dentro del mundo de los súper héroes al contar una historia más cercana al universo creado por Alan Moore en Watchmen que al de Marvel o DC.

Catorce años después llega la segunda parte, Los increíbles 2, una película a la altura de las mejores secuelas de Pixar como es el caso de Toy Story 2. Han pasado muchos años entre la primera y la segunda entrega, y por suerte la familia de súper héroes vuelve donde lo dejaron con muchas ideas frescas y una acción trepidante, marca de la casa.

En Los increíbles 2, Elasticgirl debe volver a la acción para que la sociedad recupere la fe en los súper héroes mientras que Mr. Increíble tiene que cuidar de sus hijos. Pero las cosas se complican y la familia entera tiene hacer frente a nuevos villanos.

Brad Bird, tras dos películas en imagen real vuelve a la saga de Los increíbles retomando su labor de director para ofrecernos lo que mejor se le da: crear historias y ambientes. En ellos combina a la perfección la ciencia ficción, el tiempo en el que vivimos, los problemas familiares y un gusto por el metal que queda expresado en todas las máquinas que pueblan sus películas;  lo vemos en el robot de El gigante de hierro, los escenarios de Tomorrowland o los medios de transporte que usan los villanos en las dos entregas de Los increíbles.

La vuelta de Brad Bird al guión y a la dirección se traduce en una continuidad con respecto a Los increíbles en todos los sentidos. La trama comienza justo donde acaba la primera entrega, gracias a lo cual no hay ninguna ruptura temporal y hace que nos reencontremos con la familia de súper héroes como ocurre con aquellos amigos que hace años que no vemos y con los que parece no haber pasado el tiempo. En este sentido, recomiendo volver a ver la primera parte antes de ver Los increíbles 2 para refrescar la memoria.

Esta continuidad también se ve reflejada en los aspectos técnicos de Los increíbles 2 al ser una continuación directa de todos estos con las mejoras técnicas que han aportado los catorce años que han transcurrido entre una parte y otra, pero que a ojos del espectador no supone ningún cambio radical que moleste ni que nos distraiga de la trama. Los escenarios siguen la misma línea y como en la anterior entrega, el vestuario juega un papel especial en Los increíbles 2. Con la música ocurre lo mismo al estar realizada por el mismo compositor, Michael Giacchino.

Los increíbles 2 Jack Jack Y Mr. Increíble

Jack Jack Y Mr. Increíble

El reparto de dobladores en la versión original de Los increíbles vuelve a la segunda parte, a los que se añaden actores tan potentes como Katherine Keener y Bob Odenkirk. De todas las interpretaciones me quedo sin duda alguna con las de Holly Hunter y la de otra persona que prefiero omitir su nombre para no hacer spoiler.

Pero sin duda, los dos grandes aciertos de Los increíbles 2 son adaptarse a los tiempos que corren y llegar a una amplia variedad de público.

Los increíbles 2 es consecuente con los cambios sociales que estamos experimentando y por tanto con el movimiento #MeToo, al tener una alta representación de personajes femeninos fuertes y sobre todo por mostrar a una familia en la que la mujer trabaja y el hombre cuida de los hijos.

Los increíbles 2 Elasticgirl con moto

Elasticgirl en moto

Esta secuela gustará a casi todo el mundo. Los increíbles 2 entretendrá a los más pequeños durante las horas de calor del verano y gustará a los padres por ser una película muy trepidante en la que el ritmo no decae. Por no decir que encantará a los treintañeros por traernos de vuelta unos personajes con los que disfrutamos cuando perdimos la inocencia. Además es una película llena de guiños tanto a su predecesora como a otras películas de súper héroes e incluso a cierto videojuego que más de uno habrá jugado varias veces.

Tras ver Los increíbles 2 no puedo dejar de recomendarla y eso que, si os digo la verdad, no me esperaba nada de ella. Tras verla, entiendo las expectativas que tiene la gente. Me gustó tanto que me atrevo a decir que Los increíbles 2 es mi nueva película favorita de Pixar. La continuación de Los increíbles es una película muy divertida en la que a pesar de no haber una ruptura con respecto a la anterior no deja de sorprender y de entretener haciendo que sus dos horas de duración se pasen volando.

Por cierto, no lleguéis tarde para no perderos el corto que ponen antes de Los increíbles 2, es una pasada, muy divertido y emotivo sin ser lacrimógeno, lo cual se agradece.

 

¡Héroes de Papel nos vuelve a sorprender! Esta vez con “Tú (no) necesitas ser un héroe. Neon Genesis Evangelion”

Tú (no) necesitas ser un héroe. Neon Genesis Evangelion’ analiza el significado y el contexto de esta serie de anime japonesa, considerada una obra de culto

Neon Genesis Evangelion es una de las series de animación japonesa más famosas de la historia. Con su particular énfasis en la construcción de personajes, una historia intrigante y una estética muy personal, se convirtió en una serie de culto incluso antes del final de su emisión. Algo que no ha cambiado a día de hoy, más de veinte años después, cuando es considerada una de las obras más influyentes de su género y de la cultura japonesa del siglo XX en general.

Escrito por Alvaro Arbonés, Tú (no) necesitas ser un héroe. Neon Genesis Evangelion es un intento de explicar a qué debe su lugar preponderante en el corazón de toda una generación. Este libro reflexiona tanto sobre la obra e influencias de su creador, Hideaki Anno, como de la situación del propio país, un Japón inmerso en la mayor crisis de capital que haya conocido la humanidad, atenazada por las amenazas del terrorismo y una sensación de bancarrota moral apocalíptica. Pero eso no significa que la obra sea dada de lado. Además del estudio histórico y contextual hay un análisis en profundidad de la propia serie, capítulo a capítulo, intentando desentrañar qué hay detrás de su compleja red de significados.

Porque si de algo puede jactarse Neon Genesis Evangelion es de su profundidad. De sus muchas capas. Y para más inri, de dos finales diferentes y un remake. Por eso la intención aquí es doble: acercar la serie a quienes no la conozcan y conseguir que tengan una mejor comprensión de ella quienes ya la hayan visto.

El libro, prologado por el periodista Noel Ceballos, ya está a la venta en librerías y grandes superficies, pero también puedes comprar tu ejemplar en heroesdepapel.esy llevarte de regalo un set de pegatinas con diseños exclusivos inspirados en la popular serie anime, además de un marcapáginas. Tú (no) necesitas ser un héroe. Neon Genesis Evangelion es un nuevo título publicado bajo el sello Crossover, donde tienen cabida libros de todo tipo que abordan temáticas englobadas dentro de la denominada cultura pop.

Revelados nuevo tráiler, sinopsis oficial, póster y voces de Ralph Rompe Internet

Disney ha revelado hoy el tráiler, nuevas imágenes y la sinopsis oficial de Ralph Rompe Internet, secuela de ¡Rompe Ralph! cuyo estreno está previsto para el próximo 5 de diciembre de 2018.

Además de los personajes que repiten, como John C. Reilly y Sarah Silverman, Ralph y Vanellope, respectivamente; se suman varias voces de las princesas de Disney, como Kelly McDonald, Mérida de Brave; o Kristen Bell, que puso voz a Ana de Frozen; entre otras. Asimismo se incorpora Taraji P. Henson como la voz de Yesss.

Ralph Rompe Internet sale de los recreativos, y se adentra en el mundo inexplorado, expansivo y emocionante de Internet. Averiguaremos si sobrevive al poder de demolición de Ralph. Ralph, el malo de los videojuegos y su compañera Vanellope von Schweetz  tendrán que jugárselo todo viajando por las redes en busca de una pieza de repuesto que salve Sugar Rush, el videojuego de Vanellope. Y para complicar más las cosas, Ralph y Vanellope dependen de los ciudadanos de   Internet, los llamados’ciudanets’ para que les ayuden a desenvolverse en ese peligroso mundo. Entre ellos está un empresario de Internet llamado Yesss, que es el algoritmo estrella y el alma de “BuzzTube”, la página web más de moda del momento.

Dirigida por Rich Moore (Zootrópolis, ¡Rompe Ralph!) y Phil Johnston (coguionista de ¡Rompe Ralph!, coguionista de Zootrópolis), y producida por Clark Spencer (Zootrópolis, ¡Rompe Ralph!, Bolt), os dejamos por aquí el inspirado tráiler de Ralph Rompe Internet, que sin duda nos recuerda a su antecesora (y eso es bueno).

Tráiler en VOSE:

Tráiler doblado al castellano: